Marco Regional y Estrategia para
el Trabajo con Sociedad Civil
AF 02-04
BORRADOR
Material base para discusión - Por favor no citar o reproducir
1. INTRODUCCIÓN
1.1. Hechos relacionados con la Región de América Latina y el Caribe. En
el comienzo del nuevo milenio se aprecia una región de América Latina y el
Caribe que ha logrado progresar en varios frentes. Los indicadores de salud y
educación siguen mejorando y todos los países, salvo uno de ellos, cuentan con
gobiernos elegidos democráticamente. No obstante, las tasas de pobreza
continúan creciendo – del 34,62% en 1998 comparadas con el 33,35% en 1986; la
pobreza absoluta se ha incrementado del 14,40% en 1986 al 16,14% en 1998 y, por
otra parte, en muchos países de la región las desigualdades van en aumento
(Banco Mundial, 2001). De igual forma, la corrupción sigue acechando la región
y existe la percepción, al menos entre la población menos favorecida, de que los
programas de reformas no han cumplido lo que prometían y que a este grupo
humano se le está excluyendo cada vez más de los mercados, de los servicios de
buena calidad y de los procesos de toma de decisiones que afectan su vida
(Voces de los Pobres, Banco Mundial, 2000). Esto ha ocasionado la falta de
confianza en las instituciones públicas y en las personas que toman las
decisiones en muchos países de la región, además de que ha generado un
sentimiento de desesperación manifestado de diversas formas en diferentes
países de la región.
Tendencias en la
Región y Voces de los Pobres
Sobre la falta de
representación en la toma de decisiones oficiales :
La debilidad de los partidos
políticos que gobiernan a través de alianzas frágiles y las nuevas formas de
expresión social a través de movimientos sociales, muchos de ellos en oposición
a los procesos oficiales, son
características de la economía política actual de LAC. De igual manera, se
presenta un descontento generalizado de los ciudadanos respecto a los
funcionarios públicos, con frecuencia considerados como personas ajenas a las
prioridades locales y que no representan a sus votantes, a quienes rara vez les
rinden cuentas. Este descontento conlleva un deterioro creciente del apoyo a la
democracia en América Latina (Latinobarómetro, 2001).
“Cuando los
políticos van al exterior y usan el nombre de los pobres para pedir dinero,
ellos deben darnos un poco cuando regresen”.
Hombre de
una zona rural de Jamaica
“Somos una
comunidad abandonada por las autoridades del gobierno. No nos tienen en cuenta.
Parece que no existiéramos, somos una comunidad imaginaria”.
Ecuador
Sobre el impacto del modelo
socioeconómico:
Hay una percepción entre la
ciudadanía de que, mientras algunos se aprovecharon de las reformas económicas
de los décadas de los años 1980 y 1990, los beneficios no han tocado a los
pobres, y ni siquiera a las mayorías. El sesenta por ciento de los
latinoamericanos califican la situación económica de los países como “mala” o
“muy mala” (Latinobarómetro, 2001). Los pobres perciben este decrecimiento en su sustento diario en
términos de empleo, ingreso y seguridad.
“¡Para estar
mejor, tendrían que trabajar el doble! ¡Y no se puede trabajar el doble! ¿En
qué parte vas a trabajar?”
Hombre boliviano de Guadalupe, Cochabamba
“No hay donde
trabajar … nos enfermamos y no tenemos dinero para sanarnos, no tenemos drogas
porque son caras …El Gobierno lo encarece todo …Somos pobres, abandonados,
lloramos, no tenemos sino tristezas …No
tenemos dinero para comprar fertilizantes ni semillas, todo es en dólares …No
tenemos qué comer”.
Juncal, Ecuador
Sobre la violencia:
La reciente encuesta de
Latinobarómetro también reveló que la violencia y el delito van en aumento.
Cuatro de cada cinco entrevistados afirmaron que en sus países tanto el delito
como la drogadicción “habían aumentado mucho” en los últimos tres años,
alrededor de un 65% en comparación 1995, cuando se formuló la misma
pregunta. Dos de cinco admitieron que
ellos mismos, o que algún miembro de su familia, había sido víctima de algún
delito en los doce meses anteriores a la encuesta. Muchos perciben este aumento
de la violencia y el delito como consecuencia del deterioro socioeconómico que
observan a su alrededor.
“Aquí no tenemos
patrullas policiales, Yo vivo encerrada en mi casa, mirando televisión,
cosiendo o cuidando a mi nieto. Hay muchos de los residentes que son ladrones;
otros son groseros y peleadores …Me da miedo decir para dónde va mi hijo,
porque alguien lo puede robar o matar”.
