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Reseña regional sobre el Oriente Medio y África del Norte

Desafíos para el desarrollo

La región de Oriente Medio y África del Norte (MENA, por su sigla en inglés) tiene gran diversidad económica e incluye tanto economías ricas en petróleo (en el Golfo) como países cuyos recursos son escasos en relación con la población, como Egipto, Marruecos y Yemen. Durante gran parte del último cuarto del siglo pasado, la fortuna económica de la región se ha visto muy influenciadas por dos factores: el precio del petróleo y el legado de estructuras y políticas económicas que enfatizaron el papel regente del Estado.

A comienzo de la década de los ochenta, muchas de las economías de MENA acometieron profundas reformas económicas para reestablecer el equilibrio macroeconómico y promover un desarrollo impulsado por el sector privado. Esto tuvo como consecuencia que a fines de los años noventa se pudieran apreciar mejoras que incluyeron un aumento del ingreso nacional bruto per cápita promedio de la región de US$ 1.800 en 1985 a US$ 2.080 en 2000. El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) anual en la región también se mantuvo estable en un 3,1% durante toda la década pasada.

A pesar de estos mejores resultados, la región sigue enfrentando importantes desafíos económicos y sociales, dentro de los cuales destaca un desempleo que bordea el 15%. En Argelia, Cisjordania y Gaza, Libia y Marruecos, más de 20% de la fuerza de trabajo está desempleada. En algunos países, las tasas de desempleo juvenil son dos veces mayores que el promedio regional. Esto implica que para poder acoger a quienes ingresarán al mercado laboral durante los próximos años, la región debe crear unos 4 millones de puestos de trabajo anuales.

El crecimiento anual promedio en la región de MENA de 3,3% en los años noventa se incrementó hasta llegar a un ritmo promedio de 4,0% de crecimiento real por año entre 2001-2003, principalmente debido al aumento del precio del petróleo y a buenas directrices agropecuarias en una región que tiende a ser afectada por sequías. Sólo durante el último año, el PIB se disparó de 3,3% en 2002 a 5,1% en 2003, el mejor desempeño económico desde 1991, pese a las perturbaciones que han afectado a la región producto del conflicto iraquí.

Apoyo del Banco Mundial


El objetivo predominante del Banco en la región de MENA es ayudar a los países a reducir la pobreza fortaleciendo el impulso hacia la reforma de las políticas públicas y promoviendo la formación de la capacidad institucional, ambas medidas esenciales para generar un entorno más propicio para aumentar la inversión, crear nuevos puestos de trabajo y lograr un crecimiento económico más acelerado. Durante el año fiscal terminado el 30 de junio de 2004, la región de MENA publicó cuatro informes emblemáticos sobre gobernabilidad, comercio, género y empleo, los cuales llaman a evolucionar a una economía regional menos dominada por el sector público, que ofrezca un mayor respaldo al sector privado, esté abierta a la inversión y al comercio y se diversifique más allá del petróleo.

Los préstamos bancarios durante el año fiscal 2004 ascendieron a un total de US$ 1.200 millones distribuidos en 8 países y 15 proyectos, los que apoyaron las reformas e inversiones en el sector público y el privado, la entrega de servicios sociales básicos a grupos vulnerables, la reforma de la educación, el suministro de agua y gestión de los recursos naturales, las inversiones agrícolas y el desarrollo de la infraestructura. En respuesta al creciente interés de la región por asumir y mantener su compromiso con las reformas políticas, el Banco sigue compartiendo conocimientos y prestando asesoría técnica, iniciativa que incluye una serie de actividades en materia de análisis, asesoría y aprendizaje. Compartir conocimientos ha sido un elemento medular de la asistencia que el Banco ha estado brindado durante ya varios años a los países del Golfo en materia de desarrollo.

El Banco sigue expandiendo su gama de servicios más allá de los préstamos directos en varios aspectos importantes. En primer lugar, promueve la afluencia de inversiones privadas a la región empleando de manera activa las garantías del Banco Mundial, lo que ayuda a reducir la percepción de riesgo de los inversionistas y a bajar los costos para los prestatarios. En segundo lugar, el Banco sigue trabajando en estrecha colaboración con sus instituciones hermanas, la Corporación Financiera Internacional (CFI) encargada de promover el desarrollo económico a través del sector privado y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (OMGI) que incentiva la inversión extranjera en los países en desarrollo ofreciendo garantías a los inversionistas extranjeros.

