
Keith Hansen |
La experiencia de América
Latina reveló que contar con un sólido
sistema de vigilancia de la salud pública
es clave para responder eficazmente al virus H1N1.
Las medidas que se adopten en esta
área son beneficiosas porque no sólo
contribuyen a fortalecer los sistemas sanitarios
para que puedan afrontar los desafíos cotidianos
sino también las emergencias y pandemias,
dijo Keith Hansen, gerente del sector Salud del
Banco Mundial para América Latina y el Caribe,
en un artículo titulado Virus
H1N1: Experiencia en América Latina muestra
que comunicación y vigilancia son clave.
El Banco Mundial ha estado trabajando
con las Naciones Unidas (ONU) y la Organización
Mundial de la Salud (OMS) para ayudar a los países
a robustecer sus sistemas de sanidad, de modo que
estén mejor preparados frente a pandemias,
como el virus H1N1.
Hansen contestó, el 6 de
octubre, preguntas en línea sobre los sistemas
de salud pública en los países en
desarrollo.
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Hansen i
Transcripción:
Rose Njiraini:
Gracias por la oportunidad de hacer una pregunta.
Parece que se pone mucha atención a América
Latina. ¿El Banco está haciendo algo
en África?
Keith Hansen:
Buenos días. Gracias por participar en esta
charla en línea y por su pregunta. Sí,
el Banco apoya activamente todos los sistemas de
sanidad en el mundo. África es muy importante
en las actividades del Banco, todas las cuales están
orientadas a ayudar a los países de ese continente
a conseguir sus metas nacionales y los objetivos
de desarrollo del milenio (ODM) y a establecer sistemas
de salud pública sostenibles. El apoyo del
Banco incluye proyectos que cubren una amplia gama
de retos sanitarios, como el VIH/SIDA y el paludismo,
así como trabajos analíticos y asesorías
sobre políticas. Usted puede encontrar información
más específica en la página
web de proyectos del Banco.
Mark Hiew:
¿Los esfuerzos que se hacen para mejorar
las medidas sanitarias en los países en desarrollo
en el caso del H1N1 pueden usarse también
para mejorar los programas existentes de lucha contra
pandemias como el VIH/SIDA y el paludismo?
Keith Hansen:
Por supuesto. De hecho, aparte de la vacuna (que
es para este tipo específico de gripe), la
mayoría de las medidas que los países
pueden adoptar para enfrentar el H1N1 son también
apropiadas para los sistemas de sanidad en general.
Ellas incluyen el fortalecimiento de la vigilancia
y otros aspectos de la salud pública, el
aumento de las redes de laboratorios y el mejoramiento
de las campañas de difusión y educación
en este ámbito. Todas estas cosas sirven
de ayuda para identificar y enfrentar muchas otras
enfermedades, especialmente epidemias. De hecho,
es bueno enfocarse en acciones que beneficiarán
al sistema de sanidad independientemente de lo que
pase con el H1N1, debido al nivel de incertidumbre
que existe aún sobre el comportamiento futuro
de este virus.
Elianne:
Viendo la íntima relación entre las
muy sencillas medidas preventivas de comunicación
de las enfermedades como la gripe H1N1 - cosas simples
como lavarse las manos con frecuencia y mantener
una buena disposición de recursos sanitarios
(agua potable y sistemas de cloacas funcionales),
¿En qué proporción afecta a
la diseminación de una epidemia las enormes
faltas de estos servicios en muchas áreas
pobres de las grandes capitales de países
latinoamericanos, por ejemplo las favelas de Brasil
o los "ranchos" de ciudades como Caracas,
Venezuela?
Keith Hansen:
Gracias por tocar este tema, ésta es una
pregunta muy importante. Las malas condiciones sanitarias
y de vida contribuyen grandemente a las enfermedades
y la vulnerabilidad de las poblaciones pobres alrededor
del mundo, incluida América Latina. De hecho,
es una de las principales razones de la disparidad
existente en las tasas de enfermedades infecciosas
entre las comunidades pobres y las no pobres en
la región. En el caso del H1N1 es aún
muy pronto para afirmar cuánto han contribuido
las condiciones de vida en comparación con
otros factores. Debido a que es una “nueva”
variedad a la cual no han estado expuestas las personas
antes, la tendencia es que afecta a todas las clases
socioeconómicas. Aunque es cierto que con
el tiempo las comunidades con mejores servicios
y condiciones de vida pueden superar más
rápidamente la mayoría de las enfermedades
que las comunidades pobres. Es por eso que el Banco
y otras instituciones que trabajan en el área
de la salud ponen énfasis en apoyar los factores
que contribuyen a una mejor salud, como el agua,
el saneamiento y la educación.
