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Asia Oriental y el Pacífico
Avances en los últimos 40 años

La región de Asia Oriental y el Pacífico incluye a Camboya, China, Fiji, Indonesia, Kiribati, Corea, RDP Lao, Malasia, Islas Marshall, Estados Federados de Micronesia, Mongolia, Myanmar, Palau, Papua Nueva Guinea, Filipinas, Samoa, Islas Salomón, Tailandia, Timor-Leste, Tonga, Vanuatu y Vietnam.

Aunque la mayor parte de Asia Oriental registró una fuerte recuperación durante 2002, con tasas de crecimiento regional en torno al 6,7%, la región sufrió un leve retroceso durante el primer semestre de 2003 debido a la nueva debilidad económica que afecta al mundo desarrollado, el aumento del precio del petróleo y el brote del Síndrome Respiratorio Agudo (SARS, por su sigla en inglés). Sin embargo, puesto que la enfermedad logró ser controlada a mediados de año, las expectativas de crecimiento de la región en 2003 se mantuvieron en el orden del 6,1%, con una aceleración a 6.7% en 2004 debido al creciente posicionamiento de China (en especial en su condición de mercado de exportación para las economías regionales), el esperado repunte del crecimiento mundial, el aumento a fines de 2001 del precio de los productos agrícolas básicos como el arroz, el caucho, el aceite de palma, los productos derivados del coco y la madera y el mejoramiento de la confianza en los mercados de capitales emergentes.

SARS

La alerta respecto del SARS difundida en marzo por la Organización Mundial de la Salud causó gran inquietud entre el público de todo el Este asiático y también en el resto del mundo. El contagio a nivel mundial aumentó de casos aislados a mediados de marzo a 8.360 infectados a fines de mayo, estabilizándose en una cifra cercana a los 8.465 a mediados de junio, indicación de que al menos por el momento se había logrado controlar el brote. Gran parte de las consecuencias económicas negativas del brote fueron no tanto el resultado de la enfermedad propiamente tal, si no de las percepciones y temores de la gente y de las precauciones que se tomaron al respecto. Dado que según los informes difundidos el SARS se contagiaba principalmente a través de gotas de saliva y el contacto físico cercano, las industrias más afectadas fueron aquellos servicios donde se produce una relación cara a cara entre el proveedor y el cliente, como el turismo y otros sectores relacionados con esta industria, como los restaurantes y hoteles, las ventas al detalle, los viajes de negocios y el transporte.

Por ejemplo, la cantidad de turistas hacia Hong Kong y Singapur registró una merma de entre 65% y 70% durante el mes de abril respecto de los niveles de los primeros meses del año, mientras que el tráfico de pasajeros aéreos en toda la región Asia-Pacífico disminuyó en el orden del 45% durante el mismo mes. Debido a que el pánico por la epidemia alcanzó su punto máximo en abril y mayo antes de decaer de manera considerable en junio, los efectos económicos de la denominada crisis del SARS se concentraron en el segundo trimestre. Las economías de tamaño reducido con un sector turístico bien desarrollado y una cantidad considerable de casos de SARS, como Hong Kong y Singapur, fueron las más afectadas y experimentaron una contracción del producto durante ese período. En el caso de China, país que registró la mayor cantidad de casos de SARS, el crecimiento anual disminuyó su ritmo de 9,9% durante el primer trimestre hasta llegar a 6.7% durante el segundo. Sin embargo, tal es el empuje de esta economía, que las proyecciones apuntan a un crecimiento anual durante el año que sufrirá sólo una leve merma como resultado de la epidemia. Los datos disponibles para el segundo trimestre también revelan un efecto negativo limitado en otras economías del Sudeste asiático como Indonesia, Malasia, Filipinas y Tailandia.

Mirar hacia el futuro y conclusión

El futuro del Este asiático ofrece excelentes perspectivas en la medida en que disminuya el precio del petróleo, el crecimiento global retome su ritmo y los impactos a corto plazo del SARS queden en el pasado.

El rápido repunte de las exportaciones constituyó un importante catalizador de la recuperación regional en 2002: las exportaciones de la región aumentaron en alrededor del 14% en términos de divisas, luego de haber caído un 2% en 2001 debido a la recesión global y a la profunda contracción de la demanda mundial de alta tecnología. Sin embargo, las exportaciones al interior de la región fueron especialmente vigorosas, particularmente hacia China, país que está apareciendo como un eje importante para las redes regionales de producción y comercio. Por otra parte, el fuerte consumo familiar continuó siendo un apoyo importante para la recuperación y, en muchos casos, también se observó una incipiente pero poderosa tendencia al alza en las inversiones en capital fijo durante el año. Sin embargo, este panorama regional tan optimista no fue homogéneo y algunas de las economías más pequeñas o de menores ingresos registraron tasas de crecimiento más moderadas e incluso situaciones de abierta recesión.

