Sistemas de pensiones: Panorama general

Según las proyecciones a nivel mundial, el envejecimiento de la población más significativo se producirá en los países de ingreso bajo y mediano. El tradicional cuidado de los ancianos por parte de las familias se ha visto afectado en muchos países en desarrollo que no cuentan con mecanismos formales apropiados para tal fin. En el caso de las personas de mayor edad, las transferencias inadecuadas, ya sea de los sistemas de pensiones formales o de las familias o de las comunidades, pueden reducir gravemente sus capacidades para enfrentar enfermedades o una  nutrición deficiente. En los países de ingreso bajo, solo uno de cada nueve trabajadores realizan contribuciones a un sistema de pensiones. Esta proporción se mantiene estancada hace años, afectando su capacidad de recibir beneficios apropiados.

El gasto público en esta área también tiende a ser regresivo, concentrándose en una proporción muy pequeña de trabajadores. Con demasiada frecuencia el costo de pagar las pensiones reduce el gasto en otros programas que requieren fondos, como programas de salud o educación, y cuando los pagos exceden los ingresos de las imposiciones, se requieren subsidios cruzados de tributos de alcance general, como por ejemplo el impuesto al valor agregado. En los países de ingreso mediano, existen grandes deficiencias en la cobertura de las pensiones entre los trabajadores del sector informal de más bajos ingresos. Esto es agravado por las presiones demográficas que rebasan la capacidad de los sistemas de financiar los beneficios, lo que resulta especialmente cierto en las economías en transición de Europa oriental y la ex Unión Soviética. En estos países el gasto destinado a pensiones suele ser el mayor gasto gubernamental, y también la principal fuente de déficit fiscal, y el rápido envejecimiento de la población disminuye la cantidad de trabajadores más jóvenes que apoyen a los más ancianos que necesitan cobertura.

El Banco Mundial se encuentra en una posición única para asumir el liderazgo intelectual y colaborar con diversos asociados en la tarea del desarrollo en la creación de buenos sistemas de pensiones en los países en desarrollo. El Banco ha participado en procesos de reformas de estos sistemas en más de 90 naciones y ha entregado apoyo financiero a más de 70 países.

Última actualización: Oct 01, 2014

La experiencia internacional indica que no existe un modelo único de reformas de los sistemas de pensiones. Sin embargo, hay principios claros que pueden ofrecer pautas útiles a las autoridades encargadas de la formulación de políticas al momento de elaborar soluciones adecuadas en relación con la cultura, el sistema político, la economía y la estructura de la fuerza laboral de un país. El marco general del Banco Mundial en esta materia insta a estas autoridades a comenzar con los siguientes tres aspectos:

  • Entorno: evaluación del entorno macroeconómico, social y demográfico (condiciones y capacidades iniciales);
  • Diseño: establecimiento de los objetivos de las intervenciones normativas; selección y evaluación de la arquitectura del diseño de la reforma; fijación de los parámetros del plan usando modelos y análisis actuariales, y
  • Desempeño: evaluación del sistema usando los principios generalmente aceptados para el diseño o la reforma del sistema de pensiones elaborados a partir de las mejores prácticas internacionales. Estos principios incluyen los más relevantes: i) accesibilidad (por ejemplo, cobertura); ii) suficiencia, y iii) sostenibilidad. Otros principios son: i) asequibilidad; ii) ecuanimidad; iii) previsibilidad; iv) solidez; v) eficiencia económica, y vi) eficiencia administrativa. El objetivo de estos principios es ayudar a las autoridades responsables de formular políticas a descartar las malas decisiones, dándoles libertad para que puedan formular sistemas de pensiones que sean congruentes con las mejores prácticas internacionales y, al mismo tiempo, que tengan la suficiente flexibilidad para crear soluciones adecuadas a las preferencias de la sociedad y las condiciones específicas de cada país.

Última actualización: Oct 01, 2014

Durante los últimos 10 años, la labor del Banco Mundial en cuanto a la reforma de los sistemas de pensiones se ha centrado en los programas de pensiones contributivas, con un énfasis en la sostenibilidad. El Banco Mundial lidera los esfuerzos para reformar los sistemas de reparto, incluyendo innovaciones tales como contribuciones definidas de forma teórica y, en algunos casos, el apoyo a la introducción de nuevos elementos de contribuciones definidas.

El Banco cumple además una función activa en el diseño y la mejora de herramientas cuantitativas y de diálogo sobre políticas, como APEX y PROST, que promueven la formulación de políticas bien fundadas, ayudan a salvar la brecha entre el análisis cuantitativo y cualitativo de los planes de pensiones, y abordan desafíos, en especial cuando los planes de pensiones del sistema público y/u otros consumen una parte desproporcionada de recursos fiscales limitados. El Banco Mundial ofrece apoyo al fortalecimiento de la capacidad y la transferencia de conocimientos para mejorar la seguridad de ingresos en la vejez en más de 100 países.

Última actualización: Oct 01, 2014