ARTÍCULO

Seguridad energética del Caribe en una encrucijada

Mayo 04, 2016


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Energía eólica en Jamaica.

Foto: Jamaica Public Service Company Ltd.

Con miras a la Cumbre Energética EE. UU.- Caribe-América Central, Jorge Familiar, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, explica por qué ahora es el momento para dialogar sobre la seguridad energética en el Caribe.

Los países del Caribe han iniciado una discreta revolución verde y marcan el camino para otros pequeños estados insulares en el esfuerzo de limitar el aumento de la temperatura mundial en 1.5 grados centígrados. Cinco meses tras el histórico acuerdo climático en París, los desafíos persisten, pero estas naciones siguen comprometidas con el ahorro de energía y la inversión en métodos renovables para su obtención.

Algunos podrían alegar que en un contexto de bajos precios del petróleo, los incentivos apuntan a ralentizar estos esfuerzos. Por el contrario, este es el momento de aprovechar la baja y avanzar en esta ambiciosa visión de futuro. Esto, precisamente, es lo que prevén hacer esta semana durante la Cumbre Energética EE. UU.- Caribe-América Central, organizada por el vicepresidente Joe Biden.

El Caribe se encuentra en un momento decisivo. El camino no está libre de obstáculos: a pesar de un impulso sustancial a favor de la energía limpia, las fuentes renovables contribuyen con menos del 10 % de la generación eléctrica en el Caribe.

Cumbre
Desde la primera Cumbre, el año pasado, los compromisos se han convertido en acciones concretas por parte de los líderes de estas naciones, quienes han jugado un papel preponderante en promover el desarrollo de la energía limpia, la eficiencia y la resiliencia energética en toda la región. Con el apoyo de instituciones regionales e internacionales, como la Caricom y el Banco Mundial, los países caribeños han comenzado una transición hacia alternativas energéticas limpias.

La energía solar sigue creciendo a medida que mejora la tecnología y se reducen los costos de producción. La energía eólica también crece a medida que la producción se vuelve más viable en términos comerciales y la tecnología ayuda a administrar mejor la imprevisibilidad de los recursos eólicos y solares.

Los países del este caribeño están eliminando los obstáculos que enfrentan todas las renovables, incluso explorando activamente las fuentes geotérmicas como una forma de proporcionar energía a sus países de manera confiable, limpia y rentable. Se están llevando a cabo perforaciones exploratorias y trabajos previos en Dominica, Granada, Montserrat, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas.

 Es importante que esta transición hacia la energía renovable vaya de la mano de esfuerzos para mejorar la eficiencia y reducir costos. Los gobiernos caribeños saben de la importancia de reducir ineficiencias a través de la modernización de compañías y redes de distribución eléctrica, y de medidas simples, como mejorar la eficiencia energética de los edificios, la utilización de aires acondicionados de alta eficiencia y bombillas LED.

Esto es algo particularmente importante en el Caribe, en donde muchos países utilizan más del 5% de sus ingresos en importar petróleo y aún así no logran satisfacer completamente la demanda. La incertidumbre en torno al futuro precio del petróleo y del actual esquema de financiamiento concesional hace aún más necesario diversificar sus fuentes de energía.

Los avances en eficiencia energética ayudan al sector privado a desarrollarse y volverse más competitivo. Aún con los bajos precios actuales del petróleo, el promedio del costo de la electricidad en la región está por encima de US$0,25 por kWh, entre tres y cuatro veces más de lo que se paga en EE. UU. y demás países desarrollados.

Turismo
Para las islas pequeñas y dependientes del turismo como Barbados, en donde los aires acondicionados representan el 48 % del consumo eléctrico en los hoteles, una mejora continua en la eficiencia energética ayudaría a estos negocios a recortar gastos y hacer más competitiva la industria hotelera.

En un momento de desaceleración económica mundial, éste es un ejemplo muy poderoso de cómo la energía verde puede fortalecer el presupuesto, estimular la economía y generar crecimiento económico.

El sector privado también puede jugar un papel importante en el desarrollo del sector energético, a través de asociaciones público-privadas (APP).

En Dominica y Santa Lucía, el Banco Mundial está trabajando con los gobiernos para ayudar a disminuir los riesgos de invertir en generación eléctrica, lograr acuerdos de APP lucrativos y atraer desarrolladores calificados del sector privado. En Jamaica, un parque eólico de 36 MW recibió US$63 millones en financiamiento de la Corporación Financiera Internacional del Grupo del Banco Mundial y otros donantes.

De manera creciente, los pequeños estados insulares deberán hacer frente a eventos climáticos extremos y al aumento en el nivel del mar, haciendo cada vez más importante invertir en resiliencia energética para asegurar que la infraestructura y los sistemas sean robustos y estén bien protegidos en caso de que ocurra un desastre natural.

Caricom, junto al Grupo del Banco Mundial, los EE.UU. y otros han estado trabajando en el establecimiento de una ventanilla única a nivel regional para brindar un mayor acceso a la información sobre recursos técnicos, racionalizar el financiamiento y mejorar la coordinación y la transparencia.

Los dirigentes políticos tendrán una oportunidad crucial de reforzar esta dinámica durante la Cumbre de este año. Los avances en este sentido presentan perspectivas muy alentadoras para la región. Al transformarse en un modelo de energía renovable, el Caribe puede mostrarle al mundo cómo generar un crecimiento verde que beneficie a las personas pobres y vulnerables.


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