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Por qué los países deberían priorizar la aceleración de la recuperación del aprendizaje
Los Programas de Recuperación del Aprendizaje pueden ayudar a abordar las pérdidas de aprendizaje generadas por los largos cierres de escuelas, las interrupciones en el calendario académico y el acceso desigual a oportunidades de aprendizaje remoto. Existe cada vez más evidencia a nivel global que apunta a grandes pérdidas precipitadas por la pandemia del COVID-19, las mismas que han sido recogidas en un reciente informe del Banco Mundial, la UNICEF y la UNESCO. Evidencia procedente del Brasil, zonas rurales de Pakistán, zonas rurales de India y Sudáfrica, entre otros, muestra pérdidas significativas en matemáticas y lectura. Aún en países como Suiza y los Países Bajos, donde las escuelas realizaron una transición ágil al aprendizaje en línea durante los cierres de escuelas y donde el acceso de los alumnos a tecnologías digitales es alto, las pérdida de aprendizaje fue sustancial (Engzell, Frey y Verhagen 2021; Tomasik, Helbling y Moser 2021). Las simulaciones del Banco Mundial muestran que la tasa global de Pobreza de Aprendizaje —definida como el porcentaje de niños que no son capaces de leer y comprender un texto simple a los 10 años—puede incrementarse hasta 70%, en comparación con el 53% correspondiente a épocas previas a la pandemia (Azevedo, Rogers, Cloutier et al. 2021).
La pandemia ha precipitado otros impactos negativos, más allá del aprendizaje. Existen informes de incrementos en la deserción escolar en muchos países, un tema que afecta de manera desproporcionada a las niñas y a las poblaciones vulnerables; se pronostica que hasta 24 millones de niños abandonarán la escuela como resultado de la pandemia del COVID-19 (UNESCO 2020a). Adicionalmente, la prevalencia a nivel global de síntomas de ansiedad y depresión entre niños y adolescentes se ha elevado debido al aislamiento social, cierre de escuelas, estrés familiar y otras alteraciones (Racine et al., 2021). Finalmente, las pérdidas de aprendizaje debido al cierre de escuelas también tendrán consecuencias económicas si no son abordadas: el impacto podría costar hasta $17 billones en valor actual en ganancias perdidas a futuro (Azevedo, Rogers, Cloutier et al. 2021).
Es nuestro deber garantizar que esta cohorte de alumnos logre una educación equivalente a aquella recibida por las generaciones previas, a pesar del tiempo perdido. Para asegurar que esta cohorte de alumnos recupere el tiempo perdido durante la pandemia, los países deben priorizar los enfoques de educación acelerada para que todos los alumnos logren ser competentes en relación al grado en el que están. Proponemos que los países adopten Programas de Recuperación del Aprendizaje que consistan en una combinación contextualmente adecuada de políticas basadas en evidencia para recuperar el aprendizaje. Pueden aprovecharse tres líneas de acción para acelerar la recuperación del aprendizaje: consolidar el currículo, incrementar la eficiencia de la instrucción e incrementar el tiempo de instrucción. La combinación de políticas debería desarrollarse en base a información procedente de evaluaciones de aprendizaje que se centre en los actuales niveles de aprendizaje y en las brechas de aprendizaje, así como en la capacidad del sistema educativo. Esta nota ofrece un breve resumen sobre cómo se podrían ver estas políticas en práctica y ofrece ejemplos de países de todo el mundo.
Programas de Recuperación del Aprendizaje
Medición del aprendizaje
El estado de São Paulo en Brasil realiza continuamente mediciones del aprendizaje de los alumnos, incluyendo pérdidas de aprendizaje incurridas durante los cierres de escuelas y está utilizando esa información para ayudar a guiar la recuperación. En Indonesia, el organismo de evaluación nacional ofrece a los maestros herramientas de evaluación de diagnóstico en el idioma local para las materias principales, así como lineamientos para calificar e interpretar resultados. Una vez que los países utilizan estas evaluaciones para diagnosticar los niveles de aprendizaje de los alumnos, podrán definir e implementar las políticas de respuesta para acelerar la recuperación del aprendizaje. Las tres líneas de acción que se presentan a continuación constituyen un menú de opciones entre las cuales los países pueden seleccionar y adaptar según su contexto específico.
Para saber más acerca de las evaluaciones, ver la nota sobre políticas Evaluación del aprendizaje y exámenes de gran importancia.
