RESEÑA

Reducir la pobreza en el Caribe comienza por hacerla visible: nuevos datos revelan vulnerabilidades ocultas

La pobreza en el Caribe adopta formas diferentes en cada país. Es generalizada en contextos frágiles y afectados por conflictos, como Haití; pero incluso en países de ingreso alto como Barbados persisten focos de pobreza y muchas personas siguen siendo vulnerables a caer en ella ante situaciones adversas. A estos contrastes se suman las diferencias en la manera y la frecuencia con que se mide la pobreza.  Muchos países se basan en estimaciones desactualizadas que ya no reflejan las realidades económicas, sociales y climáticas actuales. 

Esta página reúne los datos más recientes sobre pobreza a nivel regional y nacional, así como análisis y resultados de proyectos que están contribuyendo a cerrar las brechas de información y a diseñar políticas más eficaces en todo el Caribe, para garantizar que los esfuerzos de reducción de la pobreza lleguen a las poblaciones más vulnerables.

No podemos resolver lo que no vemos. Durante años, los desafíos de desarrollo en el Caribe han permanecido ocultos por la falta de datos suficientes. Esto ha limitado la capacidad de las políticas para responder a las necesidades reales de la población y lograr la reducción de la pobreza de manera sostenible.

El informe del Banco Mundial de 2025 titulado Shared Metrics, Shared Progress (Indicadores compartidos, progreso compartido), basado en un esfuerzo por armonizar los datos de encuestas de hogares utilizados para medir la pobreza,  presenta evidencia clara y comparable para seis países del Caribe (Barbados, Belice, Granada, Jamaica, Santa Lucía y Surinam). El informe muestra que hasta una de cada cuatro personas vive en pobreza: entre el 10 % y el 25 % de la población vive por debajo de la línea de pobreza de US$8,30 al día en estos países.

La pobreza es solo parte del desafío. En todos los países, excepto en Santa Lucía, más de un tercio de la población es vulnerable a caer en pobreza ante adversidades económicas o climáticas. Los seis perfiles de pobreza del informe ayudan a identificar quiénes se ven más afectados y a orientar la adopción de políticas focalizadas: 

  • La pobreza está estrechamente asociada con bajos niveles educativos y desempleo.
  • Los hogares con jefes de familia que tienen empleo tienden a registrar tasas de pobreza más bajas.
  • Los niños de 0 a 14 años presentan tasas de pobreza más altas que cualquier otro grupo etario y están sobrerrepresentados entre la población pobre.
  • Los hogares encabezados por mujeres con hijos registran tasas de pobreza particularmente altas en la mayoría de los países. 
  • La desigualdad es elevada en los seis países, excepto en Barbados.
  • El acceso a servicios básicos como saneamiento, electricidad y vivienda adecuada sigue siendo insuficiente, especialmente para los hogares pobres de Belice y Santa Lucía, según datos de las encuestas.

Estos hallazgos abren oportunidades para promover políticas regionales de reducción de la pobreza orientadas a impulsar el empleo productivo, desarrollar sistemas de protección social adaptativos, fortalecer la redistribución y mejorar el acceso a servicios básicos. 

El Proyecto de Datos para la Toma de Decisiones de la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO) (P174986) es una iniciativa regional que apoya a Granada, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, así como a la Comisión de la OECO, en el fortalecimiento de los sistemas estadísticos nacionales y regionales para la formulación de políticas basadas en evidencia. Su objetivo es mejorar la capacidad de los países para producir y difundir públicamente datos estadísticos que permitan realizar análisis a nivel nacional y regional. 

Las actividades principales incluyen la modernización estadística (por ejemplo, el desarrollo e implementación de estrategias nacionales para el desarrollo de mejoras estadísticas, legales y tecnológicas), la producción y difusión de bases de datos esenciales (como censos de población y vivienda, censos agrícolas, encuestas de bienestar de los hogares y encuestas de la fuerza laboral), el fortalecimiento de capacidades, la creación del Consejo Regional de Gobernanza de Datos de la OECO, y la creación de un catálogo regional de microdatos de la OECO para documentar y difundir microdatos.

El proyecto cuenta con un total de US$27 millones en créditos y donaciones de la Asociación Internacional de Fomento del Banco Mundial. La Junta Directiva del Banco Mundial aprobó el proyecto el 17 de mayo de 2022 y su cierre está previsto para el 30 de junio de 2027.

Principales logros hasta la fecha:

  • Se realizaron censos de población y vivienda en los tres países participantes.
  • En Granada, se llevó a cabo el censo agropecuario y se implementó, durante 12 meses, la encuesta armonizada de la fuerza laboral de la OECO. 
  • Se realizó el censo de empresas en Santa Lucía.
  • La Encuesta de Condiciones de Vida y Presupuestos de los Hogares (SLCHBS) se encuentra en campo en Santa Lucía y Granada. 
  • En octubre de 2023, se estableció el Consejo Regional de Gobernanza de Datos de la OECO y se adoptaron cuestionarios armonizados para la encuesta armonizada de la fuerza laboral de la OECO y la SLCHBS.
  • Se elaboró y publicó en línea el catálogo regional de microdatos de la OECO, que incluye documentación inicial de encuestas y está listo para la incorporación de microdatos. 

