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Memoria Preliminar

Esta es una primera aproximación resumida a algunas de las discusiones que se desarrollaron en el Foro y no pretende ser una descripción exhaustiva de las mismas.

 

Introducción

 

El segundo Foro Temático Regional reunió a cerca de 100 personas comprometidas, desde distintas posiciones e instancias institucionales, en elevar la calidad de vida de los hombres y mujeres de América Latina. El grupo estuvo conformado por representantes de organizaciones de la sociedad civil, del medio empresarial, académico y del sector público de 18 países de América Latina, así como de personal del Banco Mundial que trabaja en la región.

A lo largo de dos días y medio este grupo participó en un intenso intercambio de experiencias y reflexiones expresadas en un dialogo franco, honesto y respetuoso de la diversidad. Gracias a ello hemos estrechado lazos personales y tendido puentes entre visiones y prácticas distintas, unidas por un objetivo común.

El Foro fue iniciado con tres presentaciones procedentes del Banco Mundial, la sociedad civil organizada y la declaratoria de inauguración del Gobierno del Perú.

 

Inauguración

 

David de Ferranti, Vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, destacó la importancia del empoderamiento de los pobres como un componente importante de toda estrategia para reducir la pobreza, y a la participación de la sociedad civil como un medio para promoverlo. Propuso definir al empoderamiento como un proceso que incrementa el acceso y el control de los recursos por parte de los pobres -tanto hombres como mujeres- así como los de otros grupos excluidos, e implica participar, negociar y cambiar la naturaleza de su relación con los actores estatales, económicos y sociales. La gobernabilidad por su parte se refiere al conjunto de instituciones, normas, incluso tradiciones, que determinan como se distribuye el uso de los recursos públicos. La gobernabilidad es débil cuando los recursos no llegan a los beneficiarios, cuando la justicia no es igual para todos, cuando los mercados excluyen sistemáticamente a los pobres, cuando hay corrupción e inequidad, cuando falta la voz de los pobres en la toma de decisiones.


Mencionó ejemplos de proyectos apoyados por el Banco Mundial orientados al empoderamiento de los pobres y concluyó que el camino que queda es largo. Finalmente consideró que el objetivo del foro es escucharnos y entendernos mejor entre la sociedad civil, el sector privado, los gobiernos y el Banco. Todo ello para contribuir a la búsqueda de sociedades con más equidad y menos pobreza y de instituciones que rindan cuentas a sus ciudadanos.

 

Omar Sellanes, presidente de la Asociación Nacional de ONGs del Uruguay, citó la consideración de la CEPAL de que, a pesar de los grandes esfuerzos realizados en América Latina en los últimos años, los resultados son insatisfactorios en términos económicos y sociales. Persiste el acceso desigual a la justicia, la disparidad laboral y los procesos de deterioro de la cohesión social, del sentido de pertenencia, que conducen a expresiones de violencia y ponen en crisis al Estado – nación en la región. El gran desafío del momento es la reorientación desde una situación de quiebre de patrones de desarrollo hacia la construcción de sociedades más equitativas y democráticas. Definió por último dos papeles importantes de las ONGs, como socios que conciertan con organismos públicos acciones de participación y empoderamiento y también como agentes con la independencia necesaria para aportar elementos al diseño y negociación de proyectos y programas, así como al monitoreo de impactos. 

 

Enrique Cárdenas Ojeda,  Viceministro, Ministerio de la Mujer y de Desarrollo del Perú transmitió a la audiencia la bienvenida y saludos del gobierno del Perú y de la titular del Ministerio. Propuso transitar de las políticas asistencialistas al desarrollo de capacidades como medio para superar la pobreza mediante la priorización de los capitales intangibles (humano y social) y su relación con los capitales financieros y materiales. Consideró que el empoderamiento implica la libertad de escoger y actuar, e incrementa la autoridad del actor social sobre los recursos y acciones que afectan sus vidas. No se trata de sustituir a los actores sociales, sino de facilitar sus procesos. Destacó cuatro factores que impulsan el empoderamiento: acceso a la información; inclusión y participación; rendición de cuentas; y capacidad de organización.