Carlos Ferreyra:
¿Es cierto que los países ricos están
acaparando las vacunas?
Keith Hansen:
Los países ricos son los primeros en aplicar
programas de vacunación a gran escala, en
momentos en que la temporada de gripe comienza de
nuevo en el hemisferio norte. Al mismo tiempo, muchos
de ellos se han comprometido a donar a la OMS una
cierta cantidad de las vacunas que adquirieron,
las que serán distribuidas a los países
pobres para que inoculen a los grupos de mayor riesgo.
Los países de ingreso mediano comprarán
las vacunas a los fabricantes o las obtendrán
a través de fondos especiales. Para más
información, visite la página web
de la OMS:
http://www.who.int/csr/disease/swineflu/notes/pandemic_influenza_vaccines_20090924/en/index.html
.
Julia Ross:
Debido a que viví en Shanghai durante la
epidemia de la gripe aviar en 2003, recuerdo muy
bien cómo los rumores y la desinformación
aumentaron el pánico. Si empeora la gripe
H1N1 en los meses venideros, ¿Usted cree
que las autoridades de la salud pública en
los países en desarrollo están preparadas
para comunicarse abiertamente con el público
sobre el alcance de la enfermedad? ¿O se
han olvidado las lecciones de la gripe aviar?
Keith Hansen:
Excelente pregunta. Las enseñanzas dejadas
por la gripe aviar se aplican diariamente en la
actualidad. La primera lección fue que el
mundo necesita un sistema mejor organizado para
enfrentar las epidemias, debido a que necesitamos
que muchos actores estén involucrados. Ello
llevó a la promulgación del Reglamento
Sanitario Internacional en 2007, compuesto por una
serie de reglas y procedimientos que deben seguir
los gobiernos y las instituciones internacionales
de sanidad para mejorar la coordinación,
armonizar mensajes y dar respuestas rápidas.
Estas reglas se han empleado desde el primer momento
que se anunció la gripe H1N1 y ha dado lugar
a una acción mucho más coordinada
que en epidemias anteriores. Una segunda lección
que nos dio la gripe aviar fue que es crucial manejar
bien las comunicaciones públicas. Las autoridades
necesitan ser repetitivas, realistas y tranquilizar
al público, dándole información
frecuente y objetiva, al tiempo que promueven las
respuestas apropiadas para desalentar el pánico.
Las personas en cada país pueden actuar responsablemente
si confían en la información pública,
saben cómo obtenerla y comprenden las medidas
que pueden adoptar. El cierre masivo de escuelas
y negocios, la cancelación de los eventos
deportivos y las calles desiertas que hemos visto
en algunos países son algo muy dramático,
pero muestra que las personas escuchan. También
hay otras acciones menos visibles que han tomado
las instituciones para mejorar la coordinación.
Las enseñanzas de la gripe aviar nos señalan
todo lo que debemos hacer en el caso de esta nueva
pandemia.
Rolando Lahera:
¿Cómo se puede combinar el cuidado
de la salud pública de los niños de
las familias pobres en América Latina con
las dificultades para obtener una buena nutrición
y así crecer saludables?
Keith Hansen:
Éste es un punto importante. La nutrición
es esencial para el desarrollo físico e intelectual
de cada niño. Lo que ocurre antes del nacimiento
y en los dos primeros años de vida pone a
cada infante en un camino particular, el que no
se puede cambiar mucho después de los dos
años de edad. Demasiados menores en la región
siguen creciendo con problemas de desnutrición
(más de una cuarta parte de todos los niños
en varios países) y su potencial se ve atrofiado.
