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Keith Hansen: Virus H1N1
Martes 6 de octubre de 2009

Disponible en : English, Français, عربي


Keith Hansen
Keith Hansen

La experiencia de América Latina reveló que contar con un sólido sistema de vigilancia de la salud pública es clave para responder eficazmente al virus H1N1.

Las medidas que se adopten en esta área son beneficiosas porque no sólo contribuyen a fortalecer los sistemas sanitarios para que puedan afrontar los desafíos cotidianos sino también las emergencias y pandemias, dijo Keith Hansen, gerente del sector Salud del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, en un artículo titulado Virus H1N1: Experiencia en América Latina muestra que comunicación y vigilancia son clave.

El Banco Mundial ha estado trabajando con las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) para ayudar a los países a robustecer sus sistemas de sanidad, de modo que estén mejor preparados frente a pandemias, como el virus H1N1.

Hansen contestó, el 6 de octubre, preguntas en línea sobre los sistemas de salud pública en los países en desarrollo.

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Transcripción:


Rose Njiraini:
Gracias por la oportunidad de hacer una pregunta. Parece que se pone mucha atención a América Latina. ¿El Banco está haciendo algo en África?

Keith Hansen:
Buenos días. Gracias por participar en esta charla en línea y por su pregunta. Sí, el Banco apoya activamente todos los sistemas de sanidad en el mundo. África es muy importante en las actividades del Banco, todas las cuales están orientadas a ayudar a los países de ese continente a conseguir sus metas nacionales y los objetivos de desarrollo del milenio (ODM) y a establecer sistemas de salud pública sostenibles. El apoyo del Banco incluye proyectos que cubren una amplia gama de retos sanitarios, como el VIH/SIDA y el paludismo, así como trabajos analíticos y asesorías sobre políticas. Usted puede encontrar información más específica en la página web de proyectos del Banco.


Mark Hiew:
¿Los esfuerzos que se hacen para mejorar las medidas sanitarias en los países en desarrollo en el caso del H1N1 pueden usarse también para mejorar los programas existentes de lucha contra pandemias como el VIH/SIDA y el paludismo?

Keith Hansen:
Por supuesto. De hecho, aparte de la vacuna (que es para este tipo específico de gripe), la mayoría de las medidas que los países pueden adoptar para enfrentar el H1N1 son también apropiadas para los sistemas de sanidad en general. Ellas incluyen el fortalecimiento de la vigilancia y otros aspectos de la salud pública, el aumento de las redes de laboratorios y el mejoramiento de las campañas de difusión y educación en este ámbito. Todas estas cosas sirven de ayuda para identificar y enfrentar muchas otras enfermedades, especialmente epidemias. De hecho, es bueno enfocarse en acciones que beneficiarán al sistema de sanidad independientemente de lo que pase con el H1N1, debido al nivel de incertidumbre que existe aún sobre el comportamiento futuro de este virus.


Elianne:
Viendo la íntima relación entre las muy sencillas medidas preventivas de comunicación de las enfermedades como la gripe H1N1 - cosas simples como lavarse las manos con frecuencia y mantener una buena disposición de recursos sanitarios (agua potable y sistemas de cloacas funcionales), ¿En qué proporción afecta a la diseminación de una epidemia las enormes faltas de estos servicios en muchas áreas pobres de las grandes capitales de países latinoamericanos, por ejemplo las favelas de Brasil o los "ranchos" de ciudades como Caracas, Venezuela?

Keith Hansen:
Gracias por tocar este tema, ésta es una pregunta muy importante. Las malas condiciones sanitarias y de vida contribuyen grandemente a las enfermedades y la vulnerabilidad de las poblaciones pobres alrededor del mundo, incluida América Latina. De hecho, es una de las principales razones de la disparidad existente en las tasas de enfermedades infecciosas entre las comunidades pobres y las no pobres en la región. En el caso del H1N1 es aún muy pronto para afirmar cuánto han contribuido las condiciones de vida en comparación con otros factores. Debido a que es una “nueva” variedad a la cual no han estado expuestas las personas antes, la tendencia es que afecta a todas las clases socioeconómicas. Aunque es cierto que con el tiempo las comunidades con mejores servicios y condiciones de vida pueden superar más rápidamente la mayoría de las enfermedades que las comunidades pobres. Es por eso que el Banco y otras instituciones que trabajan en el área de la salud ponen énfasis en apoyar los factores que contribuyen a una mejor salud, como el agua, el saneamiento y la educación.


