PROYECTO JUSTICIA COMUNITARIA
Como
fue creado el Proyecto
El Proyecto Justicia Comunitaria es el resultado
de un esfuerzo conjunto del Tribunal de Justicia del Distrito Federal y
Territorios, en la calidad de coordinador, colaboradores el Ministerio Público
del DF, la Defensora Pública del DF, la
Orden de los Abogados del Brasil – Sección DF y la Facultad de Derecho de la
Universidad de Brasilia, en convenio con el Ministerio de la Justicia, por
medio de su Secretaria de Estado de Derechos Humanos.
Esta iniciativa
tiene su origen en la actuación de la
doctora Gláucia Falsarelli como Jueza del Juzgado Especial Civil
Itinerante. Instalado el día 16 de abril de 1999, el Juzgado es compuesto por
un archivo fijo y un autobús especialmente adaptado para la realización de
audiencias y conciliaciones en las ciudades del Distrito Federal donde no
existen Foros. Después de un año de experiencia, fue posible constatar, junto a
población atendida por el Juzgado Itinerante, la absoluta falta de conocimiento
cuanto a los derechos de los ciudadanos, marca predominante de la población de
baja renta del DF. Se verificó, aún, que la ausencia de registros o
formalización de los negocios firmados ha hecho con que las soluciones
jurisdiccionales se queden, muchas veces, limitadas a la precaria producción
probatoria.
Dos datos se destacaran en este período de
actuación del Juzgado Itinerante. El primero dice respecto al gran número de atendimientos a las personas que
buscan el autobús Itinerante solamente para obtener informaciones que puedan
subsidiar la solución de sus conflictos. El segundo se refiere al elevado
índice de acuerdos obtenidos. De la totalidad de las audiencias realizadas, el
índice de acuerdo alcanza aproximadamente 85%, lo que nos lleva a creer que, en
general, basta una oportunidad de plantear el problema “en la mesa”, la
presencia de un mediador, que los envueltos en el conflicto acaban por
construir caminos de consenso.
A partir de esa constatación, se empezó a
reflexionar sobre la posibilidad de ese mediador, que en el ámbito del Juzgado Especial actúa como
operador del Derecho, venir a ser, en el ámbito comunitario, un miembro de la
comunidad. Es que, en la esfera local, hay un código propio de valores y
afectos, los cuales deben ser rescatados en la busca de soluciones para los
conflictos y nadie mejor que el propio
miembro de aquella comunidad para la realización de esa tarea.
Es evidente que, en última instancia, los Juzgados
Especiales continuarán ejerciendo el papel fundamental de prestación jurisdiccional
en relación a aquellos conflictos que resistan a ese nuevo abordaje del
ejercicio de la ciudadanía y justicia. Por consiguiente, una vez efectuada la
experiencia propuesta en este proyecto, ciertamente los ciudadanos podrán
recorrer el camino jurisdiccional revestidos de mayor aptitud para la defensa
de sus derechos en Juicio.
Entonces, para que la Justicia y la Ciudadanía
sean efectivamente ejercidas en el ámbito de la comunidad, sobretodo por medio
de prácticas preventivas, el proyecto surge como alternativa para que los
Juzgados Especiales amplíen la práctica del “despertar ciudadano para la
Justicia”. Más que esto, el proyecto planta la semilla de
la autonomía en el seno de la comunidad carente y excluida, cuidando para que
los ciudadanos encuentren los mejores caminos para que resuelvan sus propios
conflictos por medio de la información jurídica efectiva, del diálogo y de la
sustentabilidad.
Elección de la comunidad para la implantación del proyecto
Para la realización de esta iniciativa, fue idealizado un proyecto-teste
donde las actividades iniciales pudieran ser testadas y evaluadas para la
construcción de un modelo pasible de expansión. Fue electa la ciudad-satélite de Ceilândia, en el
Distrito Federal, con aproximadamente 360.000 habitantes. En la selección se
llevó en cuenta la obra “CEILÂNDIA: Mapa de Cidadanía – Em rede na defesa dos direitos humanos e na formação do
novo profissional do direito” (Profesoras Maria Salete Kern Machado y Nair
Heloisa Bicalho de Sousa de la Universidad de Brasilia – UnB). El resultado de
este estudio fue un mapeamiento de la región elegida desde el punto de vista
sociológico, y el conocimiento de los agrupamientos que ya cuentan con un grado
de organización en la promoción de la ciudadanía. Otros factores igualmente
importantes están relacionados a los datos socio-económicos verificados como
renta per capita, nivel de pobreza, diversidad cultural y un histórico
comunitario de luchas y reivindicaciones de los diversos grupos dispersos por
la ciudad.