Mujer brasileña de Vila União, Recife
“Los niños andan con navajas…Salen a robar.
Les roban a los niños más pequeños”.
Zona urbana de
Quito, Ecuador
“Con lo que ahora
no hay trabajo, la seguridad está diminuyendo, la gente se está dedicando a
hacer actos delictivos, porque no saben de dónde conseguir.”
Hombre de una zona
urbana de Bolivia
Por otra parte, a la policía
y al sistema judicial con frecuencia se les considera como parte del problema
más que de la solución:
“Cuando haces una
denuncia no te dan bolilla (no te prestan atención). Siempre meten adentro a
los que no hacen nada, y a los que se están drogando en la esquina no les hacen nada. Lo que pasa es que [a] la
policía no le interesa la gente, lo que le importa es hacer negocios.”
Provincia de Buenos
Aires, Argentina
Sobre la corrupción:
A la corrupción también se le
percibe como un problema grave en muchos países de LAC. Cuatro quintas partes
de los latinoamericanos entrevistados para el Latinobarómetro opinaron que la
corrupción había “aumentado mucho” en los últimos tres años. El año pasado, la
región presenció numerosos casos de confabulación entre los servidores públicos
y los intereses privados en contrataciones públicas o mal uso de los recursos
públicos, quizás debido a que ahora tales actos se han sacado más fácilmente a
la luz pública. Aunque se han observado progresos en muchos países de la región
en cuanto a que se le ha concedido a la corrupción un espacio en la agenda de
asuntos públicos y se ha intentado atacarla, la impunidad continúa desanimando
y desmoralizando a los ciudadanos.
“El agua es una
herramienta política. La tubería ya está instalada y las obras están
terminadas. El político que desee destacarse pondrá en servicio el agua
potable”.
Isla Trinitaria,
zona urbana de Ecuador
1.2. Oportunidades para el Banco Mundial. El principio del milenio
también fue testigo de algunos cambios significativos en el interior del Banco
Mundial. En el Informe sobre el Desarrollo Mundial de 2001 (IDM) se destaca el
papel que juegan el empoderamiento a los pobres y la rendición de cuentas de
las instituciones a estos, como uno de los tres pilares de una estrategia de
reducción de la pobreza. El IDM de 2001 plantea tres componentes para promover
tal empoderamiento: (i) asegurarse de que las instituciones respondan y rindan cuentas
a los usuarios, en especial a la población pobre y excluida, (ii)
construir la capacidad de los pobres y excluidos de expresar sus propias opiniones
en la formulación de las políticas públicas y (iii) eliminar los obstáculos que
evitan el acceso de los pobres y excluidos a los servicios públicos y las
instituciones. Además del Informe sobre el Desarrollo Mundial de 2001, el Banco
Mundial, junto con el FMI y la comunidad internacional en general, subraya la
importancia de construir en cada país un sentido de propiedad de las
estrategias de desarrollo, incluyendo a las organizaciones de la sociedad civil
en la preparación, implementación y seguimiento a los documentos de estrategia
de reducción de la pobreza (PRSP, por sus siglas en inglés). Por otra parte,
con nuevas herramientas tales como los préstamos programáticos, el Banco
Mundial reconoce la necesidad de ayudar a los países a fortalecer su capacidad
institucional para que produzcan resultados que sean fáciles de verificar en la
reducción de la pobreza en todos los sectores, más allá de cada proyecto
específico. La creciente atención que inspira al Banco Mundial en cuanto al
logro de resultados en la reducción de la pobreza, mediante el empoderamiento
de los pobres y el fomento de instituciones eficaces que rindan cuentas de su
desempeño, es una acción oportuna que responde muy bien a los retos que
enfrenta la región en la actualidad.
1.3. Retos que enfrenta el Banco Mundial. No obstante la coincidencia
significativa que existe entre las prioridades de la Región y la agenda
desarrollada por el Banco Mundial, hay un movimiento social interesado en los
impactos y beneficios de la globalización que provoca importantes inquietudes
que deben ser resueltas (Praga, Seattle). El riesgo de no atenderlas es que
éstas se conviertan en un obstáculo para las instituciones globales, entre
ellas el Banco Mundial. Ahora que han proliferado las protestas en contra de
las reuniones cumbre oficiales tanto de orden mundial como regional, y que el
movimiento mencionado adquiere más adeptos y fortalece su capacidad de
coordinar a diversos actores y de conjugar una serie de inquietudes, se
presenta un reto para las instituciones globales y, con frecuencia, el Banco
Mundial se vuelve blanco de críticas. Muchos perciben al Banco como partidario
de ciertos programas de reforma anteriores, cuyos resultados no han logrado que
las instituciones sean más inclusivas ni que se muestren dispuestas a rendir
cuentas. Aunque esta percepción se podría convertir muy rápidamente en un
obstáculo, por otra parte representa una oportunidad. Al haberse agregado a las
instituciones el apoderamiento y la rendición de cuentas como un componente
integral de las estrategias para la reducción de la pobreza, junto con las nuevas
herramientas que promueven enfoques más inclusivos, basados en resultados, para
disminuir la pobreza, surge ahora la oportunidad de demostrar el aporte que
instituciones globales tales como el Banco Mundial pueden proporcionar para
llegar a un mundo sin pobreza.
