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ARTÍCULO

Actualización económica de Oriente Medio y Norte de África: Recuperación después de la crisis

Mayo 01, 2010


Mayo de 2010. La región de Oriente Medio y Norte de África (MENA, por sus siglas en inglés) se está recuperando de la crisis financiera junto con la economía mundial. Se prevé en 2010 un crecimiento del 4,4% en toda la región, impulsado por el consumo interno y la contribución positiva de la demanda externa. Los países se recuperan de diferente manera de la crisis dependiendo de cuáles hayan sido sus condiciones iniciales y de la intensidad del impacto a través de los tres canales principales por los cuales la crisis financiera mundial afectó a las economías de la región: el sector financiero, el precio del petróleo y la balanza de pagos, reflejándose el impacto en el comercio y en el flujo de remesas e inversiones extranjeras directas.

Los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) están al frente de la recuperación regional dado que repuntó el precio del petróleo y el sector financiero del CCG se está estabilizando. Se prevé un crecimiento del 4,4% para 2010 en los países del CCG, una recuperación notable si se considera el crecimiento cercano al 0% en 2009. Estos países fueron los más afectados por la crisis debido a un impacto negativo en los términos comerciales asociado a la caída del precio del petróleo y al impacto financiero que desestabilizó a los sobreextendidos bancos nacionales y condujo a la explosión de una burbuja inmobiliaria. Las reservas acumuladas y otros activos permitieron a los gobiernos responder rápidamente con estímulos fiscales y monetarios, evitando una desaceleración más profunda del crecimiento y respaldando su avance.

  • Se espera que la recuperación de los países del CCG tenga un impacto positivo en otros países en desarrollo de la región, especialmente a través de un mayor flujo de remesas e inversiones extranjeras directas
  • La crisis financiera de Dubai  todavía se está desarrollando pero la oferta de reestructuración de la deuda mundial de este país ha contribuido a una mayor claridad acerca de las perspectivas de los Emiratos Árabes Unidos.
  • Se espera que el gran gasto fiscal en curso de Abu Dhabi ayude a la recuperación y respalde la “estrategia de centros de servicios” para la integración y el desarrollo económico.

Los países en desarrollo exportadores de petróleo sintieron el impacto de la crisis y actualmente la recuperación, en gran medida por la vía del precio del petróleo, debido a la integración limitada de sus sectores bancarios en los mercados financieros mundiales y a la importancia del petróleo en sus exportaciones. Se espera que el crecimiento de los países en desarrollo exportadores de petróleo aumente del 2,2% en 2009 al 4,2% en 2010.

  • La sostenibilidad de su recuperación depende de la evolución de la demanda mundial de petróleo y del precio del mismo.
  • No se espera en la actualidad  una mayor presión al alza de precios del petróleo, debido a la gran capacidad de reserva y al poco o nulo crecimiento de la demanda en el G3. No se pueden descartar, sin embargo, picos temporarios en respuesta a crisis no previstas durante el curso de 2010–11.
  • Reconociendo su vulnerabilidad, la mayoría de los países del grupo han puesto en marcha paquetes de estímulos, pero su capacidad de respuesta ha variado según su espacio fiscal, las reservas acumuladas y el acceso al financiamiento externo.

Los importadores de petróleo fueron afectados por la crisis a través de efectos secundarios en el comercio y en los flujos de remesas e inversiones extranjeras directas, de modo que su recuperación dependerá principalmente de su recuperación en mercados clave como Estados Unidos y los países del CCG. La débil recuperación que se espera en la zona del euro arrastrará consigo el crecimiento en el corto plazo, en particular el crecimiento de los que tienen fuertes vínculos con mercados de la UE. Se cree que el crecimiento de los importadores de petróleo disminuirá del moderado aunque respetable 4,8% en 2009, cuando los sectores clave no petroleros, como los servicios, permanecieron relativamente resistentes, al 4,5% en 2010.

  • El comercio se está recuperando y se espera que los ingresos por exportaciones de los importadores de petróleo crezcan un 7,7% en 2010, después de haberse reducido un 13% en 2009.
  • Se espera un crecimiento del flujo de remesas del 1,3% en 2010, aunque  este ritmo es mucho más lento que el que se observó durante los años anteriores a la crisis.
  • La crisis no ha llevado a revertir las reformas y éstas se han mantenido en ejecución mientras que en algunos casos los países han continuado con las reformas iniciadas antes de la crisis.

La alta tasa de desempleo ha sido un problema permanente de Oriente Medio y Norte de África durante años, y la crisis ha atenuado las perspectivas de mejora en el corto plazo. Aunque el impacto de la crisis sobre las tasas oficiales de desempleo ha sido insignificante en la mayor parte de los países de la región, las cifras de participación, que ya eran bajas comparadas con las de otros países antes de la crisis, se redujeron cuando trabajadores desalentados abandonaron la fuerza laboral y decidieron no buscar trabajo en el mercado oficial de empleo. Además, las estadísticas globales de mano de obra esconden el impacto negativo sobre algunos sectores. Los trabajadores de los sectores manufactureros han sido especialmente vulnerables durante esta crisis, aunque las pérdidas de empleo en estos sectores fueron compensadas en parte por la creación de puestos de trabajo en las industrias de bienes y servicios no transables.

Grandes reservas de gas y petróleo, una mano de obra joven y en crecimiento y un creciente impulso para buscar maneras de diversificar sus economías, implican que el potencial de crecimiento de la región es alto, pero los países de Oriente Medio y Norte de África continúan enfrentando importantes desafíos a largo plazo.

  • El estándar de vida de la región se estancó debido a que el aumento de los ingresos no ha sido suficiente en relación al crecimiento poblacional.
  • Altas tasas de desempleo, especialmente entre los jóvenes, baja participación en la fuerza de trabajo, en particular de las mujeres y la informalidad se han traducido en una de las tasas más bajas de empleo formal del mundo.
  • Las tasas de inversiones privadas no aumentaron en la mayoría de los países de la región de manera proporcional a la mayor orientación hacia los mercados y el sector privado.

Los principales obstáculos para el crecimiento a largo plazo son el acceso a la financiación, que es muy bajo en la región, las cuestiones de competitividad y el ambiente de negocios no competitivo que enfrentan las empresas en Oriente Medio y Norte de África.

Asegurar el acceso a la financiación sin comprometer la estabilidad financiera será el principal desafío para la región, aunque también crecen en importancia las cuestiones relacionadas con sistemas de reglamentación débiles, la gobernabilidad corporativa y la dependencia excesiva del sistema bancario.

  • La desaceleración del crecimiento del crédito como resultado de la crisis ha agregado urgencia al programa de acceso porque la restricción de créditos que se espera en el período posterior a la crisis afecta de manera desproporcionada a los segmentos desatendidos, normalmente las familias y empresas de alto riesgo. 
  • Ocuparse de la agenda de estabilidad será igual de difícil. Las condiciones previas para una disciplina de mercado eficaz son más débiles en esta región que en los países desarrollados debido a la debilidad de las instituciones y a que los agentes del mercado son menos sofisticados.

Los problemas clave del entorno empresarial en Oriente Medio y Norte de África incluyen la incertidumbre en las regulaciones y políticas y la implementación discrecional de las reformas que impiden la participación uniforme de todas las empresas y alientan el ejercicio del acceso privilegiado. Estos problemas, junto con las barreras para la entrada y salida, han creado un ambiente de estancamiento. Ocuparse de estas cuestiones demandará la aplicación de normas y reglamentos en forma coherente y sin discriminación entre las empresas y la introducción de reformas que promuevan el dinamismo de los negocios, la inversión privada y la innovación.


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