En los países en desarrollo, el avance de los mercados laborales frente a la crisis financiera mundial va a la zaga del crecimiento económico, según los últimos datos (véase el gráfico 1). En 136 países en desarrollo la tasa de crecimiento del producto interno bruto (PIB) aumentó casi 2,5 puntos porcentuales, llegando así casi a la mitad de su máximo anterior a la crisis, que era del 6%. No obstante, los índices de aumento de los ingresos y el empleo siguieron siendo muy inferiores a los registrados en 2010, antes de la crisis, pese a la leve mejora lograda con respecto a 2009. El lento crecimiento del empleo en medio de una reducción del desempleo es un síntoma de retraso en el mejoramiento de la participación en la fuerza laboral, haciendo pensar que los trabajadores desalentados o despedidos se tardarán más en reingresar al mercado.

Fuentes: Fondo Monetario Internacional (FMI), Organización Internacional del Trabajo (OIT), CEIC Data Company y oficinas nacionales de estadísticas.
Nota: Países en desarrollo son los clasificados por el Banco Mundial como de ingreso bajo o mediano.
Las cifras mundiales, sin embargo, no revelan importantes diferencias intrarregionales e interregionales (véanse los gráficos 2 a 5). La región de Europa y Asia central fue, por amplio margen, la más duramente azotada por la crisis: la tasa media de crecimiento del PIB se desplomó, pasando de 6% en 2008 a 3% en 2009, y esa caída dio lugar a la desaceleración del crecimiento de los ingresos y el empleo, y a un importante incremento de la desocupación.
El crecimiento del PIB también descendió considerablemente tanto en América Latina como en Asia oriental, pero las repercusiones en los mercados de trabajo fueron muy dispares. En América Latina disminuyeron la generación de empleos y los ingresos y aumentó la desocupación. En Asia oriental, por el contrario, los mercados de trabajo se mantuvieron notablemente estables. La tasa media de desempleo registró un ínfimo incremento en los nueve países de esta región que declaran datos anuales sobre esta materia, y el crecimiento del empleo en realidad aumentó levemente en 2009. Esos resultados relativamente positivos registrados en Asia oriental durante la crisis podrían obedecer a varios factores, tales como una mayor flexibilidad de los mercados de trabajo, un persistente vigoroso crecimiento en China, y un pronunciado aumento del gasto fiscal.

Fuentes: FMI, OIT, CEIC Data Company y oficinas nacionales de estadísticas. Nota: Las cifras entre paréntesis se refieren a número de países.
En África y en Oriente Medio la desaceleración del crecimiento del PIB fue menos marcada, y los efectos de la crisis en los mercados de trabajo parecen haber sido relativamente escasos. La disminución del precio del petróleo asociada con la crisis poco afectó a los niveles de desocupación en Oriente Medio y Norte de África. En África al sur del Sahara las tasas medias de desempleo de siete países tendieron a bajar tanto en 2009 como en 2010, años en que el crecimiento de los ingresos se aceleró en Sudáfrica, Botswana y Mauricio. África puede haberse beneficiado por una menor integración económica con los países de Europa fuertemente golpeados por la crisis y con Estados Unidos. Asia meridional también parece haber escapado a las más severas repercusiones.
No solo la crisis ha tenido efectos desiguales a través del mundo en desarrollo sino también ha hecho que la recuperación varíe en los distintos mercados de trabajo. Las economías de América Latina volvieron a recuperarse en 2010, y su tasa media de crecimiento superó la registrada en 2008. Esa aceleración del crecimiento generó puestos de trabajo: el desempleo cayó hasta ubicarse en su nivel de 2008, y la tasa media de crecimiento del empleo llegó casi al 4%. En Europa y Asia central, por el contrario, la mejora no fue tan rápida. El ritmo de crecimiento de la ocupación mejoró pronunciadamente en 2010, pero el desempleo siguió siendo alto, y la mediana del crecimiento de
los ingresos bajó de alrededor del 6% en 2009 al 2% en 2010.
Aun dentro de una misma región los resultados provocados por la crisis en el mercado laboral son considerablemente heterogéneos (véanse los gráficos 6 y 7). strong> Si bien en la mayor parte de los países de América Latina los mercados de trabajo muestran claros signos de recuperación, el ritmo de crecimiento y de reducción del desempleo sigue siendo mucho menor en América Central, Venezuela y México. En Europa y Asia central, países miembros de la Unión Europea como Rumania, Bulgaria y Lituania van a la zaga de Turquía, Belarús, Ucrania y Kazajstán.

Fuentes: FMI, OIT, CEIC Data Company y oficinas nacionales de estadísticas.
Los datos más recientes disponibles de nueve grandes países en desarrollo indican que la mejora de los mercados de trabajo seguirá siendo lenta en 2011, con escasa creación de empleo y disparidades en materia de crecimiento de los ingresos (véase el gráfico 8). En Sudáfrica, la tasa anual de crecimiento del empleo aumentó rápidamente en comparación con el año anterior, y se recuperó levemente en Tailandia e Indonesia. En los seis países restantes, en cambio, dicho índice bajó. Las cifras de crecimiento de los ingresos mejoraron considerablemente en Indonesia, Tailandia y Brasil, pero se estancaron en Sudáfrica, la Federación de Rusia y Colombia, y siguieron siendo bajas en México. Las tasas de desocupación descendieron levemente en el último trimestre del que se dispone información, pero continuaron superando el 6% en la mayoría de los países.

c. Crecimiento del empleod. Crecimiento de los ingresos

Fuentes: FMI, OIT, CEIC Data Company y oficinas nacionales de estadísticas.
Conclusiones
- Aunque el ritmo de crecimiento del PIB mostró signos de mejoramiento en 2010, la recuperación de los mercados de trabajo fue paulatina. Los niveles de crecimiento de los ingresos y del empleo siguen siendo muy inferiores a los anteriores a la crisis.
- En 2010, la tasa de crecimiento del PIB de América Latina aumentó alrededor de un 6% y también se recobraron los mercados de trabajo, registrándose un vigoroso crecimiento del empleo, y el desempleo bajó a cifras previas a la crisis. La tasa de crecimiento del PIB aumentó un 4% en Europa y Asia central en 2010, pero la desocupación siguió siendo elevada y la generación de empleo fue escasa.
- Los mercados de trabajo de Asia oriental se mantuvieron notablemente estables durante toda la crisis, pese a las disminuciones experimentadas por el PIB, en tanto que los indicadores del crecimiento económico y de los mercados de trabajo de África y del Oriente Medio relativamente no se vieron afectados por la recesión.
- Las tendencias de los mercados de trabajo muestran heterogeneidad entre las distintas regiones, ya que en ciertos países de América Latina y de Europa se sigue experimentando una lentitud en el crecimiento del PIB y en las mejoras en los mercados de trabajo.
- Los datos de 2011 correspondientes a nueve grandes países en desarrollo muestran resultados dispares en materia de ingresos y un lento proceso de creación de empleo.






