Panorama general

  • En los últimos 20 años, el crecimiento económico ha sacado a más de 660 millones de personas de la pobreza y ha aumentado los niveles de ingresos de millones más, pero lo ha logrado, con frecuencia, a expensas del medio ambiente y las comunidades pobres.

    Una variedad de fallas comerciales, políticas e institucionales provoca que se tienda a usar el capital natural de la tierra de manera ineficiente y derrochadora en términos económicos, sin tener suficientemente en cuenta los verdaderos costos del agotamiento de los recursos. Durante décadas, la quema de combustibles fósiles apoyó un crecimiento rápido, pero dio paso a consecuencias peligrosas como el cambio climático, que hoy amenaza con revertir décadas de progresos en materia de desarrollo. Al mismo tiempo, los patrones de crecimiento han dejado a cientos de millones de personas rezagadas: 1200 millones de habitantes siguen sin tener acceso a la electricidad, 870 millones sufren de malnutrición y 780 millones carecen de agua potable segura y limpia.

    En el enfoque de desarrollo sostenible se reconoce que el crecimiento debe ser inclusivo y respetuoso con el medio ambiente para reducir la pobreza y generar una prosperidad compartida para la población actual, y seguir respondiendo a las necesidades de las generaciones futuras. El crecimiento sostenible es eficiente en materia de recursos y se planifica atentamente con el fin de entregar beneficios inmediatos y a largo plazo a las personas y al planeta, y crear prosperidad.

    Los tres pilares del desarrollo sostenible —crecimiento económico, gestión ambiental e inclusión social— abarcan todos los sectores del desarrollo, desde ciudades que enfrentan procesos de urbanización rápida hasta la agricultura; la infraestructura; el desarrollo y el uso de energía; la disponibilidad de agua, y el transporte. Las ciudades están adoptando enfoques de un crecimiento y un transporte público con bajas emisiones de carbono. Los agricultores están aplicando prácticas de agricultura inteligente con respecto al clima. Los países están reconociendo el valor de sus recursos naturales y las industrias se están percatando de lo mucho que pueden ahorrar mediante la eficiencia energética y en las cadenas de suministro.

    En la actualidad, el problema que enfrentan los países, las ciudades, las empresas y las organizaciones de desarrollo no se refiere a si es necesario adoptar o no el enfoque de desarrollo sostenible, sino de qué manera hacerlo.

    Última actualización: Abr 17, 2017

  • El Grupo Banco Mundial integra los principios del desarrollo sostenible en su labor con los clientes de todos los sectores y regiones.

    Esos principios también son aspectos centrales de la misión del Grupo Banco Mundial dada a conocer en 2013, y están en consonancia con sus objetivos primordiales de poner fin a la pobreza extrema y promover la prosperidad compartida:

    “[Los objetivos de] Poner fin a la pobreza extrema en el transcurso de una generación y promover la prosperidad compartida se deben lograr de manera sostenible a lo largo del tiempo y a través de generaciones. Para ello, es necesario fomentar la sostenibilidad ambiental, social y fiscal. Debemos garantizar el futuro a largo plazo de nuestro planeta y sus recursos para que las generaciones futuras no se encuentren en la situación de tener que vivir en un páramo. También debemos apuntar a una inclusión social sostenida y limitar la magnitud de la deuda económica heredada por las futuras generaciones”.

    Se espera que en septiembre de 2015 la Asamblea General de las Naciones Unidas dé a conocer los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), un conjunto de objetivos, metas e indicadores propuestos que los países utilizarán en los próximos 15 años como un marco para diseñar sus agendas y políticas. El financiamiento será una piedra angular de los ODS, y el Grupo Banco Mundial apoya el diseño y la implementación de soluciones de financiamiento para satisfacer las necesidades del programa posterior a 2015.

    La labor del Grupo Banco Mundial en el ámbito del desarrollo sostenible se puede apreciar en los proyectos de urbanización que respalda, e incluye el apoyo para mejorar la eficiencia energética en edificios y el transporte público, y la planificación detallada del desarrollo basado en la inclusión social y el crecimiento con bajas emisiones de carbono en los servicios públicos, entre otras áreas.

    En el informe del Banco Mundial Inclusive Green Growth (Crecimiento ecológico inclusivo) (i) se brinda un marco analítico y los pasos en materia de prioridades para ayudar a los clientes a diseñar políticas públicas y estimular las inversiones que son necesarias para fortalecer el desarrollo sostenible y mejorar la calidad de vida de las personas en los países en desarrollo de rápido crecimiento. Hay muchas cosas útiles que se pueden hacer ahora: un aire y agua limpios y la gestión de desechos sólidos son necesidades básicas, y numerosas políticas ambientales y de planificación urbana aumentan la productividad y reducen la pobreza. En última instancia, el crecimiento sostenible depende de una buena política sobre crecimiento que tenga como objetivo ajustar los precios y fijar los mercados, abordar las fallas de coordinación y reconocer las externalidades.

