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Participación Popular y Descentralización en Bolivia

Johnny Delgadillo

CONTEXTO GENERAL

1.Transformaciones recientes en el Estado boliviano

 

El ajuste estructural

 

Desde principios de los años 80, Bolivia vivió profundos desequilibrios económicos causados por el agotamiento del estilo de desarrollo seguido en el país desde 1952 y alimentados por la crisis financiera mundial que se manifestó en la denominada "crisis de la deuda" que afectó fuertemente a América Latina desde 1982.

 

La profundidad de esos desequilibrios en el país fueron de tal magnitud que afectaron y agotaron las fuentes de financiamiento del Estado y sus mecanismos de acumulación social y política, de modo que podemos concluir que a inicios de los años 80 se agotó el modelo de capitalismo de Estado en todas sus dimensiones.

 

Con la aplicación del Decreto Supremo 21060 en agosto de 1985, se dio inicio a un conjunto de medidas que se articularon luego en la denominada "Nueva Política Económica"(NPE). Esta política apuntó, en principio, a frenar los severos desequilibrios macroeconómicos y, permitió estructurar las bases de un nuevo modelo de acumulación y regulación estatal, el mismo que se construye sobre los siguientes aspectos:

 

La reconfiguraron de las condiciones para la producción y la reproducción económicas de modo que las decisiones centrales en los procesos productivos deben seguir las reglas y condiciones de mercados abiertos y en permanente proceso de liberalización.

 

El Estado asumió un rol de arbitraje para el desenvolvimiento de las actividades privadas, y mantiene y asume nuevos roles importantes en la definición del marco paramétrico y la promoción de los procesos y condiciones institucionales que permiten la producción y reproducción de los distintos sectores y grupos     económicos.

 

El modelo de desarrollo económico basado en la sustitución de importaciones y el fortalecimiento de los mercados internos dio paso al impulso a la producción para la exportación. Se produjo una drástica apertura de la economía nacional a los mercados externos, se redujeron y unificaron tarifas y aranceles, se desmontaron las políticas de protección, se liberalizaron los precios internos y se inició un manejo instrumental de la política monetaria y del tipo de cambio, como los mecanismos  fundamentales para lograr el ajuste del cuadro macroeconómico.

 

Estas medidas tuvieron un notable éxito para lograr la estabilidad macroeconómica del país, pero no han sido lo suficientemente estimulantes para impulsar logros similares en el nivel del desarrollo de la microeconomía y la recreación y el fortalecimiento de una nueva y diversa matriz productiva, que aprovechando las ventajas generadas por el contexto general de la estabilidad y la apertura externa, se convierta en el sostén y garantice la sostenibilidad del nuevo proceso de desarrollo nacional.

 

La segunda generación de reformas

 

Desde 1994 se introdujeron en el país cambios estructurales complementarios al esquema estrictamente macroeconómico seguido desde la aplicación de la NPE, que al tiempo de mitigar los efectos negativos de las políticas de ajuste estructural y perfeccionan las bases del nuevo modelo estatal, profundizando las medidas en el orden económico y desarrollando un radical proceso de cambio institucional en la órbita estatal, que ha

permitido institucionalizar la participación social en la gestión pública.

 

Para ello se promulgaron e implementaron entre otras las siguientes Leyes y normas: Reforma a la Constitución Política del Estado; capitalización de empresas públicas; reforma del sistema de pensiones; Ley de Participación Popular; Ley de Descentralización Administrativa; Ley de Reforma Educativa; Ley del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA); Ley del Medio Ambiente; Ley Forestal; Ley del Sistema de Regulación Sectorial; Reforma Judicial; Institucionalización de los Sistemas Nacionales de Planificación,

Inversión Pública y Programación de Operaciones; Ley de Crédito Popular; Ley de Partidos Políticos; Ley de Aduanas; Ley de Reactivación Económica.

 

Los principales objetivos de esta segunda generación de reformas son:

 

Asumir un enfoque integral de las políticas del desarrollo que combina criterios  territoriales y sectoriales y se orienta al logro del desarrollo sostenible del país.