1.4. Objetivo del documento. El presente documento presenta algunas
reflexiones iniciales de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe
(LAC) del Banco Mundial sobre el empoderamiento, sus implicaciones operativas y
la colaboración específica que el Equipo Regional de Sociedad Civil puede
aportar a este respecto en el curso de los tres años venideros.
Por lo tanto, ofrece un marco para la acción al nivel regional, así como para
las acciones específicas de cada equipo de trabajo. Dicho marco ha sido
elaborado consultando con una serie de actores a lo largo y ancho del Banco
Mundial y se basa en un análisis de las demandas regionales y de las
oportunidades que tiene el Banco de responder a ellas en el ámbito del
empoderamiento. El documento aprovecha
las discusiones llevadas a cabo con eruditos y profesionales externos.
1.4. Marco conceptual. El presente documento se basa en la justificación
del empoderamiento consignado en el Informe sobre el Desarrollo Mundial de 2001
como un componente importante de las estrategias para reducir la pobreza. Dada
su importancia, a la participación de la sociedad civil se le concibe como un
medio para promover el empoderamiento. A éste se le define como “un proceso que incrementa el patrimonio y la
capacidad de los pobres — tanto de hombres como de mujeres — así como los de
otros grupos excluidos de participar, negociar, cambiar y tomarles cuentas a
las instituciones que afectan su bienestar”.
El empoderamiento implica aumentar no sólo el acceso de los pobres a los
recursos y decisiones sino el control de estos últimos, cambiando la naturaleza
de la relación entre los pobres y los actores participantes, tanto estatales
como no estatales. Implica cambios en las reglas, normas y comportamientos que
permiten que la voz de los pobres sea oída y representada en las interacciones
con las instituciones del Estado y otras entidades que afectan su vida, a la
vez que incrementan su acceso a los recursos y decisiones así como su control
sobre estos. En su sentido más amplio, el empoderamiento tiene que ver con
aumentar la libertad de elección y de acción.
Es un proceso que puede entenderse no sólo al nivel individual sino
también aplicarse a los grupos sociales. Los grupos excluidos pueden ser
minoritarios o, en el caso de altos niveles de
concentración o colapso del estado, pueden asimismo incluir a la mayoría
de los ciudadanos de clase media. El empoderamiento requiere medidas en los
órdenes doméstico, comunitario, nacional y mundial.
Así pues, el empoderamiento
se refiere a los cambios en la capacidad de los ciudadanos, así como a las
reformas de las instituciones y al establecimiento de un medio favorable. Para
fomentar el empoderamiento, las organizaciones de la sociedad civil pueden
tomar cuatro clases de medidas: (i) crear un grupo representativo que favorezca
las reformas y cerciorarse de que dichas reformas generen instituciones que
rindan cuentas y respondan a sus necesidades, (ii) construir la capacidad de
los pobres de forma que estos ejerzan influencia en el diseño e implantación de
políticas públicas encaminadas a reducir la pobreza, (iii) crear una cultura de
información, transparencia y rendición de cuentas en la evaluación de la acción
pública y, por último (iv) identificar y eliminar los obstáculos que se
interpongan al acceso a las instituciones y servicios. Por consiguiente, las organizaciones de la
sociedad civil deben desempeñar un papel clave en cuanto a garantizar que la
acción pública sea eficaz y se comprometa a rendir cuentas.
Por “sociedad civil” se
entiende “el escenario en el que se reúnen las personas con el fin de velar por
sus preocupaciones comunes, no para aprovechar o ejercer el poder político,
sino porque les inspira suficiente interés como tomar medidas colectivas”. Así pues, en la sociedad civil caben las
organizaciones religiosas y gremiales, los sindicatos, las organizaciones de
base y las ONG, entre otras.
1.5. Visión general. El documento está estructurado de la siguiente
manera: La sección siguiente ofrece información básica sobre la razón
fundamental por la cual la Región trabaja en alianza con la sociedad civil, en
una agenda común para reducir la pobreza. Presenta un resumen de: (i) los
motivos por los cuales la Oficina Regional para América Latina y el Caribe busca
la participación de las organizaciones de la sociedad civil, (ii) el fundamento
lógico de la estrategia, (iii) los logros obtenidos hasta el momento y (iv) las
áreas que constituyen desafíos o nuevas oportunidades. La tercera sección
presenta los principios que sirven de guía a la ejecución de esta estrategia.
