El Salvador: panorama general

  • El crecimiento económico de El Salvador alcanzó el 2.1 por ciento en 2017. Este crecimiento fue impulsado principalmente por los sectores de agricultura, ganadería, silvicultura, pesca, manufacturero y minero, así como por los servicios de comercio, restaurantes y hoteles, que conjuntamente representaron aproximadamente dos tercios del crecimiento observado. El país también se benefició de una mejora en la situación externa gracias a los fuertes flujos de remesas de los trabajadores. De hecho, el déficit externo se estima en 1.6 por ciento del PIB en los tres primeros trimestres de 2017 en comparación con el 2 por ciento de 2016. Además, esta mejora tuvo lugar a pesar del deterioro del déficit comercial, que en 2017 alcanzó US$4.800 millones.

    Sin embargo, El Salvador continúa sufriendo de bajos niveles de crecimiento, que entre 2010 y 2016 promediaron un 1.9%. Este lento desempeño ha convertido al país en la economía de Centroamérica que creció más lentamente en los últimos años. Para 2018 se espera que El Salvador crezca un 1.8%.

    El bajo crecimiento del país se ha traducido en una modesta reducción de la pobreza y una elevada pobreza rural. Según las estadísticas oficiales, la pobreza disminuyó entre 2010 (42 por ciento) y 2016 (38 por ciento). Durante el mismo período, la pobreza extrema disminuyó del 14 por ciento al 10 por ciento. La pobreza en las zonas rurales sigue siendo más alta que en las zonas urbanas, aunque las tasas de pobreza en las áreas rurales disminuyeron más rápidamente que en las áreas urbanas entre 2010 y 2016.

    El bajo crecimiento de El Salvador y el aumento de la relación deuda /PIB son motivo de preocupación. Se estima que el déficit general del sector público no financiero haya sido del 2,3 por ciento del PIB en 2017 y que el total de la deuda alcanzara más del 65 por ciento del PIB en el mismo año.

    En cuanto a los aspectos políticos y sociales, el país ha logrado avances notables en ambos frentes. La democracia y la paz se han consolidado desde el final de la guerra civil en 1992, y se han llevado a cabo cinco elecciones presidenciales democráticas consecutivas con transiciones pacíficas de poder. Además, El Salvador continúa haciendo progresos en los indicadores de desarrollo humano, principalmente a través de la expansión del acceso a los servicios públicos. Por ejemplo, en el sector salud, un mayor acceso a los centros de salud, particularmente por parte de los pobres, contribuyó a que El Salvador alcanzara el ODM 4 (reducción de la mortalidad en menores de 5 años).

    Las tasas de inmunización han aumentado del 76 por ciento en la década de 1990 al 93 por ciento en 2016. Asimismo, la proporción de la población con acceso a fuentes mejoradas de agua aumentó del 79 por ciento al 89 por ciento y la proporción con acceso a saneamiento mejorado aumentó del 56 por ciento a más del 95 por ciento durante el mismo período. En educación, tanto el acceso (particularmente en el nivel primario) como las tasas de alfabetización, han aumentado, siendo los avances más significativos en las áreas urbanas. Sin embargo, la deserción en secundaria sigue siendo un desafío.

    El Salvador también se está convirtiendo en un país más equitativo. La desigualdad - medida por el coeficiente de Gini - disminuyó en alrededor de 5 puntos porcentuales entre 2007 y 2016. Esta reducción fue impulsada por el crecimiento del ingreso para el 20 por ciento de las personas más pobres, situando a El Salvador como el país con menor desigualdad en América Latina el mismo año, después de Uruguay.

    Sin embargo, el crimen y la violencia presentan una amenaza al desarrollo social y el crecimiento económico en El Salvador y afectan negativamente la calidad de vida de sus ciudadanos. La tasa de criminalidad alcanzó niveles récord históricos en 2015 con 102 homicidios por cada 100.000 habitantes. El crimen y la violencia hacen más costoso hacer negocios, afectan negativamente las decisiones de inversión y obstaculizan la creación de empleo.

    Además, la vulnerabilidad del país a los eventos naturales adversos, exacerbada por la degradación ambiental y la variabilidad climática extrema, también socava su trayectoria de crecimiento a largo plazo y su sostenibilidad.

