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Mediante libros de cuentos ilustrados y rimas se estimula el aprendizaje de los niños más pequeños en Bangladesh

Noviembre 20, 2015


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Destacados
  • En Bangladesh, 61 millones de niños sufren malnutrición y otros problemas relacionados con el desarrollo. La mayoría de los niños carece de estimulación adecuada y oportunidades de aprendizaje precoz.
  • Un programa de bajo costo, administrado por Save the Children, enseña a las madres de las familias más pobres algunas maneras de interactuar y jugar con los niños más pequeños.
  • El Banco Mundial financia una evaluación a fondo del programa en Satkania, Muladi y Kulaura como parte de su apoyo a Bangladesh en el área del desarrollo en la primera infancia.

Distrito de Barisal, 20 de noviembre de 2015. En un modesto hogar del sur de Bangladesh, Mina, de 19 años, narra cuentos a su hijo Musa, que aún no cumple 3 años. Ella le enseña rimas y canciones y leen juntos libros de cuentos ilustrados. El niño clava sus ojos en las páginas y mantiene su boca abierta, como muestra de su entusiasmo.

“Conoce muy bien los libros”, explicó Mina con orgullo. “Si le muestro una imagen de una hoja, me dirá ‘es del árbol’”. Señalando una imagen del libro, Mina dijo que le hace preguntas. “¿Me puedes decir cuántas cebollas hay?, le preguntaré a Musa y él me responderá correctamente”.

Musa no estuvo siempre tan interesado. Pero, hoy en día, Mina tiene grandes esperanzas para él. “Ahora veo el interés de mi hijo. Sueño que va a ser el primero de su clase”, dijo. “Cuando sea médico, voy a estar muy orgullosa”.

¿Qué cambió?

El Programa de Estimulación en la Primera Infancia, (i) de bajo costo y administrado por Save the Children, enseña a las madres y otras personas encargadas de cuidar a los niños de familias muy pobres algunas maneras de interactuar y jugar con los niños menores de 3 años. El programa piloto también les enseña cómo responder adecuadamente a las necesidades emocionales y físicas de estos.

Los primeros años de un niño son especialmente importantes para su desarrollo

“Esos primeros años pueden ser un momento de grandes oportunidades si el niño es estimulado correctamente. O pueden ser un periodo de gran vulnerabilidad, si el niño está expuesto a violencia o estrés”, señaló Marjorie Chinen, investigadora superior de American Institutes for Research, (i) quien integra el equipo apoyado por el Banco Mundial que evalúa el impacto del programa en el desarrollo infantil.

“Por eso es muy importante educar a los padres sobre la importancia de la estimulación en la primera infancia”, agregó Chinen.

El apoyo al desarrollo en la primera infancia es parte ahora de la agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, como reconocimiento del efecto a largo plazo que este desarrollo tiene en la capacidad de aprendizaje de los niños y en los ingresos y la productividad durante su vida adulta.

El programa piloto de Save the Children ya se implementa a través del programa de nutrición existente del Servicio Nacional de Nutrición de Bangladesh, que se gestiona a través de clínicas comunitarias y visitas domiciliarias. Como parte del programa piloto, los proveedores de atención de salud y planificación familiar comunitarios asesoran a las familias acerca de las prácticas de estimulación en la primera infancia. Organizan reuniones presenciales en el hogar o en las clínicas comunitarias durante las visitas a los bebés sanos o enfermos. Cada hogar que participa en el programa recibe además una tarjeta de desarrollo infantil y dos libros de cuentos ilustrados, además de instrucciones sobre cómo usar estos recursos.

El Banco Mundial y otros asociados en la tarea del desarrollo también apoyan los esfuerzos de Bangladesh de incorporar el desarrollo en la primera infancia en la educación pública a través de su programa de educación primaria a gran escala. En los lugares donde aún no existe capacidad pública de ofrecer educación preescolar, el programa procura trabajar con organizaciones no gubernamentales que atienden a los niños pequeños, en particular en las zonas más apartadas.

“Trabajar con los padres para ayudarlos a vincularse más con sus hijos a través de la estimulación intelectual con libros y narraciones es una manera muy efectiva de garantizar un desarrollo saludable y la preparación para el aprendizaje en la escuela”, dijo Claudia Costin, directora superior de Educación del Banco Mundial.

Muchos niños podrían beneficiarse

En Bangladesh, 61 millones de niños sufren malnutrición (i) y otros problemas relacionados con el desarrollo. La mayoría de los niños carece de estimulación adecuada y oportunidades de aprendizaje precoz. Algunos datos indican que programas como el administrado por Save the Children pueden mejorar el desarrollo infantil. Se sabe menos acerca de cómo proporcionar este tipo de programas de manera efectiva en función del costo en entornos de ingreso bajo.

Con este fin, el Fondo de Evaluación del Impacto Estratégico (i) del Banco Mundial financia la evaluación a fondo del programa de Save the Children. Se basa en un ensayo controlado aleatorio grupal para analizar su efecto en las regiones de Satkania, Muladi y Kulaura en Bangladesh.

En el marco de la evaluación, 78 clínicas comunitarias son elegidas al azar para participar o no en el programa. Los investigadores recopilan datos para medir el desarrollo cognitivo y en materia de lenguaje de los niños, así como evidencia de los esfuerzos de los familiares en cuanto a la estimulación en la primera infancia.

Chinen, investigadora principal del estudio, señaló que este es “importante porque no solo generará pruebas sobre si el programa funciona o no, sino también por qué y cómo funciona el programa. Hemos diseñado el estudio para que nos brinde respuestas a todas estas preguntas”.

Los resultados del estudio ayudarán al Gobierno de Bangladesh a diseñar la puesta en marcha a nivel nacional de su programa de nutrición, junto con un componente de estimulación en la primera infancia.

Ya se han producido cambios positivos en la casa de Musa. Su papá, por su parte, ha cambiado su comportamiento. Cuando Musa era más pequeño, su padre estaba ocupado trabajando y tenía poco tiempo para él.

“Luego vio que a Musa le gustaban los libros y esto hizo que se interesara”, contó Mina. “Ahora, cuando Musa hace muchas preguntas, su padre interviene y también le enseña”.

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