La cuarta sección, presenta los actores y socios externos que cumplen papeles
importantes en la ejecución de la estrategia.
En la quinta sección explicamos cuál es para nosotros la visión de la
Región desde la perspectiva del empoderamiento, así como nuestra misión a la
luz de dicha visión. Por último, presentamos un marco de cinco áreas de acción
estratégicas, al igual que algunos
ejemplos específicos de medidas a niveles regional y de país. Si bien esta
estrategia ofrece un marco regional para la acción al nivel de país, las
variaciones que se dan en las relaciones entre el Estado y la sociedad, y la
demanda entre diferentes países clientes de la región señalan la importancia de
no utilizar un enfoque único que se acomode a todas las situaciones en las
actividades de orden nacional.
2. Antecedentes
2.1. ¿Por qué es importante que la
Oficina Regional para América Latina y el Caribe trabaje de la mano con la
sociedad civil? La Oficina Regional para
América Latina y el Caribe (LAC) considera importante trabajar conjuntamente
con la sociedad civil al menos por seis razones. La primera de éstas obedece a que la región ha sufrido
cambios y en la actualidad ofrece un contexto democrático en el que la sociedad
civil puede ser un socio importante para enfrentar los desafíos permanentes. La
segunda es que el paradigma del desarrollo también ha cambiado. Hoy se reconoce
ampliamente que ningún actor puede lograr la disminución de la pobreza por sí
solo y que, para hacerlo cabalmente, se necesita el enfoque concertado de
varios socios, incluidas las organizaciones de la sociedad civil. La tercera es
que hay cada vez mayores evidencias de que el concurso de la sociedad civil
tiene buen sentido como empresa. Las observaciones obtenidas en estudios de
varios países plantean que, al nivel macro, la participación ciudadana y el
clima de confianza pueden fomentar un crecimiento económico sostenible,
sistemas judiciales eficientes y un buen gobierno, además de una eficacia en el
gasto público (Knack y Keefer, 1997; Collier y Gunning, 1997; La Porta, 1997 e
Isham, 1997).
De igual modo, al nivel micro o de proyecto,
hay un cúmulo de pruebas, incluidas las evaluaciones realizadas por el
Departamento de Evaluación de Operaciones (DEO), de que la participación de las
organizaciones de la sociedad civil en proyectos del Banco aumenta la
efectividad y asegura la sustentabilidad de las inversiones, además de que
ayuda a conseguir recursos adicionales. Por consiguiente, el Banco Mundial ha
convertido la participación de la sociedad civil en una prioridad corporativa e
incorporado esta idea en nuevos instrumentos tales como el Marco de Desarrollo
Integral, los Documentos de Estrategia de Lucha contra la Pobreza (PRSP, por
sus siglas en inglés) y los métodos de consulta que se emplean en las
estrategias de asistencia a los países. La Oficina Regional para América Latina y el Caribe ha ensayado muchos de estos enfoques nuevos y reunido su
propio cúmulo de pruebas sobre los aportes con los que la sociedad civil puede
contribuir a productos específicos, tales como los trabajos de análisis, las
inversiones (sean o no parte de algún proyecto) y los instrumentos no
financieros. La cuarta
es que los desafíos que enfrenta la región, que comprenden la existencia de
instituciones débiles y de una corrupción a gran escala, indican que se
requiere incrementar la participación ciudadana y el escrutinio público de las
actividades del sector oficial con el fin de lograr medidas oficiales efectivas,
que respondan a las necesidades de la sociedad y por las cuales se rindan
cuentas. La quinta, es que el Banco Mundial se está posicionando cada vez más
como un facilitador del conocimiento y el diálogo sobre temas de desarrollo
globales, y que las organizaciones de la sociedad civil pueden constituir una
fuente importante de este conocimiento. Por último, necesita abordarse de
manera efectiva la imagen negativa que algunos ciudadanos y grupos tienen del
Banco Mundial y de las actividades que éste financia, mediante un diálogo
informado, con el fin de evitar cualquier obstáculo.
2.2.
¿Por qué es importante contar con una estrategia regional? Además de las
razones que hay para trabajar con la sociedad civil, la Oficina Regional para
América Latina y el Caribe considera importante tener su estrategia específica.
