Coronavirus: La respuesta del Grupo Banco Mundial ante la emergencia mundial de hacer frente a la pandemia. Sepa más

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Discursos y transcripciones Octubre 16, 2020

Palabras pronunciadas por el presidente del Grupo Banco Mundial, David Malpass, ante el Comité para el Desarrollo durante las Reuniones Anuales de 2020

Muchas gracias, presidente.

Quisiera transmitirles brevemente las novedades del Grupo Banco Mundial y después plantear algunas cuestiones referidas al futuro.

Estamos ampliando nuestras actividades a la máxima velocidad posible. El Directorio Ejecutivo aprobó una iniciativa de desembolso rápido para programas de apoyo sanitario de emergencia que ahora abarca 111 países. La mayoría de estos proyectos están muy avanzados, con niveles de desembolso que, en promedio, superan el 40 %. Nuestro objetivo fue adoptar rápidamente medidas amplias.

El marco operacional que presentamos en junio nos ha permitido ayudar a los países a abordar las amenazas sanitarias inmediatas y los impactos sociales y económicos, y a la vez mantener la mirada puesta en el desarrollo a largo plazo.

Estamos avanzando a buen ritmo para llegar a la meta que anunciamos en su momento de proporcionar en 15 meses financiamiento por valor de USD160 000 millones. Gran parte de ese monto se destinará a los países más pobres mediante donaciones o préstamos a tasas bajas y con vencimientos a largo plazo.

En los primeros seis meses de la crisis, desde abril hasta septiembre, el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y la Asociación Internacional de Fomento (AIF) comprometieron USD 43 000 millones, es decir, el 41 % de su paquete de USD 104 000 millones. Por su parte, la Corporación Financiera Internacional (IFC) y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA) comprometieron en conjunto USD 21 000 millones, equivalentes al 39 % de su paquete combinado total de USD 53 000 millones previsto para el período de 15 meses. Una proporción significativa de estos fondos se destinará a satisfacer las necesidades inmediatas del sector privado durante la crisis, lo que incluye proporcionar financiamiento para el comercio y capital de trabajo.

Como saben, a comienzos de esta semana nuestro Directorio Ejecutivo aprobó un financiamiento adicional de hasta USD 12 000 millones para ayudar a los países a adquirir y distribuir vacunas. Esto permitirá garantizar que los países prestatarios de la AIF y los países clientes del BIRF que tienen acceso limitado cuenten con dosis iniciales para vacunar a quienes lo necesiten primero. Este financiamiento estará disponible de inmediato.

Por otro lado, IFC, a través de la Plataforma Mundial para la Salud, proporcionará financiamiento a los fabricantes para promover una mayor producción de vacunas contra la COVID-19 tanto en los países que pertenecen a la Parte 1 como a la Parte 2, siempre que la producción se destine exclusivamente a los mercados emergentes.

En lo que respecta a la deuda, también hemos observado algunos avances, aunque los desafíos pendientes son abrumadores. En las Reuniones de Primavera propuse junto con Kristalina una moratoria en el pago del servicio de la deuda. El Grupo de los Veinte (G-20) aprobó una suspensión temporaria, y me alegró que fijaran como fecha de inicio el 1 de mayo. Hasta fin de agosto, 43 de los países más pobres del mundo se beneficiaban con la suspensión del servicio de la deuda que mantienen con acreedores bilaterales oficiales, que se tradujo en un monto estimado en USD 5000 millones. Esto complementó el financiamiento de emergencia proporcionado por el Banco Mundial.

La Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda (DSSI) nos ha ayudado a avanzar significativamente en el área de transparencia de la deuda, elemento fundamental para incrementar las inversiones de calidad.

Dicha iniciativa es una solución provisoria importante, aunque insuficiente. Son demasiados los acreedores que no participan, por lo que el alivio es escaso. Además, los pagos de la deuda solo se postergan, no se reducen. En la iniciativa del G-20 se decidió mantener el valor neto actualizado, lo cual, en el entorno financiero actual, con tasas que se mantendrán bajas durante un tiempo prolongado, en realidad deja intacta la carga de la deuda. O si se aplican tasas de penalización, incluso la incrementa.