Carlos Ferreyra:
¿Es cierto que los países ricos están acaparando las vacunas?

Keith Hansen:
Los países ricos son los primeros en aplicar programas de vacunación a gran escala, en momentos en que la temporada de gripe comienza de nuevo en el hemisferio norte. Al mismo tiempo, muchos de ellos se han comprometido a donar a la OMS una cierta cantidad de las vacunas que adquirieron, las que serán distribuidas a los países pobres para que inoculen a los grupos de mayor riesgo. Los países de ingreso mediano comprarán las vacunas a los fabricantes o las obtendrán a través de fondos especiales. Para más información, visite la página web de la OMS:
http://www.who.int/csr/disease/swineflu/notes/pandemic_influenza_vaccines_20090924/en/index.html .


Julia Ross:
Debido a que viví en Shanghai durante la epidemia de la gripe aviar en 2003, recuerdo muy bien cómo los rumores y la desinformación aumentaron el pánico. Si empeora la gripe H1N1 en los meses venideros, ¿Usted cree que las autoridades de la salud pública en los países en desarrollo están preparadas para comunicarse abiertamente con el público sobre el alcance de la enfermedad? ¿O se han olvidado las lecciones de la gripe aviar?

Keith Hansen:
Excelente pregunta. Las enseñanzas dejadas por la gripe aviar se aplican diariamente en la actualidad. La primera lección fue que el mundo necesita un sistema mejor organizado para enfrentar las epidemias, debido a que necesitamos que muchos actores estén involucrados. Ello llevó a la promulgación del Reglamento Sanitario Internacional en 2007, compuesto por una serie de reglas y procedimientos que deben seguir los gobiernos y las instituciones internacionales de sanidad para mejorar la coordinación, armonizar mensajes y dar respuestas rápidas. Estas reglas se han empleado desde el primer momento que se anunció la gripe H1N1 y ha dado lugar a una acción mucho más coordinada que en epidemias anteriores. Una segunda lección que nos dio la gripe aviar fue que es crucial manejar bien las comunicaciones públicas. Las autoridades necesitan ser repetitivas, realistas y tranquilizar al público, dándole información frecuente y objetiva, al tiempo que promueven las respuestas apropiadas para desalentar el pánico. Las personas en cada país pueden actuar responsablemente si confían en la información pública, saben cómo obtenerla y comprenden las medidas que pueden adoptar. El cierre masivo de escuelas y negocios, la cancelación de los eventos deportivos y las calles desiertas que hemos visto en algunos países son algo muy dramático, pero muestra que las personas escuchan. También hay otras acciones menos visibles que han tomado las instituciones para mejorar la coordinación. Las enseñanzas de la gripe aviar nos señalan todo lo que debemos hacer en el caso de esta nueva pandemia.


Rolando Lahera:
¿Cómo se puede combinar el cuidado de la salud pública de los niños de las familias pobres en América Latina con las dificultades para obtener una buena nutrición y así crecer saludables?