El Agente Comunitario de Justicia y
Ciudadanía y el Empoderamiento
Considerados como el corazón del proyecto, los 27
Agentes Comunitarios centralizan las acciones y los recursos disponibles para
la iniciativa. Son personas que fueron seleccionadas para que recibieran
formación e instrumentos continuos para actuar en red en su propia comunidad.
Apoyados por un Centro Comunitario de Justicia y
Ciudadanía, localizado en el Foro de
Ceilândia, los Agentes Comunitarios captan la demanda de la comunidad por soluciones
de sus conflictos y actúan ayudando a personas o grupos por medio de la
orientación jurídica, mediación y auto-sustentabilidad. En el Centro
Comunitario está disponible un equipo multidisciplinar responsable por el
soporte a la actividad del Agente. El equipo es compuesto por una asesora
jurídica, una asesora administrativa, una asistente social y una psicóloga que
cuentan con la ayuda y la orientación de abogados, promotores y defensores
públicos.
Una vez por semana el equipo multidisciplinar,
juntamente con los colaboradores y la Secretaria Ejecutiva del proyecto, se reúnen con los Agentes
Comunitarios para que puedan discutir sus actuaciones, esclareciendo sus dudas,
dando nuevas directrices y sobretodo promover la formación continua de los
Agentes por medio de clases expositivas, simulaciones o presentaciones de
invitados especiales. Este es un espacio reservado para la Escuela de Justicia
y Ciudadanía del TJDFT, instrumento especialmente desarrollado para la
educación ciudadana del Agente y también de la comunidad.
Lo pretendido es el fortalecimiento de las
habilidades de los Agentes en relación
al contexto de justicia y de ciudadanía en la comunidad. La
intención es aumentar la capacidad de las comunidades excluidas y menos
favorecidas, ayudando a encontrar los mejores caminos para la solución de sus
problemas, sean de orden jurídica o de
orden social. En ese punto, los Agentes Comunitarios funcionan como eslabones
entre el Poder Judiciario y sus instrumentos y la comunidad. El contacto directo
con el Agente Comunitario representa el acceso a la justicia sin jurisdicción.
Conceptualmente, el proyecto entiende que la justicia de
la contemporaneidad no puede ser concebida solamente como el resultado de una
actividad jurisdiccional, por medio de la cuál el Estado, al decir
unilateralmente el Derecho, expropia la resolución del conflicto de sus
protagonistas, alejando posibilidades creativas y solidarias de autocomposición
de los litigios. El concepto de justicia tallado en este proyecto es aquel
que la rescata como instrumento de promoción de la paz y de la solidariedad.
La humanización del Judiciario pasa,
necesariamente, por la realización de una Justicia célere, igualitaria,
accesible y universalizada, indistintamente disponible a todos, principalmente a aquella clase de individuos excluidos del
contexto social.
En la medida que el ciudadano tiene la oportunidad
de conocer sus derechos, se crea la posibilidad de comprensión y respeto al
derecho del otro envuelto en conflicto. Es la ética de la alteridad,
consistente en el respeto a las diferencias, en la tolerancia a la adversidad y
en la disposición en construir una solución por consenso. Ese diálogo es
proporcionado por el Agente Comunitario de Justicia y Ciudadanía. Alguien que,
en la calidad de miembro y líder de la comunidad, conoce los problemas, el
código de valores y las relaciones sociales edificadas en su comunidad.
Por tanto, el proyecto valoriza la esfera comunitaria y
sus idiosincrasias, porque apuesta en la democracia como un proceso que
requiere mayor participación, más organización social, más ciudadanía y,
consecuentemente, menos exclusión social. Es en el ámbito comunitario que las
personas han edificado sus relaciones sociales, y han podido participar de forma más efectiva de las decisiones
políticas. Es por lo tanto en ese palco, que el ciudadano se metamorfosea en
protagonista de su propia historia. Es el escenario, pues, por excelencia, de
la práctica ciudadana. El Agente Comunitario en ese caso es, también, un agente
de empoderamiento de la comunidad.
