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Asia Meridional está actualmente ante una coyuntura fundamental. Si bien su crecimiento económico es relativamente alto, los avances en cuanto a desarrollo humano siguen siendo desiguales e inadecuados. Desde 1990, la expectativa de vida ha aumentando de 58 a 63 años y también ha mejorado la salud reproductiva y la salud infantil. En 1980, 176 de cada 1.000 niños de la región no vivían más de cinco años; en 2002, ese número ha bajado a 129 de cada 1.000. Sin embargo, y a pesar de la leve disminución de la desnutrición infantil, prácticamente la mitad de los niños menores de cinco años están mal alimentados.
Tras años de políticas cerradas y una regulación asfixiante, las arrolladoras reformas que comenzaron en los años noventa (y en el caso de Sri Lanka, a finales de los años setenta) dieron comienzo a un período de crecimiento acelerado. Las naciones de Asia Meridional redujeron los aranceles, eliminaron las barreras al comercio, terminaron con las restricciones a la inversión nacional y privada proveniente del extranjero y reformaron el sistema financiero. Las tasas arancelarias promedio en los ochenta eran de 100% y hoy, varían entre 17% y 32%.
Como resultado de ello, la región ha experimentado un rápido crecimiento. Un promedio anual de 5,9% en los noventa y una cifra impresionante en 2003: 6,7%. La liberalización comercial ha sido fundamental para llevar a cabo reformas estructurales en los países de la zona desde mediados de los ochenta en un camino liderado por Sri Lanka. En algunos países, el comercio de mercaderías prácticamente se ha duplicado en la última década como proporción del Producto Interno Bruto (PIB) y tal liberalización también ha permitido tasas de crecimiento del PIB de 5% y más. Aun así, atraer inversión extranjera directa hacia la región sigue siendo un desafío; ésta sólo alcanza al 0,7% del PIB, la cifra más baja del mundo.
DESAFÍOS ACTUALES
Asia Meridional ha logrado avances importantes a pesar del complejo clima político y la profunda vulnerabilidad, una muestra del dinamismo de su pueblo. Los acontecimientos internacionales en los primeros años del siglo XXI han tenido un gran impacto en esta región, creando oportunidades, como en el caso de Afganistán, y nuevos desafíos, como en Pakistán y la India. La región todavía es una de las más desfavorecidas del mundo: más del 40% de sus 1.400 millones de habitantes viven con menos de un dólar diario, lo que convierte a Asia Meridional en el hogar de cerca de la mitad de los más pobres del mundo. Por su parte, el rápido crecimiento registrado en la India durante la última década ha ayudado a reducir sustancialmente la proporción de personas que viven en condiciones de pobreza, pero aún queda mucho por hacer para alcanzar el Objetivo de Desarrollo del Milenio de reducir a la mitad la proporción de pobres antes de 2015. En este sentido, para lograr este objetivo global, el éxito en esta región resulta vital.
La persistencia de la pobreza en Asia Meridional es tanto una causa como una consecuencia del bajo nivel de desarrollo humano. Este aspecto se hace especialmente evidente en el caso de las mujeres, pues más de la mitad de todas ellas son analfabetas. Por otra parte, una de cada tres muertes maternas en todo el mundo se produce en esta región y la degradación medioambiental, la falta de infraestructura y la exclusión social son algunos de los numerosos obstáculos para el crecimiento y la reducción de la pobreza. Para aprovechar los avances obtenidos en la lucha contra la pobreza, el crecimiento debe ser mayor y sostenido y la distribución de la riqueza creada por ese crecimiento debe distribuirse de manera más equitativa.
Las perspectivas económicas a largo plazo de Asia Meridional también dependen de las tan necesarias reformas en sectores clave, tales como el sistema bancario, la energía y las obras de infraestructura. También es vital que los gobiernos se comprometan con el mejoramiento de la eficiencia del gasto público y con dar continuidad a las reformas de las empresas estatales. Estos factores, junto con mejoras en educación, atención de salud y desarrollo humano, generarán el aumento de la productividad. En este escenario, la mejor gobernabilidad, lo que incluye reformas más decididas a la regulación y más transparencia, sigue siendo fundamental para que los gobiernos de Asia Meridional logren los objetivos de desarrollo a largo plazo y puedan alcanzar un mayor crecimiento.