 

Preservar la estabilidad macroeconómica basada en la disciplina fiscal y el control monetario.

 

Mayor vinculación e integración al contexto de la economía internacional y regional.

 

Implementar un nuevo rol y competencias públicas en el marco de la descentralización que establece tres niveles de administración del Estado (Nacional, Departamental y Municipal).

 

Complementar el nuevo marco regulatorio, descentralizando estas competencias de la órbita del Poder Ejecutivo y creando las Superintendencias Reguladoras.

 

Incrementar la participación social en la generación y control de las políticas públicas.

 

Aliviar y luchar contra la pobreza rural y urbana.

 

Implementar una estrategia de manejo sostenible de los recursos naturales, etc.

 

 

Tendencias macroeconómicas

 

          El ajuste macroeconómico se basó y se basa en el estricto control del gasto  público y una política fiscal fuertemente restrictiva. El equilibrio se consigue mediante un rígido manejo de las variables monetarias (control de la oferta y  de la base monetaria), que permiten mantener un tipo de cambio único y flexible; la liberalización de los mercados financieros; el reordenamiento de los precios relativos a través de su liberalización o desregulación; y la apertura de la economía nacional y la liberalización comercial.

 

Como ya señalamos, este contexto macroeconómico ha conseguido mantener la estabilidad económica global, pero no ha generado los  mecanismos adecuados para superar el déficit crónico en la balanza comercial, lo que genera una dependencia permanente de las fuentes financieras externas y reduce la autonomía para el manejo de las variables macroeconómicas del propio ajuste, Tal como lo refleja la información presentada a continuación:

 

          Cuadro N° 1

          Bolivia: comportamiento macroeconómico entre 1985 y 1999

 

Año

Inflación (%)

Crecimiento del PIB (%)

Saldo Balanza de pagos (MM de $us)

1985

8.168,56

-0,97

-359,5

1990

18,02

4,44

- 33,5

1995

12,00

4,70

-335,0

1999

3,70

1,00

-650,0

Déficit Publico a Diciembre de 1998:  4.1 %

Servicio de Deuda /Exportaciones 1998:  25 % (aprox.)

Reservas Internacionales Netas Dic. de 1998: 1.032 MM de $us

 

          Fuentes: Banco Central de Bolivia: HIPC Debt Initiative, Banco Mundial, octubre 1998.

 

La Pobreza y la lucha contra la pobreza.

 

La pobreza generalizada que afecta a las mayorías nacionales es reconocida como el problema central y fundamental a enfrentar en la perspectiva de lograr el desarrollo sostenible en el país; es un asunto esencial a la existencia misma de la nación, que compromete a todas las instituciones de la sociedad y del Estado.

 

El fenómeno de la pobreza es ciertamente complejo. Si bien tiene que ver con la imposibilidad de satisfacer las necesidades básicas, es más adecuado concebir a la pobreza como una cuestión de ausencia o privación de derechos y capacidades básicas para satisfacer en primera instancia esas necesidades básicas, pero con el objetivo de mejorar la calidad de vida concebida tanto en términos individuales como de la comunidad. Consecuentemente este concepto abarca, el desarrollo de las capacidades y derechos para acceder a los medios para la "reproducción" física, para la participación de la sociedad en la gestión del desarrollo y el derecho a una vida digna con la satisfacción de las necesidades fundamentales del ser humano.

 

La magnitud y las condiciones de reproducción de la pobreza son muy profundas y sus causas estructurales y sistémicas, pueden tener sus orígenes en condiciones históricas externas e internas al país. Sobre la base de los datos del censo de 1992, UDAPSO ha realizado un estudio que estratifica a los hogares nacionales utilizando el Índice de Intensidad de la Pobreza y de las Necesidades Básicas Insatisfechas, mostrándonos la situación dramática en la que se debate la mayoría de la población boliviana.