Keith Hansen:
Éste es un punto importante. La nutrición es esencial para el desarrollo físico e intelectual de cada niño. Lo que ocurre antes del nacimiento y en los dos primeros años de vida pone a cada infante en un camino particular, el que no se puede cambiar mucho después de los dos años de edad. Demasiados menores en la región siguen creciendo con problemas de desnutrición (más de una cuarta parte de todos los niños en varios países) y su potencial se ve atrofiado. Contrario a lo que muchas personas piensan, la malnutrición en América Latina no es el resultado de un inadecuado consumo de alimentos. Más bien, es el resultado de prácticas inadecuadas de amamantamiento; enfermedades infantiles (como la diarrea) tratadas tardíamente, mal tratadas o simplemente no tratadas, y un balance inapropiado en la dieta de los niños tras dejar de consumir la leche materna. Afortunadamente, hay muchos ejemplos de programas exitosos y prometedores que están resolviendo esos problemas. Ellos incluyen integrar más la nutrición en los servicios de salud básicos, apoyar los servicios y la información comunitarios y programas de transferencias monetarias condicionadas. Para más información sobre iniciativas en un país específico, contacte, por favor, a la oficina local del Banco Mundial.


Emily:
Si se considera que el mundo desarrollado tiene algunos problemas para enfrentar esta potencial crisis, ¿qué pueden hacer los países en desarrollo para prepararse, especialmente debido a la disminución de las inversiones extranjeras y por tener sus arcas fiscales vacías?

Keith Hansen:
Tiene razón en que esta epidemia mundial es lo último que necesitamos en medio de una crisis económica global. Aparte del sufrimiento y la pérdida de vidas que genera, también puede poner un estrés inmenso en los sistemas de sanidad que ya tienen dificultades para sobrellevar sus tareas. Eso muestra por qué es importante atenuar el impacto del virus H1N1 (y de otras epidemias) tanto como podamos. Las buenas noticias, como dije en una respuesta anterior, es que la mayoría de las medidas que tomemos para ayudar a combatir esta gripe también ayudan a fortalecer los sistemas de salud en general y a prepararlos mejor para futuras amenazas. Ello incluye mejorar la vigilancia, la información pública, la red de laboratorios y los programas de inmunización. Cada dólar o cada peso que se gaste en enfrentar esta gripe es un dólar que no se quita de otras prioridades sanitarias, ya que beneficia a ambas. Asociados como el Banco Mundial han puesto a disposición de los países grandes sumas para resolver las necesidades inmediatas, tanto en la obtención de vacunas como en el robustecimiento de sus sistemas de salud pública.


olumide:
A pesar del incuestionable papel que juega el sector privado en la asistencia de salud en los países en desarrollo, todavía existe mucho escepticismo por parte de los asociados/donantes de incluir este vital sector y prefieren poner más énfasis en mejorar regulaciones (más apoyo aún al Estado). ¿Cómo realmente podemos comprometer al sector privado para mejorar lo que está haciendo, cómo un mejor servicio del sector privado puede conducir a resultados en los lugares de atención al público y dónde están los verdaderos proyectos de salud PPP (por ejemplo, proyectos de hospitales públicos con fondos privados).

Keith Hansen:
La enseñanza más importante para mejorar los sistemas de salud en cualquier país es que tenemos que comenzar desde donde estamos. Y tiene razón de que una parte sustancial de los servicios de sanidad en el mundo están provistos y/o cuentan con fondos del sector privado. Ello significa que cualquier esfuerzo para hacer mejoramientos tiene que tomar en cuenta el papel de él, cómo se conecta con el sector público y cómo los pacientes y el público ven la situación. En ocasiones es presentado como un asunto ideológico, pero ello no ayuda a contestar ninguna de las preguntas clave. La verdad es que ambos, tanto el sector privado como el público, han tenido resultados magníficos en algunas situaciones y pésimos en otras. Lo importante no es cuál parte “debería” tener el sector privado o si tiene un papel en todo. Lo importante es cómo interactúan la estructura de incentivos, las formas de conseguir financiamiento, las normas de calidad, las regulaciones y las relaciones que controlan cómo los múltiples actores del sistema de sanidad (incluido el sector privado) interactuarán y si colectivamente fomentan la mejor salud posible a un costo asequible, mientras protegen a los hogares de tener que pagar onerosos costos en salud. Este es un problema complejo con principios generales rectores, pero que no tiene una respuesta simple y es una situación en la que se necesita trabajar en un contexto específico de acuerdo a las circunstancias de cada país.

 

 

 

 

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