Con financiamiento del Ministerio de Relaciones Exteriores, del Commonwealth y de Desarrollo del Reino Unido, el equipo del Banco Mundial ha brindado asistencia técnica para la preparación de la Encuesta de Condiciones de Vida y Presupuestos de los Hogares en los tres países participantes. Esta asistencia incluye apoyo en el diseño y la selección de la muestra, la elaboración del cuestionario, la capacitación de formadores de encuestadores y el seguimiento del trabajo de campo.

La evaluación de la pobreza y la equidad de Surinam , elaborada en asociación con el Banco Interamericano de Desarrollo, presenta un panorama actualizado de las condiciones de vida en el país tras la crisis económica que comenzó en 2020. Utilizando los datos de la encuesta de hogares de 2022, el estudio reveló que el 17,6 % de la población de Surinam vive por debajo de la línea nacional de pobreza. Cuando se consideran aspectos más generales del bienestar, como el acceso a la educación, la atención médica y los servicios básicos, se observa que alrededor del 46 % de la población experimenta pobreza multidimensional, según la definición nacional de Surinam. La pobreza se concentra especialmente en las regiones del interior y en los hogares con niveles de educación más bajos, indicando que persisten disparidades geográficas y sociales.

En el informe se destaca que el capital humano y el empleo son elementos centrales para reducir la pobreza y promover la prosperidad compartida. Entre las prioridades en materia de políticas se destacan: 

  • Fortalecer el capital humano mejorando la calidad de la educación y ampliando el desarrollo de habilidades para adecuarlas mejor a las necesidades del mercado laboral.
  • Promover empleos de mejor calidad e impulsar la inclusión en el mercado laboral, con especial énfasis en aumentar la participación de las mujeres mediante la provisión de servicios de cuidado infantil y políticas laborales favorables a las familias. 
  • Ampliar y mejorar la focalización de la asistencia social, particularmente para los hogares pobres con niños, con el fin de cerrar las brechas de cobertura, mejorar la eficiencia y fortalecer la protección frente a contingencias económicas adversas.

La evaluación de la pobreza de Jamaica de 2024  utiliza microdatos detallados recopilados a lo largo de tres décadas para examinar la turbulenta trayectoria del país en materia de pobreza: una montaña rusa que refleja la vulnerabilidad de Jamaica frente a eventos económicos adversos. Después de alcanzar un mínimo histórico de 9,9 % en 2007, la tasa nacional pobreza casi se triplicó, llegando a 24,6 % en 2013, tras la Crisis Financiera Global. En 2019, volvió a caer a 11,0 %, pero aumentó a 16,7 % en 2021 cuando se desató la pandemia de COVID-19. Si bien Jamaica ha logrado avances desde la pandemia, sigue siendo incierto si la reducción de la pobreza será sostenible, sobre todo dados los efectos devastadores del huracán Melissa.

Esta historia de vulnerabilidad persistente refleja la dependencia de Jamaica en sectores de baja productividad, como el turismo y la agricultura, así como un mercado laboral dominado por empleos de baja calidad que son susceptibles a las recesiones económicas: en 2021, alrededor del 47,5 % de los empleos no agrícolas eran informales. El desarrollo del capital humano también sigue siendo un desafío. 

A pesar de los avances en materia de salud materna y vacunación infantil, el COVID-19 interrumpió la prestación de servicios, acentuando las desigualdades en los resultados de salud: la malnutrición es tres veces más alta en el 20 % de los hogares más pobres que en el 20 % más rico. Brechas similares entre hogares pobres y ricos, y entre zonas rurales y urbanas, también afectan la educación: los niños asisten más años a la escuela, pero no necesariamente aprenden más.

El informe destaca cuatro áreas clave para sostener la reducción de la pobreza en Jamaica:

1. Impulsar la transformación económica para crear empleos productivos: esto requiere brindar al sector privado un entorno regulatorio adecuado y la infraestructura necesaria, así como promover el emprendimiento y el uso de tecnología e innovación.

2. Fortalecer las redes de protección social para proteger a las personas vulnerables ante eventos adversos: esto supone reformas fiscales que mejoren la focalización de los sistemas de transferencias monetarias y de protección de ingresos.

3. Invertir en resiliencia climática: esto incluye reforzar prácticas climáticamente inteligentes y realizar inversiones en infraestructura para proteger los medios de subsistencia rurales, incluso ante patrones climáticos cada vez más impredecibles.

4. Aprovechar el potencial de los jóvenes: esto implica mejorar la educación, incorporar habilidades digitales en el currículo escolar y apoyar a los jóvenes emprendedores.

The World Bank