FORO
TEMÁTICO REGIONAL
México, octubre de 2001
GRUPO DE TRABAJO
Octubre 25 de 2001
“...denme una piedra que la convierto en incendio,
denme una oportunidad que la convierto en riqueza...”
... slogan de una experiencia de participación social
en Bolivia
Experiencias
Se presentaron las siguientes experiencias
a)
Diálogo
Nacional HIPC II en Bolivia, y
b)
Participación
social en la definición de la estrategia
para la reducción de la Pobreza en Nicaragua.
La primera de ellas, consistía en implementar un proceso de
empoderamiento de pequeños productores en Bolivia para incidir en el diseño de
políticas públicas que los afectan. En ese sentido, se avanzó en la
implementación de un proceso de diálogo nacional para la participación y la
definición de una Estrategia Nacional para la Superación de la Pobreza.
La segunda experiencia consistía en la implementación de un proceso de
participación social para la definición de una Estrategia para la reducción de
la pobreza en Nicaragua. Para ello, se
constituyó el CONPES (Consejo Nacional de Planificación Económica y Social),
organismo de consulta del poder ejecutivo que canalizó un proceso de consulta
nacional, regional, departamental y municipal.
Ambas experiencias presentadas al grupo sirvieron de motivación para el
desarrollo de una discusión más amplia sobre las ideas de empoderamiento,
participación y superación o reducción de la pobreza.
Contextos
“no hay que tener un hambre más grande que el
estómago”
Si bien cada una de las iniciativas tiene un contexto específico, el
grupo prefirió hacer una reflexión general sobre los contextos en los que se
insertan estas iniciativas en el nivel regional. Los contextos específicos se
pueden encontrar en los textos de presentación de cada experiencia.
Los contextos en los que se insertan estos procesos de empoderamiento o
de generación de participación se podrían caracterizar de la siguiente manera:
a)
alto nivel de
burocratización de los procesos de participación locales,
b)
validación de
la idea de que la participación política se debe canalizar a través de partidos
políticos,
c)
Invisibilidad
de la sociedad civil frente a los organismos internacionales,
d)
crisis
económicas nacionales profundas asociadas al descontento social. Esta la idea
de un país que “toca fondo” y la necesidad de “hacer algo”,
e)
existencia de
experiencias de participación locales que no inciden en lo nacional, que no se
convierten en “políticas” de participación,
f)
presencia de
algunas formas de colonialismo interno, de racismo y discriminación
espacialmente contra grupos en pobreza, indígenas y mujeres.
En un sentido más amplio, el contexto en el que se desarrolla esta
discusión también debe considerar los siguientes puntos:
a)
idea de crisis
sistémica, en otras palabras, el sistema económico que impera en la región no
está dando respuesta a los problemas que queremos enfrentar: pobreza,
marginación, ausencia de participación, etc.
b)
idea de
ausencia de respuestas; junto al fracaso del sistema ha fracasado la propia oposición
a él. No se han construido propuestas de cambio que negociar o discutir con los
Gobiernos,
c)
realidad
multicultural y diversa al interior de los países de la región. Los Pueblos
Indígenas están mas presentes que nunca en la agenda de los países en Latinoamérica
sin embargo son doblemente marginados, pues
i)
ni se les
permite participar en la toma de decisiones que los afectan,
ii)
ni se reconocen
sus propias formas o conceptos de desarrollo
iii)
Asociado a lo
anterior, en Latinoamérica existe un concepto de desarrollo restringido al
ideal occidental; esta ausente de la discusión las conformación de una
propuesta de desarrollo con identidad latinoamericana. El principal problema
que esto tiene es que la experiencia Mexicana y la de otros países demuestra
que “a mayor desarrollo (entendido este como crecimiento)... mayor pobreza
(entendida esta como carencia material y como marginación)”. En otras palabras,
los indicadores de crecimiento de los países no dan cuenta de, ni implican un
proceso de “superación de la pobreza”.
d)
se aprecia una
enorme valoración del rol de los Gobiernos y se olvida y/o desconoce el rol de
la sociedad civil en la construcción de un modelo de desarrollo. Con ello se
olvida que la institucionalidad de un país es apenas un fragmento de la sociedad,
y que el desarrollo es, ante todo, una construcción de sociedad. En el ámbito
indígena esto se radicaliza por la falta general de reconocimiento de su propia
institucionalidad; si asumimos que el desarrollo es una variable dependiente de
la cultura, el problema no es menor.
