En 2025, los países debieron lidiar con una serie de crisis y turbulencias económicas, que incluyeron desde conflictos en curso e incertidumbre económica hasta eventos climáticos catastróficos que pusieron a prueba a las comunidades. Sin embargo, frente a estos desafíos, las naciones demostraron ser mucho más resilientes y adaptables en 2025 de lo previsto.