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En senegal, un nuevo enfoque centrado en la nutrición disminuye el retraso en el crecimiento de los niños

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Ndeye Ngom es una madre primeriza de Fatick, una región ubicada a 150 km al sudeste de Dakar, la capital de Senegal. Y, como le sucedería a cualquier progenitor, al enterarse de que su hija, Khady Faye, de 9 meses de edad, tenía insuficiencia ponderal, Ndeye se preocupó de inmediato. "Me asusté mucho cuando me dijeron que mi beba estaba malnutrida", recordó Ndeye. "No sabíamos de esta enfermedad".

La preocupación de Ndeye por su hija estaba justificada. El retraso en el crecimiento de los niños, una medida general de la malnutrición a largo plazo, tiene consecuencias para toda la vida: puede llevar a la reducción de las capacidades cognitivas y del rendimiento escolar, a la disminución de los salarios en la edad adulta, y a que los niños tengan menos probabilidades de salir de la pobreza cuando sean adultos.

Pero Ndeye ya no tiene que preocuparse. Gracias a las visitas domiciliarias de rutina y a la vigilancia atenta de la trabajadora comunitaria de su aldea, Nda Ka, niños como Khady pueden evitar los devastadores efectos para toda la vida del retraso en el crecimiento. Responsable de las sesiones mensuales de peso de los niños y de prestar apoyo adicional a las madres de niños malnutridos, Nda descubrió que Khady tenía insuficiencia ponderal y aconsejó a Ndeye con esmero. Nda se aseguró de que Ndeye tuviera acceso a papilla enriquecida y de que supiera cómo prepararla. Poco después de que Ndeye empezara a complementar la lactancia de Khady con la papilla enriquecida, la beba empezó a aumentar de peso. “Nda Ka realmente me ayudó porque si no hubiera contado con ella, mi hija no se habría mejorado", afirmó Ndeye. 

 

Al comienzo del milenio, la malnutrición tenía una alta prevalencia en Senegal, y el retraso en el crecimiento afectaba al 30 % de los niños menores de 5 años. En respuesta, el Gobierno de Senegal —con apoyo de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo del Banco Mundial para los más pobres, y otros asociados— cambió su planteamiento respecto de la nutrición por una estrategia integral comunitaria.

La iniciativa era supervisada por la Unidad de Coordinación de la Política de Nutrición, de la oficina del primer ministro, que trabajaba con los Gobiernos locales, los proveedores de servicios públicos y las organizaciones no gubernamentales (ONG) para prestar servicios de nutrición a las comunidades y los hogares. Estos servicios consistían en educación sanitaria, promoción de la lactancia, asesoramiento sobre la alimentación de lactantes y niños pequeños, sesiones mensuales de peso de los niños, suplementos de micronutrientes, transferencias monetarias condicionadas, apoyo específico para la seguridad alimentaria y otros. En la actualidad, la prevalencia de retraso en el crecimiento en Senegal ha disminuido al 19 %, una de las tasas más bajas en África al sur del Sahara.

Para los niños como Khady, las medidas audaces de Senegal y la clara asignación de prioridades en los niveles más altos del Gobierno para reducir el retraso en el crecimiento han allanado el camino para lo que podría ser el mayor cambio de la trayectoria del futuro de esos niños, y también del futuro de la economía del país.

 

Las estimaciones mundiales actuales indican que el 25 % del total de niños menores de 5 años sufre retraso en el crecimiento. Y si bien dicho retraso puede tener consecuencias devastadoras para las personas, sus familias, comunidades y economías, lograr reducirlo podría dar lugar al aumento de la productividad económica general del orden de entre el 4 % y el 11 % del producto interno bruto (PIB) per cápita de África y Asia.

 

 

Se ha determinado sistemáticamente que las intervenciones en materia de nutrición son unas de las medidas de desarrollo más eficaces en función de los costos. En la obra de reciente publicación titulada Investment Framework for Nutrition (Marco de inversiones para la nutrición) (i) se reveló que la intensificación de las intervenciones centradas en la nutrición ha tenido una gran influencia en salvar la vida de 3,7 millones de niños y en prevenir el retraso en el crecimiento de 65 millones de niños, y que ha redundado en un rendimiento de entre USD 4 y USD 35 por cada dólar invertido.

Pollos, atención prenatal y bancos de cereales

Utilizando un modelo de prestación de servicios comunitario, el programa de nutrición de Senegal también pudo adaptarse a circunstancias muy locales y a las necesidades específicas de cada comunidad. Por ejemplo —en Balol Elimanne, una aldea rural de 400 habitantes que se vio muy afectada por una invasión de langostas en 2013—, en virtud del programa se proporcionaron transferencias monetarias condicionadas y pollos para ayudar a las familias particularmente vulnerables.

La familia de Cheikh Diop, un agricultor, y su esposa Arame Diaw es uno de estos hogares vulnerables. Después de que una invasión de langostas destruyera sus cultivos en tan solo un par de horas, tuvieron dificultades para poder alimentar a sus hijos. "De repente, el cielo se puso rojo y escuchamos un fuerte zumbido. Para cuando llegamos corriendo a nuestros campos, las langostas se habían comido todo", dijo Cheikh. Como parte del planteamiento integral del programa, la familia Diop recibió pollos a través del departamento de agricultura. Los pollos proporcionaron a la familia otra fuente de alimento muy necesaria e ingresos adicionales.

Por entonces, Arame estaba embarazada y con el programa también se entregaron incentivos en efectivo para visitas durante el embarazo y para el parto en el hospital. El dinero que ella recibió permitió a la pareja comprar más alimentos, medicamentos y útiles escolares. "Rezo para que cada uno de mis hijos obtenga un buen título y pueda cuidarnos en nuestra vejez", dijo Arame.

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En Ouadiour Serrer, un comité directivo administra un banco de cereales que suministra papilla enriquecida a las madres cuyos hijos fueron identificados como malnutridos. (Foto: Dominic Chavez).

Cerca, en Ouadiour Serrer, un comité directivo administra un banco de cereales local. Todos los años después de la cosecha, los miembros de la comunidad proporcionan al comité bolsas de mijo, maní y caupí. De esas raciones, el comité prepara los cereales para hacer paquetes de papilla enriquecida de alto poder nutritivo, que después se distribuye entre las madres del lugar cuyos hijos fueron identificados como malnutridos en las sesiones de peso de los niños.

Ndeye Fatou Dia, miembro del comité del banco de cereales y trabajadora comunitaria, señaló que el cuidado de los niños de la comunidad es un "trabajo noble".

"He visto muchos cambios... los niños que fueron a las sesiones para pesarse son mucho más listos que los que no fueron", afirmó Ndeye. “Es mi deseo ver a algunos de estos niños llegar a ser ministros de Gobierno... o incluso presidentes".