ASIA DEL SUR Y EL GRUPO DEL BANCO MUNDIAL
Al igual que en otras regiones, el Banco Mundial también brinda su apoyo a los países de Asia del Sur que se comprometen a aplicar un programa de reformas diseñado para crear un gobierno más eficiente y efectivo que fomente el desarrollo económico y humano. El Banco ofrece este respaldo a través de una combinación de financiamiento, asesoría y asistencia técnica con énfasis en dos componentes principales: la necesidad de contar con políticas económicas sólidas que incentiven el crecimiento y la importancia de promover el desarrollo humano.
La estrategia del Banco en Asia del Sur asume un enfoque integral en su combate contra la pobreza. Este enfoque incluye comprometer a los gobiernos, a otros asociados del país como las organizaciones no gubernamentales y los donantes, en un esfuerzo coordinado para asegurar que la lucha contra la pobreza tenga un alcance máximo y se alimenta de su compromiso global para ayudar a conseguir los Objetivos de Desarrollo del Milenio. En este sentido, el trabajo realizado en función de la Estrategia de Reducción de la Pobreza está bien encaminado en la región, proceso que incluye esfuerzos coordinados de superación de la pobreza. Tres países, Nepal, Pakistán y Sri Lanka, ya han presentado sus Documentos de Estrategia de Lucha contra la Pobreza (DELP), los que han sido analizados por el Banco y el Fondo y han recibido respaldo financiero para profundizar los avances.
1. Promoción del crecimiento
Para fomentar un buen entorno para las inversiones, el Banco está ayudando a los países de Asia del Sur a emprender reformas en materia de políticas públicas, proceso que se sustenta en un amplio programa de trabajo analítico en forma de estudios, talleres, notas y diálogos. Puesto que contar con infraestructura como caminos y telecomunicaciones es un aspecto fundamental para hacer negocios, el Banco está aumentando gradualmente su compromiso con este tema, además de incentivar las inversiones del sector privado en este tipo de obras. Estos esfuerzos pueden tener un efecto importante en la lucha contra la pobreza toda vez que reducen los costos de transporte y aumentan el acceso a mercados, educación y atención de salud para las poblaciones rurales, quienes a menudo son los ciudadanos más pobres.
Para aumentar la competitividad comercial en Pakistán, el Banco aprobó un crédito por US$200 millones a finales de 2003 destinado a revitalizar el sistema nacional vial. En la India, un préstamo por US$240 millones servirá para reducir los problemas de transporte a través de la construcción de una bifurcación para desviar el tráfico en la histórica ciudad de Allahabad en Uttar Pradesh. En Nepal, un proyecto de reforma del sector financiero por US$75,5 millones otorgado en marzo de 2004 está ayudando a modernizar el frágil sistema bancario del país.
En Afganistán, dos créditos del Banco aprobados en 2003 están ayudando al gobierno a reconstruir la infraestructura del país. Un crédito por US$22 millones está restableciendo las líneas telefónicas y el servicio de correos y un crédito por US$31 millones tiene como objetivo modernizar las regulaciones de tránsito y aduana, aumentando así los ingresos provenientes del intercambio comercial.
2. Promoción del desarrollo humano
Una de las finalidades de la asistencia que presta el Banco es asegurar que todos los ciudadanos de un país en particular compartan los beneficios del desarrollo y mejoren su estándar de vida. Una novedosa labor que no está relacionada con operaciones crediticias involucra un amplio diálogo con las contrapartes sobre la mejor manera de focalizar los programas de bienestar.
