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Portada > Grupo de Evaluación Independiente > Herramientas y enfoques de evaluación > Evaluación de los efectos > Salud maternoinfantil Bangladesh  
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El IEG y la evaluación de los efectos: Salud maternoinfantil en Bangladesh
 

Mantener el impulso hacia el cumplimiento de los Objetivos de desarrollo del milenio: Evaluación de los efectos de las intervenciones para mejorar la salud maternoinfantil y los resultados nutricionales en Bangladesh i

Mejorar la salud y nutrición maternoinfantil es prioritario para los objetivos de desarrollo. La importancia de éstos se refleja en su inclusión en las metas de reducción de la pobreza, tales como los Objetivos de desarrollo del milenio (ODM) y el Documento provisional de estrategia de lucha contra la pobreza en Bangladesh, que cuenta con el respaldo de los principales asociaciones en la tarea del desarrollo, como el Banco Mundial y el DfID. El informe aborda la temática de lo que pueden hacer los programas que cuentan con respaldo público y asistencia externa del Banco y otros organismos para acelerar el cumplimiento de metas tales como la reducción en dos tercios de la mortalidad infantil. Las pruebas presentadas aquí se refieren a Bangladesh, país que ha avanzado espectacularmente, pero que necesita mantener ese impulso inicial para lograr el cumplimiento de sus propias metas de reducción de la pobreza.

El informe aborda los siguientes aspectos: 1) lo que ocurrió con los resultados en materia de salud y nutrición infantil y la fecundidad en Bangladesh desde 1990. ¿El progreso alcanzado llega a los pobres? 2) Principales factores determinantes de los resultados de salud maternoinfantil en Bangladesh durante el período. 3) Considerando tales determinantes, ¿cuál fue el impacto de los programas que contaron con respaldo público y externo, específicamente del Banco Mundial y el DfID, en el mejoramiento de la salud y la nutrición? 4) Si las intervenciones tuvieron efectos positivos. ¿Los han logrado de manera eficaz en función de los costos?

Tendencias en la mortalidad de menores de cinco años, fecundidad y nutrición

A pesar de un inicio poco auspicioso después de la guerra y el hambre, Bangladesh ha logrado tasas de progreso espectaculares durante los últimos dos decenios, específicamente en materia de disminución de la fecundidad. Contrario a la percepción común, la fecundidad continuó descendiendo durante la década de 1990. La mortalidad de los menores de cinco años también disminuyó a un ritmo considerable, de manera que Bangladesh fue uno de los pocos países que alcanzó una tasa de disminución que le permitiría cumplir el Objetivo de desarrollo de milenio de una reducción de dos tercios antes de 2015. La excepción en este campo ha sido la nutrición. Las mediciones físicas del estado nutricional comenzaron a mostrar algunas mejoras sólo en la década de 1990 y la malnutrición se mantiene en niveles altos.

Las mejoras en estos resultados han llegado a todos los habitantes del país. Si bien los hijos de familias pobres son más propensos a morir prematuramente, la brecha se está estrechando porque la tasa de mortalidad de los pobres cae con más rapidez que la de los no pobres. Hoy el uso de anticonceptivos y la baja fecundidad también son habituales entre los pobres.

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Origen de la disminución de la mortalidad de los menores de cinco años

Al analizar los factores determinantes de la mortalidad utilizando tanto datos comparados del país como de la Encuesta demográfica y de salud (DHS), se constata que diversos factores influyen en la disminución del número de muertes. El mejoramiento del bienestar económico es la razón más importante detrás de la disminución de la mortalidad en la niñez, si bien tiene un papel menos importante en la mortalidad de niños menores de un año. Las intervenciones en el sector social -salud y educación- también contribuyeron y la mayor cobertura de las inmunizaciones y el aumento de la matrícula femenina en la educación primaria y secundaria jugaron un papel crucial en la reducción de la mortalidad. Los resultados también muestran un pronunciado sesgo de género en la mortalidad que afecta negativamente a las niñas, especialmente en las divisiones administrativas de Sylhet y Chittagong.

El análisis de una selección de intervenciones revela lo siguiente:

La cobertura de las inmunizaciones era inferior a 2% a principios de 1980, pero aumentó hacia fines de la década (principalmente debido al apoyo de la UNICEF, pero más tarde también gracias al apoyo de otros donantes, como el Banco Mundial), de manera que en 1990 aproximadamente la mitad de todos los niños había recibido todas las vacunas durante sus primeros 12 meses de vida. La inmunización ha evitado más de dos millones de muertes de niños en los últimos dos decenios, a un costo de entre US$100 y US$300 por cada vida que se ha salvado.

Hasta fines de la década de 1990, el Banco Mundial había financiado la capacitación de aproximadamente 14.000 parteras tradicionales. En ese momento, se canceló la capacitación de parteras tradicionales siguiendo el cambio en la tendencia internacional de propiciar la política de que todos los nacimientos debían ser atendidos por personal calificado. Sin embargo, la información presentada en este informe demuestra que la capacitación entregada a las parteras tradicionales salvó la vida de muchos niños, a un costo de entre US$220 y US$800 por cada muerte evitada.