Línea de acción 1: Consolidar el currículo
En primer lugar, los maestros necesitarán apoyo en la instrucción para implementar estrategias como la pedagogía estructurada y la instrucción focalizada, incluyendo orientación técnica para evaluar los niveles de aprendizaje de los alumnos. Ofrecer oportunidades de desarrollo profesional de alta calidad que proporcionen apoyo continuo a los maestros resulta más importante que nunca. Un programa que ofrezca monitoreo y apoyo de coaching frecuente a los maestros mejoró los resultados de los alumnos en Gambia. Adicionalmente, a medida que las escuelas cerraban en todo el mundo y los sistemas educativos cambiaban a educación remota, la falta de acceso de los maestros a tecnología y habilidades tecnológicas se convirtió en una barrera para lograr una educación remota efectiva. El aprendizaje híbrido ha llegado para quedarse con el fin de mejorar la prestación de la educación y preparar los sistemas para impactos futuros. Para apoyar a los maestros a nivel tecnológico, resulta esencial capacitarlos en habilidades digitales. Por ejemplo, además de garantizar que maestros y alumnos tengan acceso a hardware y software, PlanCeibalen Uruguay ayudó a los maestros a desarrollar habilidades digitales. En Turquía, Kenia y Sudáfrica se han utilizado plataformas comoWhatsApp y Facebookpara facilitar el apoyo entre maestros. Finalmente, los sistemas educativos y las escuelas pueden apoyar la resiliencia de los maestros monitoreando su bienestar, mitigando el agotamiento, proporcionando oportunidades para el aprendizaje entre pares y fomentando la motivación intrínseca. Stir Education se asocia con los gobiernos para estimular la motivación de los maestros en la India y Uganda, mediante la creación de redes, acciones, retroalimentación y reflexión entre pares. HealthyMinds@Work en México es un programa piloto que ayuda a los maestros a mejorar su bienestar psicosocial.
Para obtener más ejemplos sobre cómo apoyar a los maestros, ver la notaPreparar y apoyar a los maestros.
Utilizar instrucción focalizada
Diversos países han adoptado la instrucción focalizada para acelerar la recuperación del aprendizaje. Brasil actualmente se encuentra realizando un piloto de instrucción focalizada que se implementa en cuatro campamentos de dos semanas de duración de 1.5 horas por día; la idea es tener esta intervención disponible en todas las escuelas con una población vulnerable de al menos 70%. Uzbekistán también está ampliando programas de recuperación enfocándose en agrupar a los alumnos según niveles de aprendizaje. Otros países han incorporado principios de instrucción dirigida dentro de nuevos enfoques pedagógicos. En Camboya, el Ministerio de Educación y ONG locales socias desarrollaron un programa que dedica doce horas por mes a abordar las brechas de aprendizaje mediante ejercicios dirigidos. Ellos desarrollaron “paquetes de recuperación del aprendizaje” que comienzan con una evaluación de diagnóstico de las brechas de conocimiento alrededor de cinco competencias clave en khmer y cinco en matemáticas y luego orientan a los maestros para que agrupen a los alumnos según sus competencias (en base a los resultados de la evaluación) e implementen ejercicios activos para los alumnos con distintos niveles de dificultad (KAPE 2021). En Chile, el Ministerio de Educación lanzó un programa nacional que ayuda a las escuelas a implementar un enfoque pedagógico que promueve la competencia de conceptos clave previos que se necesitan para el aprendizaje a nivel del grado. Para cada Objetivo de Aprendizaje, la metodología de tres partes consiste de una fase de nivelación, una fase donde se aprende nuevo contenido y una evaluación formativa. Los resultados determinan si la clase continuará con el aprendizaje o si regresará a la fase de puesta al día (Ministerio de Educación de Chile 2021).
Establecer programas de pedagogía estructurada
En un ensayo de control aleatorio llevado a cabo en Bangladesh, se comprobó que un programa de autoaprendizaje individualizado (realizado con papel y lápiz) mejoró significativamente las capacidades matemáticas de los alumnos. El programa, que utiliza el método Kumon de aprendizaje, asigna primero a cada alumno a un nivel inicial basado en su rendimiento en una prueba de diagnóstico. Luego, los instructores les dan a los alumnos una serie de hojas de ejercicios de creciente dificultad, y van ajustando las hojas en función del progreso de cada alumno. Este esquema fue diseñado para garantizar que cada alumno trabaje a un nivel acorde a sus habilidades individuales, avanzando y aprendiendo nuevos conceptos en pequeños pasos a través de pistas y ejemplos de fácil comprensión (Sawada et al. 2020). En Jordania, el programa híbrido “Learning Bridges” promueve la recuperación del aprendizaje mediante la distribución semanal de hojas impresas de actividades autoguiadas a los alumnos de los grados 4 a 9. Estas hojas contienen ejercicios que cubren temas transversales del plan de estudios de esa semana, y códigos QR a través de los cuales los estudiantes pueden seleccionar recursos multimedia para las áreas del año escolar anterior en las que necesitan reforzar su comprensión (UNICEF Jordania 2021).
