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CASOS

Acceso y Calidad de Servicios Públicos

 

Movimientos Vecinalistas en Asunción:

una alternativa para la lucha contra la pobreza

Presentador de caso

Alfredo Moreno[1]

 

Breve historia del movimiento vecinalista.

 

El movimiento vecinalista de la ciudad de Asunción, capital del Paraguay, tiene una historia relativamente reciente. Durante los últimos años de la dictadura que sojuzgó al país por más de cuatro décadas, específicamente en 1987, la Ley Orgánica Municipal comenzó a introducir la figura de las Comisiones Vecinales. Sin embargo, a pesar de este relativo avance normativo, las comisiones vecinales comenzaron a articularse más como instancias de las seccionales, brazos políticos de base del partido colorado gobernante, que como receptoras de demandas ciudadanas e instancias de negociación con el poder público local. Durante todo este período, el intendente cumplió un rol de representación del Presidente de la República, quien designaba a hombres de su confianza en dicho cargo.

 

Una vez derrocada la dictadura del General Stroesnner, en 1991 se realizó la primera elección nacional de intendentes municipales. Este acontecimiento tuvo una trascendencia significativa en Asunción, debido a que por primera vez el partido colorado era derrocado en elecciones democráticas por un partido de oposición liderado por un joven médico proveniente de espacios de la lucha contra la dictadura. El Dr. Carlos Filizola, intendente recién electo, llevó adelante una gestión administrativa del municipio caracterizada por su voluntad política de abrir espacios de participación ciudadana. Durante dicho período, se realizó la primera audiencia pública municipal, mediante una convocatoria abierta a todos los representantes barriales y ciudadanía de Asunción. A partir de este movimiento descentralizador, nacieron los Centros Municipales, los cuales pronto se convirtieron en una poderosa instancia de participación de los vecinos. Los Centros Municipales facilitaron el fortalecimiento y el acompañamiento de la gestión municipal a través de las Comisiones Vecinales, estableciéndose un diálogo fluido entre ciudadanía y poder público.

 

El trabajo de los Centros Municipales brindó la oportunidad de llevar adelante un proceso cívico inédito en el país y dejó como resultado experiencias de las cuales obtener muchas lecciones. La articulación entre los representantes vecinales y el ejecutivo municipal no fue un proceso fácil. Forma parte de la cultura paraguaya la discusión y la búsqueda de consenso, que muchas veces lleva a dilatar los tiempos de ejecución de los proyectos. Sin embargo, este proceso fue consolidándose y los vecinos comenzaron a participar a la hora de definir las vías para la solución de sus problemas diarios, como la reparación de una calle o la construcción de un puente. El involucramiento de los vecinos en los problemas públicos exigió de los mismos mayor capacitación para abordar las problemáticas. Pronto esta necesidad, bajo un efecto multiplicador, comenzó a extenderse hacia otras áreas, al darse cuenta que una mejor calidad de vida también se construía teniendo en cuenta el medio ambiente, la equidad de género, la educación, la salud y la seguridad.

 

Cumplido el período de la primera administración municipal democrática, en 1996 asumió el ejecutivo un nuevo partido de oposición. La nueva administración, enmarcada en una línea ideológica neoliberal, desarrolló una gestión de gobierno signada por constantes acusaciones de corrupción y  mal uso de los fondos públicos. Asimismo utilizó el poder público con una orientación clientelista, intentando asegurar el apoyo a su gestión mediante la concesión de cargos públicos a amigos políticos.

 

En este contexto, el trabajo de las Comisiones Vecinales fue tergiversado en muchas oportunidades y aprovechar su trabajo en función a los intereses partidarios, en otras. Sin embargo, el proceso de consolidación de los espacios vecinales continúo su curso al margen de la coyuntura política. Durante esos años, nacieron nuevas organizaciones como la Federación de Entidades Vecinalistas del Área Metropolitana y Bajo Chaco (FEDEM) y asociaciones de vecinos que buscaron su personería jurídica. En la búsqueda de espacios de participación alternativos, cumplieron un papel muy importante instituciones del Estado, como la Secretaría de Acción Social, y las organizaciones no gubernamentales, quienes apoyaron a los grupos vecinalistas con talleres de capacitación que promovieron la adquisición de conciencia de la ciudadanía sobre sus derechos y sobre los mecanismos de incidencia y fiscalización de la administración pública. Como lección aprendida durante estos años, los actores sociales comienzan a tener confianza en la participación ciudadana, en los cambios autogestionados, sin depender de la voluntad política de la administración de turno.

