El Salvador: panorama general

  • El crecimiento económico de El Salvador alcanzó un 2.4 por ciento en 2016. Este crecimiento fue impulsado principalmente por factores externos, incluidos un ahorro significativo en la factura petrolera, que cayó en US$262 millones entre 2015 y 2016, y las remesas, que ascendieron a US$4,576 millones en 2016 (o 17.1% del PIB), US$306 millones más que en 2015. El desempeño económico del país también se benefició de una mejora en la balanza comercial, pues si bien tanto las importaciones como las exportaciones cayeron, la disminución de las importaciones fue más marcada.

    Sin embargo, El Salvador continúa sufriendo de persistentes bajos niveles de crecimiento, que entre 2010 y 2016 fueron de un promedio de 1.9% solamente. Este lento desempeño ha convertido al país en la economía de Centroamérica que crece más lenta en los últimos años. Para 2017 se espera que El Salvador crezca un 2.3%.

    El bajo crecimiento del país se ha traducido en niveles de pobreza persistentemente altos y en un aumento de la pobreza urbana en los últimos años. Según cifras del BM basadas en las líneas nacionales de pobreza, el 41% de los hogares vivían por debajo de la línea de pobreza en 2015, incluyendo el 10% por ciento que vivía por debajo de la línea de pobreza extrema. Estas cifras representan un aumento de la pobreza de alrededor de 4 puntos porcentuales en comparación con el año anterior, impulsado principalmente por un aumento de la pobreza urbana resultante del creciente costo de la vida en las áreas urbanas.

    Otro elemento cada vez más importante es la situación fiscal del país, que se ha deteriorado progresivamente en los últimos años. El déficit fiscal se encuentra actualmente en torno al 2.8% del PIB mientras que la deuda pública se espera que alcance el 61.3% del PIB a finales de 2017, más de un punto porcentual que en 2015. La creciente relación entre la deuda y el PIB, junto con el bajo desempeño del crecimiento, ha impactado negativamente en el perfil de la deuda de El Salvador.

    En cuanto a los aspectos políticos y sociales, el país ha logrado avances significativos en ambos frentes. La democracia y la paz se han consolidado desde el final de la guerra civil en 1992 y se han llevado a cabo cinco elecciones presidenciales consecutivas con transiciones de poder pacíficas. Además, El Salvador continúa progresando en la parte social gracias, en parte, a políticas activas que han ampliado el acceso a los servicios públicos. Por ejemplo, un mayor acceso a centros de servicios de salud, en particular para los pobres, contribuyó a que El Salvador alcanzara el Objetivo de Desarrollo del Milenio 4 (reducción de la mortalidad en niños menores de 5 años).

    Las tasas de inmunización también han aumentado del 76% en la década de 1990 al 93% en 2016. Asimismo, la proporción de población con acceso a fuentes de agua potable aumentó del 79% al 89% y el acceso a mejores servicios de saneamiento aumentó del 56% a más del 95% durante el mismo período. En educación, tanto el acceso a la educación (particularmente en el nivel primario) como las tasas de alfabetización, han aumentado, siendo los avances más significativos en las áreas urbanas.

    A su vez, la desigualdad – medida por el coeficiente de Gini – disminuyó alrededor de 4 puntos entre 2006 y 2015. Esta reducción fue motivada por un importante crecimiento de los ingresos de las personas ubicadas en el 20% inferior de la distribución del ingreso, situando a El Salvador como el país menos desigual después de Uruguay en 2015.

    Sin embargo, la delincuencia y la violencia continúan amenazando el desarrollo social y el crecimiento económico de El Salvador y afectan negativamente la calidad de vida de sus ciudadanos. A pesar de que la tregua establecida entre las principales pandillas en el año 2012 contribuyó a reducir los niveles de violencia a menos de 39 homicidios por cada 100.000 habitantes, la violencia ha ido en aumento desde el 2014. El crimen y la violencia hacen que los negocios sean más costosos, afectan negativamente las decisiones de inversión y obstaculizan la generación de empleo.

    Otros factores, como la vulnerabilidad ante eventos naturales adversos, exacerbada por la degradación ambiental y la extrema variabilidad climática, también comprometen el desarrollo sostenible del país y el crecimiento económico a largo plazo.