La Corporación Financiera Internacional (CFI): Durante el año fiscal 2004 (julio de 2003 a junio 2004), la CFI destinó US$ 236 millones a 18 nuevas inversiones, que incluyen financiamiento para vivienda, productos farmacéuticos orgánicos, manufactura y petróleo y gas. La CFI también creó un nuevo servicio financiero para ayudar a las pequeñas y medianas empresas de África del Norte. A fines del año fiscal 2004, el capital total y préstamos de la CFI en la región eran del orden de US$ 1.860 millones distribuidos en 129 empresas (La región MENA de la CFI incluye Pakistán, por lo que las cifras se ajustaron a la definición del Banco Mundial de tal región).

El Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (OMGI): Al 30 de junio de 2004, la exposición bruta bruto en materia de garantías del OMGI en la región de MENA era de US$ 243 millones, lo que representa aproximadamente el 5% de la cartera total pendiente de ser reembolsada de la institución. Tal inversión consta de 5 proyectos en Jordania, Kuwait, Argelia y Siria y abarca los sectores de manufactura, turismo, infraestructura y petróleo y gas. MENA es una región estratégica para el OMGI, en que este organismo busca acrecentar la inversión extranjera directa e interregional.

Áreas de interés del Banco Mundial en la región de MENA

El Banco Mundial ha respondido a los desafíos de la región ofreciendo asistencia en una amplia gama de sectores y áreas de actividad que se ajustan a los objetivos nacionales y retos específicos de cada país. No obstante, se han identificado cinco áreas que representan un desafío común a toda la región y su impacto se considera muy de cerca en cada una de las intervenciones que efectúa el Banco en los países de la región.

Eficiencia del sector público y gobernabilidad

La creación de instituciones para mejorar la transparencia y eficiencia del sector público es un tema clave en la asistencia y consejos que ofrece el Banco Mundial en la región de MENA. En septiembre de 2003, el Banco lanzó una publicación estrella titulada "Better Governance for Development in the Middle East and North Africa: Enhancing Inclusiveness and Accountability" (Mejor gobernabilidad para el desarrollo en el Medio Oriente y África del Norte: Por una mayor inclusión y transparencia". Este libro, escrito en colaboración con una red de prominentes académicos de la región, ofrece a los gobiernos y a la sociedad civil diversas alternativas para mejorar los aspectos relacionados con la gobernabilidad en la región.

Además, el Banco destinó importantes recursos a nuevas actividades analíticas y crediticias para apoyar la reforma del sector público a nivel de países. Algunas de las actividades más importantes fueron los análisis de los procesos de gestión presupuestaria en Yemen, Jordania e Irán y un nuevo préstamo para la reforma de la administración pública en Marruecos. Algunas de las actividades en curso en las que se logró un avance significativo incluyen un préstamo para la reforma del sector público en Jordania y un programa de asistencia técnica para Egipto sobre presupuestación basada en los resultados. La reforma del sector público también sigue siendo un eje central importante en el programa de trabajo de mediano plazo en la región. Se están realizando o planificando análisis del gasto público en diversos países, como Egipto, Argelia, El Líbano e Irán y también se ha iniciado un estudio sobre problemas del sector público en Irak. A nivel regional, en concordancia con las prioridades recientemente adoptadas por la Junta de Gobernabilidad del Sector Público, se está poniendo gran énfasis en la realización de análisis comparativos sobre temas clave de administración y entrega de servicios.