 

Actualmente, el movimiento vecinalista de Asunción se ha constituido en una fuerza social que cada vez adquiere mayor protagonismo. Desde diferentes espacios de lucha está aportando propuestas para la resolución de los conflictos comunales. Quizás la más significativa en este momento sea la discusión que ha instalado en la sociedad sobre la necesidad de implementar un sistema de presupuesto participativo donde la ciudadanía pueda decidir las prioridades en la adjudicación de los fondos públicos. Esta es una tarea que recién se inicia y que reviste un largo proceso. Pero para demostrar sus avances, les propongo repasar dos experiencias significativas que nos permitirán analizar sus aportes en la lucha contra la pobreza.

 

 

Experiencias positivas del movimiento vecinalista.

 

Caso 1: Campaña de arbolización de barrios.

 

El trabajo de las comisiones vecinales de los últimos años estuvo apoyado por un intenso proceso de capacitación. En este marco, los miembros de las comisiones vecinales comprendieron que el mejoramiento de la calidad de vida de la población estaba determinado por dos variables fundamentales: la capacidad asociativa de los actores sociales y la introducción del concepto de desarrollo sostenible dentro de cada una de las actividades que se llevaban adelante. Una vez fortalecido el movimiento vecinalista, la orientación de sus acciones estuvieron orientadas por estas dos herramientas de acción.

 

Dentro del conjunto de problemáticas que se abordaron con el trabajo vecinalistas, el tema del medio ambiente urbano fue uno de los más destacados. A pesar de las condiciones ambientales propicias y la exuberancia de los recursos naturales en la zona de Asunción, grandes sectores de la ciudad no cuentan con planes de arborización sistemáticos y sostenibles. Muchos barrios carecen de árboles que otorguen sombra a las veredas y embellezcan el paisaje urbano. A partir de la detección de esta necesidad, un grupo de vecinos de la ciudad inició una campaña de arborización que abarcó un gran número de zonas. Los vecinos fueron motivados a plantar árboles frente a sus casas y a cuidar de ello.

 

Esta acción comunitaria, en apariencia tan simple, implicó otras dimensiones que superaban sus propósitos primarios. Por un lado, los árboles colaboraron de modo pragmático en la resolución del problema de la nomenclatura de las calles. Orientados por la comisión organizadora, cada calle fue plantada con árboles de la misma especie. Por ejemplo, la calle tuvo en sus veredas sólo lapachos; la calle dos recibió guayabís; la calle tres, jacarandas; y así sucesivamente. De este modo, cada calle pudo ser identificada por el tipo de árboles que tenían sus veredas, facilitando el reconocimiento de las mismas en las zonas donde la administración municipal nunca colocó la señalización acostumbrada.

 

Pero lo más importante es que colaboró en el fortalecimiento del sentimiento comunitario de los vecinos. El trabajo solidario emprendido a partir de la plantación de árboles permitió a los vecinos conocerse mejor y encontrar un canal de diálogo en función a los intereses comunes. Por otra parte, el trabajo comunitario vigorizó la idea de ciudadanía y el compromiso que ello implica. Los vecinos, al tener bajo so responsabilidad el cuidado de los árboles,  pudieron comprobar de modo concreto su posibilidad de incidir en su propio entorno sin necesidad de recurrir a los poderes centrales. Plantar un árbol se convirtió en un acto de ciudadanía ejercido por actores responsables y participativos.

 

 

Caso 2. Coordinadora de Organizaciones Comunitarias “Yvy Mavera’y” (Tierra sin Mal)

 

El movimiento vecinalista de Asunción y los municipios de la zona metropolitana también han sido fortalecidos con la creación de coordinadoras vecinales o comunicatorias que trabajan con el objeto de superar la fragmentación de los grupos sociales y alcanzar mayor cohesión entre los mismos. Las tareas emprendidas por estas coordinadoras permiten visualizar los problemas que afectan en común a los vecinos y buscar soluciones de manera coordinada.

