Educación de las niñas: Panorama general

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Educar a las niñas significa mucho más que lograr que ellas asistan a la escuela. También hay que garantizar que ellas se sientan seguras y aprendan; completen todos los niveles de educación y adquieran las habilidades y competencias que les permitan tener un empleo; decidan sobre su propia vida, y aporten a su comunidad y al mundo entero.

Se trata de una prioridad estratégica para el desarrollo. Las mujeres con mayor escolaridad tienden a tener mejor salud que aquellas sin educación, participar más en el mercado laboral formal, obtener ingresos más altos, tener menos hijos, casarse cuando son adultas y brindar mejores servicios de educación y salud a su familia. Todos estos factores combinados ayudan a los hogares a salir de la pobreza.

Hoy en día, muchos países registran tasas similares de matrícula en la educación primaria y secundaria de los niños y las niñas. Dos tercios de todas las naciones han alcanzado igualdad de género en la escuela primaria. Sin embargo, en el mundo todavía hay 62 millones de niñas de entre 6 años y 15 años de edad que no asisten a la escuela, y las niñas siguen muy rezagadas respecto de los niños en las tasas de finalización de la escuela secundaria.

Dieciséis millones de niñas de entre 6 años y 11 años nunca ingresarán a la escuela, en comparación con 8 millones de niños. En Asia meridional y occidental, por ejemplo, el 80 % de las niñas que están fuera del sistema escolar nunca estudiarán, en comparación con el 16 % de los niños en la misma situación. Esto significa que aproximadamente 4 000 000 de niñas seguirán excluidas de la educación en toda la región.

La pobreza sigue siendo el factor más importante para el acceso a la educación de las niñas. Un nuevo análisis de datos de 24 países de ingreso bajo muestra que, en promedio, solo el 34 % de las niñas de los hogares del quintil más pobre de dichos países termina la escuela primaria, en comparación con el 72 % de las niñas provenientes de las familias del quintil más rico. Las investigaciones confirman sistemáticamente que las niñas más rezagadas son aquellas que enfrentan numerosas desventajas, tales como un bajo ingreso familiar, viviendas ubicadas en lugares distantes o marginados, discapacidades y/o la pertenencia a una minoría etnolingüística.

La violencia también produce un efecto negativo en el acceso a la educación e impide tener un entorno seguro para el aprendizaje. Por ejemplo, los estudios muestran que en Afganistán los padres temen enviar a sus hijas a la escuela debido a la violencia que sufren las niñas.

En todo el mundo, las niñas superan obstáculos a la educación causados por la pobreza, normas y prácticas culturales, prestación de servicios de mala calidad, infraestructura deficiente y entornos frágiles. En los últimos años, los Gobiernos, las organizaciones de la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales, el sector privado, los donantes bilaterales y multilaterales, y las niñas y mujeres como agentes de cambio y de su propio empoderamiento, han promovido enfoques multisectoriales para vencer estos desafíos. Esto incluye lo siguiente, pero no es todo:

  • Entregar transferencias condicionadas en efectivo, estipendios o becas,
  • Reducir la distancia hasta la escuela,
  • Concentrarse en los niños y los hombres, para que participen en los debates sobre prácticas sociales y culturales,
  • Velar que los planes de estudio y los métodos pedagógicos consideren los aspectos de género,
  • Contratar y capacitar a maestras calificadas,
  • Crear entornos de aprendizaje seguros e inclusivos para las niñas y las jóvenes,
  • Poner fin al matrimonio infantil y precoz, y
  • Abordar la violencia contra las niñas y las mujeres.

La educación de las niñas y la promoción de la igualdad de género forman parte de un esfuerzo holístico más amplio por parte del Grupo Banco Mundial. Esto incluye asegurar que las niñas no sufran de manera desproporcionada en los hogares pobres y vulnerables, en especial en tiempos de crisis, y promover habilidades y oportunidades laborales para las niñas y las jóvenes. Además, este esfuerzo abarca el financiamiento y el trabajo analítico en apoyo de objetivos como poner fin al matrimonio infantil, eliminar las barreras financieras que impiden que las niñas asistan a la escuela, mejorar el acceso a los servicios de salud reproductiva y prevenir la violencia de género.

La igualdad de género es fundamental para lograr los objetivos del Grupo Banco Mundial de terminar con la pobreza extrema e impulsar la prosperidad compartida de una manera sostenible. Ninguna sociedad puede ser sostenible sin transformar la distribución de oportunidades, recursos y alternativas para los hombres y las mujeres con el fin de que todos puedan conformar sus vidas y contribuir al desarrollo de sus familias, comunidades y países.

En septiembre de 2015, con la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), los Estados miembros de las Naciones Unidas se comprometieron a respetar un nuevo marco para el desarrollo. Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas (ODS 5) es fundamental para la agenda de los ODS.

El Grupo Banco Mundial es un asociado y una entre muchas partes interesadas en las gestiones internacionales para mejorar la igualdad de género y empoderar a las mujeres y las jóvenes, lo cual se ve reforzado con la adopción de los ODS. Este compromiso con la acción se plasma en la Estrategia de Género (ejercicios de 2016-2023): (i) Igualdad de género, reducción de la pobreza y crecimiento inclusivo y la Estrategia de Educación 2020: (i) Aprendizaje para todos del Grupo Banco Mundial.

