A través del desarrollo impulsado por la comunidad, el Banco Mundial está trabajando para reducir la pobreza en el ámbito local —comunidad por comunidad. La mayoría de los países tienen programas que dependen de las comunidades para impulsar el desarrollo, en los cuales las personas deciden cómo gastar el dinero asignado. El 10% del financiamiento está destinado a proyectos de este tipo, porcentaje que se traduce en US$2.200 millones en los últimos cinco años. Este método práctico da participación a los gobiernos locales y construye capacidad para mejorar la transparencia, la responsabilidad y la comunicación. Desde su creación en 1995, el Fondo de Acción Social de Malawi (MASAF, por sus siglas en inglés), que fue establecido para entregar servicios sociales a las comunidades más pequeñas del país, ha financiado la construcción de 4.697 salas de clase, ha apoyado la perforación en busca de agua dulce, el establecimiento de nuevos mercados y la construcción de centros comunitarios de salud. Este tipo de metodología basada en la comunidad se armoniza con la estrategia de cada país para reducir la pobreza, la cual se ajusta para abordar de manera óptima las necesidades locales. Un tercio de nuestros proyectos van en apoyo de estas estrategias nacionales.
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