 

Particular énfasis han puesto las coordinadoras en la identificación e implementación de estrategias para la superación de la pobreza. El movimiento vecinalista así se articula como agente de apoyo para los sectores más vulnerables de la población, incentivando iniciativas creativas para la generación de recursos en un marco sustentable.

 

El caso de la Coordinadora de Organizaciones Comunitarias “Yvy Mavera’y” es particularmente ilustrativo en este sentido. Con la cooperación del proyecto AMAR, Asistencia Integral a Menores en Situación de Alto Riesgo en Paraguay, de la Comunidad Europea y el Gobierno de la Nación, ha puesto en marcha un conjunto de programas orientados a brindar a los vecinos apoyo en la implementación de estrategias alternativas de desarrollo.  De esta manera, ha colaborado con grupos de mujeres que trabajan con ao po’i, tejido artesanal que ha experimentado una notable valoración comercial en los últimos años,  y grupos de mujeres que realizan tejidos de crochet, produciendo ropa infantil. Por otra parte, el mismo proyecto ha instalado un programa de Ambientes Protegidos, concebidos como espacios físicos donde los niños estén protegidos de influencias negativas. Los Ambientes Protegidos asimismo funcionan como espacios físicos, psicológicos y sociales cuyo fin es brindar a los niños mayores oportunidades para enfrentar mejor las condiciones habituales de la vida en la comunidad y contar con una instancia a la cual acudir en momentos de crisis o necesidad.

 

De esta manera, el movimiento vecinalista se constituye en articulador de políticas orientadas al mejoramiento del nivel de vida de los ciudadanos, prescindiendo de los poderes públicos. Es decir, los vecinos organizados buscan soluciones a sus problemas a través de estrategias que, con la ayuda de la cooperación internacional, se convierten en experiencias positivas de autogestión.

 

 

Conclusiones

 

A través de estas modestas pero significativas experiencias del movimiento vecinalista de Asunción, hemos podido observar cómo la ciudadanía puede asumir un rol protagónico en la búsqueda de estrategias alternativas para la superación de la pobreza. Es importante destacar que el primer paso en este proceso es lograr la cohesión y el trabajo coordinado y solidario entre los grupos que interactúan en la sociedad. Para ello es necesario superar la configuración fragmentaria que muchas veces tienen nuestras estructuras sociales. Debemos aprender a identificar nuestros problemas y necesidades comunes y ordenarlos de acuerdo a prioridades sobre la base de consensos mínimos. Por otra parte, es importante fortalecer las capacidades de autogestión ciudadana. Para ello resulta fundamental desarrollar programas de capacitación intensivos que otorguen a los líderes sociales las competencias necesarias para desarrollar programas sostenibles de apoyo a cada comunidad. En este sentido, es prioritario incorporar conocimientos sobre la gestión y desarrollo de proyectos que permitan visualizar las estrategias adecuadas para enfrentar los problemas comunales y que también faciliten el acceso a la cooperación internacional.

 

Sin embargo, es necesario realizar algunas precisiones sobre este punto. Consideramos importante destacar que el fortalecimiento de la capacidad de autogestión de los grupos vecinales no resta la responsabilidad del Estado de garantizar los derechos mínimos a los ciudadanos, tal como está expresado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la sección de los derechos sociales, económicos y culturales. Lamentablemente en nuestras sociedades estos derechos lejos están de ser respetados. Es por ello que, ante las políticas desintegradotas del Estado, los grupos más vulnerables nos vemos obligados a acudir a estrategias coyunturales que aseguren nuestra supervivencia diaria.

 

En este escenario, las proposiciones para el mejoramiento de las condiciones de vida de la ciudadanía y la superación de la pobreza son las siguientes:

 

1)       Educación.

