Coronavirus: La respuesta del Grupo Banco Mundial ante la emergencia mundial de hacer frente a la pandemia. Sepa más

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COMUNICADO DE PRENSA Marzo 30, 2020

Asia oriental y el Pacífico: Los países deben actuar ya para mitigar la crisis económica derivada del brote de COVID 19

CIUDAD DE WASHINGTON, 30 de marzo de 2020. El virus que provocó una crisis de la oferta en China ha causado ahora una crisis mundial.

Las políticas macroeconómicas acertadas y las regulaciones financieras prudentes han preparado a la mayor parte de los países de esta región para hacer frente a las alteraciones normales. Pero estamos presenciando una combinación inusual de acontecimientos disruptivos que se refuerzan mutuamente. , según se indica en el documento East Asia and Pacific in the Time of COVID‑19 (Asia oriental y el Pacífico en tiempos de la COVID‑19), la edición de abril de 2020 del informe del Banco Mundial de actualización económica de la región.

En un entorno que cambia con suma rapidez, es inusualmente difícil trazar proyecciones precisas sobre el crecimiento. En consecuencia, en el informe se presenta tanto un escenario de referencia como una hipótesis menos favorable. En los países en desarrollo de la región de Asia oriental y el Pacífico, se espera que en 2020 el crecimiento se desacelere hasta ubicarse en un 2,1 % en el escenario de referencia y en un 0,5 % en la hipótesis menos favorable, lo que representa una merma respecto del 5,8 % estimado para 2019. En China, según las proyecciones, el crecimiento caerá en 2020 al 2,3 % en el escenario de referencia y al 0, 1 % en la hipótesis menos favorable, mientras que en 2019 se ubicó en el 6,1 %. La contención de la pandemia permitiría una recuperación sostenida en la región, si bien los riesgos derivados de las tensiones en los mercados financieros permanecerían elevados.

La crisis generada por la COVID‑19 también tendrá un fuerte impacto sobre la pobreza. En el informe se estima que, con el crecimiento previsto en el escenario de referencia para la región, en 2020 lograrán salir de la pobreza casi 24 millones de personas menos que los que habrían podido hacerlo si no se hubiera desatado la pandemia (según una línea de pobreza de USD 5,50 al día). Si la situación económica se deteriorara aún más y se verificara la hipótesis menos favorable, la cantidad de personas pobres aumentaría en aproximadamente 11 millones. En las proyecciones anteriores se estimaba que en esta región casi 35 millones de personas lograrían salir de la pobreza en 2020, de los cuales más de 25 millones corresponderían tan solo a China.

“Los países de Asia oriental y el Pacífico que ya lidiaban con las tensiones comerciales internacionales y con las consecuencias de la propagación de la COVID‑19 en China ahora deben hacer frente a una crisis mundial”, afirmó Victoria Kwakwa, vicepresidenta de la Oficina Regional de Asia Oriental y el Pacífico del Banco Mundial. “Lo bueno es que la región cuenta con ventajas que puede aprovechar, pero los países tendrán que actuar con rapidez y en una escala antes inimaginada”.

Entre las medidas que se recomiendan en el informe figuran las inversiones urgentes para mejorar la capacidad nacional de atención de la salud y la preparación a largo plazo. También se sugiere adoptar una perspectiva integrada respecto de las políticas macroeconómicas y de contención.

“Además de la implementación de medidas enérgicas en el nivel nacional, una cooperación internacional más profunda es la vacuna más eficaz contra esta virulenta amenaza. Los países de Asia oriental y el Pacífico y de otras regiones deben luchar juntos contra esta enfermedad, mantener abierto el comercio y coordinar las políticas macroeconómicas”, sostuvo Aaditya Mattoo, economista en jefe de la Oficina Regional de Asia Oriental y el Pacífico del Banco Mundial.

En el informe se hace un llamado a la cooperación internacional y a la conformación de nuevas alianzas púbico- privadas transfronterizas para incrementar la producción y el suministro de insumos y servicios médicos clave frente a la pandemia, así como para garantizar la estabilidad financiera posteriormente. Es crucial que las políticas comerciales sigan siendo abiertas, de modo que todos los países tengan acceso a insumos médicos y de otra índole, y se facilite también la rápida recuperación económica de la región.

Otra recomendación en el área de las políticas es la de flexibilizar el crédito para ayudar a los hogares a nivelar su consumo y a las empresas, a sobrevivir a la crisis en lo inmediato. Sin embargo, dado que es posible que la crisis se prolongue, en el informe se hace hincapié en la necesidad de combinar esas medidas con supervisión regulatoria, en particular en vista de que en muchos países de la región la carga de deuda de los hogares y las empresas es ya elevada.

En el informe también se pone de relieve que se ha elevado de manera considerable el riesgo de caer en la pobreza entre los hogares que dependen de sectores particularmente vulnerables a los impactos de la COVID‑19, como el del turismo en Tailandia y las islas del Pacífico, y el de manufacturas en Camboya y Vietnam, así como entre los hogares que dependen del trabajo informal en todos los países de la región. En algunos sitios, el impacto de la COVID‑19 se suma a otros factores específicos de los países, como las sequías (Tailandia) o las crisis de los productos básicos (Mongolia). En los Estados insulares del Pacífico, las perspectivas para 2020 están expuestas a riesgos considerables debido a que sus economías dependen en gran medida de las donaciones, el turismo y las importaciones.

Como consecuencia de la pandemia de COVID‑19, las circunstancias económicas de los países y las regiones son fluctuantes y cambian a diario. El análisis incluido en el informe se basa en los datos de nivel nacional más recientes de los que se disponía al 27 de marzo.

El Grupo Banco Mundial ha comenzado a implementar un paquete de financiamiento de desembolso rápido por valor de USD 14 000 millones con el fin de fortalecer la respuesta ante la COVID-19 en los países en desarrollo y acortar los plazos de la recuperación. La respuesta inmediata incluye financiamiento, asesoramiento sobre políticas y asistencia técnica para ayudar a los países a enfrentar los impactos sanitarios y económicos de la pandemia. La Corporación Financiera Internacional (IFC) proporcionará USD 8000 millones para ayudar a las empresas privadas afectadas por la pandemia y preservar el empleo. El Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y la Asociación Internacional de Fomento (AIF) ofrecerán un monto inicial de USD 6000 millones para la respuesta sanitaria. A medida que los países necesiten un apoyo más amplio, el Grupo Banco Mundial implementará un paquete de hasta USD 160 000 millones durante un período de 15 meses a fin de proteger a los pobres y los sectores vulnerables, respaldar a las empresas e impulsar la recuperación económica.


COMUNICADO DE PRENSA N.º 2020/154/EAP

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