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ARTÍCULO

Un esfuerzo concertado por reverdecer el paisaje de América Latina

Agosto 07, 2015


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TITULARES
  • Un enfoque innovador ayuda a encontrar formas de conservar los bosques y ralentizar el ritmo y el impacto del cambio climático.
  • Chile, El Salvador, México y otros están tomando medidas para reducir las emisiones de carbono causadas por la deforestación y degradación de los bosques.

Recuperar bosques. Monitorear la pérdida individual de árboles. Usar fertilizantes biológicos. Trabajar junto a las comunidades. ¿Qué tienen en común todos estos elementos?

Forman parte de un menú de soluciones que están adoptando los países de América Latina para lograr la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación Forestal (REDD+, por su sigla en inglés).

REDD+ es una iniciativa mundial que ayuda a asignarle un valor financiero al carbón almacenado en los bosques; les ofrece iniciativas a los países en desarrollo para reducir las emisiones de las tierras forestales, y mecanismos a los países desarrollados para pagar por el carbón que no se emite a la atmósfera como resultado de la conservación de los bosques.

¿Por qué es importante esto?

Cada año, son taladas y destinadas a otros usos alrededor de 13 millones de hectáreas forestales. Según algunos cálculos, apenas queda un cuarto de los bosques primarios del mundo. Pero los bosques son cruciales, en especial para los pobres rurales, que dependen de los ecosistemas forestales como medio de vida.

Los bosques representan una fuente renovable de alimento, madera y medicina, albergan a especies polinizadoras que favorecen la agricultura y ayudan a detener la erosión del suelo. Una parte significativa del agua dulce del mundo proviene de las áreas boscosas, que también ayudan a capturar las emisiones de carbono y a evitar que la temperatura mundial suba a niveles alarmantes.

Por eso, estos esfuerzos concertados son esenciales para conservar los bosques existentes así como los medios de vida dentro y fuera de los bosques.

No existe un planteamiento único en términos de REDD+. Las actividades programáticas varían en estrategia y abarcan a una amplia gama de actores en agricultura, energía, transporte, tierra, minería y forestación para llegar a tener un impacto sobre las decisiones que involucran a los bosques.

Los programas de reducción de emisiones en América Latina y en todo el mundo están ampliando las actividades REDD+, llevándolas desde proyectos específicos a una ecología del paisaje, de manera que en el futuro sirvan de base para programas y estrategias REDD+ aplicables a todo un país.

En Chile, las actividades REDD+ abarcan cinco regiones del país, y buscan monitorear la degradación forestal, frecuentemente causada por la demanda de leña y maderas preciosas.  Para lograr esto, el país planea desarrollar nuevas herramientas y enfoques para medir el carbono perdido a través de la desaparición individual de los árboles. Esto implica un desafío mayor y técnicamente más complejo que medir áreas deforestadas completamente exentas de árboles. 

Con el apoyo del Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques, Chile también está invirtiendo cerca de US$1 millón para fortalecer la comunicación con comunidades locales, incluidas formas de evitar la degradación causada por la recolección de leña.

Otro ejemplo en la región es El Salvador.

Con apenas 2 por ciento de su superficie forestal original, reforestar y renovar el paisaje representan el núcleo de las actividades REDD+ en el país. En países como este, que sufren el embate de aludes, inundaciones, sequías, huracanes, temperaturas extremas y un nivel del mar que aumenta constantemente, se pueden obtener resultados significativos a través de actividades REDD+ a nivel comunitario, que sirven para capturar carbono, así como para ayudar a sobrellevar los eventos naturales y restaurar los paisajes degradados.

Mediante la rotación de cultivos, el uso de terraplenes y la siembra en curvas de nivel, se puede contener la erosión, retener más agua y capturar más carbono.  Plantar árboles en tierras cultivables estabiliza el suelo, ayuda a regular los ríos y brinda protección ante inundaciones. El uso de fertilizantes biológicos reduce la contaminación de los ríos y manglares y reduce el carbono en la atmósfera.

Las actividades del programa REDD+ de El Salvador mitigan los efectos del cambio climático y respaldan el compromiso nacional con la seguridad alimentaria y medios de vida sostenibles.


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El enfoque mexicano en torno al REDD+ combina el financiamiento complementario de diferentes fuentes y el aprovechamiento de décadas de experiencias positivas en gestión comunitaria de recursos naturales. De esta forma, ayudan a las comunidades rurales a gestionar sus bosques, desarrollar capacidades, y generar un ingreso adicional a partir de productos y servicios forestales (incluido el almacenamiento de carbono). A la vez, marca el camino a seguir hacia un enfoque más programático en torno al financiamiento forestal y la innovación, y se espera que redunde en resultados a escala nacional.

Cualquier actividad ambientalmente inteligente que se lleve a cabo hoy puede tener un impacto significativo a futuro. A través del desarrollo de programas de ecología del paísaje, la comunidad internacional, los gobiernos nacionales, las organizaciones locales y el sector privado trabajan mancomunadamente en la elaboración de un enfoque integrado de ordenamiento territorial que beneficie a las personas y su medio ambiente.


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