En las reestructuraciones de deuda debe analizarse con cuidado el uso de las ecuaciones históricas del valor neto actualizado y de los pronósticos de crecimiento muy optimistas, a fin de determinar si resulta razonable para la población de los países deudores.

Debemos adoptar una perspectiva de más largo plazo para analizar la sostenibilidad de la deuda. Más allá de la ISSD, debemos considerar la reducción del volumen de endeudamiento. De otro modo, no habrá luz al final del túnel para quienes habitan en los países deudores.

Las operaciones de préstamo vinculadas a la crisis y respaldadas por nuestras instituciones han puesto un fuerte énfasis en los flujos de financiamiento a corto plazo. Con ellos se pueden abordar las necesidades de liquidez, pero no la crisis de solvencia que enfrentan los países pobres.

Por ejemplo, el reperfilamiento de los pagos de la deuda permite abordar la liquidez, pero no la solvencia. Debemos mejorar los análisis de sostenibilidad de la deuda que realizan el FMI y el Banco Mundial para contemplar períodos más largos.

Esta inquietud acerca del sobreendeudamiento también se aplica a las deliberaciones del G-20 sobre el marco común para el tratamiento de la deuda. Es importante que ese marco no suponga solo posponer el problema. En vista de la urgencia de la crisis del endeudamiento, es imperioso que avancemos rápidamente hacia la reducción de la deuda, puesto que la carga que impone está impidiendo la recuperación y revirtiendo décadas de logros en la reducción de la pobreza. Incluso en este preciso momento vemos cómo algunos países prestatarios de la AIF se encaminan hacia la cesación de pagos.

El Comité para el Desarrollo ocupa un lugar singular en la arquitectura internacional. Es el único foro mundial en el que los Gobiernos de los países desarrollados y los de los países en desarrollo, los países acreedores y los países prestatarios se encuentran para debatir sobre el desarrollo y sobre la "transferencia neta de recursos a los países en desarrollo". La arquitectura financiera internacional actual está inclinada a favor de los países ricos y acreedores. Es importante que se escuchen todas las voces, por lo que insto a los ministros de los países en desarrollo a hacerse oír hoy y decir lo que piensan. Y exhorto a todos a pensar cómo podemos elaborar un nuevo enfoque sobre la reestructuración de la deuda que permita una relación y un equilibrio justos entre acreedores y deudores. Esto será crucial para restablecer el crecimiento en los países en desarrollo y contribuir a revertir la desigualdad.

Me complace ver que en el comunicado del Comité para el Desarrollo, que se someterá a la aprobación de nuestro Directorio Ejecutivo, se solicita al Banco Mundial y al FMI que examinen los desafíos relativos a la deuda de los países de ingreso bajo y de los de ingreso mediano, y que propongan soluciones para sus dificultades fiscales y de endeudamiento.

Permítanme decir también que aplaudo calurosamente el llamado público de varios accionistas europeos, entre ellos, los ministros de Dinamarca, los Países Bajos, Francia, Alemania, España y Suecia, que instaron al Banco Mundial y al FMI a elaborar un enfoque coherente sobre la reestructuración de la deuda que contribuya a abordar la crisis en ciernes, ayude a garantizar que los países no pierdan de vista las reformas en favor de la ecología y la inclusión, y ayude a marcar el camino hacia sociedades más justas y sostenibles. Este es el eje central de nuestra misión y de nuestras actividades, y agradezco el aliento y el apoyo.

Asimismo, celebro el enérgico llamado de nuestro presidente, el ministro Ofori-Atta, publicado recientemente en el Financial Times, en el que instaba a implementar un "cambio tectónico en la arquitectura financiera mundial" y a llevar adelante "reformas ambiciosas que permitan abordar las desigualdades fundamentales del sistema financiero mundial".

Escuchamos estos llamados y los tomamos muy en serio. Continuaremos prestando atención y trabajando arduamente para lograr resultados.

Concluyo aquí. Tengo mucho interés en presenciar la intervención de Kristalina y las deliberaciones de hoy.

Muchas gracias.

Enlaces relacionados: Reuniones Anuales 2020 del Grupo Banco Mundial y el FMI: Comunicado del Comité para el Desarrollo

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