Desarrollo del sector privado y creación de empleos

El crecimiento económico sostenido que aumenta el ingreso y proyecta los beneficios a los pobres resulta crítico para la creación de empleos y la reducción de la pobreza. Ayudar a los países a conseguir un crecimiento más rápido y sostenible es un componente crucial del apoyo que el Banco presta a la región de MENA. Específicamente, para apoyar los esfuerzos de estos países por generar climas de inversión atractivos, una buena gobernabilidad empresaria y un sector financiero boyante, el Banco ha emprendido una serie de Estudios del Clima de Inversión (en Argelia, Marruecos, Túnez, Siria, Omán, Yemen y Egipto), Estudios del Sector Financiero (en Argelia, Marruecos, Túnez, Jordania, Egipto, Kuwait, Omán y el Líbano) y también ha apoyado la facilitación del comercio (en Marruecos, Jordania y Siria). Por otra parte, el Banco está apoyando los programas de reforma de los países del Golfo por medio de asistencia técnica y asesoría en materia de políticas públicas. Además, respalda e incentiva las asociaciones público-privadas para el desarrollo de infraestructura. A modo de ejemplo, el Banco Mundial brindó apoyo a la Autoridad del Aeropuerto de Egipto financiando la expansión de la capacidad del aeropuerto de El Cairo y respaldando la gestión privada de sus operaciones. En Túnez, el Banco trabajó con el Gobierno para diseñar una estrategia destinada a la asociación público-privada para el desarrollo y la gestión de los servicios de infraestructura.

Educación para un mundo global

Si bien los países de MENA invierten una proporción mayor de su PIB en educación que otras regiones del mundo, la región sigue enfrentando problemas para desarrollar un sistema educacional de calidad en todos sus niveles, así como para promover un aprendizaje y capacitación de por vida que respondan a las necesidades del mercado laboral. Por ello, mejorar el sistema educacional es un componente importante de la estrategia del Banco Mundial para promover un desarrollo económico fundado en el conocimiento, capaz de nutrirse de una educación de calidad y la creatividad de la gente y facilitar la transición económica de los países de MENA. En particular, el Banco Mundial trabaja con los países de MENA para asegurar igualdad en el acceso a la escuela y la permanencia en ella; mejorar la calidad y pertinencia de la educación primaria, secundaria y terciaria; construir capacidades en la gobernabilidad educacional, tanto en el sector público como en las comunidades locales; aumentar la eficiencia con la que se prestan los servicios educacionales; y garantizar la sostenibilidad fiscal de la inversión pública en el sector educacional. Además, el Banco Mundial ha prestado cada vez más atención a las preocupaciones específicas de quienes han sido excluidos de las oportunidades educacionales (desertores, niños que trabajan, discapacitados y otros jóvenes postergados), incentivando a los países de MENA a desarrollar respuestas multi-sectoriales para asegurar que estas personas también accedan a la educación.

El Banco ha respondido a las diversas y cambiantes necesidades de la región por medio del traspaso de conocimientos y el otorgamiento de préstamos, emprendimientos que van desde el apoyo a la Iniciativa Vía Rápida de Yemen para lograr los objetivos de Educación para Todos hasta el mejoramiento de la capacidad de los sistemas educacionales de Jordania, Túnez y Marruecos para adaptarse a la economía global del conocimiento. Los proyectos en estos tres países se han centrado en el mejoramiento de la calidad de la educación y en la experimentación con las tecnologías de la información. En Túnez y Marruecos, el trabajo sectorial ha sido muy revelador en cuanto a los costos y opciones de financiamiento de la educación superior. Además, el Banco ha apoyado grupos de trabajo compuestos por representantes de Yemen, Egipto, Jordania y Marruecos para desarrollar estrategias para los niños vulnerables. Finalmente, algunos proyectos y el trabajo sectorial realizado en Jordania y Egipto han apoyado el diseño de intervenciones para el desarrollo de la primera infancia.

Gestión sostenible de los recursos hídricos


En los países de MENA habita el 5% de la población mundial, pero la región dispone de menos del 1% de los recursos de agua dulce renovables del mundo. Si bien el acceso convencional a agua (dentro de los países y a nivel regional) permanece relativamente estable, la ausencia de reformas a las políticas sobre fijación de precios, el crecimiento demográfico, la migración campo-ciudad y el aumento del ingreso familiar en estos países se ha traducido en un brusco incremento de la demanda de agua más allá de niveles sostenibles. El suministro per cápita de la región, por ejemplo, asciende sólo a un tercio del nivel que registraba en 1969 y, de mantenerse el patrón de uso actual, se espera que la disponibilidad de agua disminuya a la mitad durante los próximos 25 años.