La formación del
Agente Comunitario de Justicia y Ciudadanía
Objetivando
una transformación cultural más profunda, la formación del Agente Comunitario
es continua. Después de un período de formación inicial, el Agente complementa
sus habilidades en la práctica del cotidiano. Con clases de sensibilización en
Derecho de Familia, Derecho del Consumidor, Derecho de Habitación, Tolerancia a
las Diferencias y Técnicas de Mediación el Agente fue introducido en las
actividades iniciales del proyecto. Son en esas áreas que el Agente Comunitario
está apto a ofrecer ayuda a la comunidad. El curso inicial fue realizado por
promotores, jueces, abogados y profesores de la UnB. Actualmente la formación
está a cargo de las reuniones realizadas en los viernes con el equipo
multidisciplinar y por el soporte dado
por la asesora jurídica que, al apuntar las soluciones para los casos
presentados, enseña los Agentes como orientar a la persona o grupo que los
busquen.
Un módulo complementar
está siendo introducido en el proyecto. Es la formación de liderazgo ciudadano
para identificación de proyectos e iniciativas comunitarias viables de
desarrollo.
El trabajo en red
y la promoción de la autonomía
Cada atendimiento
efectuado por los Agentes Comunitarios es orientado para la emancipación del
solicitante. Esto quiere decir qué, la demanda de cada ciudadano que busca al
Agente es una oportunidad de promoción de una autonomía ciudadana. El ciclo del
asistencialismo y del paternalismo, que genera dependencia, es roto por el
Agente en el momento que este desarrolla en la comunidad la conciencia da
capacidad de resolución de sus propios conflictos.
Cuando
un hombre y una mujer deciden participar de un proceso de mediación para
definir un valor para la pensión alimenticia de sus hijos, por ejemplo, y como
serán establecidas las visitas, retén en
sus manos el poder de decisión sobre sus vidas en aquel momento, al
envés de transferirlo para un tercero, que en el caso sería un juez. Al
promover un acuerdo entre personas en conflicto, utilizándose de mediación, el
Agente Comunitario señaliza para la comunidad que existen formas alternativas
de solución de conflictos. En ese momento es realizada una especie de justicia
preventiva que actúa directamente en la comunidad y por medio de ella.
El trabajo en red de los Agentes visa integrar
los diversos sectores de la sociedad (gobierno, sector privado y tercer sector)
para actuar como colaboradores en la comunidad para su desarrollo. El proyecto pretende invertir en el Agente como un
facilitador entre la comunidad y los instrumentos sociales, económicos y
jurídicos disponibles, visando una mayor conciencia y entendimiento de la
finalidad de cada uno y un nivel más apropiado de utilización de estos
instrumentos.
Objetivos principales del proyecto
Reafirmar el compromiso del Estado en la efectivación de los Derechos
Humanos, conforme previsto en la Constitución Federal, en la Declaración de los
Derechos Humanos y en los Tratados Internacionales de los cuales el Brasil es
signatario.
Construir medios de
promoción de una justicia preventiva para que las personas pueda
ejercitar la autogestión, práctica fundamental de la ciudadanía.
Realizar, por medio de los
Agentes Comunitarios de Justicia y Ciudadanía, la justicia sin jurisdicción.
Resultados alcanzados
Después
de 5 meses de efectiva actuación en la comunidad los Agentes Comunitarios ya
efectuaron 265 atendimientos a personas o grupo de personas. Las demandas son
relativas a las diversas áreas del Derecho, pero los Agentes son orientados a
actuar prioritariamente en las áreas de familia, consumidor, habitación y
tolerancia a las diferencias. En los casos en que el proyecto no abarca, como
el área penal y laboral, los Agentes Comunitarios ofrecen la orientación
de cuales órganos o instituciones deben ser procurados por los
solicitantes.