    En las zonas rurales, el Banco Mundial pone énfasis en las prácticas agrícolas eficientes en función de los recursos e inteligentes con respecto al clima y en un enfoque del paisaje que reconozca la interdependencia entre los bosques, el abastecimiento de agua y la seguridad alimentaria. El Grupo Banco Mundial está comprometido con los objetivos de la Iniciativa Energía Sostenible para Todos: (i) garantizar el acceso universal a la energía, duplicar la tasa de mejora de la eficiencia energética, y duplicar el porcentaje de la energía renovable en el conjunto de fuentes de energía a nivel mundial a más tardar en 2030.

    En respuesta a los informes Bajemos la temperatura, en que se describen los peligros del cambio climático, el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, instó a elaborar un plan que sea de la misma magnitud que el problema del clima.

    A fin de asegurar el éxito del desarrollo sostenible, se necesitan indicadores para supervisar el desempeño. El Grupo Banco Mundial trabaja con asociados en el desarrollo de normas y herramientas de contabilidad de los gases de efecto invernadero, (i) maneras de medir el crecimiento ecológico (i) e indicadores de la contabilidad nacional, como la riqueza general, que ayudan a determinar si el crecimiento es sostenible a largo plazo. Ayudar a los países a elaborar prácticas de contabilidad del capital natural también es un apoyo a la transición hacia un crecimiento más ecológico, que proteja los bienes ambientales —agua, tierra, aire, ecosistemas y servicios que estos proporcionan— para las futuras generaciones.

    No existe un único modelo de desarrollo sostenible. Las estrategias varían entre los países, en función de los contextos locales. No obstante, todos los países, ricos y pobres, tienen oportunidades para hacer que su crecimiento sea más ecológico e inclusivo sin ralentizarlo.

    Última actualización: Abr 17, 2018

  • Las prácticas de desarrollo sostenible ayudan a los países a crecer de maneras que puedan mitigar y adaptarse a los desafíos que representa el cambio climático. A través de su labor en los ámbitos de desarrollo urbano, energía, transporte, infraestructura, (i) agricultura, agua, medioambiente, cambio climático y tecnologías de la información y las comunicaciones, el Grupo Banco Mundial apoya a los países en la formulación de políticas, planes de desarrollo y prácticas que sientan las bases del crecimiento sostenible.

    El Grupo Banco Mundial incorpora la sostenibilidad y la resiliencia al cambio climático en su trabajo en todos los sectores, y otorga apoyo a los países para que tomen medidas en materia de cambio climático (i) y colaboren en alianzas, como el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (i) y el Programa de Asistencia para la Gestión del Sector de Energía (ESMAP), (i) con el fin de ayudar a las ciudades a contabilizar sus emisiones y aumentar su eficiencia energética. El Grupo Banco Mundial respalda las medidas de adaptación y mitigación en terreno para financiar el tipo de proyectos que ayudan a los pobres a salir de la pobreza, aumentar su resiliencia frente al cambio climático y lograr la reducción de las emisiones.

    El financiamiento del Grupo Banco Mundial destinado a generación, transmisión y distribución de energía, y a reformas regulatorias y de políticas energéticas ayuda a ampliar el acceso a la energía a millones de hogares en más de 60 países. Al mismo tiempo, el financiamiento del Grupo Banco Mundial combinado con servicios de asesoría y análisis y apoyo normativo ha ayudado a implementar y ampliar la generación de energía renovable y la eficiencia energética a nivel nacional, subnacional y municipal.

    En apoyo al desarrollo urbano sostenible, en los últimos 10 años, el Banco Mundial aumentó la cantidad de proyectos y el volumen de financiamiento destinado a este fin, ayudando a los países a mejorar la calidad de vida de sus habitantes urbanos. Por ejemplo, su labor de modernización urbana en Viet Nam mejoró la infraestructura, las viviendas y las condiciones ambientales y de vida de los pobres en cuatro grandes ciudades. En Bangladesh, mediante un proyecto de servicios municipales, se ayudó a planificar y financiar servicios e infraestructura urbanos de primera necesidad, como abastecimiento de agua y eliminación de desechos.

    En China, el Grupo Banco Mundial participa en proyectos de crecimiento con bajas emisiones de carbono, eficiencia energética y desarrollo de energías renovables. El transporte público es un elemento importante del crecimiento con bajas emisiones de carbono en las ciudades, para bajar tanto las emisiones de los vehículos como la contaminación. El Banco Mundial ha apoyado el desarrollo de varios sistemas de transporte público, entre ellos los sistemas de tránsito rápido por autobús en Bogotá, Ciudad de México y Lagos, donde unos 200 000 viajeros se trasladan diariamente en dichos sistemas.

    Con apoyo del Banco Mundial, una mayor cantidad de países  también está abordando el nexo entre el suelo, los bosques, el agua y la seguridad alimentaria de una forma más integral y sostenible, y están comenzando a contabilizar sus activos naturales como parte de su riqueza económica. Gracias a la labor de la alianza impulsada por el Banco Mundial Contabilidad de la Riqueza y la Valoración de los Servicios de los Ecosistemas (WAVES), (i) la contabilidad del capital natural se está convirtiendo en una herramienta cada vez más importante para medir la sostenibilidad y velar por el uso sostenible de los recursos.

    A través de todos estos sectores, el Grupo Banco Mundial contribuye al desarrollo de una visión común acerca de la sostenibilidad y el crecimiento ecológico como un instrumento para lograr el desarrollo sostenible.

    Última actualización: Abr 17, 2017


Recursos adicionales