Tal como ha venido sucediendo durante los últimos años, el crecimiento más sólido nuevamente se registró en las economías de transición como China y Vietnam, donde el PIB creció durante 2002 a una tasa del 8% y 6%, respectivamente, gracias al dinamismo sostenido de las exportaciones, el consumo y las inversiones. Pero el crecimiento también se fortaleció en varias de las naciones más afectadas por la caída del comercio mundial y la disminución de la demanda de alta tecnología registrada en 2001, superando el 6% en Corea, el 5% en Tailandia y el 4% en Malasia y Filipinas. Por otra parte, las oportunas medidas aplicadas en Indonesia ayudaron a mitigar el impacto del ataque terrorista en Bali sobre la economía de ese país, la que sin embargo mantuvo su crecimiento moderado en torno al 3 ó 4% durante un segundo año consecutivo. Con todo, el sólido crecimiento le dio continuidad a la reducción de la pobreza.

Aunque los años posteriores a la crisis financiera de 1997 han sido de extraordinaria volatilidad e incertidumbre en la economía mundial, las economías del Este asiático superaron este período en condiciones bastantes propicias. El crecimiento promedio simple en los cinco países que desencadenaron la crisis alcanzó al 4,6% en el período de cuatro años entre 1999 y 2002, aunque la cifra aumenta a 5,1% si se incluye a China y a Vietnam. Los factores que contribuyeron a conformar este escenario razonablemente positivo incluyen un amplio abanico de reformas en materia de políticas públicas (las que sin embargo con frecuencia fueron graduales e incompletas), acompañadas de un fortalecimiento progresivo de la demanda al interior de los países. El fuerte consumo a nivel familiar ayudó a sostener el crecimiento durante la contracción de las exportaciones en 2001 y también siguió impulsando la recuperación regional durante gran parte de 2002. El éxito logrado en las gestiones destinadas a recapitalizar y reestructurar el sector financiero fueron suficientes como para que la banca fomentara el surgimiento de nuevos mercados de créditos de consumo, un acontecimiento positivo desde la perspectiva del desarrollo a largo plazo, si bien tanto los administradores como los fiscalizadores del sector bancario deberán asegurar que esto no se convierta en una nueva fuente de vulnerabilidad.

El nivel del gasto en inversiones ha sido considerable en países como China y Vietnam, pero en general se ha mantenido errático y relativamente débil en el conjunto de países que sufrieron la crisis. Pero incluso ahí hubo ciertas señales de una incipiente recuperación en 2002, por ejemplo en el sector de construcción de viviendas.

Son varios los factores que deberían garantizar una mayor recuperación de la inversión en el corto plazo, entre los que se incluye el sostenido crecimiento económico nacional, la leve mejora en la rentabilidad de las empresas y la disminución del endeudamiento de éstas experimentado en 2002, la contracción gradual de la capacidad ociosa, la sostenida estabilidad macroeconómica, una baja en las tasas de interés, la superación de diferentes crisis transitorias como la del SARS y la mayor recuperación de la economía mundial que se espera en 2004.

Otro aspecto importante son los esfuerzos realizados en materia de reformas estructurales e institucionales destinados a mejorar el entorno para las inversiones, los que incluyen la disminución de las barreras a la inversión extranjera directa en el sector servicios, el fortalecimiento de la infraestructura y la prestación de otros servicios públicos útiles para las empresas y el mejoramiento del marco normativo, legal y judicial. También es importante seguir adelante con la reestructuración y reforma del sector empresarial y financiero, lo que incluye modificaciones destinadas a mejorar la fiscalización y la reglamentación financiera y el reforzamiento de la conducción de las empresas.

Si bien algunos gobiernos aplicaron políticas fiscales anticíclicas en 2003, dado el alto nivel de endeudamiento público acumulado luego de la crisis, las políticas pensadas para el mediano plazo se están concentrando cada vez más en la necesidad de lograr la consolidación fiscal y también, en cierta medida, en abordar de mejor manera el problema encubierto de los pasivos implícitos o contingentes. Si miramos hacia el futuro, será necesario centrar los esfuerzos cada vez más en mejorar la administración pública y la responsabilidad financiera, perfeccionar la prestación de servicios públicos y abordar de manera más amplia los temas relacionados con la gobernabilidad, en otras palabras, en ofrecer volúmenes cada vez mayores de bienes públicos fundamentales y a la vez mantener una posición fiscal sólida.

