Coronavirus: La respuesta del Grupo Banco Mundial ante la emergencia mundial de hacer frente a la pandemia. Sepa más

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Discursos y transcripciones Septiembre 29, 2020

Palabras pronunciadas por David Malpass, presidente del Grupo Banco Mundial, en la Reunión de Alto Nivel sobre Financiamiento para el Desarrollo de la Asamblea General de las Naciones Unidas

Señores primeros ministros, secretario general Guterres, directora gerente Georgieva, sus excelencias: Me da mucho gusto estar hoy aquí y volver a encontrarme con ustedes para debatir sobre el financiamiento para el desarrollo. Después de varios meses de reuniones, tengo entendido que sus grupos de trabajo están terminando de armar un conjunto de opciones.

Quisiera ahora ponerlos al tanto de las medidas que hemos adoptado en el Banco Mundial respecto del financiamiento para el desarrollo durante esta parte de la pandemia.

La pandemia está afectando con especial intensidad a los países en desarrollo. Nuestros datos muestran que este año podrían caer en la pobreza extrema más de 100 millones de personas y que en 2021 podría producirse un incremento adicional, por lo que la pobreza extrema afectaría a 150 millones de personas más.

El impacto negativo en la salud y la educación puede durar décadas. Hay 80 millones de niños que no reciben las vacunas esenciales y más de 1000 mil millones de niños que todavía no asisten a la escuela. El Índice de Capital Humano de 2020 del Banco Mundial y el informe correspondiente muestran que las comunidades más pobres son las que se ven más perjudicadas.

Nuestro primer objetivo en la respuesta del Banco Mundial ante la pandemia de COVID-19 fue adoptar rápidamente medidas amplias y suministrar grandes volúmenes de flujos netos positivos a los países más pobres. Establecimos programas de apoyo de emergencia frente a la COVID en 111 países, y estamos avanzando a buen ritmo para llegar a la meta de proporcionar en 15 meses un financiamiento por valor de USD160 000 millones, en gran parte destinado a los países clientes de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) y al sector privado a través de los programas de apoyo al capital de trabajo y el financiamiento para el comercio de la Corporación Financiera Internacional (IFC).

Para muchos de los países más pobres, los niveles insostenibles de endeudamiento del sector público se han convertido en un enorme obstáculo al desarrollo. Los pagos del servicio de la deuda quitan recursos para los gastos que es necesario efectuar a fin de hacer frente a la tragedia humana de la pandemia, y el saldo de la deuda pendiente bloquea las nuevas inversiones.

Junto con el Fondo Monetario Internacional (FMI), estamos avanzando en el área de alivio y transparencia de la deuda. Nuestra Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda ha dado cierto margen fiscal a los países participantes, pero hasta el momento el alivio ha sido demasiado escaso como para transformarse en la luz al final del túnel. Los acreedores comerciales no participan en la moratoria, con lo que drenan el financiamiento proporcionado por las instituciones multilaterales. Tampoco participan plenamente algunos acreedores bilaterales oficiales relevantes, lo que provoca una salida adicional de los recursos. La falta de transparencia en contratos importantes constituye otro obstáculo.

Estamos trabajando para extender y ampliar la moratoria y sentar las bases para la reducción de la deuda. Por tal motivo, agradeceríamos el apoyo explícito de las Naciones Unidas a la participación plena de todos los acreedores oficiales bilaterales, incluidos los bancos de política de los países.

Las vacunas serán un elemento crucial en el proceso de recuperación. Estamos trabajando para ampliar nuestros programas de desembolso rápido frente a la COVID a fin de incluir el financiamiento para la compra y distribución de vacunas. Mediante donaciones, créditos y financiamiento en condiciones concesionarias, ayudaremos a estar preparados para financiar a los países de ingreso bajo y mediano que carecen de acceso. Además del volumen considerable de recursos que destinamos a los países, nuestros programas de respuesta a la COVID pueden ampliarse rápidamente mediante el cofinanciamiento, por lo que los invitamos a participar. El objetivo es alterar el curso de la pandemia y ayudar a los países a encaminarse hacia una recuperación más resiliente que dé lugar a nuevos medios de subsistencia.

Los países también deberán prepararse para una economía distinta cuando acabe la pandemia. Para eso deben permitir que los capitales, la mano de obra, las capacidades y la innovación se desplacen hacia nuevas empresas y sectores.

En las Reuniones Anuales del Banco Mundial y el FMI que se celebrarán próximamente en formato virtual, tendremos oportunidad de analizar todos estos temas, incluidos el capital humano, el clima, el desarrollo digital y las medidas adicionales referidas a la reducción de la deuda.

Si actuamos con rapidez a través de los programas creativos de gran magnitud y las fuentes de financiamiento que he descripto aquí, podemos ayudar a los países, como dice Kristalina, a construir mejor, con mayor solidez y mirando hacia adelante una economía más ecológica, más inteligente y más equitativa. Tengo mucho interés en trabajar con cada uno de ustedes en estas tareas tan importantes.

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