Contrario a lo que muchas personas piensan, la malnutrición
en América Latina no es el resultado de un
inadecuado consumo de alimentos. Más bien,
es el resultado de prácticas inadecuadas
de amamantamiento; enfermedades infantiles (como
la diarrea) tratadas tardíamente, mal tratadas
o simplemente no tratadas, y un balance inapropiado
en la dieta de los niños tras dejar de consumir
la leche materna. Afortunadamente, hay muchos ejemplos
de programas exitosos y prometedores que están
resolviendo esos problemas. Ellos incluyen integrar
más la nutrición en los servicios
de salud básicos, apoyar los servicios y
la información comunitarios y programas de
transferencias monetarias condicionadas. Para más
información sobre iniciativas en un país
específico, contacte, por favor, a la oficina
local del Banco Mundial.
Emily:
Si se considera que el mundo desarrollado tiene
algunos problemas para enfrentar esta potencial
crisis, ¿qué pueden hacer los países
en desarrollo para prepararse, especialmente debido
a la disminución de las inversiones extranjeras
y por tener sus arcas fiscales vacías?
Keith Hansen:
Tiene razón en que esta epidemia mundial
es lo último que necesitamos en medio de
una crisis económica global. Aparte del sufrimiento
y la pérdida de vidas que genera, también
puede poner un estrés inmenso en los sistemas
de sanidad que ya tienen dificultades para sobrellevar
sus tareas. Eso muestra por qué es importante
atenuar el impacto del virus H1N1 (y de otras epidemias)
tanto como podamos. Las buenas noticias, como dije
en una respuesta anterior, es que la mayoría
de las medidas que tomemos para ayudar a combatir
esta gripe también ayudan a fortalecer los
sistemas de salud en general y a prepararlos mejor
para futuras amenazas. Ello incluye mejorar la vigilancia,
la información pública, la red de
laboratorios y los programas de inmunización.
Cada dólar o cada peso que se gaste en enfrentar
esta gripe es un dólar que no se quita de
otras prioridades sanitarias, ya que beneficia a
ambas. Asociados como el Banco Mundial han puesto
a disposición de los países grandes
sumas para resolver las necesidades inmediatas,
tanto en la obtención de vacunas como en
el robustecimiento de sus sistemas de salud pública.
olumide:
A pesar del incuestionable papel que juega el sector
privado en la asistencia de salud en los países
en desarrollo, todavía existe mucho escepticismo
por parte de los asociados/donantes de incluir este
vital sector y prefieren poner más énfasis
en mejorar regulaciones (más apoyo aún
al Estado). ¿Cómo realmente podemos
comprometer al sector privado para mejorar lo que
está haciendo, cómo un mejor servicio
del sector privado puede conducir a resultados en
los lugares de atención al público
y dónde están los verdaderos proyectos
de salud PPP (por ejemplo, proyectos de hospitales
públicos con fondos privados).
Keith Hansen:
La enseñanza más importante para mejorar
los sistemas de salud en cualquier país es
que tenemos que comenzar desde donde estamos. Y
tiene razón de que una parte sustancial de
los servicios de sanidad en el mundo están
provistos y/o cuentan con fondos del sector privado.
Ello significa que cualquier esfuerzo para hacer
mejoramientos tiene que tomar en cuenta el papel
de él, cómo se conecta con el sector
público y cómo los pacientes y el
público ven la situación. En ocasiones
es presentado como un asunto ideológico,
pero ello no ayuda a contestar ninguna de las preguntas
clave. La verdad es que ambos, tanto el sector privado
como el público, han tenido resultados magníficos
en algunas situaciones y pésimos en otras.
Lo importante no es cuál parte “debería”
tener el sector privado o si tiene un papel en todo.
Lo importante es cómo interactúan
la estructura de incentivos, las formas de conseguir
financiamiento, las normas de calidad, las regulaciones
y las relaciones que controlan cómo los múltiples
actores del sistema de sanidad (incluido el sector
privado) interactuarán y si colectivamente
fomentan la mejor salud posible a un costo asequible,
mientras protegen a los hogares de tener que pagar
onerosos costos en salud. Este es un problema complejo
con principios generales rectores, pero que no tiene
una respuesta simple y es una situación en
la que se necesita trabajar en un contexto específico
de acuerdo a las circunstancias de cada país.
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