El mundo está comenzando a mostrar señales de recuperación económica, aunque
el peligro está lejos de haber concluido. La crisis económica
y financiera en curso continúa perjudicando a los países en
desarrollo y constituye una amenaza para la consecución de los
objetivos de desarrollo del milenio antes del año 2015.
En respuesta, durante el ejercicio de 2009 (julio de 2008 a junio de 2009), el Grupo del Banco Mundial superó todas las marcas en cuanto a la provisión de recursos financieros para ayudar a los países en desarrollo a combatir la crisis:
El Grupo del Banco Mundial se comprometió a la entrega de US$58.800 millones en préstamos, donaciones, inversiones de capital y garantías, un 54% más que en el ejercicio de 2008.
El Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF),
que presta principalmente a los países de ingreso mediano,
asignó US$32.900 millones, lo que representa un aumento del
144% en comparación con el ejercicio de 2008.
La Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo para los países
más pobres, destinó US$14.000 millones, que equivalen a un
incremento del 25% respecto del ejercicio del año anterior.
La Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés), una de las ramas del Banco
dirigida al sector privado, se comprometió a la entrega de
US$10.500 millones por cuenta propia y movilizó US$4.000 millones
adicionales.
Los precios de los alimentos se mantuvieron relativamente altos
y volátiles en 2009. Dada la persistencia de muchos de los factores
que llevaron al aumento de los precios hace dos años, los líderes
del Grupo de los Veinte (G-20) se comprometieron a respaldar una nueva iniciativa
multimillonaria para estimular la productividad agrícola y la
seguridad alimentaria. El Banco Mundial, a pedido
del G-20 (i), está trabajando con organizaciones y donantes
interesados para establecer un fideicomiso multilateral que
respalde la iniciativa.
Asimismo, el Grupo del Banco aumentará
su apoyo al sector agrícola en general a US$12.000 millones
durante los próximos dos años, comparado con los US$4.000 millones
en 2008, según se expone en el Plan
de Acción para la Agricultura (i) para el período 2010-12.
Se incrementó el respaldo para los sistemas de seguridad social
y el Programa
para hacer frente a la crisis mundial de alimentos (GFRP, por
sus siglas en inglés) (i), de US$2.000 millones, proporcionó
recursos para la nutrición, la alimentación escolar, programas
de dinero por trabajo e insumos de los agricultores. Se estima
que la ayuda del GFRP llegó a 5,8 millones de hogares de agricultores,
mientras que el aporte para los programas de nutrición y protección
social benefició a 1,5 millones de personas.
Las regiones frágiles del mundo estuvieron más expuestas a
los riesgos de la crisis financiera debido a la disminución
en 2009 de dos de sus fuentes principales de ingresos: las remesas
y las ganancias por la exportación de materias primas. Unos 1.000 millones de personas viven en Estados frágiles o afectados por conflictos. Estos países, debido a que sus instituciones
están más debilitadas, son menos capaces de enfrentar las crisis
e impactos externos.
En respuesta a este hecho, el Banco Mundial brindó un rápido
apoyo presupuestario y financiero de corto plazo por medio de
la AIF, el Programa para hacer frente a la crisis mundial de
alimentos y el Mecanismo de financiamiento rápido de respuesta
a la crisis alimentaria, que aceleraron la entrega de US$7.800
millones en donaciones y préstamos concesionarios a más de 30
países africanos en el ejercicio de 2009. El El Fondo para la Consolidación del Estado y la Paz del Banco apoyó las gestiones para aliviar el desempleo y la pobreza en los países más golpeados por la
crisis.
En diciembre, el Banco Mundial se unió a instituciones financieras internacionales
para pedir
la celebración de un amplio acuerdo destinado a combatir el
cambio climático en la Conferencia de las Naciones Unidas.
Según las estimaciones, este esfuerzo necesitará una importante
financiación adicional para la adaptación y la mitigación, y
para intensificar las investigaciones a fin de explorar las
ideas audaces y ampliar los enfoques prometedores. “Es imprescindible
que los países integren las necesidades de desarrollo con las
medidas relativas al clima”, dijo Robert Zoellick, presidente
del Banco Mundial.