 

Los estratos de las unidades familiares que se encuentran en situación de indigencia y de marginamiento, agrupan a 2´109.870 personas, en situación de pobreza extrema, que en promedio tienen un nivel de insatisfacción de sus necesidades básicas del 70% respecto a los niveles mínimos de vida.

 

Otra proporción significativa de la población, 1´964.271 personas, se encuentran en condición de pobreza moderada y cubren en promedio el 75% de los mínimos requerimientos de vida.

 

En el punto denominado de umbral de la pobreza, se encuentran 787.907 personas que tienen un equilibrio precario en lo que hace a la satisfacción de sus necesidades básicas y finalmente, 915.593 personas en el país escapan a las condiciones de la pobreza y tienen según el estudio mencionado, un nivel de satisfacción de sus necesidades básicas del 55% por encima de los requerimientos mínimos.

 

Si analizamos el problema por el lado de la distribución del ingreso(3), las estimaciones del coeficiente de GINI muestran un índice cercano al 52% para Bolivia, lo que nos señala el alto grado de inequidad y desigualdad que se da en el país en la distribución del ingreso. El estudio de R. Morales, muestra que el 25 % de los hogares con los ingresos más bajos perciben aproximadamente el 2,5 % del total de los ingresos nacionales, mientras que el 25 % de los hogares con mayor ingreso percibe casi el 60% de ese total.

 

Del análisis de los datos presentados, podemos concluir con absoluta nitidez, que si bien la pobreza es el problema nacional más agudo, los efectos y la magnitud global de este problema es significativamente mayor en las áreas rurales del país donde además de los elevadísimos niveles de pobreza absoluta, la mayor parte de los hogares campesinos enfrentan las condiciones de la extrema pobreza (56.9 %, que representa a 1´416.782 personas según el estudio de UDAPSO, presentado en septiembre de 1994).

 

En el área rural, la mayor parte de los hogares se encuentran en condiciones de extrema pobreza (1.416.782 personas viven en la indigencia), 11.1 %, que representa a 265.118 personas, viven en la marginalidad; el 26,1% de los hogares (633.258 personas), se encuentran en el estadio de la pobreza moderada y solamente el 6 % no son pobres (es decir 118.226 personas).

 

En el área urbana, y en términos porcentuales, la intensidad de la pobreza es "menos" aguda; 38,4% de los hogares figuran en el estrato de pobreza moderada (es decir 1.133.013 personas, el 28,4 % de los hogares que representan 884. 107 personas, están en el grupo que tiene sus necesidades básicas satisfechas, el 20, 5% de los hogares están en el umbral de la pobreza y 12,7 % de los hogares que representan 427.970 personas se encuentran en la pobreza extrema.

 

Dado el entorno generado por las Leyes de Participación Popular y Descentralización Administrativa y por la prioridad fijada por el actual gobierno, en este tema está planteado un doble desafío: por un lado, enfrentar efectivamente la pobreza extrema y por otro lado, abordarla donde ella se reproduce, ya que en el municipio confluyen los actores, las potencialidades, las limitaciones y los atributos que permiten abordarla.

 

EL PROCESO DE PARTICIPACIÓN POPULAR

 

Impactos de la Ley de Participación Popular (LPP)

 

Con la promulgación en 1994 de la Ley de Participación Popular (LPP), se  inició un novedoso proceso de descentralización. El proceso se inició por la  vía municipal, pese a que el debate nacional que tuvo lugar en Bolivia sobre el  tema desde principios de los años 80, había centrado su atención sólo en el nivel departamental y nunca consideró la posibilidad de iniciar la descentralización por la vía municipal.

 

Los aspectos más importantes de la Ley de Participación Popular y de los Decretos Supremos que la reglamentan son los siguientes:

 

a. Define a la Sección de Provincia como la jurisdicción del Municipio y reemplaza la concepción estrictamente urbana del Municipio por otra territorial que da origen a municipios urbano-rurales. De este modo el municipio se constituye en la unidad territorial básica para la planificación nacional, y en el principal espacio de participación, concertación y gestión local.