    Última actualización: Oct 10, 2017

  • Actualmente, el portafolio del Banco Mundial en El Salvador suma un monto de US$140 millones e incluye dos proyectos enfocados principalmente en atender a los grupos menos favorecidos, a través del mejoramiento de los sistemas de salud y educación.

    La nueva estrategia de país con El Salvador fue presentada en junio de 2015 y se basa en dos pilares: construir las bases para promover un crecimiento inclusivo y fomentar la sostenibilidad y la resiliencia.

    Entre sus objetivos concretos figuran:

    ·        Construir capacidades para tener comunidades más seguras que permitan un mayor desarrollo económico.

    ·        Mejorar el rendimiento escolar de los estudiantes de secundaria.

    ·        Fomentar la empleabilidad y las habilidades entre los jóvenes.

    ·        Aumentar la inclusión financiera.

    ·        Promover la eficiencia del gasto público y la mejora del espacio fiscal.

    ·        Construir capacidades para enfrentar los desastres y los retos ambientales.

    Última actualización: Oct 10, 2017

  • Fomentar el crecimiento inclusivo:

    A través del Programa de Apoyo al Ingreso Temporal (PATI), aproximadamente 41,000 personas que viven en la pobreza se beneficiaron de trabajos temporales en la comunidad y capacitación técnica. El programa se implementó inicialmente en 25 municipios y posteriormente se amplió a 8 más en el 2015. Además, el proyecto apoyó al Ministerio de Trabajo en el establecimiento de 49 oficinas de empleo que ofrecen servicios de colocación de trabajo a los beneficiarios, además de quioscos de empleo móvil y un portal de empleo en línea que ha atendido a alrededor de 200,000 personas.

    El Proyecto de Fortalecimiento de los Gobiernos Locales (PFGL) benefició a alrededor de 3.4 millones de personas en 262 municipios, a través del desarrollo de 507 proyectos de infraestructura en áreas como electrificación, agua y saneamiento, manejo de desechos, construcción y mejoramiento de carreteras y puentes, así como la renovación de espacios deportivos y recreativos para apoyar programas de prevención de violencia. Además, el proyecto generó alrededor de 12,987 empleos temporales a través de estos proyectos de infraestructura.

    Fomentar la sostenibilidad y la resiliencia:

    El Proyecto para Mejorar la Calidad de la Educación está ampliando la adopción del Modelo de Escuela Inclusiva de Tiempo Pleno (Modelo EITP) en 29 municipios del país. El proyecto ha finalizado la construcción de 10 escuelas de tiempo pleno y la renovación de 359 espacios escolares (desde aulas, bibliotecas, salas de estudio, salas de profesores, espacios deportivos y recreativos). Actualmente se están realizando 16 nuevos proyectos de infraestructura escolar para el 2017. El proyecto ha beneficiado alrededor 16,000 estudiantes de estos centros educativos con nuevas instalaciones y materiales educativos para apoyar sus capacidades de aprendizaje. Además, se está apoyando la mejora de las competencias pedagógicas de alrededor 1,997 docentes del sistema de educación pública a través de una serie de capacitaciones certificadas.

    El Proyecto de Fortalecimiento del Sistema de Salud Pública ha apoyado la expansión de un Modelo Integrado de Servicios de Atención a la Salud en los 82 municipios más pobres del país. Hasta el 2016, el proyecto ha apoyado un total de 21 hospitales, 52 unidades de salud comunitarias y 19 oficinas administrativas a través de diferentes acciones, incluyendo proyectos de renovación de infraestructura, reabastecimiento de medicamentos y suministros médicos, bienes y servicios (ambulancias); así como la implementación de sistemas de gestión de bio-residuos y la capacitación de alrededor de 900 empleados. Además, alrededor de 1,300 mujeres embarazadas y 14,000 niños menores de tres años han recibido servicios de maternidad y nutrición desde que comenzó el proyecto. Por otro lado, cerca de 85,000 personas se han beneficiado de vacunas de inmunización y unos 8,000 pacientes crónicos renales han recibido kits de tratamiento a través de la compra de suministros médicos y medicamentos financiados por el proyecto. 

    Última actualización: Oct 10, 2017

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El Salvador: Compromisos por ejercicio (en millones de US$)*

*Montos incluyen compromisos del BIRF y la AIF.


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