Establecer programas de tutoría en pequeños
En general, el Global Education Recovery Tracker calcula que 1 de cada 3 países ha utilizado la tutoría para apoyar el aprendizaje remoto desde comienzos de la pandemia. En 2020, el Reino Unido lanzó el Programa Nacional de Tutoría, que ofrece servicios de tutoría de alta calidad a alumnos en escuelas públicas primarias y secundarias. Se ofrece tutoría subsidiada o gratuita ya sea mediante proveedores de servicios contratados (socios en enseñanza) o individuos (mentores académicos) para proporcionar instrucción adicional en seis áreas de diversas materias. Los maestros y líderes escolares deciden cuál enfoque se adapta mejor a sus necesidades, con qué socios trabajar y qué estudiantes se beneficiarían más de recibir tutoría. En América Latina, dos países han aprovechado a la comunidad universitaria para brindar programas de tutoría. En el programa nacional chileno Tutores para Chile, los alumnos que estudian carreras de enseñanza pueden completar sus prácticas profesionales de manera virtual dando clases de tutoría a pequeños grupos de estudiantes que necesitan apoyo adicional (Ministerio de Educación de Chile, 2020). En República Dominicana, J-PAL se ha asociado con el Ministerio de Educación para realizar un piloto de un programa de tutoría en línea que empareja a alumnos de secundaria de entornos en desventaja con alumnos universitarios voluntarios para recibir apoyo académico personalizado mediante una plataforma segura (JPAL 2021). Esta es una adaptación del programa italiano Tutoring Online Program (TOP), implementado en 2020, que obtuvo resultados positivos en el desempeño académico (Carlana & La Ferrara, 2021). Finalmente, la teletutoría, a través de llamadas telefónicas y SMS a alumnos y padres, ha surgido como una alternativa prometedora a bajo costo versus las tutorías virtuales o presenciales. Dichas intervenciones con tecnologías elementales han impulsado los resultados de aprendizaje de los alumnos en Botsuana y Bangladesh (Angrist,Matsheng& Bergman, 2021; Hassan, Islam, Siddique & Wong 2021).
Línea de acción 3: Incrementar el tiempo de instrucción
Tener clases durante el verano es un enfoque para lograr más tiempo de instrucción con miras a la recuperación, además de una oportunidad para implementar enfoques dirigidos, tales como la instrucción dirigida y tutorías de grupos pequeños. Si bien la escuela de verano es una intervención bastante común, podría necesitar ser ampliada para abarcar a más alumnos debido a las interrupciones causadas por el COVID-19, cosa que algunos países han hecho (Perry 2020). En las Filipinas, se ofrecieron clases de verano en 2020 a alumnos que habían recibido una calificación menor a 75% en el año escolar previo (UNESCO 2020b). En Madagascar, el gobierno amplió en 2020 un programa ya existente de ‘recuperación’ de dos meses durante el verano para alumnos que se reintegran a la escuela luego de haber dejado el sistema; asimismo, está colaborando con la UNICEF para integrar la instrucción focalizada dentro del programa (UNICEF Madagascar 2020; Angrist et al. 2021). En 2021, Estados Unidos lanzó el Summer Learning & Enrichment Collaborative, que brinda $1.2 mil millones a los estados para ser utilizados en programas educativos de verano. Los programas de verano se asocian con mejoras en el aprendizaje cuando son intensivos, cuentan con buenos recursos, ofrecen enseñanza en grupos pequeños por parte de profesores capacitados y experimentados, y se centran en el contenido académico (en vez de actividades recreativas o extracurriculares). Uno de los desafíos de los programas de verano es garantizar la asistencia regular, debido a su carácter voluntario.
Otro enfoque relacionado con el incremento del tiempo de instrucción consiste en hacer cambios en el calendario académico. Desde 2020, Kenia se encuentra implementando un “programa intensivo” acelerado, de dos años, diseñado para ayudar a los alumnos a ponerse al día sin tener que repetir clases previas, añadiendo un cuarto trimestre, en añadidura a los tres trimestres habituales por año escolar, lo que se hace acortando las vacaciones y aumentando el tiempo de aprendizaje entre trimestres. El calendario escolar normal se retomará en 2023. Finalmente, México extendió su año escolar 2021-22 con el fin de incluir 10 días adicionales de escuela.