Esta garantiza que: (i) se pueda compartir con diversos actores, a lo largo y
ancho del Banco Mundial, que puedan contribuir a su formulación e
implementación, (ii) la suma de todas las actividades de vanguardia,
principalmente las realizadas al nivel nacional, represente más que las
iniciativas adelantadas en forma individual, (iii) la información compartida
con socios externos pueda sentar las bases de la colaboración en torno a
objetivos compartidos y (iv) se definan los resultados, y se midan con
facilidad los adelantos logrados o la falta de estos.

2.3.
¿Qué tanto hemos avanzado hasta el momento? La Oficina Regional para
América Latina y el Caribe cuenta con una larga y fértil experiencia relacionada
con la participación de las organizaciones de la sociedad civil en torno a sus
proyectos de inversión, que datan de los primeros fondos de inversión social de
los años 1980. En la actualidad, la región continúa adelantando una importante
cartera de proyectos de desarrollo manejados por la comunidad, sobre todo, pero
no de manera exclusiva, en los sectores sociales. Aunque la mayor participación
de la sociedad civil se da en productos de los sectores rural, ambiental,
sanitario, educativo y de protección
social, los proyectos que financia el Banco Mundial en los sectores de reformas
judiciales y infraestructura también extienden su alcance a las organizaciones
de la sociedad civil. Por otra parte, se han obtenido avances en proyectos
piloto de participación ciudadana en programas de reformas y ajustes.
Además de obtener el concurso
de las organizaciones de la sociedad civil en inversiones relacionadas con
proyectos, la Oficina Regional para América Latina y el Caribe ha encontrado
nuevas oportunidades de participación de la sociedad civil en actividades no
financieras y en trabajos de análisis. Por ejemplo, ha proporcionado recursos
no reembolsables mediante programas de donaciones destinados a facilitar el
diálogo entre los gobiernos, las organizaciones de la sociedad civil y otros
actores del desarrollo en una variedad de temas. El Diálogo sobre la Pobreza en
Perú es un ejemplo de un servicio no financiero.

De igual forma, la Oficina Regional para América
Latina y el Caribe extiende su alcance a una variedad más amplia de
organizaciones de la sociedad civil en el diseño de sus estrategias de
asistencia a los países (CAS) y en los trabajos de tipo analítico. Por ejemplo,
la evaluación de la pobreza en Guatemala está utilizando técnicas participativas
y cualitativas para esclarecer los nexos existentes entre la pobreza, el
capital social y el empoderamiento de los pobres, para construir la capacidad
local con el fin de realizar dicho trabajo e influir en las políticas públicas.
Adicionalmente a los adelantos logrados en cuanto a la
participación de las organizaciones de la sociedad civil en la financiación y
en los trabajos de análisis, LAC ha desarrollado también una serie de foros
para intercambiar opiniones con las organizaciones de la sociedad civil. En el
orden regional, estos han incluido a un grupo más amplio de organizaciones de
la sociedad civil, que se han centrado en temas más específicos. Al nivel
nacional, estos foros se suelen realizar en torno a temas importantes productos
del Banco, tales como las estrategias de asistencia al país.

En la actualidad, LAC tiene un cuadro de funcionarios que cuenta
con experiencia y conocimientos del trabajo con organizaciones de la sociedad
civil, así como con herramientas y ejemplos de intervenciones que reflejan las
mejores prácticas, al igual que con una serie de oportunidades de intercambio
sustancial con organizaciones de la sociedad civil sobre una gama de problemas
nacionales y regionales.
¿Cuáles
constituyen los desafíos permanentes y las nuevas oportunidades? Pese a la mayor
experiencia que se ha adquirido al incorporar la participación de la sociedad
civil en estos últimos años, en LAC hay aspectos por mejorar y nuevas
oportunidades por aprovechar. Entre los anteriores se encuentran: (i) conseguir
la participación de las organizaciones de la sociedad civil de sectores no
tradicionales y relacionados cono financiaciones no vinculadas con proyectos,
(ii) contribuir a la reforma efectiva del sector público, promoviendo el papel
importante de los mecanismos de rendición de cuentas en el seguimiento y
vigilancia de las actividades del sector público, (iii) contribuir a acumular
más pruebas sobre el vínculo entre el empoderamiento y la reducción de la
pobreza, mediante la participación de la sociedad civil, (iv) utilizar los
servicios no financieros para facilitar el diálogo y promover alianzas como
preparación para la incorporación de mecanismos tripartitos en futuras
operaciones, (v) ofrecer
las herramientas necesarias para evaluar las oportunidades y hacerles
seguimiento a los resultados de la incorporación del empoderamiento en las
diferentes carteras de proyectos, (vi) iniciar diálogos informados sobre
políticas macroeconómicas y estructurales específicas y (vii) proporcionar un
acceso sistemático a la información y al conocimiento a una gama amplia de
actores del orden local.