La escolaridad femenina en enseñanza secundaria aumentó rápidamente en el decenio de 1990, especialmente en zonas rurales. Lo anterior se debió, en parte, a la entrega de un estipendio a todas las niñas de zonas rurales que cursaron los grados 6 a 10, estipendio solventado por el Organismo Noruego de Desarrollo Internacional, el Banco Asiático de Desarrollo, el Banco Mundial y el gobierno. Entre los beneficios del aumento de la matricula femenina en educación secundaria está la disminución de la mortalidad, con un costo de entre US$1.080 y US$5.400 por muerte evitada.

La electrificación rural, que contó con el respaldo de tres programas del Banco en las décadas de 1980 y 1990, redujo la mortalidad gracias a su efecto en el ingreso, el cual se tradujo en mejores servicios de salud, mayor esterilización del agua y mejoramiento del acceso a información sobre salud, especialmente a través de la televisión. Si se consideran todos estos canales, los niños menores de cinco años pertenecientes a hogares que recibieron servicios eléctricos tienen una tasa de mortalidad de 25 por cada 1000 menor que la de los niños de hogares que no cuentan con electricidad. Sobre la base de los costos históricos, esto asciende a US$20.000 por cada vida salvada y a US$40.000 según los costos actuales de conexión.

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Nutrición

Con el fin de abordar el deficiente estado nutricional, el gobierno, con la ayuda del Banco Mundial, puso en marcha el Proyecto piloto integrado de nutrición de Bangladesh (BINP, por sus siglas en inglés). EL núcleo del BINP es el Componente de nutrición comunitaria (CNBC), el cual promueve la asesoría nutricional para lograr un cambio conductual, complementada por alimentación suplementaria para mujeres embarazadas y niños pequeños.

El análisis de la cadena causal desde los insumos del BINP hasta los resultados antropométricos de los niños indica lo siguiente: (1) la cadena tiene un eslabón débil, porque la comunicación en torno al cambio conductual ha estado dirigida en exceso hacia las madres, quienes con frecuencia no deciden acerca de todas las prácticas relativas a la nutrición; (2) la cobertura del programa suele ser alta en las zonas donde se aplica el proyecto, pero mucho menor en los thanas (subdistritos) más conservadores, especialmente entre mujeres que viven con sus suegras; (3) la focalización tuvo algunas falencias: (a) se aplicó un criterio demasiado estricto al seleccionar a los niños malnutridos que recibirían alimentación suplementaria y en cambio se admitió a niños que tenían problemas de crecimiento, pero probablemente estaban bien nutridos, (b) la alimentación entregada a las mujeres embarazadas excluyó a muchas que reunían las condiciones necesarias e incluyó un porcentaje que no las reunían;(4) una gran proporción de las madres de niños que recibieron alimentación suplementaria afirmó no haber recibido asesoría nutricional; (5) existe una brecha considerable entre el conocimiento y la práctica: las mujeres no aplican en la práctica la asesoría que reciben debido principalmente a limitaciones de recursos económicos y de tiempo, y (6) el impacto del aumento de peso durante el embarazo es demasiado bajo como para tener un efecto significativo en el peso del bebé al nacer, resultado típico de programas similares en otros países; la condición nutricional de la madre antes del embarazo es un factor que incide más en el peso bajo al nacer que el aumento de peso de ésta durante el embarazo y por lo tanto podría haber sido un mejor objetivo para el proyecto.

La lista recién presentada puede interpretarse como una lista de problemas que hay que solucionar en el proyecto y hasta cierto grado así ha sido en el marco del Proyecto nacional de nutrición ampliado. Los criterios de selección de los niños que recibirán alimentación suplementaria fueron revisados y se han hecho nuevos intentos para llegar con la asesoría nutricional a los hombres. Sin embargo, el programa no ha probado ser un medio eficaz en función de los costos para mejorar el estado de la nutrición, estado que en general ha mostrado mejoras debido a la mayor disponibilidad de alimentos asociado con el aumento en la producción de arroz (como resultado del mayor rendimiento) desde fines de la década de 1990 y la consiguiente disminución del precio real del arroz. Simulaciones muestran que la mera entrega de alimentos a las familias con niños habría tenido un impacto nutricional mayor. El costo de cada vida salvada debido a la ración hipotética de arroz es de poco más de US$2.000, la mitad del costo que significó cada vida salvada por el BINP.

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Disminución de la fecundidad

En Bangladesh, la tasa de disminución de la fecundidad es superior a lo esperable de otras evoluciones socioeconómicas, como el aumento del ingreso y el incremento de la educación femenina. Si bien la evolución socioeconómica, como la transición demográfica, explica parte del rápido descenso de la fecundidad en el país, gran parte se puede atribuir al servicio de planificación familiar de Bangladesh creado con considerable apoyo externo en los años siguientes a la liberación en 1971. La sostenida caída de la fecundidad durante la década de 1990, impulsada por el aumento en el uso de anticonceptivos, muestra la persistente efectividad de este programa.

