ARTÍCULO Junio 19, 2019

Iluminar el mundo con baterías

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El escenario global de energía está atravesando un gran proceso de transformación con la incursión del almacenamiento de energía en baterías. Esta herramienta está acaparando la atención mundial como método de bajo costo que puede contribuir a cerrar la brecha mundial de energía y a la vez luchar contra el cambio climático.

Pero las barreras tecnológicas, de financiamiento y de políticas públicas son numerosas. Por ello, este instrumento es uno de los puntos prioritarios de discusión en la conferencia Innovate4Climate (I4C), que arrancó hoy en Singapur. Esta gran plataforma reúne a empresarios, inversionistas, hacedores de políticas y líderes del mundo tecnológico para impulsar acciones que financien un desarrollo inteligente que tome en cuenta el impacto sobre el clima.

Pero ¿qué sabemos de los métodos de almacenamiento de energía? A continuación, compartimos cuatro datos sobre el tema:

El almacenamiento es clave para aprovechar el potencial de energías limpias

Las fuentes de energía renovable, esencialmente la solar y eólica, se están abaratando y su instalación es cada vez más fácil en los países en desarrollo. De esta manera, se ayuda a expandir el acceso de energía, se apoyan los esfuerzos mundiales para cumplir con el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 7 sobre energía y se mitigan los efectos del cambio climático. Sin embargo, las energías solar y eólica son, por naturaleza, variables, por lo que es necesario contar con una solución a escala y adaptada a cada situación para almacenar la energía que producen y utilizarla cuando más se necesite.

Las baterías son una solución clave para derribar esta barrera. No obstante, el mercado actual de baterías aún no toma en cuenta las redes eléctricas de los países en desarrollo, a pesar de que es en estos países donde existe el mayor potencial para su uso. De hecho, en América Latina y el Caribe, casi el 30% de la participación de las energías renovables en el consumo final total de energía es atribuible a la generación de energía hidroeléctrica en electricidad y al uso de bioenergía en la industria y el transporte. Además, la cuota de energía eólica y solar fotovoltaica está creciendo de forma constante.

Hoy día, la industria de vehículos eléctricos es la que impulsa principalmente el mercado de las baterías, pero la mayoría de las tecnologías dominantes no pueden proporcionar almacenamiento de larga duración ni que resista las duras condiciones climáticas. Además, tienen una capacidad limitada de operación y mantenimiento. Muchos países en desarrollo también tienen poco acceso a otras opciones flexibles, como la generación de gas natural o una mayor capacidad de transmisión.

Alentar el mercado de baterías para almacenamiento es una oportunidad imperdible

Se prevé que la demanda global de energía alcance los 2.800 gigavatios por hora (GWh) para 2040, lo que equivale a almacenar un poco más de la mitad de toda la energía renovable que se genera alrededor del mundo en un solo día. Los sistemas eléctricos del planeta necesitarán mucha más capacidad de almacenamiento para 2050 para integrar aún más la energía solar y eólica en la red energética.

Para que las baterías para almacenamiento se conviertan en un habilitador a gran escala de energías limpias, es imperativo acelerar la innovación y el despliegue de las nuevas tecnologías y sus aplicaciones. Asimismo, hay que fomentar los entornos normativos y de políticas adecuados y las prácticas de adquisición para reducir el costo de las baterías a gran escala y garantizar acuerdos financieros que generen confianza en la recuperación de costos para los desarrolladores. También se deben encontrar formas de garantizar la sostenibilidad en la cadena de valor de la batería, condiciones laborales seguras y el reciclaje ambientalmente responsable.

Con un entorno adecuado y el uso innovador de las baterías, será posible ayudar a los países en desarrollo a construir los sistemas de energía flexibles del futuro y llevar electricidad a los más de 840 millones de personas que aún carecen de este servicio en el mundo.

Las baterías para almacenamiento, transformadoras del escenario de energía limpia en los países en desarrollo

Hoy día, la tecnología de baterías no se implementa ampliamente en proyectos de energía a gran escala en países en desarrollo. La brecha es particularmente aguda en el África subsahariana, donde casi 600 millones de personas siguen viviendo sin acceso a electricidad confiable y asequible, a pesar del importante potencial de energía eólica y solar de la región y la creciente demanda de energía. Impulsar nuevos mercados será clave para reducir los costos de las baterías y convertirlas en una solución de almacenamiento de energía viable en África.

Ya existe una gran demanda mundial, especialmente en América Latina, de soluciones energéticas que no solo aumenten el consumo de energía limpia, sino que también estabilicen y fortalezcan las redes eléctricas existentes y ayuden a impulsar la adopción de energías limpias y frenar el cambio climático.

Catalizar las soluciones de almacenamiento de energía

Existe una clara necesidad de promover un nuevo mercado para las baterías y otras soluciones de almacenamiento que sean adecuadas para las redes eléctricas en su variedad de aplicaciones y que se puedan implementar a gran escala. El Banco Mundial ya está tomando medidas para enfrentar este desafío. En 2018, el organismo anunció un programa global de almacenamiento de baterías de 1.000 millones de dólares, con el objetivo de recaudar 4.000 millones más en fondos privados y públicos para crear mercados y ayudar a reducir los precios de las baterías, de modo que puedan implementarse como una opción asequible y a gran escala en los países de ingresos medios y en desarrollo.

Para 2025, el Banco Mundial espera financiar 17.5 GWh de almacenamiento con baterías, más del triple de los 4-5 GWh instalados actualmente en los países en desarrollo. Con las soluciones adecuadas, puede ser posible desarrollar proyectos de energía renovable a gran escala con importantes componentes de almacenamiento de energía, implementar baterías para estabilizar las redes eléctricas en países con infraestructura deficiente y aumentar el acceso fuera de la red a las comunidades que están listas para la energía limpia mediante el almacenamiento.

Hasta la fecha, el Banco Mundial ha financiado más del 15% de baterías para almacenamiento relacionadas con la red eléctrica en varias etapas de implementación en los países en desarrollo.

En Haití, un proyecto combinado de almacenamiento de energía solar y baterías proporcionará electricidad a 800.000 personas y 10.000 escuelas, hospitales y otras instituciones.


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