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COMUNICADO DE PRENSA

Los países en desarrollo de Asia oriental y el Pacífico crecen a un ritmo firme, pero más lento

Mayo 23, 2012




La región debe depender menos de las exportaciones y encontrar nuevas fuentes de crecimiento, según el informe East Asia & Pacific Economic Update, del Banco Mundial

Tokyo, 23 de mayo de 2012. El ritmo de crecimiento sigue siendo firme en los países en desarrollo de Asia oriental y el Pacífico, pero ha disminuido en comparación con los niveles máximos que había alcanzado tras la crisis. Se prevé que la desaceleración del crecimiento a nivel mundial continuará, por lo que la región debe depender menos de las exportaciones y encontrar nuevas fuentes de crecimiento. Así se afirma en la última edición de East Asia and Pacific Economic Update (Actualización económica sobre Asia oriental y el Pacífico), publicada hoy por el Banco Mundial. 

Según el informe, titulado “Capturing New Sources of Growth” (Búsqueda de nuevas fuentes de crecimiento), los países en desarrollo de Asia oriental y el Pacífico crecieron a un ritmo del 8,2% en 2011 (4,3% sin incluir a China), tasa bastante más baja que el casi 10% de crecimiento registrado en 2010 (7,0% sin incluir a China). Los resultados de la región siguen siendo impresionantes a nivel mundial. En 2011, el crecimiento se situaba aproximadamente dos puntos porcentuales por encima del promedio de los países en desarrollo de todo el mundo, y la pobreza continúa disminuyendo.

“Se prevé que el número de personas que subsisten con menos de US$2 al día disminuirá en 24 millones en 2012. En términos generales, la cantidad de personas que viven en situación de pobreza en Asia oriental y el Pacífico se ha reducido a la mitad en el último decenio”, dijo Pamela Cox, vicepresidenta de la Oficina Regional de Asia Oriental y el Pacífico del Banco Mundial. “A pesar de estos avances, aproximadamente un tercio de la población de esta región, es decir unos 500 millones de hombres, mujeres y niños, aún viven en la pobreza. Ante la incertidumbre de la situación mundial, es necesario hacer más para crear nuevas fuentes de crecimiento que ofrezcan oportunidades para todos”.

La desaceleración del crecimiento en 2011 se debió en gran medida al crecimiento más bajo de lo esperado de las exportaciones de manufacturas, así como a las interrupciones que sufrió el abastecimiento tras el terremoto y tsunami de Japón, y las graves inundaciones que afectaron a Tailandia. La demanda interna y la inversión se mantuvieron sólidas en general, a lo que también contribuyó la flexibilización de la política monetaria en algunos países.

Según las proyecciones del informe, en 2012 el crecimiento anual continuará moderándose hasta alcanzar un 7,6%, y la expansión será más lenta en China, lo que hará disminuir la cifra agregada de crecimiento para toda la región. Sin incluir a China, el crecimiento aumentará al 5,2%, a medida que Tailandia recupere sus niveles de producción normales. Los países exportadores de productos básicos, que registraron un auge en 2011, podrían encontrarse en una situación vulnerable si la desaceleración prevista en China fuese mayor, lo que podría provocar una caída inesperada de los precios de esos productos.

“La mayoría de las economías de Asia oriental se encuentran bien posicionadas para capear las nuevas condiciones de volatilidad. La demanda interna ha logrado resistir las perturbaciones. Muchos países presentan un superávit en cuenta corriente y mantienen elevados niveles de reservas internacionales. Los sistemas bancarios están, en general, suficientemente capitalizados”, afirmó Bert Hofman, economista jefe de la Oficina Regional de Asia Oriental y el Pacífico del Banco Mundial. “Aún así, los riesgos que provienen de Europa podrían afectar a la región a través del comercio y las finanzas”. La Unión Europea, junto con Estados Unidos y Japón, representa más del 40% de las exportaciones de la región, y los bancos europeos suministran un tercio del financiamiento para el comercio y para proyectos en Asia. 

Ante la probabilidad de que la demanda externa se mantenga débil, los países en desarrollo de Asia oriental y el Pacífico deben depender menos de las exportaciones y más de la demanda interna para mantener una alta tasa de crecimiento. Muchos países ya avanzan en esa dirección, pero existen otras posibilidades para un reequilibrio de esa naturaleza.

“En algunos países habrá que estimular el consumo de los hogares. En otros, el aumento de la inversión, sobre todo en el sector de infraestructura, ofrece la posibilidad de mantener el crecimiento, siempre y cuando ello no exacerbe las presiones de la demanda interna”, dijo Bryce Quillin, economista del Banco Mundial y principal autor del informe. “Ante la trasformación del sector financiero tras la crisis financiera, se deben desarrollar nuevas fórmulas para financiar mayores niveles de inversión en infraestructura. Los Gobiernos tendrían que concentrarse en acelerar la preparación de proyectos de infraestructura”.

En el mediano plazo, la inversión mejorará la productividad e impulsará el crecimiento a través de la innovación y actividades de mayor valor agregado. Desde la crisis financiera de Asia de los años 1997 y 1998 se han realizado grandes progresos en la productividad laboral en toda la región, pero aún hay mucho margen para continuar avanzando en este aspecto.

Según el informe, también se pueden mejorar las políticas en apoyo del desplazamiento de trabajadores entre países. La adopción de políticas más adecuadas sobre migración regional podría aumentar los beneficios de la integración económica regional y permitiría satisfacer la demanda de mano de obra en los países cuya población en edad de trabajar está disminuyendo.

 

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COMUNICADO DE PRENSA N.º
2012/462/EAP

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