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Cobro de tarifas a los usuarios
El Banco Mundial no apoya los cobros de matrícula en la educación primaria ni cobros por la prestación de servicios de salud para los pobres.

PANORAMA GENERAL

  • Los cobros de matrícula en la educación primaria y los cobros por servicios de salud por lo general constituyen una carga para los pobres.
  • El Banco propicia aquellas políticas de fijación de precios del agua potable que permitan mejorar el acceso de todos los grupos de la sociedad.

Descripción general

El Banco Mundial no apoya los cobros al usuario en la prestación de servicios de educación primaria y de salud para los pobres. El acceso a estos servicios básicos es vital para que los pobres de los países en desarrollo mejoren su bienestar. La experiencia ha demostrado que los cobros al usuario (específicamente en el sector educación) disminuyen la posibilidad de que las familias manden a sus hijos a la escuela. El Banco también apoya la prestación gratuita de servicios básicos de salud y ayuda a los países a encontrar formas alternativas de financiar estas actividades.

Con el agua, el Banco estima que, en lugar de cobrar precios bajos a todo el mundo, existen formas más justas y eficaces de subsidiar el consumo de los pobres.

Educación básica

El Banco no apoya los cobros al usuario en la educación primaria. Además de ser una vía importante para salir de la pobreza, la educación beneficia al conjunto de la sociedad, especialmente en el nivel primario, donde la población recibe conocimientos básicos de lecto-escritura y matemáticas. Cuando se cobra a los usuarios por la educación primaria que reciben los pobres se ven obligados a retirar a sus hijos de la escuela por la carga financiera que ésta implica, sumiendo a las familias en una pobreza aún mayor y perjudicando a las comunidades y al país en su conjunto.

En aquellos casos en que el gobierno insiste en aplicar cobros a los usuarios, el Banco ayuda a reducir la carga que soportan las familias más pobres recomendando subsidios focalizados y proporcionando financiamiento para ello. En algunos casos, estos subsidios no sólo eliminan los cobros que se aplican a las familias pobres, sino que pueden además tomar la forma de incentivos positivos para que los padres envíen a sus hijos a la escuela.

Los costos indirectos pueden ser una carga aún mayor que los cobros. El Banco ha entregado apoyo en muchos países para incorporar estipendios, bonos focalizados, becas de estudios y otros mecanismos de financiamiento por el lado de la demanda destinados a incentivar la matrícula escolar de los pobres y de las niñas en todos los niveles educacionales, con lo cual se compensan los costos indirectos de oportunidad. En su aspecto medular, estos mecanismos implican ofrecer a las familias un pago a cambio de que matriculen a sus hijos en la escuela. En efecto, todos aquellos programas que se han sometido a una revisión rigurosa han revelado éxitos considerables en cuanto a aumentar la matrícula de los pobres, por ejemplo, “Eduque a la Niña” de Guatemala, “Bolsa Escola”, de Brasil y “Progresa” de México.

Si bien el Banco cree firmemente que los gobiernos no deberían cobrar a los usuarios por concepto de educación, las comunidades locales sí aplican cargos (los que suelen pagarse en especies a través de servicios laborales) con los cuales se puede generar apoyo comunitario para las escuelas locales y con ello, aumentar el acceso a la educación y mejorar su calidad. Si bien es cierto que esos cobros a nivel local pueden ayudar a mantener los servicios educacionales, el Banco estima que se deben diseñar en forma cautelosa para asegurar que las familias pobres mantengan a sus hijos en la escuela.

Servicios de salud

El Banco apoya la prestación gratuita de servicios de salud básicos a la población pobre. En el caso de aquellas prestaciones que tienen grandes beneficios para la comunidad y los grupos vulnerables tales como la vacunación, la atención maternal e infantil y ciertos programas para combatir la tuberculosis, el VIH/SIDA, las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y el paludismo, el Banco desincentiva la aplicación de cargos a usuarios y ayuda a los países a financiar estas actividades a través de otras medidas.

En muchos países de bajos ingresos donde las utilidades por concepto de impuestos y, por lo tanto, los recursos públicos para el sector salud, son muy limitados, muchas familias, incluidas las familias pobres, hacen aportes a un sistema de riesgo compartido. Estos sistemas incluyen financiamiento comunitario y otros planes de seguros que pueden proteger a las personas de los efectos devastadores de las enfermedades poco frecuentes, pero de muy alto costo.

El Banco trabaja activamente con los países para encontrar formas de subsidiar las primas para cubrir a los pobres, de modo de ampliar la cobertura financiera y llegar a segmentos más amplios de la sociedad. En ausencia de dichos planes de seguros, por ejemplo en comunidades de muy bajos ingresos donde los recursos gubernamentales son extremadamente limitados, el correcto diseño y aplicación de cargos a los usuarios pueden movilizar recursos adicionales provenientes de grupos en mejor situación, que a la vez se pueden usar para mejorar los servicios a los grupos más pobres. Dichos sistemas de distribución de costos pueden contribuir de manera fundamental a asegurar la disponibilidad de servicios esenciales.

