ARTÍCULO

Bonos para un crecimiento verde brindan a inversores individuales una manera de ayudar a abordar los desafíos del cambio climático

Mayo 21, 2015


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Wu Zhiyi/World Bank

TITULARES
  • El Banco Mundial fue pionero en el mercado de bonos verdes cuando emitió su primer bono de este tipo en 2008.
  • La mayoría de los bonos verdes del Banco ha sido adquirida por grandes gestores de activos, fondos de pensiones y otros inversores institucionales que buscan oportunidades de inversiones sostenibles y responsables y que estén destinadas específicamente a abordar el cambio climático.
  • Se diseñó un novedoso producto denominado “bonos para un crecimiento verde” para atraer no solo a los grandes inversores institucionales, sino también a los inversores minoristas individuales.

El Banco Mundial continúa avanzando en el mercado de bonos verdes con su última serie denominada “bonos para un crecimiento verde”. Se trata de bonos verdes con un rendimiento vinculado a un índice accionario ético.

Este novedoso producto, desarrollado en colaboración con BNP Paribas, se diseñó para atraer no solo a los grandes inversores institucionales, que son los compradores habituales de bonos del Banco Mundial, sino también a los inversores minoristas individuales.

Estos inversionistas buscan oportunidades que tengan un impacto positivo sobre el medio ambiente y ayuden a abordar los desafíos del cambio climático, obteniendo al mismo tiempo un rendimiento de su capital, potencialmente superior al de otras oportunidades que se ofrecen en el actual entorno  de bajas tasas de interés.

Cada año, el Banco Mundial —conocido oficialmente como el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento o BIRF— realiza emisiones de deuda por un monto que oscila entre US$30 000 millones y US$50 000 millones en los mercados mundiales de capital para financiar sus préstamos a los países clientes. Como institución con una calificación crediticia AAA, el Banco puede pedir prestado a tasas atractivas y traspasarlas a sus clientes. Gran parte de su emisión de deuda es adquirida por bancos centrales y grandes inversores institucionales.

Además, el Banco también adapta transacciones más pequeñas destinadas a inversores minoristas, en particular a través del mercado Uridashi para inversionistas individuales de Japón, y ahora a través de los bonos para un crecimiento verde dirigidos a personas de todo el mundo preocupadas por el tema climático.

Hasta ahora, el Banco ha lanzado 12 bonos para un crecimiento verde dirigidos a inversores de Europa (entre ellos, de Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo, Mónaco y Suiza), Asia y Estados Unidos. Algunos de estos bonos han sido suscritos en forma privada con inversores institucionales o particulares con un  elevado patrimonio, mientras que otros han sido comercializados entre el público en general en un periodo de cuatro a seis semanas.

La demanda de bonos para un crecimiento verde ha sido particularmente fuerte en Europa, donde los pedidos finales más que sextuplicaron las metas originales. Por ejemplo, el primer bono para un crecimiento verde ofrecido en Bélgica y Luxemburgo (i) cerró con suscripciones totales de US$91 millones, y el segundo, ofrecido en Francia, Luxemburgo, Mónaco y Suiza, (i) cerró con una suscripción total de US$103 millones, superando ambos el objetivo inicial de US$15 millones en la primera semana del periodo de suscripción.

Una transacción reciente lanzada en Estados Unidos cerró con suscripciones totales de casi US$30 millones. En Asia, particulares de elevado patrimonio han solicitado tres transacciones de bonos para un crecimiento verde por un total de US$60 millones.

La fuerte demanda de bonos para un crecimiento verde por parte de individuos no solo ayuda a aumentar el reconocimiento del Banco Mundial como una organización internacional de desarrollo comprometida con la lucha contra el cambio climático a través del financiamiento de proyectos en sus países miembros, sino que también es una señal alentadora de que las personas se preocupan por el cambio climático y quieren invertir su propio dinero en soluciones que ayuden a abordar los desafíos de este fenómeno.


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Proyecto de Electrificación Rural en Perú

Raul Tolmos/World Bank


En los últimos años, la Tesorería del Banco Mundial ha estado estimulando directamente la participación del sector privado en las cuestiones climáticas a través de diversas iniciativas, incluido su Programa de Bonos Verdes. Desde la primera transacción de bonos verdes en 2008, el Banco Mundial ha emitido bonos de este tipo por un valor de US$8200 millones mediante 94 transacciones en 18 monedas. Los fondos están apoyando 75 proyectos inocuos para el clima en 24 países. (i) Por otra parte, la Corporación Financiera Internacional (IFC), la entidad del Grupo Banco Mundial dirigida al sector privado, ha emitido bonos verdes por un monto superior a US$3700 millones, incluyendo dos transacciones  de US$1000 millones en 2013.

El mercado de bonos verdes está creciendo rápidamente. A finales de 2014, las emisiones anuales superaron los US$35 000 millones, más del triple de los US$11 000 millones emitidos el año anterior. Además, la diversidad de emisores ha evolucionado desde los emisores originales, es decir los bancos multilaterales de desarrollo, hasta incluir a Gobiernos y organismos locales, empresas de servicios públicos, y otros emisores corporativos. Al término de 2014, se habían emitido bonos verdes en más de 20 monedas diferentes de emisores con calificaciones crediticias AAA y B.

Los grandes inversores institucionales han sido importantes compradores de bonos verdes. Cada vez más inversores de renta fija han comenzado a incorporar consideraciones ambientales, sociales y de buen gobierno en sus procesos de inversión. También están tratando de reducir los riesgos climáticos en sus carteras y explícitamente apoyar proyectos con un enfoque climático. Los bonos verdes proporcionan una opción de inversión que satisface esos objetivos, ofreciendo al mismo tiempo un rendimiento financiero en consonancia con otros bonos comparables.

Con su último producto, los bonos para un crecimiento verde, el Banco Mundial incorpora la participación de particulares, dándoles una oportunidad de inversión que ofrece un rendimiento financiero vinculado a un índice accionario ético en el que se utilizan los fondos para apoyar proyectos que abordan el cambio climático.

Los bonos para un crecimiento verde proporcionan a los inversores una protección principal del 100 % basada en la calificación crediticia AAA del Banco Mundial. El rendimiento está vinculado al desempeño a largo plazo del Índice Accionario Ético de Europa. Este índice está compuesto por 30 acciones europeas, seleccionadas en base a un análisis realizado por Vigeo, un organismo independiente de calificación ambiental, social y de buen gobierno, y el Foro Ethibel, un organismo consultor belga independiente que califica y realiza auditorías sobre la sostenibilidad, la ética y los parámetros de responsabilidad social de las empresas. Solactive, un proveedor de índices mundiales, es el propietario, y calcula y administra dicho índice.


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