El Banco está administrando los Fondos
de Inversión en el Clima (i)—medidas provisorias que demuestran
cómo pueden darse pasos prácticos para combinar el desarrollo
con la mitigación de las emisiones de carbono y la adaptación
al cambio climático—. Hasta la fecha se asignaron US$3.200 millones
para inversiones, que reforzarán los US$28.500 millones de fondos
para tecnología limpia. En diciembre, en el momento en que las
contribuciones prometidas excedieron los US$250 millones, entró
en vigencia un nuevo programa de Ampliación
de la energía renovable en países de ingreso bajo (SREP, por
sus siglas en inglés) (i), que forma parte de los Fondos
de Inversión en el Clima.
En abril, el Banco actuó con rapidez en la asignación
de US$205 millones a México para combatir el brote inicial
del virus H1N1. Ahora trabaja en estrecha colaboración con los
países en desarrollo, los donantes, el Coordinador del Sistema
de las Naciones Unidas para la Gripe (UNSIC, por sus siglas
en inglés), y los organismos internacionales para responder
a la pandemia en curso, fortalecer los sistemas de salud e incrementar
la preparación de los países para hacerle frente. Desde mediados
de julio de 2009 se realizaron evaluaciones de las necesidades
para responder a la epidemia en 77 naciones y más de 20 países
clientes solicitaron ayuda del Banco o están averiguando sobre
las probabilidades de hacerse acreedores de dicha ayuda.
El Banco aprobó en junio la entrega por vía rápida de US$500
millones para ayudar a los países a prepararse
para la pandemia de H1N1, y en noviembre asignó otros US$491
millones para México, mientras el país se preparaba para
la próxima temporada de gripe invernal.
El Banco anunció en octubre que está emprendiendo un ambicioso programa de reformas a fin de lograr una institución más eficiente, eficaz, innovadora y responsable, y alcanzar simultáneamente mayor legitimidad entre los países en desarrollo a los cuales ayuda. Este esfuerzo implica:
Aumentar la voz y la participación de los países en desarrollo y en transición en los Directorios Ejecutivos del Banco Mundial.
Reformar el préstamo para inversiones del Banco para que responda mejor a las necesidades de los prestatarios y a un cambiante entorno mundial.
Hacer del gobierno y la lucha contra la corrupción una parte esencial del trabajo del Banco en todos los sectores y proyectos, y mejorar la integridad de las propias operaciones de la entidad.
Sólo en África las necesidades son enormes: uno de cada tres africanos que
viven en áreas rurales tienen acceso a caminos transitables
en todas las épocas del año. Un
estudio sobre infraestructura en 24 países, dado a conocer
en noviembre, estimó que para transformar la infraestructura
africana se necesitarán US$31.000 millones adicionales por año
y un enorme aumento de eficiencia.
Los despidos masivos ocurridos en medio de la caída de las exportaciones aumentaron
la necesidad de contar con sistemas de seguridad para las personas
vulnerables de los países en desarrollo, en particular las mujeres
y las niñas. El Grupo del Banco triplicó su ayuda a los programas
de sistemas de seguridad, por ejemplo en materia de alimentación
escolar y nutrición, y programas de dinero por trabajo y transferencia
condicional de efectivo que colocan dinero en manos de las madres
y retienen a las niñas en la escuela. El Grupo del Banco, con
el respaldo de Alemania, creó en febrero un mecanismo
de microfinanciamiento para ayudar a las instituciones cuyos
clientes sean en su mayoría mujeres.
Asimismo se avanzó por medio del Plan
de Acción de Género (i), puesto en marcha en 2007 con el
fin de acelerar los esfuerzos del Banco por conferir más poder
a las mujeres en los países en desarrollo. La cantidad de proyectos
rurales que abordaron los problemas de género se elevaron del
43% al 59% en dos años, según el Informe de Seguimiento Anual
sobre Género del Banco de junio de 2009. Además, la Corporación
Financiera Internacional aumentó en unos US$48 millones sus
líneas de crédito para mujeres emprendedoras por intermedio
de cinco bancos comerciales de 12 países, mientras en Liberia,
Afganistán, Nepal, Rwanda y el sur de Sudán se llevan a cabo
medidas para educar, capacitar, orientar y emplear a mujeres
jóvenes.