 

b. Asigna recursos de coparticipación tributaria a todos los municipios del país bajo el criterio de distribución per cápita, de modo que cada Gobierno Municipal (GM) recibe recursos de coparticipación tributaria proporcionalmente a su población. Antes de la LPP sólo 23 municipios de un total de 311 tenían ingresos anuales superiores a mil dólares americanos; tres departamentos (La Paz, Cochabamba y Santa Cruz) absorbían el 91% de recursos de coparticipación; y las nueve capitales de departamento recibían el 90% de esos recursos.

 

c. Transfiere y asigna a los Gobiernos Municipales varias responsabilidades y atribuciones propias de la gestión pública, que ahora son parte de la administración y gestión municipal. Entre esas responsabilidades figuran el financiamiento y administración de los servicios de salud y educación, y de la infraestructura de microriego y caminos vecinales.

 

A partir de la asignación de nuevos recursos y de la transferencia de nuevas responsabilidades, los municipios tienen capacidad de decisión acerca del destino de los recursos de inversión pública dentro de su jurisdicción. Ello implica que priorizan inversiones, formulan proyectos, acceden a recursos extramunicipales de cofinanciamiento y son responsables de la ejecución de los proyectos.

 

d. Reconoce personería jurídica a todas las comunidades campesinas, pueblos indígenas y juntas vecinales existentes antes de la promulgación de la LPP, con lo que se convierten en personas jurídicas de pleno derecho. Estas organizaciones constituyen el núcleo básico de la organización social pero nunca antes fueron reconocidas por el Estado boliviano. Además, la Ley de Participación Popular les asigna responsabilidades y atribuciones específicas en la planificación y gestión municipal, y las define como los sujetos de la Participación Popular.

 

e. Crea un Comité de Vigilancia (CV) en cada municipio, constituido por representantes de las comunidades campesinas, pueblos indígenas y juntas vecinales con personería jurídica. Este CV tiene la función de ejercer control social en la gestión del gobierno municipal.

 

Participación social y construcción de democracia local

 

A partir de la implementación de la LPP la democracia se ha fortalecido en el nivel local, ha crecido la participación social en las decisiones locales, se redefinieron los roles de los viejos actores (institucionales, políticos y sociales) y desde la sociedad surgieron otros nuevos, el nivel municipal se convirtió en un importante escenario de la gestión pública con potestad para decidir sobre el destino de la inversión pública, se ha redistribuido el poder político en favor de los espacios locales, se crearon condiciones para fortalecer la capacidad de gestión local y se abrió la gestión pública a la participación social en la planificación, asignación de inversiones y gestión del desarrollo municipal.

 

En el nivel municipal el sistema político y la administración pública legitimidad, representatividad y credibilidad, gracias a la cercanía y de las relaciones entre el gobierno municipal y los ciudadanos ya que la LPP otorga a la sociedad civil el derecho a participar en la priorización de inversiones y ejercer control social sobre la gestión municipal.

 

Reordenamiento del marco institucional y nueva lógica de asignación de inversiones en el ámbito municipal

 

La Ley de Participación Popular al reasignar los recursos públicos provenientes de la coparticipación tributaria y a los ingresos propios de los municipios; pone acento en la administración de servicios e infraestructura y norma las competencias de las instituciones públicas. Sin embargo los recursos de otras fuentes estatales y no gubernamentales paulatinamente también se van asignando en función de los planes de desarrollo municipal y a partir de la concertación local.

 

Algo similar ocurre en el plano institucional ya que el proceso induce a la redefinición de los roles de organizaciones sociales e instituciones privadas que ahora tienen mayor participación en la planificación y gestión pública local, en la definición de prioridades de inversión y en su cofinanciamiento. Esto es evidente en el caso de ONGs, organizaciones sociales, asociaciones de productores y otras entidades, y se debe a que los gobiernos municipales fortalecidos van convirtiéndose en ordenadores de la inversión y de las acciones institucionales que se desarrollan en su jurisdicción.