Con el fin de aprovechar los
adelantos logrados, abordar los desafíos permanentes y aprovechar las nuevas
oportunidades, el Equipo de Sociedad Civil de LAC plantea los siguientes
principios, visión y áreas de acciones estratégicas.
3. Los principios
El marco regional se regirá
por los siguientes principios:
ü
Adaptar las
estrategias a la realidad local. Los enfoques
que utilizan proyectos demasiado detallados resultan inadecuados: las
medidas que se planee tomar se deben fundamentar en un estudio cuidadoso del
contexto local de cada caso.
ü
Nuestro papel es
actuar como facilitadores y dejar que los socios locales asuman la gestión. Para que el
desarrollo sea sostenible, los actores locales necesitan estar al mando. Así
pues, el papel del Banco Mundial es, en ocasiones, actuar como facilitador,
suministrar información e introducir actores e ideas, mas no dirigir, decidir
ni imponer. Es de particularmente importante lograr que el gobierno asuma la
propiedad de las estrategias, no sólo por el mandato intergubernamental del
Banco Mundial, sino por el sentido de propiedad que les transmite a las
iniciativas.
ü
Formar alianzas
con otros actores del desarrollo evita duplicar el trabajo y genera sinergias. La región cuenta
con diversos actores del desarrollo y con una riqueza de recursos. Para abordar
los desafíos regionales se requiere utilizar estos recursos en forma coordinada
y concertada.
ü
Los diálogos deben
basarse en información y conducir a la acción. Los diálogos constructivos y
significativos se logran mejor cuando tienen propiedad por parte del gobierno,
están focalizados, cuentan con expectativas realistas de todos los
participantes y se encuentran bien preparados e informados. Los diálogos
sostenidos sólo se pueden lograr si los participantes confían en que las
discusiones lleven a la acción y si el tiempo de los participantes se invierte
en forma inteligente.
ü
Buscar ser
selectivos y utilizar los recursos disponibles. Las consultas pueden
resultar costosas tanto en términos monetarios como en cuanto a que ponen en
juego la reputación de las entidades. Por consiguiente, es vital para el éxito
de las iniciativas el seleccionar actividades que en realidad marquen una diferencia
y el cerciorarse de que los grupos de trabajo estén dotados con suficiente
presupuesto y experticia.
ü
Promover el
aprendizaje, aprovechando aciertos y errores. El tomarse un tiempo para
reflexionar en las iniciativas, aprender de los errores y transmitir los
ejemplos de mejores prácticas constituye algo inherente a una institución de
conocimiento.
ü
Respetar las
diferencias, reconocer los conflictos y buscar consensos realistas. Dada la diversidad
de intereses y puntos de vista entre los actores sociales de la región, los
diálogos no siempre lograrán un consenso total y es probable que conlleven
cierto grado de conflicto. El reconocer las diferencias de opinión en los
conflictos forma parte de un proceso legítimo de diálogo democrático, y el prepararse para manejar estas
situaciones es un componente clave de toda estrategia de alianza.
4. Los actores
Este marco regional depende de las medidas que tomen
muchos actores internos y socios externos. En el Banco Mundial, el liderazgo a
los países y el apoyo técnico se ofrecen por medio de los funcionarios de las
Unidades de Gestión de País (CMU) y las Unidades de Gestión Sectorial (SMU). El
personal de asuntos exteriores desempeña un papel importante en las
comunicaciones de extensión y desarrollo, y el Instituto del Banco Mundial
puede ayudar a responder a la demanda de los clientes con el fin de aprender a
operacionalizar mejor el empoderamiento. La Unidad de Sociedad Civil/ONG y la
Unidad de Participación pueden aportar ejemplos de las mejores prácticas obtenidas
en todo el mundo por el Banco Mundial y asegurar un diálogo constructivo con
las organizaciones de la sociedad civil sobre asuntos del ámbito global. El
Equipo Regional de Sociedad Civil, por su parte, administrado por el Comité
Directivo Regional de Sociedad Civil y el Grupo Gerencial para la Región, debe
continuar proporcionando la dirección y apoyo a los grupos de trabajo que
buscan incorporar el empoderamiento mediante la participación de las
organizaciones de la sociedad civil en los productos que ofrece LAC.
