Es necesario encontrar consensos mínimos entre los partidos políticos y la sociedad civil. Este tema casi nunca se aborda y muchas de nuestras crisis en América Latina tienen que ver con partidos políticos y con la legitimidad política. El Estado y los partidos políticos son de las sociedades. Se tiene que construir una ciudadanía donde los individuos sean mas que habitantes de un país, sean individuos interesados en lo público. El enfoque debiera de ser la inclusión social. Auto-crítica de las organizaciones de la sociedad civil: los problemas de corrupción y la debilidad de gobernabilidad también se hallan dentro de los grupos sociales organizados. Se parte de la idea de que el Estado lo hace todo mal y las organizaciones no gubernamentales siempre lo hacen bien, y esto no es así. El funcionamiento de la sociedad civil está condicionado por los recursos disponibles. Debido a la crisis de financiamiento y a la falta de recursos para la capacitación, hay limitaciones concretas en la posibilidad de que pequeñas y grandes organizaciones puedan intervenir en el diseño de mejores políticas a todos los niveles. La gobernabilidad no es el control que tiene el gobierno sobre la sociedad civil, sino lo contrario. La pregunta es si la sociedad civil debe construir un sistema de competencia contra lo que ya existe, o un sistema de control y de complemento de lo que ya existe en términos de gobernabilidad. A nivel municipal, es necesario que los diferentes actores trabajen en cooperación y no en paralelo. En cuanto a las relaciones entre la sociedad civil y los actores externos, existen dos maneras de rendir cuentas, horizontal y verticalmente. En la práctica suele haber dificultades porque se crean problemas en las relaciones de confianza entre organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil. La inclusión de los indígenas y los pobres: a veces parece que no pueden ser "propietarios" de su propio desarrollo sino que necesitan organizaciones intermediarias (ONGs). Las ONGs tienen que asumir un papel de acompañamiento, no de representación.