 

Nuevos escenarios para el desarrollo local

 

Al mismo tiempo que avanza este proceso democratizador y participativo, van constituyéndose nuevos escenarios para el desarrollo económico local, gracias a la posibilidad de la población de decidir sobre la asignación de las inversiones dentro del municipio en una perspectiva de mediano plazo. Esto se expresa en la creciente prioridad que le asigna la población a las inversiones en el ámbito económico y productivo, y muestra la necesidad de una mayor inclusión de organizaciones de productores y gremios empresariales en la priorización de inversiones y en la definición de políticas de desarrollo. Esta mayor participación debe reducir el inevitable sesgo inicial de la LPP que, al definir a las organizaciones territoriales de base como sujetos de la participación popular, limita las posibilidades de participación de otros actores locales que no son territoriales como ser los productores organizados y otros agentes económicos.

 

La planificación participativa municipal

 

La planificación participativa y los Planes de Desarrollo Municipal (PDM) resultantes, se han constituido en instrumentos fundamentales para la participación popular. Los PDM son el principal instrumento de la gestión municipal y a través de ellos es posible efectivizar la participación social en la definición de políticas y en la priorización de inversiones municipales. Por ello el análisis de los Planes de Desarrollo Municipal permite comprender los avances y limitaciones del desarrollo local en el marco de la participación popular.

 

Los PDM constan de un diagnóstico y una estrategia de desarrollo. Una percepción del conjunto de PDM muestra que los diagnósticos sobre los aspectos económico-productivos son bastante rigurosos, completos y presentan información detallada sobre las principales variables relacionadas con esos temas tales como tenencia y uso de la tierra, sistemas de producción, sistemas e infraestructura de comercialización, infraestructura vial, recursos naturales y características ambientales. Sin embargo, en las estrategias de desarrollo las propuestas referidas a estos temas no corresponden a la riqueza de los diagnósticos y, las inversiones y proyectos priorizados en muchos casos se refieren a temas demasiado generales o a problemas muy puntuales de una determinada comunidad, por lo que el impacto de estas inversiones podría tener impactos limitados sobre la economía del municipio vista en su conjunto.

 

En este capítulo se presenta información generada por el VPEPP sobre la distribución sectorial de los proyectos incluidos en los PDM de municipios mayoritariamente rurales, la relación entre los montos de inversión demandada y ejecutada en sectores productivos, y la coherencia entre los proyectos inscritos en los PDM y los incorporados en los POA de la gestión 1998. Esa información muestra en qué medida los PDM inciden en la formulación de los POA y en qué medida las inversiones priorizadas participativamente e incorporadas en los PDM son ejecutadas efectivamente.

 

Distribución sectorial de proyectos de los PDMs en municipios con población mayoritariamente rural

 

El VPEPP sistematizó información 129 PDM formulados entre 1996 y 1999 en municipios mayoritariamente rurales, poniendo énfasis en la composición sectorial de la demanda de inversiones contenida en los PDM y en sus estrategias de desarrollo. El siguiente cuadro clasifica sectorialmente los proyectos incluidos en los PDM de esos municipios y muestra una distribución equilibrada entre el número de proyectos de los sectores productivos y el número de proyectos de inversión social, lo que refleja la importancia que la población asigna a las inversiones en ambos grupos de sectores.

 

Cuadro Nº 2

Distribución sectorial de proyectos en los PDM de 129 municipios con población rural mayoritaria

 

Sectores

Nº de proyectos

Porcentaje Proyectos en sectores productivos

Agropecuario

254

16.26

Minería

5

0.32

Industria y turismo

54

3.46

Transportes

260

16.65

Subtotal

573

36.69

Proyectos de inversión social

 Salud

 

133

 

8.51

Educación

219

14.02

Saneamiento Básico

161

10.31

Urbanismo y Vivienda

110

7.04

Subtotal

623

39.88

Proyectos de doble propósito productivo y social

 Energía

 

 

122

 

 