Este marco regional depende
también de la capacidad de los funcionarios de LAC de trabajar con varios
socios externos y lograr el apoyo de estos. Los gobiernos clientes deben, en
definitiva, comprometerse con las iniciativas y proporcionar un ambiente
favorable a ellas. La sociedad civil local debe ser un agente eficaz en la
construcción de la capacidad de los pobres, contribuir a las reformas, vigilar
en forma responsable las acciones públicas e identificar los desafíos que se
presenten. Las organizaciones de la sociedad civil internacionales o del
hemisferio norte tienen un papel importante que desempeñar en la creación de un
ambiente global propicio para el empoderamiento y apoyo a las contrapartes locales de los países clientes. Los organismos
multilaterales y bilaterales, así como las fundaciones privadas, pueden aportar
su experiencia en el aspecto humano y sus importantes conocimientos financieros
especializados, mientras que el sector privado lucrativo, que constituye un
actor cada vez más importante en la región, tienen una función que desempeñar
en el aseguramiento de que las condiciones sociales conduzcan a un clima de
inversión sostenible en la región.
La
visión
Desde la perspectiva del
empoderamiento LAC busca como propósito:
Una región en la que reinen
más equidad y menos pobreza, con instituciones que respondan a las necesidades
y rindan cuentas a los intereses y aportes de sus ciudadanos.
La
misión
Para contribuir a esta visión
LAC plantea emprender tres grupos nuevos de medidas:
1.
Promover y fortalecer los
mecanismos de rendición de cuentas sociales en los productos financiados por el
Banco.
2.
Contribuir a la capacidad
de las organizaciones de la sociedad civil de participar en la formulación e
implementación de políticas públicas específicas encaminadas a reducir la
pobreza.
3.
Eliminar los obstáculos a
los recursos y movilizarlos hacia el empoderamiento de los pobres.
Por otra parte, LAC continuará adelantando las siguientes tareas:
4.
Fortalecer las
alianzas estratégicas entre actores que buscan la reducción de la pobreza.
5.
Generar
entendimiento y apoyo en LAC y otras áreas del Banco Mundial a la participación
de las organizaciones de la sociedad civil como un medio para fomentar el
empoderamiento en la lucha contra la pobreza.
Medidas
estratégicas del Equipo de Sociedad Civil de LAC
En este marco de referencia
el Equipo de Sociedad Civil de LAC asumirá el liderazgo y apoyo al nivel
regional por medio de lo siguiente: (i) emprendiendo nuevos trabajos de
análisis de la relación que hay entre el empoderamiento y la gobernabilidad en
la región, (ii) promoviendo oportunidades de diálogo sobre problemas
regionales, que abarquen los asuntos macroeconómicos y estructurales, (iii)
identificando oportunidades y contribuyendo a la construcción de capacidades de
las contrapartes, tanto del gobierno como de la sociedad civil, en la
operacionalización del empoderamiento, (iv) desarrollando y ofreciendo
herramientas e instrumentos operativos para que los grupos de trabajo identifiquen
puntos de ingreso operativos y evalúen la efectividad de las medidas, (v)
poniendo en práctica un sistema de seguimiento, que ofrezca información
confiable sobre los adelantos logrados por LAC en la incorporación del
empoderamiento y (vi) coordinando las actividades al nivel de cada país.
Al nivel de país, el Equipo
de Sociedad Civil Regional apoyará a los grupos de trabajo en la incorporación
del empoderamiento en tres áreas nuevas. El Equipo también continuará
incorporando el tema de la participación en los proyectos tradicionales del
Banco y en los diálogos sobre políticas,
y ayudará a generar el aprendizaje y apoyo para ellos dentro del Banco
Mundial. Las tres áreas que son relativamente nuevas para el Equipo de Sociedad
Civil son: (i) los mecanismos de rendición de cuentas sociales, (ii) las
inversiones directas en la construcción de la capacidad de las poblaciones
excluidas y carentes de empoderamiento y (iii) el trabajo de análisis para
comprender mejor los vínculos que ligan a la pobreza con el empoderamiento, así
como las inversiones orientadas a eliminar los obstáculos de las poblaciones
excluidas.
Las siguientes cinco áreas estratégicas y actividades correspondientes
resumidas a continuación en las tablas adjuntas, así como las estrategias de la
sociedad civil nacional disponibles en las misiones de campo, ilustran las
actividades más específicas que emprenderá el Equipo de Sociedad Civil.
Este buscará oportunidades de colaboración con otros grupos tanto dentro como
fuera del Banco Mundial, y llevará a muchas de las actividades planeadas serán
llevadas a cabo en alianza con otros grupos.
I.
