
Danny Leipziger |
La economía mundial ha cambiado drásticamente en los últimos meses. La crisis financiera se ha convertido en una crisis global, amenazando con reducir el acceso de los países en desarrollo al comercio y la inversión. Se pronostica que el comercio internacional va a disminuir en 2009, la primera baja en casi tres décadas. El crecimiento real del PIB se ralentizará en todas las regiones, según las últimas estimaciones del Banco. Cada caída del 1% en el crecimiento podría sumir en la pobreza a otros 20 millones de personas. ¿Qué pueden hacer los países en desarrollo? ¿Qué puede hacer el Banco Mundial para ayudarlos?.
Participe de una discusión electrónica con Danny Leipziger, vicepresidente del Banco Mundial para el área de Reducción de la Pobreza y Gestión Económica, el 24 de noviembre de 2008 a las 12 p.m., hora del Este.
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Transcripción:
Belarmino Van-Dúnem:¿Cómo afectará la crisis internacional a los países africanos si los mismos no forman parte de la economía mundial?
Danny Leipziger: En este mundo globalizado, ningún país es inmune a la crisis. Si bien algunas naciones no tienen una exposición al mercado financiero que las afecte en principio, la desaceleración del crecimiento económico que aflige a las principales economías llegará a África, puesto que bajarán los precios de los productos básicos, se aletargarán los mercados de exportación y se recortará radicalmente la inversión extranjera directa. Las repercusiones variarán de país en país, pero a la larga significará menos ingresos provenientes de la exportación y menos ganancias, así como una disminución de la inversión, en particular, si se trata de financiamiento extranjero. Esperemos que se puedan mantener los niveles de asistencia y que se reanude el crecimiento económico para 2010. Mientras tanto, los gobiernos deben esforzarse al máximo para proteger a sus ciudadanos más vulnerables.
Yingying Xu: Con la recesión y el aumento del desempleo en la mayoría de los países industrializados, se culpa (otra vez) a la contratación externa de servicios resultante del comercio con los países en desarrollo —en especial con China y la India— por la pérdida de trabajos de obrero en los países ricos. ¿Qué posibilidades existen de que vuelva a surgir el proteccionismo al comercio en los próximos uno o dos años?
Danny Leipziger: No cabe duda de que con la depresión económica mundial ha aumentado el riesgo de proteccionismo. Afortunadamente, al menos en la reunión del 15 de noviembre que celebró el G-20, los principales jefes de Estado instaron a evitar el proteccionismo durante estos tiempos difíciles y a reiniciar las negociaciones de Doha. Por supuesto, la contratación externa de servicios existía antes de que los países entraran en recesión, pero las presiones claramente internas continuarán. Dicho esto, el libre comercio todavía ofrece la mejor oportunidad para aumentar los ingresos y el bienestar en general. El gobierno tiene la función de amparar a las personas que puedan resultar perjudicadas por la globalización, reconociendo que habitualmente los beneficios globales son considerables y positivos. Es fácil culpar a la globalización por todos los problemas económicos, incluso los causados por los cambios en la tecnología, la demanda del consumidor o los requisitos educativos. Recurrir al proteccionismo no solucionará ninguna de estas cuestiones y será muy nocivo para los países en desarrollo donde reside la gran mayoría de los pobres del mundo.
Mela Yila Dogo: De acuerdo con su experiencia en la actual crisis financiera, ¿qué consejo le daría a los encargados de formular políticas (es decir, los bancos centrales) y a los gobiernos de los países en desarrollo para proteger mejor sus economías de la crisis posterior en el sistema financiero mundial, puesto que es difícil disociarlas del impacto de la crisis?
Danny Leipziger:
Está muy en lo cierto de que la disociación no es una opción en este mundo cada vez más globalizado. Por otra parte, es difícil prever una crisis cuya severidad no tiene casi precedentes en la posguerra. Sin embargo, sería muy sensato realizar una cuidadosa supervisión de las entidades financieras nacionales, mientras que la excesiva dependencia en el capital extranjero, en particular a corto plazo, también podría resultar arriesgado para los países en desarrollo. Si bien es imposible una protección o inmunidad absoluta de la recesión mundial, los países deberían, por supuesto, diversificar sus exportaciones por sectores y mercados, y tratar de evitar el excesivo endeudamiento, que puede resultar problemático en una crisis como la que estamos experimentando. Una sólida gestión macroeconómica ha sido muy útil para numerosos países en esta crisis, cuyos efectos experimentan muchos de ellos a pesar de que no son responsables de haberla producido. Los ministros de hacienda que administraron prudentemente la economía encontrarán que tienen cierto margen para maniobras fiscales durante la recesión, al tiempo que los gobernadores de los bancos centrales que mantuvieron bajo estricto control el endeudamiento de las entidades financieras también verán sus esfuerzos recompensados.