7.81

Comunicación

8

0.51

Recursos Hídricos

157

10.05

Subtotal

287

18.37

Subtotal proyectos multisectoriales

79

5.06

Total

1562

100.00

 

MARCO CONCEPTUAL PARA LA CONSTRUCCIÓN DEL MUNICIPIO PRODUCTIVO - COMPETITIVO

 

2.1. Definiciones:

 

Entendemos y definimos al "Municipio Productivo- Competitivo" como imagen objetivo que se busca con la aplicación de la política de promoción económica municipal, que se operativiza en el territorio de la sección municipal (que hace un uso inclusivo de los recursos humanos, naturales, económicos, técnicos, tecnológicos, y aspectos/valores sociales, culturales, institucionales y políticos del municipio), en el que concurren e interactúan los agentes económicos que persiguen generar las condiciones necesarias y apropiadas para la dinamización de la económica local asumiendo las condicionantes de su contexto regional, nacional o internacional, de manera participativa, articulada y concertada (entre ellos) para impulsar el desarrollo sostenible.

 

Para la implementación del concepto del Municipio Productivo – Competitivo, el VPEPP, ha validado los instrumentos para promover la formulación e implementación de Estrategias de Desarrollo Económico Municipal (EDEM´s), como instrumentos que complementan y se convierten en el Programa de Desarrollo Económico del PDM; y como tal la EDEM es una estrategia concertada entre actores, que orienta la complementariedad entre la Inversión Pública e Inversión Privada, y que busca la implementación de una visión compartida del Desarrollo Económico Municipal; por lo tanto contempla e involucra a los siguientes conceptos:

 

La Promoción Económica Municipal:

 

La entendemos como las acciones planificadas y ejecutadas principalmente, pero no exclusivamente, por las instituciones del sector público en cooperación y concertación con los agentes económicos privados, destinada a contribuir al aumento de la rentabilidad y sostenibilidad de las actividades económicas incluyendo a las inversiones privadas, a crear las condiciones que permitan el acceso más equitativo a los mercados para los grupos menos favorecidos en un municipio, mancomunidad, región o sector de la economía, aprovechando las condiciones y oportunidades existentes.

 

 

El Crecimiento Económico Municipal y la Competitividad de sus Procesos  Productivos:

 

El crecimiento económico, como uno de los elementos fundamentales del desarrollo económico, es el resultado de las acciones e inversiones productivas directas de los actores privados del municipio y, que permite crear las condiciones de producción y reproducción de la riqueza, el empleo, la transformación y el incremento de la base productiva del municipio, etc.

 

De esta manera, los actores privados (empresarios, productores pequeños y grandes, artesanos, etc.), son los responsables de advertir las oportunidades, de invertir y arriesgar sus recursos, de importar, adaptar, desarrollar y utilizar tecnologías, de innovar y competir en los mercados, etc. y consecuentemente son, los responsables directos del logro del crecimiento y la competitividad de sus actividades productivas.

 

NOTAS

 

1.        .Además de las medidas dictadas en el decreto 21060, la Nueva Política Económica incluyó una Reforma Tributaria, la reestructuración de competencias del Ministerio de Finanzas y del Banco Central, el establecimiento del Sistema Integrado para la Administración Financiera y Control Gubernamental, el Sistema de Inversión Pública y el inicio de la privatización de  empresas estatales.

 

2.        UDAPSO, Mapa de la Pobreza

 

3.        R. Morales: "La Distribución de los Ingresos en el País", La Paz, 1991.

 

4.        Base de Datos SISIN sobre PDMs, Viceministerio de Participación Popular y Fortalecimiento Municipal

 

5.        SISIN, Viceministerio de Inversión Pública y Financiamiento Externo

 

6.        Esto se hace evidente al comparar el comportamiento histórico de los desembolsos realizados por el FDC y por el FIS

 

7.        Base de Datos SISIN sobre PDMs, Viceministerio de Participación Popular y Fortalecimiento Municipal

 

8.        Arias, 1998.

 

9.        .Keating, 1995.

 


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