Uruguay
EN CIFRAS: URUGUAY
PANORAMA GENERAL: URUGUAY
Uruguay se destaca en América Latina por sus instituciones sólidas, su alto ingreso per cápita y por tener algunos de los niveles de pobreza y desigualdad más bajos de la región. Más del 60% de su población pertenece a la clase media, la proporción más alta de la región.
No obstante, el país se enfrenta a desafíos estructurales, que incluyen resultados educativos por debajo de los de países con niveles de ingresos similares, una integración global limitada y una vulnerabilidad significativa a las perturbaciones climáticas.
Las tasas de pobreza son el doble de altas entre los niños, adolescentes y las comunidades afrodescendientes. Si bien la desigualdad es baja para la región, sigue siendo alta en comparación con sus pares de otras regiones de ingresos altos.
Uruguay también es pionero en la financiación climática innovadora, y trabajó con el Banco Mundial para desarrollar el primer préstamo de apoyo presupuestario del mundo que vincula el pago de intereses al logro de ambiciosos objetivos climáticos.
Tras una grave crisis bancaria en 2002, una gestión macroeconómica sólida y condiciones externas favorables sustentaron un período prolongado de expansión económica. Sin embargo, desde 2015, el crecimiento se ha moderado debido a la caída de los precios de las materias primas, la pandemia de COVID-19 y las perturbaciones climáticas, incluida una sequía histórica desde octubre de 2022 hasta agosto de 2023.
A pesar de estos desafíos, Uruguay ha mantenido, en gran medida, una política macroeconómica prudente que se ha reflejado en el riesgo soberano más bajo de la región, lo que refleja una sólida calidad institucional. Una sequía severa redujo el crecimiento al 0.8 por ciento en 2023, pero la economía de Uruguay se recuperó, y creció un 3.1 por ciento en 2024. En 2025, el crecimiento económico se moderó a 1.8 por ciento, impulsado principalmente por las exportaciones y el consumo privado. Sin embargo, ambos motores de la actividad económica mostraron una desaceleración durante la segunda mitad del año, reflejando un entorno más desafiante.
Se espera que el crecimiento en 2026 se desacelere a 1.6 por ciento, debido a un menor dinamismo de la demanda interna, y un contexto externo menos favorable, para luego converger a una tasa de alrededor de 2.0 por ciento en el mediano plazo. La inflación alcanzó el 3.6 por ciento en 2025, debajo de la meta del banco central, y se espera que se mantenga dentro del rango meta en el mediano plazo. La moderación del dinamismo económico plantea un desafío relevante para las finanzas públicas, lo que a su vez abre la oportunidad de reforzar el esfuerzo fiscal para consolidar las cuentas del sector público y estabilizar la trayectoria de la relación entre la deuda pública y el PIB.
Uruguay se destaca en América Latina por sus instituciones sólidas, su alto ingreso per cápita y por tener algunos de los niveles de pobreza y desigualdad más bajos de la región. Más del 60% de su población pertenece a la clase media, la proporción más alta de la región.
No obstante, el país se enfrenta a desafíos estructurales, que incluyen resultados educativos por debajo de los de países con niveles de ingresos similares, una integración global limitada y una vulnerabilidad significativa a los shocks climáticos.
Las tasas de pobreza son el doble de altas entre los niños, adolescentes y las comunidades afrodescendientes. Si bien la desigualdad es baja para la región, sigue siendo alta en comparación con sus pares de otras regiones de ingresos altos.
Uruguay también es pionero en la financiación climática innovadora, y trabajó con el Banco Mundial para desarrollar el primer préstamo de apoyo presupuestario del mundo que vincula el pago de intereses al logro de ambiciosos objetivos climáticos.
Un hito fundamental en la alianza entre Uruguay y el Grupo Banco Mundial (GBM) fue la inauguración de la Representación conjunta del GBM en Montevideo en 2024. Uruguay se convirtió en uno de los primeros países en unificar bajo un mismo techo a las tres instituciones del Grupo: el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), para la colaboración con el sector público; la Corporación Financiera Internacional (IFC), para el desarrollo del sector privado; y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA), para las garantías a la inversión. Este modelo integrado ofrece un punto de acceso único a la gama completa de servicios del GBM —financiación, asesoría y garantías—, lo que optimiza la colaboración e incrementa el impacto.
En un país de ingresos altos como Uruguay, donde las brechas de desarrollo restantes son complejas y a menudo exigen soluciones de "última milla", esta presencia unificada permite al GBM combinar las fortalezas del BIRF, la IFC y el MIGA para integrar financiamiento, conocimiento y garantías para abordar desafíos complejos.
La cartera actual del GBM en Uruguay asciende a un total de US$1.070,1 millones. Esta cifra incluye US$91.5 millones provenientes del Banco Mundial, que comprenden tres proyectos de inversión en educación, agricultura y fortalecimiento institucional. Asimismo, abarca una garantía del MIGA por US$539.3 millones para el sector financiero y US$439.3 millones de IFC destinados a apoyar proyectos del sector privado que amplían el acceso al crédito para pequeñas y medianas empresas, impulsan el transporte marítimo sostenible, fortalecen los sectores forestal y alimenticio, y materializan el primer proyecto de hidrógeno verde del país.
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