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No existe ningún
indicador que permita evaluar los resultados satisfactorios
de los distintos proyectos. Antes bien, los resultados
en términos de desarrollo comprenden una variedad
de indicadores económicos y sociales, según
el sector y el tipo de proyecto. Un proyecto se considera
satisfactorio cuando se han alcanzado los objetivos
de la operación, con tan sólo pequeñas
deficiencias. Como ejemplo cabe mencionar el impacto
en términos de desarrollo registrado en Mozambique,
donde, gracias a proyectos de abastecimiento y saneamiento
respaldados por el Banco, se construyeron 130 puntos
de acceso a fuentes de agua, con lo que se suministró
agua potable a 62.000 personas. En Camboya, un proyecto
financiado por el Banco permitió que 750.000
personas tuvieran acceso al suministro de agua potable
en Phnom Pehn. En
el sector de la energía, mediante un proyecto
de electrificación del Banco en la República
Democrática Popular Lao, se conectó
a la red principal de electricidad a 51.000 hogares
en 721 aldeas rurales, mientras que otros 6.000
hogares obtuvieron acceso a electricidad sin conexión
a la red mediante sistemas de energía solar
e hidroeléctrica. La electricidad incrementó
considerablemente la productividad de las nuevas
empresas montadas en las casas y permitió
a los niños estudiar de noche.
Otro ejemplo de impacto en el desarrollo se observa
en Malí, donde, en el marco del Proyecto
de iniciativas comunitarias para combatir la pobreza
y el hambre, se ayudó a que más de
6.000 niños asistieran a la escuela y se
construyeron pequeños centros de salud en
19 aldeas.
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