Fortalecer y promover los mecanismos de rendición de cuentas sociales en los
proyectos financiados por el Banco mediante:
- Préstamos
programáticos y para ajustes (por ejemplo, Perú, Colombia, Argentina)
- Proyectos
de inversión (por ejemplo, para
hidrocarburos en Bolivia, minería en Ecuador, Fondo de Inversión Social en
Guatemala, PROFAM en Argentina)
- Fondos
descentralizados para la reducción de la pobreza (por ejemplo, para Países Pobres Muy Endeudados [PPME] en Bolivia, Honduras y Nicaragua, y para Estrategias para la
Reducción de la Pobreza [ERP] en Guatemala y Paraguay)
- Participación de la sociedad civil en proyectos anticorrupción (por
ejemplo, en Colombia y Guatemala)
II. Fortalecer la capacidad de
las organizaciones de la sociedad civil de contribuir a la formulación e
implementación de políticas públicas encaminadas a reducir la pobreza por medio
de:
- Apoyo
técnico
(para fortalecer el ambiente y la capacidad institucional de las
organizaciones que representan a los indígenas y afrolatinos de los Andes,
Argentina y Chile; crear un ambiente a las organizaciones de la sociedad
civil en América Central y Venezuela; promover una práctica empresarial de
manera socialmente responsable en Venezuela y América Central).
-
- Apoyo financiero (programa de
Pequeños Subsidios, iniciativas de paz locales en Colombia, iniciativa de
Alianzas por la Paz en Colombia;
Fondo para la Salud Reproductiva en Argentina).
-
- Creación de una cultura de la información (bases de
datos de las organizaciones de la sociedad civil en Colombia, Ecuador,
Argentina y Perú; sistemas electrónicos de información interactivos en
Perú y Venezuela; red de correo electrónico en Colombia, y actividades de
publicación y divulgación en todos los países).
III. Eliminar los obstáculos a los recursos y
movilizar dichos recursos para el empoderamiento de los pobres, mediante:
- Trabajo
de análisis sobre empoderamiento y
pobreza (desplazados en Colombia; pequeños productores en Bolivia; género
y etnicidad en Ecuador y Perú; capital social de los pobres en Argentina,
Estudios de Medición del Nivel de Vida en Ecuador y Venezuela).
·
Financiación de inversiones piloto, orientada a construir el patrimonio de las poblaciones
más excluidas (Préstamos de Innovación y Aprendizaje para poblaciones
indígenas/afrolatinas en Perú y Argentina).
·
Construcción de capacidad de grupos locales para que
participen en la formulación,
implementación y seguimiento a las iniciativas de múltiples actores
interesados (por ejemplo, Documentos de Estrategia de Lucha contra la Pobreza, préstamo programático para Perú).
Asimismo, los
especialistas de sociedad civil de campo continuarán incorporando el
empoderamiento en los productos de LAC por medio de lo siguiente:
IV. Fortalecer alianzas estratégicas entre los actores
que buscan reducir la pobreza en torno a:
- Préstamos
para inversión (vías rurales
en Perú, mejoramiento de tugurios en Venezuela (para Infraestructura
Financiera del Sector Privado), Educación en Argentina (para Desarrollo
Humano) Descentralización y Salud en Bolivia (para Reducción de la Pobreza
y Gestión Económica), Desarrollo Rural en Ecuador, Magdalena Medio,
Desarrollo Regional 2, Alianzas Productivas por la Paz, Zonas de Reserva
Campesina en Colombia y Zonas Marginales en México (para Desarrollo
Ambiental y Socialmente Sustentable)).
- Diálogos de múltiples interesados sobre Servicios no Financieros (Programa de Pequeños Subsidios,
Iniciativas de Paz Locales, Fondo para la Salud Reproductiva en
Argentina, Sector de Energía,
Hidrocarburos y Minería en Ecuador, Diálogo sobre la Pobreza en Perú, Foro
sobre Políticas Sociales en Chile)
- Trabajo Económico y Sectorial y Estrategia de
Asistencia a Países (CAS para
el sector social en Colombia)
V. Encontrar nuevas oportunidades y generar el
entendimiento y apoyo internos del Banco Mundial a la participación de las
organizaciones de la sociedad civil en la lucha contra la pobreza mediante:
- Revisiones iniciales: revisiones de la cartera de proyectos bajo la mira del
empoderamiento (Revisiones de Desempeño de la Cartera de
Proyectos del País para Perú, Ecuador,
Bolivia)
- Análisis posteriores (experiencias sobre el terreno, basadas en el aprendizaje y la
divulgación).
Esta Estrategia se someterá a una evaluación a mediados del periodo de
ejecución en septiembre de 2003, y a una evaluación final en mayo de 2005. El
Equipo Regional de Sociedad Civil contratará a un asesor para que elabore una
evaluación independiente; los resultados iniciales serán presentados al Comité
Regional de Dirección de Sociedad Civil y al Grupo Gerencial para la Región.
En el Anexo adjunto se presenta un listado más
pormenorizado de las actividades por país.