Cuando los países eligen esta alternativa, el Banco trabaja en estrecha relación con las autoridades a cargo de formular políticas para asegurar que la gente pobre no tenga que enfrentar gastos, o que éstos sean mínimos. El Banco también trabaja con los países para identificar y reducir otras barreras de acceso a los servicios básicos, tales como los cobros extra oficiales que efectúan los funcionarios, los problemas en relación con el idioma y las largas distancias que deben recorrer los usuarios.

Fijación de precios del suministro de agua

El Banco Mundial propicia que las políticas de fijación de precios del agua permitan el acceso de todos los grupos de la sociedad, especialmente de los pobres, y contribuyan al establecimiento de sistemas de suministro sostenibles.

Una manera atractiva de lograr lo anterior es proporcionando subsidios públicos que cubran parte de los costos de conexión de los hogares pobres, ya que

  • los pobres suelen enfrentar dificultades a la hora de pagar altos costos de conexión por que muchas veces no cuentan con acceso a créditos para financiar tales costos;
  • las cuentas de consumo una vez realizada la conexión suelen ser similares o inferiores a los gastos familiares en agua antes de la conexión. De este modo, pagar el consumo no es un problema para los pobres;
  • los subsidios para la conexión se focalizan mejor hacia los grupos de bajos ingresos; por lo general, los subsidios al consumo de agua potable no benefician a los más pobres porque éstos no están conectados al sistema;
  • kimita el monto de subsidio público requerido (una vez que se paga la conexión, el usuario debe pagar por el agua que usa a un precio que cubre, por lo menos, los costos variables del suministro del servicio); y
  • mantiene los incentivos a los operadores para que sigan atendiendo a los nuevos usuarios conectados que pagan el consumo

Acuerdos contractuales, que apoyan la extensión de los servicios a los pobres y que, por lo tanto, les permiten aprovechar los beneficios, incluido tarifas promedio por litro mucho más bajas, asociados con la conexión al sistema.

Ingreso de pequeños operadores para fomentar la competencia en la prestación de servicios a los pobres y evitar cortes del servicio. Las cláusulas de exclusividad, por ejemplo, pueden ahogar la competencia y, en consecuencia, reducir la gama de servicios que se ofrece a los pobres, como asimismo aumentar sus precios. Los derechos de exclusividad también pueden impedir que los pobres obtengan acceso legal a servicios que, de no mediar tales derechos, se obtenían en forma gratuita. Por ejemplo, los pequeños proveedores independientes que solían suministrar agua potable a los pobres repentinamente quedan en una situación de ilegalidad o las soluciones individuales como los pozos pueden quedar fuera de la ley. Por lo tanto, el diseño de los contratos debe asegurar que no se produzca este tipo de exclusiones.

El Grupo del Banco Mundial trabaja en estrecha relación con los beneficiarios del proyecto para permitirles participar en el diseño de planes que efectivamente deseen y pueden costear.
Los acuerdos contractuales son un método eficiente y equitativo para incentivar la extensión de los servicios a los pobres y así permitirles aprovechar las ventajas asociadas con la conexión al sistema, las que incluyen entre otras cosas tarifas promedio más bajas por litro.

Otra posibilidad para no imponer altos cobros a los pobres es permitir el ingreso de pequeños operadores, lo cual fomenta la competencia en la prestación de servicios a los pobres y evita cortes del servicio. Las cláusulas de exclusividad, por ejemplo, pueden ahogar la competencia y, en consecuencia, reducir la gama de servicios que se ofrece a los pobres, como asimismo aumentar sus precios. Los derechos de exclusividad también pueden impedir a los pobres obtener acceso legal a servicios que se obtenían en forma gratuita antes de la aplicación de tales derechos. Por ejemplo, repentinamente se declara la ilegalidad de los pequeños proveedores independientes que solían suministrar agua potable a los pobres o se proscriben aquellas soluciones particulares como los pozos. Por lo tanto, el diseño de los contratos debe asegurar que no se produzca este tipo de exclusiones.

El Banco trabaja en estrecha relación con los beneficiarios de un proyecto para que puedan participar en el diseño de los planes que realmente deseen y pueden costear.

Actualizado en agosto de 2003

Contactos:
Desarrollo Humano (educación y salud)
Phil Hay (202) 473-1796. E-mail: Phay@worldbank.org
Stevan Jackson (202) 458 5054. E-mail: Sjackson@worldbank.org

Desarrollo Ambiental y Socialmente Sostenible (ESSD)
Sergio Jellinek (202) 458-2841. E-mail: sjellinek@worldbank.org
Kristyn Ebro (202) 458-2736. E-mail: kebro@worldbank.org

 

 

 

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