Banco Mundial

 Banco Mundial

Portada   Mapa del sitio   Preguntas frecuentes  Contactos 

 
Buscar
 
Un cambio en las salas de clases
Afganistán salió del conflicto y entró a la escuela
El éxito premia los programas de estipendios
Además
  Los objetivos de desarrollo del milenio

 
Un cambio en las salas de clases

La discriminación contra las niñas en la sala de clases de los países en desarrollo amenaza con socavar todos los esfuerzos por lograr igualdad entre los géneros en la educación.

Esta es la opinión de Mercy Tembon, coordinadora del Banco Mundial para educación de las niñas en la Red de Desarrollo Humano. Tembon señala que el inherente sesgo contra las niñas en la sala de clases tiene graves consecuencias.

“La realidad actual es que la mayoría de los jóvenes que repiten y abandonan la escuela son niñas”, afirma Tembon. “Son muy pocas las niñas que asisten a la escuela secundaria y menos aún aquellas que siguen estudiando después de terminarla. En ese sentido, si trazamos la trayectoria de las mujeres o más bien, si comparamos a las mujeres con los hombres, veremos que el trato que reciben es inadecuado, lo que limita su capacidad de lograr su pleno potencial y contribuir a la economía”, agrega.

En el mundo desarrollado, las niñas tienen un mejor rendimiento que los niños en la sala de clases. Esta conclusión quedó en evidencia en tres recientes estudios de evaluación internacionales de la capacidad de lectura llevados a cabo por PISA, programa internacional de evaluación de estudiantes, y PIRLS, estudio internacional sobre el progreso en comprensión lectora.

En claro contraste, las niñas van muy por detrás de los niños en el mundo en desarrollo. Los últimos estudios internacionales realizados en países francófonos de África (PASEC) y África oriental y meridional (SACMEQ http://www.sacmeq.org/) muestran que los niños superan a las niñas en todos los países de ingreso bajo que participaron en los estudios.

Ganancias iniciales que se pierden en los años posteriores

Se ha logrado claros progresos desde 1990 en cuanto a llevar a más niñas a las salas de clases. Treinta años atrás, ellas representaban el 38% de la matrícula primaria en los países de ingreso bajo, mientras que hoy representan el 45% y en el mismo período, las tasas de matrícula bruta para las muchachas se elevaron de 52% a 88% en esos países.

“Sin embargo, podemos apreciar que las cifras disminuyen enormemente cuando hablamos de la escuela secundaria y de la educación terciaria, ya que sólo entre 5% y 10% de los estudiantes en la enseñanza superior son mujeres”, afirma Tembon.

En Asia meridional, solamente el 47 % de las niñas en edad de cursar la escuela secundaria están matriculadas y las mujeres en promedio tienen sólo la mitad de los años de escolaridad que tienen los hombres. En África al sur del Sahara, en tanto, sólo un escaso 30% de las niñas en la edad de enseñanza secundaria están matriculadas. (Nota: las cifras provienen del grupo de las Naciones Unidas 2004 que trabaja en los objetivos de desarrollo del milenio). Estas cifras son bastante generalizadas. Según cálculos actuales, se estima que sólo 27 de 118 países podrán alcanzar el objetivo de desarrollo del milenio, meta internacional fijada para el año 2015, de tener paridad de género en la educación secundaria (lea el informe de seguimiento, formato PDF).

“La mayoría de los países alcanzan el 50% o incluso más en la enseñanza primaria”, señala Tembon. “Pero esto cambia totalmente cuando hablamos de la matrícula en la escuela secundaria”.

La barrera del sesgo

La matrícula no es el único tema que se ve afectado adversamente por la discriminación. Mercy Tembon indica que hasta la fecha todos los esfuerzos se han concentrado en la matrícula, a llevar a más niñas a la escuela, pero no en los resultados. Es necesario poner la misma atención en lo que están aprendiendo estas niñas.

“Los estudios constatan que los profesores perciben a las niñas como menos inteligentes y por ende tratan a niños y niñas de distinta manera. En consecuencia, los varones reciben más atención de los profesores, disponen de más tiempo para hablar en clases y por último, reciben más alabanzas que las niñas”, declara Tembon. “Como resultado, las niñas pierden autoestima, porque se supone que deben subordinarse, estar tranquilas y sentarse en la parte de atrás de la sala de clases”.

En algunos países, las niñas hacen trabajo de conserje en las escuelas, mientras los niños juegan en el patio. Aun así, las estadísticas muestran que los beneficios de la educación secundaria son claros.

  • En Kenia, la mortalidad infantil cae de 118 por cada 1000 nacimientos entre madres con educación primaria a 60 entre madres con educación secundaria.
  • En Brasil, esta cifra disminuye de 67 por cada 1000 nacimientos entre madres con educación primaria a 37 entre madres con educación secundaria.
  • En Guatemala, la mortalidad infantil se reduce de 71 por cada 1000 nacimientos entre madres con educación primaria a 28 entre madres con educación secundaria.

Cómo romper las barreras

Una forma de ayudar a superar el sesgo actual en la sala de clases es tener más profesoras, lo que también incentivaría a más padres a enviar a sus hijas a la escuela, opina Tembon.

“Además, en los libros y otros materiales escolares deben suprimirse las actuales ideas preconcebidas acerca del género y no retratar a las mujeres limpiando y cocinando mientras los hombres aparecen como profesionales, ingenieros y doctores”, enfatiza.

En Guinea, un país de ingreso bajo con una población de más de siete millones de habitantes, la educación de las niñas se ha ampliado en los últimos diez años como resultado de la implementación de estas estrategias y de la capacitación que se ha brindado a los profesores para aumentar la sensibilidad en materia de género.

Gambia también ha mostrado un progreso notorio en impulsar la cantidad total de profesoras. Un proyecto financiado por el Banco redujo las exigencias de ingreso para las profesoras participantes en programas de capacitación y les ofreció programas de transición académica para nivelarlas con sus contrapartes masculinas.

Recursos del Banco Mundial
Educación para niñas i
Educación i
Educación en América Latina y el Caribe

Recursos en línea
Educación para niñas i
UNICEF: Educación para niñas

Informes
Estado mundial de la infancia 2004 (UNICEF)

Artículos relacionados
OMD - Cuenta atrás para 2015 --- Equidad de género

 

 


La educación es fundamental en la lucha contra la pobreza

Tembon espera que se avance decididamente en solucionar las desigualdades entre los géneros en toda la educación mediante la entrega de los recursos necesarios para que los países en desarrollo brinden educación de calidad a todos los niños, lo que ya está sucediendo en el marco del programa Educación para Todos (EPT) que cuenta con el apoyo de la autoridad de negociación por vía expedita (FTI).

“Es fundamental entender que la igualdad entre los géneros en la educación es el meollo de los esfuerzos por reducir la pobreza. También debemos reconocer que la pobreza es la principal razón para que las niñas abandonen la escuela. Es un círculo vicioso. Debemos educar a las personas para reducir la pobreza y necesitamos reducir la pobreza para educar a las personas”, concluye Tembon.



 

 

 

Portada | Preguntas frecuentes | Contactos | Buscar
© Grupo del Banco Mundial, Reservados todos los derechos. Aspectos legales.