El Plan de inversión estratégica HNP aplicado por el gobierno pone de relieve el rol del aumento de la edad al casarse como un medio para reducir la fecundidad, y diversos programas, incluida la asesoría entregada en el marco del proyecto BINP, promueven que las parejas se casen a edad más tardía. De hecho, una condición del programa de estipendios a mujeres que asisten a la escuela secundaria, respaldado por el Banco y otros, es que las beneficiarias permanezcan solteras. Es cierto que la edad al casarse en Bangladesh es bastante baja, ya que la mitad de las mujeres se casan a la edad de 14 años. También es cierto que existe un patrón internacional bien establecido que indica que el aumento de la edad al casarse disminuye la fecundidad. Sin embargo, esté patrón no debería aplicarse a Bangladesh por dos razones: (1) aumentar la edad al casarse de niñas de 13 años o menos no afecta la edad en la que tienen su primer hijo (de manera que a medida que aumenta la edad al casarse, la distancia entre la boda y el nacimiento del primer hijo disminuye) y (2) una mujer que espera tener sólo 3 ó 4 hijos, como la mayoría de las mujeres de Bangladesh, podrá lograrlo sin importar si comienza a tener hijos a los 15 años o a los 20.

El efecto directo de expandir la educación secundaria desaparecerá, ya que Bangladesh ya ha logrado niveles de fecundidad comparables a los de países con niveles más altos de educación. Por lo tanto, aumentar la edad al casarse, si bien es deseable para la salud materna e infantil (los hijos de madres jóvenes tienen más probabilidades de morir prematuramente), tendrá un efecto menor en el número de hijos nacidos de cada mujer durante sus años reproductivos, si bien habrá un efecto temporal en la tasa de fecundidad total y un efecto de segundo orden, ya que el efecto de reducción de la mortalidad que tienen los nacimientos tardíos diminuirá el número deseado de nacimientos. Entonces, los programas deberían orientarse hacia los hogares con una fecundidad alta, en parte mediante un esfuerzo por llevar el uso de las medidas anticonceptivas permanentes a sus niveles anteriores. También se debe abordar el problema de la preferencia por los hijos varones, hecho que crea una barrera a la disminución de la fecundidad. El éxito sostenido en la reducción de la mortalidad también contribuirá a reducir la fecundidad.

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Lecciones aprendidas

Del análisis de este informe se desprenden las siguientes enseñanzas generales:

Las intervenciones con apoyo externo han tenido un efecto considerable en los resultados de salud maternoinfantil en Bangladesh. La inmunización ha demostrado ser especialmente eficaz en función de los costos y ha salvado la vida de aproximadamente dos millones de niños menores de cinco años.

El respaldo del Banco Mundial a sectores ajenos a la salud ha contribuido a mejorar los resultados en salud infantil.

Pequeñas cantidades de dinero salvan vidas, si bien la cantidad fluctúa significativamente según la intervención.

Si bien las intervenciones de diversos sectores influyen en los resultados de la salud manternoinfantil, este hecho no quiere decir que siempre sea necesario realizar intervenciones multisectoriales.

El respaldo del Banco a la capacitación de las parteras tradicionales ha reducido la mortalidad neonatal. Sin embargo, este programa se ha cancelado para seguir la tendencia mundial de apoyar a personal calificado.

Los programas deben basarse en información local y no en sabiduría convencional general.

Las cuestiones que afectan a la mujer deben ocupar un lugar primordial en las estrategias de salud en Bangladesh. Es necesario prestar más atención a la discriminación sexual para mantener el ímpetu en la disminución de la mortalidad y la fecundidad. Sin embargo, las actitudes tradicionales no son la limitante absoluta a la prestación de servicios, como se sugiere en ocasiones.

El BINP del Banco ha mejorado el estado de nutrición, pero mucho menos de lo planificado. Es necesario prestar realmente atención a los medio para mejorar tanto la eficacia como la eficiencia del programa y, si no es posible, considerar alternativas para aumentar progresivamente la envergadura del programa.

La evaluación rigurosa de los efectos mostrará qué programas gubernamentales y apoyo externo contribuyen más a alcanzar las metas de disminución de la pobreza.

Se pueden utilizar encuestas nacionales con fines de evaluación, pero algunas adaptaciones las harían más eficaces, especialmente un cuestionario más detallado sobre la comunidad.

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Acerca del Grupo de Evaluación Independiente
El Grupo de Evaluación Independiente (IEG) es una unidad independiente dentro del Banco Mundial directamente dependiente del Directorio Ejecutivo del Banco. El IEG evalúa los aspectos que funcionan en un proyecto y los que no, cómo un prestatario piensa manejar y mantener un proyecto y la contribución perdurable del Banco al desarrollo general de un determinado país. Los objetivos de la evaluación son: aprender de la experiencia, proporcionar una base objetiva para evaluar los resultados del trabajo del Banco y deparar responsabilidad en el logro de sus objetivos. También mejora el trabajo del Banco debido a que identifica y difunde las enseñanzas aprendidas por experiencia y al estructurar recomendaciones que se sustentan en los resultados de las evaluaciones.

 


 



  
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