La asistencia que presta el Banco

El Banco trabaja con los países de la región con el fin de identificar y respaldar aquellas actividades diseñadas para aprovechar al máximo los posibles beneficios económicos del desarrollo global, manejar el desafío de la rápida transición social y económica y continuar reduciendo la cantidad total de pobres.

Durante el año fiscal, hemos complementado la asesoría en materia de políticas públicas y el apoyo técnico con una cifra que supera los US$2.000 millones en nuevos créditos para distintos proyectos. En este sentido, el Banco sigue centrando su atención en:

  • Mejorar el entorno para las inversiones y revitalizar al sector privado, lo cual incluye apoyar el desempeño del sector público y mejorar la gobernabilidad, la transparencia y la responsabilidad
  • Potenciar a los pobres y mejorar la estabilidad social.
  • Abordar las prioridades globales que incluyen el medioambiente y el comercio y asistir a los países del Este asiático para que logren cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio

Mejorar el entorno para las inversiones y revitalizar el sector empresarial en el Este asiático

El Banco trabaja en diferentes ámbitos para ayudar a conformar el tipo de entorno necesario para lograr un crecimiento y reducción de la pobreza sostenidos.

Las Evaluaciones del Entorno para las Inversiones (ICA, por su sigla en inglés), estudios que se llevan a cabo en Camboya, China, Indonesia, Malasia, Filipinas, Tailandia y Vietnam, apuntan a mejorar el entorno institucional para las inversiones privadas e identificar aquellas reformas necesarias que podrían traducirse en una mayor productividad, empresas más eficaces y en último término, la generación de más empleos. En Malasia, algunos de los hallazgos en torno a la competitividad de los sectores de la manufactura y los servicios se incorporarán en el examen de mediados del período del octavo plan de desarrollo quinquenal del país. En Mongolia, un proyecto de reforma legal está apoyando el establecimiento de un sistema de tribunales administrativos, la formación de capacidades locales en materia de información judicial y legal y la educación legal. Por su parte, un grupo de expertos está asesorando a las autoridades de China en torno a muchos aspectos de la reforma del sector financiero, entre otros la reestructuración de la banca, el desarrollo de mercado de capitales, el financiamiento para pequeñas empresas y el financiamiento rural.

Para ayudar a la región en su labor de encarar los desafíos de la alta tecnología en un mundo cada vez más competitivo, un nuevo estudio, Innovative East Asia: the Future of Growth [Innovación en el Este asiático: el futuro del crecimiento] ofrece un conjunto de medidas en materia de políticas públicas para desarrollar y fortalecer las capacidades de innovación. Por otra parte, el Centro Global de Aprendizaje a Distancia ofrece programas de conocimientos específicos para la región y para cada país en 14 centros a lo ancho de toda Asia. Además, se ha puesto en marcha InfoCity, una nueva iniciativa dedicada a formar redes electrónicas entre los gobiernos municipales de Filipinas (y se está expandiendo a China e Indonesia) para propiciar asociaciones e intercambiar las prácticas e innovaciones de gestión municipal más recientes.

El Banco aborda el tema de la gobernabilidad a través de la descentralización y la formación de capacidades administrativas y a la vez presta su apoyo a los programas que ponen énfasis en la transparencia del sector público y en la participación ciudadana. Está examinando diversas iniciativas de gobierno electrónico para evaluar la función que cumplen en disminuir la corrupción vía una mayor transparencia y en incrementar la interacción entre el gobierno y la ciudadanía. Dos proyectos de formación de capacidades en Camboya y la RDP Lao están ayudando a fortalecer las facultades del gobierno en un abanico de temas como prácticas administrativas, formulación y aplicación de políticas públicas, gestión del gasto público, gestión de recursos humanos, gobernabilidad y administración pública. Por su parte, la Asociación para la Reforma de la Gobernabilidad sigue avanzando en Indonesia en iniciativas relacionadas con la lucha contra la corrupción y reformas de la administración pública y del sector legal/judicial.

