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  • Los avances han sido considerables, pero aún así, cada día mueren 803 mujeres por causas relacionadas con el parto. A nivel mundial, alrededor del 99 % de las muertes maternas ocurren en regiones en desarrollo, y solo en África al sur del Sahara la tasa es de 2 de cada 3 fallecimientos (66 %). La mayoría de estas muertes pueden prevenirse si las embarazadas reciben la atención de salud necesaria y en el momento oportuno. El riesgo de muerte durante toda la vida de las mujeres que viven en países de ingreso alto, donde los servicios sanitarios son más accesibles, es de 1 de cada 2400, pero en los países de ingreso bajo este riesgo es de 1 de cada 180, y en situaciones de fragilidad y conflicto, es incluso mayor: 1 de cada 54 mujeres muere por complicaciones relacionadas con el embarazo.

    Las tasas de mortalidad infantil se redujeron a menos de la mitad entre 1990 y 2016: las muertes de niños menores de 5 años cayeron de 12,7 millones al año en 1990 a 5,6 millones en 2016. No obstante, diariamente mueren 16 000 niños menores de 5 años. La posibilidad de sobrevivir de un niño sigue dependiendo en gran medida del lugar donde nace: África al sur del Sahara tiene la tasa más alta de mortalidad de niños menores de 5 años del mundo, ya que 1 de cada 12 niños muere antes de cumplir esa edad. Esta tasa es más de 12 veces superior a la tasa promedio, de 1 de cada 147 niños menores de 5 años, en los países de ingreso alto.

    En la actualidad, en todo el mundo las mujeres dan a luz menos niños que hace 30 años. Sin embargo, aún hay unos pocos países con una tasa de fecundidad persistentemente elevada, como Níger (7,2), Malí (6,1) o Afganistán (4,6). En muchos otros países que registran tasas de fecundidad menores hay variaciones. Por ejemplo, en Etiopía la tasa de fecundidad varía de 1,7 en Addis Abeba a 6,4 en el estado regional de Somali. En los países con una tasa de fecundidad persistentemente alta también existe una elevada carga de mortalidad materna, neonatal e infantil.

    En los países con elevadas tasas de fecundidad, dicha tasa también es alta entre las adolescentes. En África al sur del Sahara, más del 25 % de las niñas y las mujeres no puede acceder a servicios de planificación familiar, situación que exacerba los embarazos no planificados y agrava la mortalidad y morbilidad materna, neonatal e infantil. Las adolescentes tienen más probabilidades de sufrir complicaciones relacionadas con el embarazo, como parto obstruido y eclampsia, que acrecientan el riesgo de muerte. Además, es más probable que los hijos de madres adolescentes tengan un bajo peso al nacer, mala salud, retraso del crecimiento y otros problemas nutricionales serios.

    La fecundidad es también un factor clave en la dinámica demográfica. Muchos países que experimentan un rápido crecimiento demográfico también tienen poblaciones jóvenes. Esos países pueden llegar a beneficiarse del dividendo demográfico cuando se realizan inversiones clave en salud y bienestar para crear su capital humano.

    Garantizar que cada mujer y cada niño tengan acceso a atención de salud es fundamental para la formación de capital humano, construir economías robustas y poner fin a la pobreza. También es esencial para lograr la cobertura sanitaria universal. Mejorar la salud reproductiva, materna, neonatal, infantil y adolescente contribuye a conseguir estos resultados. Para impulsar esta agenda y armonizar enfoques fragmentados relativos a la salud reproductiva, materna, neonatal, infantil y adolescente, en 2015 el Grupo Banco Mundial y algunos asociados pusieron en marcha el Mecanismo Mundial de Financiamiento (GFF), (i) una alianza formada por varias partes interesadas que respalda iniciativas impulsadas por los países para mejorar la salud de las mujeres, los niños y los adolescentes. Desde su creación, se habían asociado USD 482 millones en recursos del Fondo Fiduciario del GFF a USD 3400 millones en recursos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) y del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), en apoyo de la salud y el bienestar de las mujeres, los niños y los adolescentes. En noviembre de 2018, los líderes mundiales prometieron USD 1000 millones (i) para ayudar a la alianza del GFF en sus esfuerzos por ampliarse a un total de 50 países que tienen las mayores necesidades en materia de salud y nutrición.

    Otra iniciativa muy importante es un proyecto relativo al empoderamiento de las mujeres y al dividendo demográfico en el Sahel (SWEDD). (i) Este proyecto fue aprobado en 2014 y actualmente se está ampliando a más países de la región. Gracias a él, se está mejorando la salud reproductiva de las mujeres y las niñas, su educación y sus habilidades, y, en consecuencia, su competitividad en el mercado laboral de Burkina Faso, Chad, Côte d’Ivoire, Mauritania, Malí y Níger. Específicamente, la iniciativa está generando demanda de bienes y servicios de salud reproductiva, materna, neonatal, infantil y adolescente, y nutrición; mejorando el suministro de bienes y personal calificado, y fortaleciendo las actividades de fomento y el diálogo sobre políticas, así como la capacidad de seguimiento y formulación de políticas en lo que respecta a los dividendos demográficos.

    Última actualización: Abr 04, 2019




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