Tras una breve auto-presentación de los participantes, Roby Senderowitsch, Especialista Regional en Sociedad Civil del Banco Mundial, y facilitador general del Foro, expuso que el objetivo global del evento es generar un espacio de discusión entre diversos actores, con tres objetivos específicos: analizar experiencias y aprender lecciones concretas y aplicables; lograr un mejor entendimiento del papel que juegan los diferentes actores, y facilitar la formación de una red de actores interesados.

Se dieron varias intervenciones sobre los dos conceptos principales, empoderamiento y gobernabilidad quedando sobre la mesa una definición amplia, abierta a la exploración de sus diversos aspectos en los siguientes días.

 


Elementos para la discusión

 

Jorge Quiroga, ex Presidente de la Republica de Bolivia y miembro del Wilson Center en Washington DC, habló sobre “La Gobernabilidad en el contexto de América Latina y el Caribe: principales desafíos y preguntas”. Destacó los cambios en los conceptos y la estrategia del desarrollo de las décadas de los cincuentas a los ochentas y el presente. Trabajar juntos gobierno y sociedad civil pasó de imposible a improbable y ahora se le reconoce como necesario. De un Estado centralista que manejaba todos los resortes económicos y se relacionaba con otros organismos centralizados se pasó en los ochentas a una nueva relación de trabajo de gobiernos, multilaterales y sociedad civil caracterizada por la relación entre grupos pequeños, con poco énfasis en lo social y poca apertura a la participación de la sociedad civil.

Hoy en día, de cara a las necesidades del siglo XXI, se hace evidente que desarrollo es transformación de la sociedad, y ¿cómo hacerlo si no participa la sociedad? La tercera vía a la que estamos entrando pasa por la apertura al ciudadano y a la participación social.

Señaló desafíos en varias áreas. La reforma del Estado y la privatización han limitado los espacios susceptibles a la corrupción. No obstante, la que existe es importante porque se da en puntos de mayor sensibilidad, como el gasto social. Lo importante es cambiar los incentivos por medio de reformas institucionales, dejar atrás la tolerancia social hacia las prácticas corruptas y acercar los aparatos institucionales a la sociedad. La reforma institucional pasa por la vía de cambiar los sistemas de designación para colocar a la persona idónea en cada puesto. En el tema de pobreza describió un esquema de reducción de la deuda en el que el dinero se coloca en beneficio de los pobres bajo un sistema descentralizado, participativo y abierto a la fiscalización de la sociedad civil. De este modo hay posibilidad de controlar el alivio de la deuda desde abajo. Señaló también la existencia de grandes inequidades en los mecanismos de comercio mundial. Las reglas que siguen los países industrializados son distintas a las que promueven en nuestros países: subsidios masivos a sus agriculturas, normas fitosanitarias estrictas, mecanismos “antidumping”, y derechos de propiedad intelectual se emplean como instrumentos para la inequidad. Es necesario llegar a los foros internacionales de discusión con un planteamiento coordinado y coherente. En este sentido Brasil ha dado un paso importante al mostrar que el derecho a la vida es más importante que el derecho a la patente. Propuso finalmente promover la organización de la sociedad civil dentro y fuera de nuestros países. Los emigrantes nacionales en Europa y los Estados Unidos pueden ser importantes aliados para los países de origen.