e)
existe una
creciente presencia de la empresa transnacional, como contraparte de los
Gobiernos nacionales. Como actor local y transnacional, la empresa tiene una
gran incidencia en las políticas públicas no sólo asociados a los temas productivos,
sino también a la agenda política y ciertamente, a las estrategias de
superación de las pobreza.
f)
se aprecia una
crisis de representatividad. Los Gobiernos y los mecanismos de Gobierno son
cada vez menos “representativos” de las sociedades nacionales (producto de la
abstención de votantes, la vinculación y dependencia de los Gobiernos de
políticas “internacionales”, etc.) lo que inhibe la participación.
g)
esto podría
extenderse a la discusión de la “representatividad” de la sociedad civil; los
Gobiernos buscan en la sociedad civil aliados “representativos”, lo que por la
dinámica misma de las organizaciones que la conforman no es posible,
Actores
“somos asamblea cuando estamos juntos,
y somos red cuando estamos separados”
En las experiencias señaladas, los actores fueron del más diverso tipo.
Se señala la participación de actores tanto del Gobierno (en sus niveles
nacional, regional, departamental y municipal) como de la Sociedad Civil (tanto
del movimiento social como de ONG’s) y el Mercado (representado por empresarios
medianos y pequeños. Hubo ausencia en las experiencias presentadas de
participación de la gran empresa).
Como parte de la discusión del grupo apareció con fuerza la necesidad de
vincular y comprometer a la gran
empresa en estos procesos. De la misma manera, se precisó la necesidad de
establecer procesos diferenciados para asegurar la verdadera participación de
grupos culturalmente distintos (esto refiere a la forma como se condiciona la
participación indígena de tal manera que muchas veces no es verdaderamente
“representativo” pues no existen auténticos espacios de negociación e
interlocución) o históricamente marginados.
Estrategias
“vamos a mandar obedeciendo”
Ambas experiencias establecieron ciertas definiciones muy prácticas al
inicio de los procesos. Ello -en opinión de quienes presentaron las
experiencias- permitió avanzar sobre los temas verdaderamente significativos,
soslayando la discusión conceptual innecesaria. Algunas de estas definiciones
fueron:
a)
“no se hablará
de la pobreza, se hablará de la lucha contra la pobreza”,
b)
“no se van a
importar capacidades, se va a hacer lo que se sabe hacer y se hará bien”,
c)
“se van a
utilizar todos los espacios que entregue la autoridad exigiéndole tratar los
temas de la agenda local, es decir se va a convocar a la auitoridad para que
vaya a terreno sin agenda, a conocer la agenda de la sociedad civil”,
d)
“se buscará un
diálogo participativo, abierto y equitativo”,
e)
“se buscará un
crecimiento económico de base amplia”.
En el grupo no se profundizó mayormente en las estrategias para llevar a
cabo procesos de empoderamiento. Sin
embargo se resaltó, además de la practicidad de la reivindicación la profunda
vinculación que lograron con la cooperación internacional. Esta vinculación fue
esencial pues, además de sostener económicamente los procesos de movilización,
legitimó la demanda frente a los Gobiernos.
También se señaló en el grupo que si bien puede ser una estrategia útil
el no desarrollar en lo público una discusión “doctrinaria” sobre desarrollo y
pobreza, no se debe abandonar la reflexión al interior del movimiento social.
Un movimiento social sin una fuerte reflexión y discusión interna es un campo
fértil para líderes funcionales a intereses externos. De la misma manera, un
movimiento sin una clara posición “paradigmática” respecto al desarrollo no
ofrece propuestas de negociación sino que sólo establece una reivindicación.
Finalmente al interior del grupo apareció con fuerza la necesidad de
implementar una mirada estratégica “regional” y no sólo de país. Estamos
hablando de una región que comparte problemas comunes y que tiene diversos
niveles de incorporación a mercados, de profesionalización, de políticas de
participación, etc. Aparece entonces como vital el abandonar la óptica de país
y asumir la de región, compartiendo aprendizajes y experiencias
fundamentalmente al interior y entre los organismos y las instituciones de la
sociedad civil.