Una de las prioridades para la lucha contra la pobreza en Latinoamérica debe ser la educación de sus habitantes, sobre todo de los más carenciados. Ante la inminente presencia de la “sociedad de la información” y la consecuente transformación de los sistemas productivos necesitamos personas capaces de administrar el conocimiento con fluidez y creatividad. Para ello es necesario fortalecer el sistema educativo en las zonas más vulnerables, creando sistemas de apoyo que permitan la asistencia de la mayor cantidad de niños y niñas a la escuela. Si esta tarea no es emprendida de inmediato, las brechas entre pobres y ricos continuarán creciendo de modo exponencial.

El desarrollo de la educación también implica la capacitación de la dirigencia vecinal, que muchas veces desconoce sus derechos ni sabe cómo ejercerlos. Es necesario entonces poner en práctica planes de capacitación que tengan por objetivo brindar elementos básicos que permitan a los ciudadanos tomar sus propias decisiones.

 

2)       Promoción de la participación ciudadana.

Actualmente, a pesar de los recurrentes discursos sobre los espacios ciudadanos, el modelo de participación imperante se estructura sobre el sistema de partidos políticos. Todos conocemos la profunda crisis que afecta al mismo y no es necesario repetir las causas. Sin embargo, debemos destacar que, dentro de este sistema, la participación ciudadana queda reducida al formalismo de presentación de decisiones ya tomadas y exposiciones sobre sus líneas programáticas. Es momento entonces de asumir la participación ciudadana con responsabilidad y crear instancias de diálogo rompiendo

 

 

 

 

 

con los modelos sectarios y clientelistas vigentes. Las comisiones vecinales hoy por hoy constituyen en un canal de comunicación fundamental con la ciudadanía y su participación los procesos de descentralización del poder es imprescindible.

 

3)       Fortalecimiento de la capacidad de autogestión ciudadana.

Quienes más conocen sobre los problemas y necesidades que afectan a la gente común son los propios ciudadanos. Es, por tanto, fundamental otorgarles la oportunidad de encontrar las soluciones alternativas, reforzando sus capacidades de gestión a través de la descentralización de la toma de decisiones. Ello significa, como ya mencionamos, implementación de programas de capacitación intensos y sostenidos y también la voluntad política de las autoridades públicas de facilitar el desarrollo de proyectos ciudadanos de modo autónomo.

 

4)       Creación de mecanismos de fiscalización pública.

La lucha contra la pobreza también debe articularse sobre la base del control ciudadano del presupuesto público. Es necesario que la ciudadanía ejerza un poder fiscalizador sobre las autoridades a fin de evitar el mal uso del dinero público. La administración racional y honesta de los fondos públicos es un requisito para el mejoramiento de las condiciones de vida de la población.

 

5)       Desarticulación de los resabios de cultura autoritaria y clientelista.

La tradición autoritaria y clientelista de la política latinoamericana es otro de los factores que impide nuestro desarrollo económico. En el caso de los gobiernos locales, la cultura autoritaria impide la participación de otros actores sociales que no sean los caudillos de los principales partidos políticos. El costo del sistema es muy alto debido a que, para mantener el poder, los sectores hegemónicos utilizan el aparato estatal como fuente de prebendas, desviando el dinero público que debería ser utilizado en programas sociales. En este contexto, la ciudadanía queda reducida a masa de maniobra de los partidos, ejerciendo sus derechos sólo a la hora de sumar votos. Es perentorio promover una cultura democrática, participativa y en permanente diálogo.

 

Las propuestas expuestas son parciales y se realizan desde el lugar de los movimientos vecinales. Pero consideramos que deben ser tomadas en cuenta a la hora de formular políticas globales de lucha contra la pobreza. Los vecinos somos quienes mejor conocemos la realidad de las barriadas latinoamericanas, donde día a día nacen niños que, de no tomar las medidas adecuadas, continuarán experimentando la marginación, el olvido y el atraso. Por eso, los vecinos y vecinas organizados deseamos ser incorporados a los procesos de diseño, ejecución y control de las políticas públicas de las ciudades que habitamos en vista a construir de modo solidario un mejor mundo para todos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] Líder vecinal de Viñas Cue 2 (puerto Botánico, Asunción) y comunicador social de FM Trinidad, radio ciudadana de servicio público.


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