Los
casos en el área de familia representan la grande mayoría de los atendimientos
con 67% de las solicitaciones. Es en esa área que son efectuadas grande parte
de las mediaciones, generalmente en casos de pensión alimenticia y registro de
niños. Se observa una mejora en la calidad del atendimiento en la medida
que los Agentes van adquiriendo mayor confianza, seguridad y auto-estima
en relación al trabajo que efectúan. Recientemente, por iniciativa de los
propios Agentes, fueran hechas diversas presentaciones en una escuela de nivel
medio para profesores y alumnos con la intención de divulgar los beneficios que
el proyecto ofrece y el motivo por lo cual fue creado.
Los
casos de mediación realizados por los Agentes, a pesar de pocos aún, demuestran
que es posible utilizar técnicas alternativas de resolución de conflictos en la
comunidad por personas de la propia comunidad. Son señales bastante claras de
realización de una justicia sin jurisdicción y con mayor autonomía de la
comunidad cuando ésta retén el poder de decisión en sus manos.
Principales obstáculos y errores cometidos
Por
ser un proyecto innovador y sin precedentes en el ámbito del Poder Judiciario Brasileño, una de las mayores
dificultades encontradas ha sido la falta de referencias y modelos de suceso
para que sean seguidos. Muchos aspectos de la metodología utilizada han tenido
que ser elaborados a partir de la realidad vigente y testados de acuerdo con la
actuación de los Agentes. Otro obstáculo presentado fue la carencia de recursos
gubernamentales para inversiones en proyectos como ese. A pesar de que los
recursos del Ministerio de la Justicia fueron disponibilizados, la
sustentabilidad del proyecto aún no tiene garantías y puede venir a comprometer
el proyecto en el futuro.
En
relación a los errores y equívocos cometidos,
podemos observar que algunos aspectos de la formación del Agente podrían ser alterados. Como un de los
principales pilares del proyecto es la mediación de conflictos, los Agentes
deberán, en las próximas promociones, recibir ese entrenamiento al inicio de su formación y no después de
meses de clase. Un otro aspecto que deberá ser alterado es la capacitación del
Agente en su habilidad para comunicarse y relacionarse con los otros. Ese
entrenamiento también deberá ser hecho bien al
inicio pues observamos una relación directa con la capacidad de
comunicación y la auto-estima del Agente Comunitario.
La
falta de definición de indicadores más precisos y la elaboración de un modelo
adecuado de avaluación del proyecto también se configuran como un factor
limitante del proyecto actualmente.
Merece
atención, también, el proceso selectivo de los Agentes Comunitarios que puede
eliminar algunas etapas improductivas en la próxima selección, encontrando
caminos más seguros para atraer para el proyecto personas con un perfil
bastante aliñado con la propuesta.
Desafios e pontos fortes do projeto
El
proyecto presenta componentes altamente empoderadores. En la medida en que
invierte y apuesta en la capacidad de las personas para la resolución de sus
propios problemas, proporciona la construcción de un sentimiento de autonomía
que es seguido por los valores de justicia y ciudadanía. El punto fuerte del proyecto es la mediación,
método alternativo de resolución de disputas que además de visar el acuerdo,
permite a las personas desarrollar una concienciación del conflicto por lo cual
están pasando. Utilizando el proceso de mediación, muchos Agentes Comunitarios
están obteniendo éxito en el atendimiento de las demandas provenientes de la
comunidad. El Agente utiliza el proceso de mediación con la intención de que
las personas envueltas tengan una mayor concienciación de sus intereses,
sentimientos, necesidades, deseos y valores. Conseguido esto, el Agente ayuda a
promover un ambiente donde soluciones pueden ser creadas y sugestiones
propuestas. Además, al instruir a las personas sobre la mejor manera de comunicarse, de examinar las cuestiones
controversas y de negociar con el otro, el mediador está empoderando a las
personas envueltas, habilitándolas a lidiar no solamente con esa situación, así
como también con futuras controversias.
Los
grandes desafíos del proyecto, en el momento, están relacionados a su sustentabilidad
en los próximos años, a elaboración de un sistema de evaluación adecuado y
efectivo y a la consolidación del
modelo vigente para su expansión a todo el Distrito Federal.
Cabe
resaltar que el proyecto ya está siendo implantado en otros estados brasileños,
como Mato Grosso do Sul y el Acre, por
los tribunales locales y está siendo utilizado como referencia por el
Ministerio de la Justicia en el incentivo a proyectos pautados por la
mediación.