Resultados
El resultado de las experiencias presentadas fue positivo. En los
respectivos países se logró:
a)
aumentar el
control social de las políticas públicas en materia e pobreza,
b)
generar un
espacio de participación en el diseño de estas,
c)
incorporar
temas de la agenda comunitaria a la agenda nacional,
d)
construir
objetivos nacionales compartidos, concordando estrategias y visiones, etc.
De la misma manera, el grupo consideró de gran importancia la
constitución de alianzas entre diversos actores para implementar un diálogo
social, relevando la importancia de la cooperación internacional como
facilitador y promotor de los procesos en dos niveles:
a)
apoyando el
trabajo de los grupos de sociedad civil, y
b)
sensibilizador
frente al Gobierno nacional.
Elementos Obstaculizadores
No se avanzó mayormente en este punto. Sin embargo, es posible señalar
como elementos obstaculizadores:
a)
excesiva burocracia
en los países de la región,
b)
inexistencia de
una reflexión más “regional” sobre desarrollo,
c)
la dependencia
de las políticas económicas nacionales respecto de las políticas económicas
internacionales,
d)
la persistencia
de poderes fácticos al interior de los países, lo que dificulta los procesos de
profundización democrática, y
e)
el
anquilosamiento de las estructuras tradicionales de participación política
(básicamente los partidos políticos), etc.
Elementos Facilitadores
Al igual que como en el punto anterior, no se avanzó mayormente durante
el trabajo de grupo. Sin embargo, es posible señalar como elementos
facilitadores:
a)
crisis de
modelo que obliga a actuar (trágico y paradójico) dada la complacencia de los
Gobiernos frente a su gestión,
b)
heterogeneidad
(y múltiple capacidad) de la sociedad civil,
c)
aparición
inicial de un discurso de “derechos mundiales” (la parte interesante de la
globalización), y
d)
el creciente
interés de la cooperación internacional en el discurso de sociedad civil.
Rol del Banco
Mundial
En principio, el rol del Banco Mundial en las estrategias de
empoderamiento se vio como esencial.
Sin embargo, se plantearon con fuerza las limitaciones que tiene el
Banco para promover procesos de este tipo, relativizándose el protagonismo que
le correspondería (de hecho, se reconoció la muy relativa capacidad de
“condicionalizar” los préstamos que tiene el Banco, así como de incidir en las
políticas internas de cada país).
Sí se planteo fuertemente la importancia del Banco como sostenedor de la
labor de la Sociedad Civil, proponiéndose la implementación de una política que
considere un porcentaje de los préstamos para el fortalecimiento de la sociedad
civil local y la implementación de un proceso de “control social” de la
inversión de los Gobiernos y del Banco.
De esta manera y en términos generales en la discusión del grupo se plantearon para el Banco Mundial, así como para las instituciones multilaterales al menos dos roles específicos:
a)
“...informar
no es consultar, consultar
no es participar, participar
no es decidir...”
sensibilización de
los Gobiernos de la región.
Ello, proponiendo la discusión sobre el modelo de desarrollo, discutiendo los
niveles de distribución del poder, incorporando una mirada compleja de la idea
de “alianza” en las políticas públicas (alianza que no es lo mismo que
cooptación), etc. Esto es de vital importancia para el desarrollo de una estrategia
compartida de superación de la pobreza. Existe una idea clara desde la Sociedad
Civil de dónde se encuentran los problemas, existe mirada crítica y existe
capacidad para construir opciones. Estas capacidades muchas veces se ven como
una “competencia” desde el Estado, o al menos, como una “dificultad” que
superar para implementar las políticas públicas. Se aprecia una cierta
“arrogancia funcionaria” que evita la construcción de alianzas, de esa manera
la única posibilidad que existe de participar de las políticas públicas es como
operadores de políticas diseñadas muchas veces desde oficinas centrales sin
contacto con las realidades locales. En este sentido, la idea del “diálogo de
concertación” debiera impulsarse con mucha mas fuerza.
b)
“...el rol del Banco debe surgir de la opción de ser consecuente con su discurso de empoderamiento...”
institucionalización
de una política de relación con la Sociedad Civil. Si bien es claro que el Banco tiene una
responsabilidad directa hacia los Gobiernos, no es menos cierto que su gestión
ha implicado importantes avances en materia de desarrollo de la Sociedad Civil.
Sin embargo, ese desarrollo hasta aquí tiene que ver más con la voluntad de los
encargados de Sociedad Civil en los distintos países que a una estructura de
relación que permita incidir en las políticas del Banco.