El Grupo Banco Mundial reconoce que para materializar los numerosos beneficios que representa la educación de las niñas y las mujeres, se necesita un enfoque sistémico basado en pruebas que aborde las múltiples causas de las desventajas que estas enfrentan en términos de capacidad de empleo, ingreso, salud o educación de los hijos. Este enfoque se ha recogido en los programas de los países y ha sido abordado a través de trabajo analítico para ampliar la base de pruebas mundiales de “aquello que funciona” para mejorar la igualdad de género.

El Departamento de Prácticas Mundiales de Educación del Grupo Banco Mundial está contribuyendo a las actividades en los países y al conocimiento mundial. Además, desarrolla proyectos en todo el mundo, por ejemplo en Bangladesh, Ghana, Nigeria y Pakistán.

Nuevos estudios en diversas regiones están ayudando a aumentar la comprensión general respecto de los obstáculos a la educación que enfrentan las niñas. Tal es el caso de un análisis realizado en conjunto con el Centro Internacional de Investigación sobre la Mujer (i) sobre los efectos económicos del matrimonio infantil. (i)

Los informes del Grupo Banco Mundial también contribuyen con información sobre la educación de las niñas y las actividades en este ámbito. Entre ellos, se encuentran las publicaciones: Voice and Agency: Empowering Women and Girls for Shared Prosperity y Mujer, Empresa y el Derecho 2016: Alcanzando la igualdad. (PDF)

El Banco Mundial —a través de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo para los países más pobres, y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF)—, destina cada año una parte importante del financiamiento para el sector educativo a actividades que promuevan la educación de las niñas. Su apoyo se traduce en diversas intervenciones, entre ellas estipendios para mejorar la tasa de finalización de la escuela primaria y secundaria entre las niñas y las jóvenes; programas de desarrollo de habilidades; planes de enseñanza y aprendizaje que incorporen las cuestiones de género, contratación y capacitación de maestras, y construcción de escuelas seguras e inclusivas para las niñas.

Los últimos proyectos del Grupo Banco Mundial han logrado los siguientes resultados:

  • En Bangladesh, (i) 1,24 millones de niñas en 6700 escuelas secundarias se han beneficiado con el Proyecto para Mejorar el Acceso y la Calidad de la Educación Secundaria.

  • En Ghana, cerca de 2000 niñas, de una meta de 6000, ya han recibido becas gracias al actual Proyecto para Mejorar la Educación Secundaria.

  • En Pakistán, como resultado del Proyecto de Fomento de la Educación de las Niñas en Beluchistán, prácticamente 39 000 niñas van hoy a la escuela, incluidas 33 414 estudiantes en la provincia de Beluchistán.

  • En Nigeria, en el estado de Kaduna, las tasas de finalización de la educación secundaria de primer ciclo de las niñas aumentaron del 7 % en 2007 al 34 % en 2011, periodo que correspondió con la vigencia del Proyecto para el Sector de la Educación Estatal.

  • En Yemen, el Proyecto de Desarrollo de la Educación Secundaria y Acceso de las Niñas, ejecutado en cinco gobernaciones, contribuyó a que el índice de paridad de género en la matrícula bruta en la educación secundaria aumentara de 0,43 a 0,63, mientras que la tasa de retención de las niñas en los grados 10 a 12 subió del 78 % al 85 %.

    Entre 2008 y 2015, el Grupo Banco Mundial respaldó la Iniciativa para las Niñas Adolescentes, (i) una alianza público-privada que promueve la transición de las jóvenes de la escuela al empleo productivo a través de intervenciones innovadoras que se realizan de manera experimental y luego, si muestran resultados, se amplían o replican.

    Un proyecto piloto se realizó en ocho países (Afganistán, Jordania, República Democrática Popular Lao, Liberia, Haití, Nepal, Rwanda y Sudán del Sur), y sus resultados incluyen:

  • En Haití, (i) más de 1000 jóvenes recibieron capacitación técnica y en aptitudes interpersonales.

  • En Liberia, (i) 2500 jóvenes recibieron capacitación para el empleo remunerado o independiente, además de capacitación para la vida, con un énfasis en la inserción laboral y el apoyo de seguimiento, todo ello como resultado del Proyecto de Empoderamiento Económico de las Mujeres Jóvenes y Adolescentes.

 

 

El Grupo Banco Mundial trabaja en estrecha colaboración con los Gobiernos y otras organizaciones de desarrollo en los temas relacionados con la educación de las niñas, con el fin de identificar y promover intervenciones que mejoren los resultados en este ámbito y entregar recursos para apoyar a los países que implementan este tipo de iniciativas.

El Grupo Banco Mundial es miembro de la Iniciativa de las Naciones Unidas para la Educación de las Niñas, (i) conformada por más de 20 asociados (i) que representan a organizaciones multilaterales, bilaterales y no gubernamentales, y a la sociedad civil.

Desde 2002, el Grupo Banco Mundial también ha colaborado estrechamente con la Alianza Mundial para la Educación (AME). (i) Apoya la Alianza en general, en su calidad de miembro de la Junta Directiva, sede de la Secretaría de la AME, depositario y agente para la amplia mayoría de las donaciones de la AME.



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