En la discusión posterior con los participantes se realizaron diversos comentarios. Hay que cuestionarse el divorcio entre la política social y la económica, al igual que replantearse el peso de la sociedad civil en cada uno de nuestros países. Darle “propiedad” a los ciudadanos en la aplicación de políticas que impactan sobre sus vidas. Pasar del asistencialismo, de la exclusión de los pobres, a la inversión para que los pobres sean competitivos. Asimismo se plantearon preguntas en torno al concepto de


empoderamiento: ¿Hay que empoderar a los pobres o promover los factores que les faciliten su propio empoderamiento? ¿El empoderamiento es un juego de suma-cero? ¿Por qué a menudo la relación entre los diversos actores no funciona? ¿Cómo medimos la participación de la sociedad civil y el empoderamiento? ¿Qué clase de indicadores podemos utilizar?

 

Eduardo Amadeo, Vice Jefe de Jefatura del Gabinete de Ministros de Argentina, realizó una presentación sobre “Gobierno, crisis económica y combate a la pobreza”, en la que presentó una mirada integral sobre la pobreza en torno a conceptos de acción, de libertad, de capacidad de imaginar y de construir un proyecto de vida. El desarrollo es un proceso por el que se aumentan los ingresos, activos y oportunidades; los derechos y libertades; y la autoestima. El empoderamiento no es una experiencia pasiva de organización social, sino un proceso creativo y conflictivo en el que se discute el poder, la equidad y la voz. La gobernabilidad debería ser transformación institucional de lo estructurado: la escuela, la justicia, la iglesia, el Estado y su aparato, las formas de representación política. ¿Cómo debe ser un Estado para contribuir a la equidad? Hay cuatro desafíos principales: las crisis económicas, la reforma del mercado laboral, la regulación de los servicios públicos y la descentralización. Con respecto a las crisis, en el actual contexto de volatilidad y de globalización, el Estado tiene menos espacio para la autonomía. Durante las crisis, los objetivos mínimos deben proteger a los pobres: seguros para redes sociales, fondos para la estabilización de precios agrícolas, componente solidario de sistemas de pensión, promoción de la participación y de información transparente, el establecimiento de mecanismos de monitoreo social. La reforma del mercado laboral debe suponer una política activa hacia los empleos menores: tecnologías sociales y trabajo en red, la apertura de espacios institucionales mediante nueva legislación, la incorporación de recursos presupuestarios y la consideración de los efectos laborales de las decisiones de política económica. La regulación de servicios públicos debe pasar por una discusión abierta y previa de opciones, impacto social, costos y beneficios por sectores y regiones, además de incluir sistemas participativos de seguimiento y monitoreo. La descentralización supone acercar la decisión al ciudadano y permite captar mejor las necesidades al igual que asegura una respuesta mas rápida. Sin embargo hay una serie de requisitos: capacidad local de administración, posibilidad de absorber los cambios, acompañamiento con recursos económicos, y con procesos de organización social.

El Estado nacional debe proveer la equidad, los recursos, y las tecnologías.

 

Los participantes señalaron, entre otros puntos: la necesidad de construir derechos ciudadanos, al empleo digno, a la vida y la seguridad, a hacerse oír; el empoderamiento debe tener un paralelo de fortalecimiento de los partidos y el sistema político; no olvidar que la política social es política de gente para la gente y que requiere de un gasto corriente que hoy no tiene.


 

Resumen de reflexiones generales

 

·        Es necesario encontrar consensos mínimos entre los partidos políticos y la sociedad civil. Este tema casi nunca se aborda y muchas de nuestras crisis en América Latina tienen que ver con partidos políticos y con la legitimidad política. El Estado y los partidos políticos son de las sociedades. Se tiene que construir una ciudadanía donde los individuos sean mas que habitantes de un país, sean individuos interesados en lo público. El enfoque debiera de ser la inclusión social.

·        Auto-crítica de las organizaciones de la sociedad civil: los problemas de corrupción y la debilidad de gobernabilidad también se hallan dentro de los grupos sociales organizados. Se parte de la idea de que el Estado lo hace todo mal y las organizaciones no gubernamentales siempre lo hacen bien, y esto no es así.