El programa de apoyo del Banco para estos países consta tanto de políticas de asesoramiento como en apoyo crediticio para abordar este complejo conjunto de problemas de manera sostenible. Durante el año fiscal 2004, los equipos del Banco Mundial, con la activa colaboración de los gobiernos nacionales respectivos, realizaron estudios sobre estrategias sectoriales en Arabia Saudita, Yemen, Irán, Marruecos y Egipto, los que contienen recomendaciones respecto de cómo abordar los desafíos que enfrenta la gestión de los recursos hídricos en el contexto de cada país. Además, se avanzó en el esfuerzo regional que apunta a mejorar la gestión de las aguas internacionales por medio de la iniciativa de la Cuenca del Nilo (la cual ha comprometido a Egipto con los países ribereños del Nilo río arriba). En los países de MENA, los programas crediticios para la inversión han seguido apoyando las reformas de los servicios públicos de agua, la gestión integral de los recursos hídricos, el mejoramiento del sistema de riego y la expansión del alcantarillado y el saneamiento. El Banco también ha estado preparando proyectos para rehabilitar los servicios de suministro de agua, saneamiento y riego en Irak.

Género

Los avances en disminuir la brecha entre los géneros en los indicadores sociales han sido sorprendentes en la región de MENA, principalmente debido a las fuertes inversiones del sector público en educación y salud, medidas que fueron muy provechosas para las mujeres. No obstante, ello no se ha traducido en un aumento equiparable en el acceso de las mujeres a la esfera pública, según lo reflejan los indicadores de mano de obra y participación política. Según estos dos indicadores, la región de MENA se encuentra muy por debajo de otras regiones en desarrollo, lo que tiene repercusiones importantes en el crecimiento y el desarrollo de la región. El informe emblemático del Banco Mundial sobre "'Gender and Development in MENA: Women in the Public Sphere" (Género y Desarrollo en MENA: La Mujer en la Esfera Pública) destaca los escollos económicos, sociales y legales que siguen impidiendo que las mujeres tengan igualdad de oportunidades, igualdad ante la ley e igualdad de derecho de opinión. Un punto de entrada crucial para generar un cambio es centrarse en los derechos económicos de la mujer. Tal media capitalizará la ventaja comparativa del Banco en el campo del desarrollo económico y fortalecerá el trabajo de otras instituciones que se centran en enfoques basados en los derechos.

En la región de MENA se aprobó recientemente una Estrategia de Género de tres elementos para apoyar los derechos económicos de la mujer, la cual consiste en: (a) asegurar el acceso de las mujeres a los recursos públicos (políticas de género y presupuestación -principalmente en respuesta a las necesidades de las mujeres pobres), (b) crear igualdad de condiciones para la participación de la mujer en la fuerza laboral (centrando los esfuerzos en las mujeres de clase obrera y media que dependen de un salario) y (c) promover el acceso de la mujer a oportunidades que permitan crear activos / riquezas (apoyando a mujeres empresarias con los conocimientos y la personalidad para asumir puestos de liderazgo y con poder de decisión). La estrategia se implementará por medio de una mayor integración del tema en el trabajo analítico y operativo del Banco, en las asociaciones y en la Red de Género ampliada que abarca la totalidad de la cúpula que habla Árabe y Farsi, así como mediante consultas permanentes con el Consejo Consultivo sobre Género, de modo de asegurarnos que nuestros programas respondan a las prioridades de nuestros clientes.

De cara al futuro

Para ayudar a hacer frente a los diversos desafíos que enfrenta la región, el Banco Mundial trabajará para apoyar las metas de desarrollo a largo plazo únicas de cada país. También buscará seguir trabajando a partir de las asociaciones ya iniciadas con la sociedad civil y los pobres (para comprender mejor sus necesidades) y con las organizaciones de desarrollo (para asegurarnos de que estamos compartiendo el conocimiento acumulado).

Para mayor información, envíe un correo electrónico a: mnaext@worldbank.org o visite nuestro sitio: http://lnweb18.worldbank.org/mna/mena.nsf.

Última actualización, septiembre de 2004

Contacto para los medios de comunicación: Sereen Juma (202) 473-7199, e-mail: sjuma@worldbank.org

 

 

 

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