Ahowesso: quel est l'origine de la crise financiere mondiale?
Danny Leipziger: La crisis se originó en los EE. UU., donde las entidades crediticias del mercado inmobiliario asumieron demasiados riesgos. Las burbujas inmobiliarias no son raras; sin embargo, esta caída en los precios de las viviendas hizo que muchos títulos con garantía de activos perdieran su valor. Esto tuvo un efecto de cascada en los mercados financieros. En una palabra, la crisis comenzó debido a que los reguladores no supervisaron en forma apropiada el riesgo excesivo, debido en parte a que los mercados financieros se han vuelto tan sofisticados e interconectados que es difícil determinar quién asume realmente el riesgo final. Esto indica la necesidad de una reforma completa de la normativa financiera.
Elizabeth: ¿Cómo se ve afectada la economía china frente a esta crisis mundial?
Danny Leipziger: Curiosamente, China ha sido uno de los principales impulsores globales del crecimiento económico. De hecho, las perspectivas para 2009 serían mucho más desalentadoras si no fuera porque se prevé un crecimiento del 6-7% en esta nación. China redujo su pronóstico para 2009 luego de reconocer que sus exportaciones serán afectadas por la recesión que sufren muchos países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Por esta razón, anunció un paquete de estímulo para 2009-10 del 7% del PIB, lo cual es enorme, a fin de substituir la demanda interna por la demanda externa. Por consiguiente, China construirá más viviendas, más carreteras y más obras de infraestructura, sobre todo en las zonas rurales, como una forma de conservar los índices de crecimiento que basten para mantener empleada a su población. Este estímulo fiscal no sólo ayudará a China, sino también al resto del mundo.
Fabino: ¿Qué pasará en los próximos meses con las economías latinoamericanas, sobre todo, la de los países pequeños?
Danny Leipziger: Mucho dependerá del impacto de la recesión en los países de la OCDE sobre las grandes economías emergentes de mercado. En el caso de Sudamérica, por ejemplo, si Brasil puede mantener su índice de crecimiento razonablemente alto, es posible que los países más pequeños de la región que comercian con Brasil no sufran tanto como los que dependen de sus exportaciones del índice de crecimiento de los EE. UU. o Europa. No obstante, se espera que la recesión mundial afecte en mayor o menor medida a todos, puesto que 2009 será un año de crecimiento global muy débil. El reto para los países más pobres o más pequeños es asegurarse de que sus gastos fiscales protejan adecuadamente a las poblaciones más vulnerables y también que sus sectores financieros sean lo suficientemente fuertes como para no quedar atrapados en la gran corriente que afecta en este momento a los mercados financieros desarrollados. Esto requiere una estrecha supervisión reguladora del sistema bancario.
Dr. Nawfal K. Ali Al-Shahwan: ¿Cuáles son los efectos de la crisis en los países árabes petroleros y no petroleros? Gracias.
Danny Leipziger: Para los países exportadores de petróleo, la gran volatilidad en los precios del crudo es actualmente un problema. Además, debemos reconocer el impacto que tienen las políticas de precios de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en las perspectivas económicas mundiales. La mayoría de los exportadores responsables basarán sus planes económicos y gastos en el precio del crudo a largo plazo, no en el mercado al contado sumamente volátil, y como la mayoría de ellos también tiene niveles muy altos de reservas internacionales, podrán amortiguar la reducción de ingresos a corto plazo.
En el caso de los países no petroleros de la región, sus desafíos son similares a los otros países en desarrollo, es decir, tienen que ajustarse a un crecimiento mundial más lento y a menores entradas de capital. En Oriente Medio, esto se complica por la posible reducción del flujo de remesas y las menores perspectivas de empleo en el resto del mundo. Esperamos que 2009 sea un año difícil por muchas de estas razones.
Yaya: Bonjour, Il semble que les banques islamiques ont été épargnées par la crise financière actuelle. Si cela est vérifié est-ce que ce n'est pas la base même du capitalisme qui est mise en cause par la crise. Est-ce qu'on peut imaginer un système financier dans le monde occidental sans taux d'intérêt et sans spéculations sur des titre financiers?