En toda la región de Asia del Sur, el Banco respalda proyectos de microcrédito, agua y saneamiento rural, riego, educación y salud. En Pakistán, un crédito por US$238 destinado al Fondo de Alivio de la Pobreza sirve para continuar los primeros esfuerzos. Una iniciativa similar en Nepal busca ofrecer los tan necesitados créditos a comunidades rurales pobres, donde el acceso a estos servicios es informal y generalmente inestable. En junio de 2004, el Banco aprobó un crédito por US$25,3 millones para brindar apoyo a los servicios de higiene y suministro de agua rural en Nepal y un crédito por US$181 millones para llevar servicios de agua potable y saneamiento a los pobres del estado indio de Maharashtra.
En educación, el Banco aprobó un crédito por US$500 millones para ayudar a la India a conseguir los objetivos en relación con la matrícula y la compleción de la escuela básica universal. El Banco también entregó un crédito por US$150 millones para ayudar a Bangladesh a desarrollar la educación primaria. Bhután también recibió US$31 millones para ampliar el acceso a educación primaria y secundaria.
En Sri Lanka, un crédito por US$51 está respaldando el Proyecto de Mejoramiento del Sustento y el Desarrollo Comunitario, el que sirve para que los pobres en áreas rurales mejoren su nivel y calidad de vida. El proyecto persigue que las mujeres y los jóvenes ocupen al menos la mitad de los puestos donde se toman las decisiones en las organizaciones de los poblados antes del término del proyecto en 2008, con vistas a ampliar las oportunidades económicas.
COMPROMISOS EN MATERIA DE FINANCIAMIENTO
Después de África al Sur del Sahara, Asia del Sur es el principal beneficiario regional del financiamiento libre de intereses que presta la Asociación Internacional de Fomento (AIF), la ventana concesionaria del Banco Mundial que ofrece créditos sin interés a los países más pobres del mundo. La región, particularmente la India, también recibe un monto importante de asistencia del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), institución que otorga préstamos y asistencia para el desarrollo a países de ingresos medios y países solventes más pobres.
La India es el mayor beneficiario de la asistencia del Banco Mundial, con préstamos acumulativos por un total aproximado de US$61.500 millones a mediados de 2004. Por su parte, Pakistán también ha recibido montos importantes cercanos a los US$14.300 millones y Bangladesh más de US$11.000 millones en préstamos acumulativos. El Banco también cuenta con programas activos en Sri Lanka, Nepal, Bhután y Maldivas.
El Banco también ayuda a los países de Asia del Sur a alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio brindando su apoyo a los esfuerzos por mejorar la prestación de servicios de salud, educación, energía, suministro de agua y saneamiento.
En el año fiscal 2004, los nuevos compromisos financieros del Banco Mundial destinados a los países de Asia del Sur llegaron a los US$3.420 millones para 34 proyectos, lo que incluye US$2.980 millones en créditos de la AIF y US$439,5 millones en préstamos basados en el mercado del BIRF.
La India recibió compromisos por un total de US$1.423 millones para siete proyectos y uno complementario. Bangladesh recibió US$527 millones en créditos de la AIF para seis proyectos. Pakistán recibió compromisos por un total de US$781 millones en créditos de la AIF aprobados para siete proyectos, seguido por Sri Lanka con US$176 millones en créditos de la AIF para tres proyectos y Nepal con US$186 millones en créditos de la AIF para cuatro proyectos. Afganistán recibió créditos y donaciones de la AIF por un total de US$293 millones para cinco proyectos.

Puesto que el desarrollo de la región sólo se puede lograr a través de la inclusión y la participación, el Banco lleva a cabo estudios para evaluar la forma en que la desigualdad de género afecta el desarrollo en Afganistán, Nepal y Pakistán. Estudios similares se tramitan en Bangladesh, la India y Sri Lanka. Estas evaluaciones involucran un diálogo y un trabajo analítico importante cuyo objetivo es entender mejor los tipos de políticas que pueden originar una mayor igualdad de género y por ende, un desarrollo más efectivo.
Actualizado en septiembre de 2004
Contacto con los medios: Karina Manasseh (202) 473-1729, e-mail: kmanasseh@worldbank.org
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