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Lucha contra la corrupción en Indonesia

 

10 de junio de 2004. Durante los últimos ocho meses, Joel Hellman, uno de los principales expertos del Banco en materia de lucha contra la corrupción, ha estado en Yakarta coordinando un ambicioso programa para combatir la corrupción en Indonesia desde sus orígenes.

El equipo de Yakarta está tratando de incorporar a los gobiernos locales en una iniciativa sobre gobernabilidad que podría ser el primer paso de una importante mejora en la rendición de cuentas, la transparencia y la participación a nivel local en Indonesia. Se espera que contribuya también a mejorar la economía y a reducir la pobreza en las regiones elegidas.

Hellman dice que la población indonesia en general y los inversionistas extranjeros exigen resultados concretos en la reducción de las prácticas corruptas en el país. Existe la creencia generalizada de que la corrupción es endémica y “sumamente difícil de erradicar”, agrega Hellman, asesor superior sobre gobernabilidad de la misión del Banco residente en Indonesia.

“Con frecuencia se dice que la corrupción está arraigada en todos los niveles en Indonesia. Incluso los ministros de gobierno hablan abiertamente a la prensa sobre el problema de la corrupción”, dice Hellman. “En general no se tiene idea de dónde empezar”.

El Banco está trabajando para aprovechar el actual programa de descentralización del poder a los más de 400 gobiernos locales del país.

La campaña contra la corrupción del equipo de Yakarta se ha dedicado a identificar a autoridades locales dispuestas a mejorar los resultados de su gestión de los asuntos públicos y a enfrentar la corrupción sistémica.

“Nos hemos concentrado en encontrar personas comprometidas a mejorar la rendición de cuentas, la participación y la transparencia y a encontrar formas de ayudarlos a alcanzar sus metas”, señala Hellman. “Esperamos que un grupo de regiones con intenciones reformistas se separen de la manada y que los resultados de su desempeño empiecen a atraer inversiones y otros beneficios”.

Hellman dice que la corrupción ha sido una de las razones por las cuales a Indonesia le ha costado promover la inversión nacional y atraer inversiones extranjeras. No se le ha visto como un país preparado para dar el próximo paso en materia de gobernabilidad.

El Banco ha hecho de la buena gestión de los asuntos públicos el elemento central de su más reciente estrategia de asistencia a Indonesia y ha tratado de integrar la cuestión de la gobernabilidad en todas sus actividades en ese país. La estrategia establece un vínculo crucial entre la gobernabilidad y las deficiencias en el clima para la inversión y la prestación de servicios públicos que frenan el crecimiento.

Hellman manifiesta que el Banco ha venido tratando de hacer que los proveedores de servicios sean más responsables ante los pobres y que el funcionamiento de los servicios públicos sea más transparente.

El Banco espera trabajar en un primer momento con 50 a 60 de los mejores gobiernos locales. Algunos de los primeros pasos han consistido en aumentar la capacidad de las regiones para mejorar la gestión financiera y las compras del sector público propiciando una mayor participación y apertura en estos procesos.

Hellman dice que, a la larga, las zonas que se comprometan a realizar una buena gestión de los asuntos públicos y a emprender iniciativas contra la corrupción recibirán más ayuda del Banco, en forma de inversiones en infraestructura y otros sectores tales como carreteras e instalaciones de salud. “Tiene sentido pensar que nuestras inversiones orientadas a reducir la pobreza serán más efectivas en los sectores donde los fondos se gasten de acuerdo con las exigencias de los clientes, así que debemos vincular el fortalecimiento de la capacidad de gestión y nuestras inversiones sectoriales tradicionales con un programa más coherente a nivel regional”.

Hasta la fecha ha habido algunos signos esperanzadores. El equipo ha encontrado a muchos dirigentes locales que están muy interesados en mejorar los resultados de su gestión, creando servicios públicos responsables y transparentes y colaborando con la sociedad civil y las organizaciones no gubernamentales. Estas regiones tratan de hacerse un buen nombre demostrando que están avanzando en la solución de difíciles problemas de gestión.

Hellman señala que espera que la iniciativa contra la corrupción también fortalezca a una nueva generación de dirigentes políticos que adquieran prestigio político mejorando la gestión y aplastando la corrupción.

Estos esfuerzos a nivel local se están combinando con nuevas iniciativas sobre reforma legislativa y judicial, el apoyo a la recién establecida Comisión Nacional contra la Corrupción, un diálogo más franco con el gobierno y el público sobre cuestiones relativas a la corrupción y una mayor comunicación con organizaciones de la sociedad civil dedicadas a combatir la corrupción.
Después de ocho meses en Indonesia, Hellman se muestra optimista, pero reconoce que los cambios no se producirán de la noche a la mañana.

“Nos queda un largo camino por recorrer”.

Este artículo se publicó por primera vez en inglés el 8 de abril, 2004.

 

 

 

 

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