    Última actualización: Abr 16, 2018

  • Actualmente, la cartera del Banco Mundial en El Salvador suma un monto de US$140 millones y consta de dos proyectos enfocados principalmente en atender a los grupos menos favorecidos, a través del mejoramiento de los sistemas de salud y educación.

    La nueva estrategia de país con El Salvador fue presentada en junio de 2015 y se basa en dos pilares: construir las bases para promover un crecimiento inclusivo y fomentar la sostenibilidad y la resiliencia.

    Entre sus objetivos concretos figuran:

    ·        Construir capacidades para tener comunidades más seguras que permitan un mayor desarrollo económico.

    ·        Mejorar el rendimiento escolar de los estudiantes de secundaria.

    ·        Fomentar la empleabilidad y las habilidades entre los jóvenes.

    ·        Aumentar la inclusión financiera.

    ·        Promover la eficiencia del gasto público y la mejora del espacio fiscal.

    ·        Construir capacidades para enfrentar los desastres y los retos ambientales.

    Última actualización: Abr 16, 2018

  • Fomentar el crecimiento inclusivo:

    A través del Programa de Apoyo al Ingreso Temporal (PATI), aproximadamente 41,000 personas que viven en la pobreza se beneficiaron de trabajos temporales en la comunidad y capacitación técnica. El programa se implementó inicialmente en 25 municipios y posteriormente se amplió a 8 más en el 2015. Además, el proyecto apoyó al Ministerio de Trabajo en el establecimiento de 49 oficinas de empleo que ofrecen servicios de colocación de trabajo a los beneficiarios, además de quioscos de empleo móvil y un portal de empleo en línea que ha atendido a alrededor de 200,000 personas.

    El Proyecto de Fortalecimiento de los Gobiernos Locales (PFGL) benefició a alrededor de 3.4 millones de personas en 262 municipios, a través del desarrollo de 507 proyectos de infraestructura en áreas como electrificación, agua y saneamiento, manejo de desechos, construcción y mejoramiento de carreteras y puentes, así como la renovación de espacios deportivos y recreativos para apoyar programas de prevención de violencia. Además, el proyecto generó alrededor de 12,987 empleos temporales a través de estos proyectos de infraestructura.

    Fomentar la sostenibilidad y la resiliencia:

    El Proyecto para Mejorar la Calidad de la Educación está ampliando la adopción del Modelo de Escuela Inclusiva de Tiempo Pleno (Modelo EITP) en 29 municipios del país. Para febrero de 2018, el proyecto ha estado apoyando la construcción de 31 de 36 escuelas con infraestructura renovada para implementar el modelo EITP, la renovación de 697 instalaciones escolares (que van desde aulas, bibliotecas, salas de estudio, salas de profesores, espacios deportivos y recreativos), y la provisión de material y equipo educativo a 195 escuelas para adoptar el modelo EITP. El proyecto ha beneficiado a más de 39,000 personas, incluyendo 6,259 estudiantes de los grados 7 a 9 que reciben más de 30 horas semanales de actividades pedagógicas y 1,828 maestros que han sido certificados en habilidades pedagógicas como arte, educación física y culturas indígenas, entre otros.

    El Proyecto de Fortalecimiento del Sistema de Salud Pública ha apoyado la expansión de un Modelo Integrado de Servicios de Atención en Salud en los 82 municipios más pobres del país. Hasta el 2017, el proyecto ha apoyado la construcción del primer Centro Nacional de Radiología para el Tratamiento del Cáncer y el Laboratorio Biomédico, la adquisición de 44 ambulancias totalmente equipadas, el desarrollo de la primera Estrategia Nacional para Enfermedades Crónicas y la creación de la Dirección Nacional de Enfermedades Crónicas en el Ministerio de Salud, así como la gestión mejorada de los desechos médicos en 30 hospitales. Desde el comienzo del proyecto, más de 1.300 mujeres embarazadas y 14.000 niños menores de tres años han recibido servicios de atención materna e infantil. Alrededor de 85,000 personas se han beneficiado de las vacunas de inmunización, y cerca de 8,000 pacientes con insuficiencia renal crónica han recibido kits de tratamiento mediante la compra de suministros médicos y medicamentos financiados por el proyecto. El proyecto también ha apoyado la capacitación de más de 4.500 personas del área de salud.

    Última actualización: Abr 16, 2018

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El Salvador: Compromisos por ejercicio (en millones de US$)*

*Montos incluyen compromisos del BIRF y la AIF.


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