 

Reducir la vulnerabilidad y asegurar que los pobres puedan beneficiarse del crecimiento

En este tema, el Banco se centra en aquellas políticas e instituciones que ayudan a los hogares a superar los riesgos sociales, construyen un marco eficaz de políticas sociales y permiten que los pobres aprovechen los beneficios del crecimiento. Un aspecto clave de la estrategia de esta institución en los países de ingresos bajos es la ayuda que presta a los gobiernos para que éstos formulen el Documento de Estrategia de Lucha contra la Pobreza (DELP), un marco de programas y políticas con que se identifica el propio país en el ámbito macroeconómico, estructural y social y que son necesarios para propiciar el crecimiento y reducir los niveles de pobreza. Dos países (Camboya y Vietnam) ya han completado el DELP, mientras que otros tres se encuentran trabajando en él (Indonesia, RDP LAO y Mongolia).

Los programas sociales le asignan cada vez más importancia al poder de las comunidades y a los enfoques regidos por la demanda para propiciar la eficacia, la transparencia y la efectividad de su accionar. En Timor Leste, el primer Proyecto de Reconstrucción Agrícola ha ayudado a las comunidades a obtener animales y herramientas agrícolas, ha permitido reparar pequeños sistemas de riesgo y caminos y ha capacitado a los campesinos, gracias a lo cual se han vacunado más de 100.000 cabezas de ganado y búfalos y casi 250.000 cerdos. También se han distribuido más de 71.000 pollos entre los campesinos y mujeres pobres pertenecientes a alrededor de 14.000 familias. El Proyecto Filipino del Fondo Social para la Paz y el Desarrollo está intentando promover el desarrollo perdurable en Mindanao a través del financiamiento y la asistencia técnica para implementar proyectos comunitarios e involucrar a los grupos más afectados por el conflicto en curso. En Mongolia, el proyecto Medios de Vida Sostenibles está ayudando a abordar la situación de pobreza en que vive la población nómada (que constituyen el 41% del total de los habitantes del país) entregándole mayor acceso a financiamiento, brindándole los fondos para pequeñas inversiones en infraestructura y asesorándola en el manejo de los riesgos implícitos en el pastoreo. Además, el Banco está ayudando a China a financiar la expansión del programa nacional de control de la tuberculosis, la principal causa de muerte por razones de enfermedades infecciosas en el país, con el fin de llegar a más personas pobres, ya que este grupo de la población es el más afectado por este mal.

Abordar las prioridades mundiales, entre otros el medio ambiente y el comercio, y asistir a los países del Este asiático logren alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

Para mejorar el medioambiente, el Banco concentra sus recursos mediante la incorporación de los componentes medioambientales en gran parte del financiamiento sectorial destinado al sector rural, urbano, hídrico y energético. En este sentido, existen programas de manejo de bosques en Camboya, Papua Nueva Guinea y las Islas Salomón y también ofrece asesoría en materia de políticas públicas en Indonesia. El Banco ayuda a China a cumplir con sus objetivos en materia de manejo del agua y le entrega fondos para la prevención de inundaciones, el desarrollo de sistemas de riego, la incorporación de la gestión integral de cuencas fluviales y la conservación del agua en áreas agrícolas de secano en el norte del país. Además, la mayoría de los países de la región utiliza la serie de monitoreo ambiental, informes anuales por país que siguen de cerca los temas ambientales de vital importancia para los países clientes, para mantener el compromiso de las autoridades y el público en general con los problemas ambientales.

Respecto del comercio, el Banco está asesorando a los países y a la región a través de investigaciones sobre el impacto del comercio y las formas de mejorar la integración de la región para que se potencie mejor el crecimiento de cada país y se cumplan las metas de reducción de la pobreza. Además del trabajo que lleva a cabo en China, el Banco también está ayudando a Camboya y a la RDP Lao a formar capacidades nacionales para analizar los efectos de la integración comercial y para implementar políticas comerciales que favorezcan a los pobres. Por otra parte, el Banco también asesora a Vietnam sobre temas relacionados con el acceso a la OMC y provee asistencia más específica respecto de los tipos de reformas que debe emprender el país para lograr el ingreso.

Para ayudar a los países a cumplir los ODM y aparte de su trabajo constante en materia de financiamiento y políticas públicas, el Banco asesora a países como la RDP Lao, Camboya, Mongolia, Vietnam, Timor-Leste y Tailandia en el perfeccionamiento de la recopilación y análisis de datos y también en el mejoramiento de las capacidades locales para monitorear las tendencias de los indicadores sociales y de pobreza.

Actualizado en septiembre de 2003

Contacto para los medios de comunicación:
Melissa Fossberg: (202) 458-4145,
E-mail: mfossberg@worldbank.org

 

 

 

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