Danny Leipziger: No cabe duda de que esta reciente crisis muestra algunos de los excesos del capitalismo desenfrenado, como lo describe el profesor Stiglitz en muchos de sus libros. La respuesta, sin embargo, en mi opinión no es desmantelar el capitalismo, que generó los avances más rápidos en la historia económica, sino más bien una reforma de los sistemas normativos, más que nada en los mercados financieros, que permiten una asunción excesiva de riesgos.
No sé mucho sobre los bancos islámicos para hablar sobre su estrategia de cartera o asunción de riesgos, sin embargo, sé que se necesitan reformas importantes en los mercados financieros occidentales y, según la cumbre del G-20 celebrada la semana pasada en Washington, ésta parece ser una opinión que comparten muchas naciones, incluso Arabia Saudita, que es miembro del G-20.
Wilane Paté: ne pensez-vous pas que la crise financière actuelle soit le signe effectif de l'échec des choix financiers opérés par les occidentaux et surtout qu'elle marque le désenchantement face aux institutions de Bretton wood?
Danny Leipziger: La crisis ha revelado claramente graves grietas en el sector financiero y debilidades en la regulación y supervisión. Mientras que el mundo en desarrollo recurre a menudo a las instituciones Bretton Woods (BWI, por sus siglas en inglés) en busca de asesoramiento y financiamiento, el mundo desarrollado se ha mostrado a veces menos receptivo a las señales de advertencia. A decir verdad, el Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo notar desequilibrios estructurales en muchas de las principales economías en los últimos años.
Sin embargo, como indicaron los líderes del G-20 en su comunicado de la semana pasada, es imperativo realizar reformas serias en el sistema normativo financiero internacional, algunas de las cuales podrían incluir mandatos de las instituciones creadas después de la Segunda Guerra Mundial. Una de las reformas ya iniciadas en las BWI es aumentar la voz y la participación de las nuevas economías de mercado en la toma de decisiones a fin de reflejar su creciente importancia económica en el mundo.
Sharadchandra D. Jog:
¿Por qué consideramos que la reducción de la pobreza depende (o “gotea”) del crecimiento? El profesor Galbraith describió el “goteo” como la estrategia de darle al caballo mucha avena para que los pájaros no estén hambrientos. Me preocupa que se ignoren alternativas prometedoras como el enfoque sobre necesidades básicas del profesor Streeten. Los países en desarrollo podrían hacer mucho por los pobres si tan sólo se concentraran en la pobreza.
Danny Leipziger: No deberíamos perder de vista las necesidades básicas del ser humano; la comunidad internacional ha reafirmado la importancia de los indicadores económicos y sociales, como los propuestos por Paul Streeten, y la terminología actual para las necesidades humanas básicas (NHB) son los objetivos de desarrollo del milenio, con los cuales se ha comprometido toda la comunidad mundial. No obstante, para alcanzar estos objetivos es indispensable que el crecimiento sea alto y sostenido. Ésta fue la conclusión a la que llegó el reciente informe de la Comisión Independiente sobre Crecimiento, a cargo del profesor Michael Spence, cuyo sitio es www.growthcommission.org.
Ciertas intervenciones son responsabilidad del gobierno y no dependen de ganancias individuales. Éstas incluyen la necesidad y el derecho a la educación básica. Otros avances económicos, sin embargo, requieren la creación de empleos para generar mayores ingresos. La evidencia muestra que las exportaciones y el desarrollo económico son los mejores impulsores para aumentar los ingresos. Un rápido vistazo a la historia de Viet Nam durante los últimos 15 años ilustra claramente este ejemplo, dado que los ingresos se ha quintuplicado y los índices de pobreza ha bajado del 60% al 20%. Esto no es “goteo”, es desarrollo económico y Viet Nam tiene los indicadores para justificarlo.
Israël KABONGO Amisha: pouvez-vous m'expliquer le phénomène "crise financière", il s'agit de quoi réellement ?
Danny Leipziger: La crisis financiera tiende a girar en torno a la falta de confianza en los mercados financieros, que incluyen bancos y otras entidades de este sector. Lo que diferencia a la crisis financiera actual de otras es que afecta simultáneamente a los mercados financieros de todo el mundo. El resultado es que las bolsas perdieron valor, los tenedores de ciertos activos, como valores respaldados por hipotecas, sufrieron grandes pérdidas y las aseguradoras de muchos de estos nuevos instrumentos financieros se declararon en bancarrota en varios países. Esta clase de colapso mundial no se había visto en los últimos 80 años.
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