·        El funcionamiento de la sociedad civil está condicionado por los recursos disponibles. Debido a la crisis de financiamiento y a la falta de recursos para la capacitación, hay limitaciones concretas en la posibilidad de que pequeñas y grandes organizaciones puedan intervenir en el diseño de mejores políticas a todos los niveles.

·        La gobernabilidad no es el control que tiene el gobierno sobre la sociedad civil, sino lo contrario. La pregunta es si la sociedad civil debe construir un sistema de competencia contra lo que ya existe, o un sistema de control y de complemento de lo que ya existe en términos de gobernabilidad. A nivel municipal, es necesario que los diferentes actores trabajen en cooperación y no en paralelo.

·        En cuanto a las relaciones entre la sociedad civil y los actores externos, existen dos maneras de rendir cuentas, horizontal y verticalmente. En la práctica suele haber dificultades porque se crean problemas en las relaciones de confianza entre organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil.

·        La inclusión de los indígenas y los pobres: a veces parece que no pueden ser “propietarios” de su propio desarrollo sino que necesitan organizaciones intermediarias (ONGs). Las ONGs tienen que asumir un papel de acompañamiento, no de representación.

 

Presentaciones de los Grupos Paralelos

 

Los participantes se reunieron en seis grupos de trabajo para analizar casos concretos sobre los siguientes temas: acceso y calidad de los servicios públicos; regulación de mercados; reforma judicial; resolución de conflictos y paz social; mecanismos anticorrupción; y reforma política y administrativa.  Cada grupo identificó los principales factores que limitan y los que potencian el empoderamiento de los pobres desde el punto de vista de la gobernabilidad. Entre los factores limitantes se encuentran:  dificultades en el acceso a la información, baja autoestima individual y colectiva; la ausencia de políticas de Estado en materia de regulación de mercados; las desigualdades del mercado internacional; control político de la justicia; falta de adecuación de sistemas, estrategias y proyectos a las realidades socioeconómicas concretas en que se aplican; falta de


confianza mutua entre Estado y sociedad civil, sobre todo cuando no se cumplen los acuerdos; inequidad de género; influencia de minorías y de grupos de interés.

Los factores que potencian el empoderamiento incluyen: justicia como valor que garantiza equidad; construir ciudadanía y ser sujetos y no objetos de derechos; conocer las realidades locales; reconstruir la autoestima; socializar la información; promover la existencia de actores colectivos; transparencia y rendición de cuentas. Tal vez todos estos factores se integran en lo que un grupo llamó una gobernabilidad democrática e incluyente.

 

Los participantes definieron cuatro temas adicionales en un Foro Abierto de grupos paralelos: “Relevo generacional, participación y empoderamiento de los y las jóvenes (rurales y urbanos) en América Latina”; “Agenda, estrategia y mecanismo de articulación de los pueblos indígenas y afro-descendientes de América Latina”; “Transparencia y control de gestión publica”; y “Brasil: nuevas oportunidades frente a la construcción del pacto social propuesto por el nuevo gobierno Lula”.

 

Dramatizaciones y trabajos en grupos por actores y por países

 

Los participantes organizaron y actuaron cuatro dramatizaciones de procesos de diálogo en las cuales representaron el papel “del otro”, sea sociedad civil, gobierno, sector privado o Banco Mundial. El ejercicio permitió conocer, así fuera de manera caricaturizada, la percepción que los otros tienen de uno mismo y de los otros actores.

 

Asimismo se realizaron trabajos en grupo por tipo de actor y por país. Se presentaron al plenario las conclusiones sobre las acciones concretas que se proponen implementar en el futuro tanto a nivel de actores como a nivel de países para producir mejores resultados en términos de gobernabilidad y empoderamiento.

 

 

 

 

 

Una memoria más detallada, incluyendo las recomendaciones específicas de los distintos grupos, será puesta a disposición de los participantes y del público en breve en la siguiente

 página de Internet: http://worldbank.org/laccs


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