Desarrollo urbano: Resultados del sector

Lograr una urbanización rápida de la manera correcta; construir ciudades resilientes, inclusivas y sostenibles para ayudar a los pobres y vulnerables

Abril 11, 2014

En vista que las ciudades crecen a un ritmo sin precedentes, el Banco Mundial ha aumentado considerablemente su asistencia técnica y financiera para el desarrollo urbano, contribuyendo así a sus objetivos de terminar con la pobreza extrema y promover la prosperidad compartida. En los últimos 10 años, los compromisos del Banco Mundial —incluidos los de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) casi se duplicaron, pasando de US$2150 millones en los ejercicios de 2004-08 a un promedio anual de US$4110 millones en los ejercicios de 2009-2013. La estrategia urbana del Banco apunta a garantizar que la acelerada urbanización sea gestionada de la manera correcta para lograr un crecimiento resiliente, inclusivo y sostenible y más enfocado en abordar los riesgos climáticos y mejorar los servicios para los pobres que viven en las ciudades. Para implementar esta estrategia, se han efectuado exámenes de urbanización —que son diagnósticos para ayudar a las ciudades a tomar decisiones más informadas en cuanto a políticas e inversión— en 14 países y están en marcha en otros 15, con lo cual se cubrirá al 53 % de la población urbana del mundo.
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75 %

de la población urbana de Marruecos tienen acceso a servicios mejorados de recolección de desechos.

Desafío

Se prevé que la población urbana global se duplicará en 30 años (2000-2030), agregándose otros 2000 millones de personas. Las zonas urbanas construidas aumentarán en 1200 millones de kilómetros cuadrados y casi triplicarán la superficie terrestre urbana mundial existente en el año 2000. La mayor parte de este crecimiento está ocurriendo en ciudades de los países en desarrollo, los que enfrentan el reto de satisfacer la creciente demanda de infraestructura, servicios básicos, empleos, tierras y viviendas asequibles, especialmente para los casi 1000 millones de pobres que a menudo viven en asentamientos informales, para permitir un desarrollo más inclusivo y prevenir al mismo tiempo algunos de los impactos negativos de un rápido proceso de urbanización.  

Más del 80 % del producto interno bruto (PIB) mundial se genera en las ciudades. Si se administra bien, la urbanización puede promover el crecimiento sostenible al aumentar la productividad, permitir la innovación y el surgimiento de ideas nuevas, y ahorrar energía, tierra y recursos naturales.

Las ciudades consumen alrededor de dos tercios de la energía mundial y producen alrededor del 70 % de las emisiones de gases de efecto invernadero. Estas contribuyen de manera directa al creciente desafío del cambio climático y a la vez son una parte necesaria de cualquier solución para enfrentarlo. A medida que se desarrollan, las urbes también están más expuestas a los riesgos de desastres. Casi 500 millones de los residentes urbanos viven en zonas costeras, situación que agrava su vulnerabilidad a las tormentas y al aumento del nivel del mar. Hay otras crisis y presiones sobre los sistemas urbanos, incluidos ciclos económicos descendentes, delincuencia, epidemias de salud pública o trastornos sociales, que pueden afectar la capacidad de una ciudad para satisfacer las necesidades más básicas de sus ciudadanos y revertir décadas de avances económicos, en particular en los Estados pequeños y frágiles.

La construcción de ciudades que “funcionen” —que sean ecológicas, inclusivas, resilientes y competitivas y se sustenten en sistemas urbanos sólidos y una buena gestión— requiere una coordinación efectiva de las políticas y buenas decisiones de inversión y es un aspecto central del trabajo del Banco Mundial. Para comprender mejor los desafíos y oportunidades que implica la rápida urbanización en los países en desarrollo, el  Banco ha emprendido iniciativas para consolidar un enfoque programático en esta materia.

Las decisiones relativas a políticas e infraestructura que se tomen en la actualidad definirán los patrones de desarrollo de las ciudades en las próximas décadas. El Banco apunta a utilizar esta “ventana de oportunidades” para garantizar que la urbanización estimule el crecimiento sostenible suministrando servicios básicos, viviendas y transporte asequibles y confiables, generando empleos y mejorando la calidad de vida de todos sus habitantes, especialmente de los pobres y vulnerables.

Solución

La estrategia urbana del Banco Mundial se concentra en proveer a los dirigentes de las ciudades sistemas sólidos de manera de permitir que proceso de la urbanización contribuya a reducir la pobreza y promover la prosperidad compartida. El Banco dio a conocer en enero de 2013 el informe “Planning, connecting, and financing cities-now: priorities for city leaders” (“Planificación, conexión y financiamiento de las ciudades en la actualidad: Prioridades para los dirigentes municipales”), con el objetivo de ofrecer mecanismos de planificación, conexión y financiamiento de las urbes que apoyen el programa en materia de desarrollo urbano del Banco que se centra en cinco líneas de actividad esenciales:

  • Ciudades ecológicas: proporcionar experiencia técnica y financiera para ayudar a las ciudades a planificar el crecimiento con capacidad de adaptación al clima y bajos niveles de emisiones de carbono y acceder al financiamiento necesario, mejorar los sistemas de manejo de desechos sólidos, y abordar la contaminación y los problemas en materia de habitabilidad.
  • Ciudades inclusivas: mejorar el acceso a la tierra, viviendas asequibles, trabajos, servicios básicos y oportunidades económicas e intensificar los esfuerzos para mejorar los barrios de tugurios, aumentar la participación ciudadana y abordar la pobreza urbana y la exclusión social.
  • Ciudades resilientes: fortalecer la capacidad de adaptación multidimensional de las ciudades y su habilidad para superar crisis y gestionar mejor los riesgos climáticos, los problemas económicos y los conflictos sociales.
  • Ciudades competitivas y urbanización y crecimiento: ayudar a las ciudades a atraer inversión y empleo mediante el mejoramiento de los mercados de la tierra, la conectividad y las regulaciones a nivel subnacional; la creación de un entorno propicio para los negocios, y un mejor uso de los activos de la tierra e inmobiliarios.
  • Sistemas urbanos sólidos y buen gobierno de las ciudades: apoyar el programa urbano, fortaleciendo los mercados de la tierra y la vivienda, mejorando las finanzas municipales y la prestación de servicios y aumentando la capacidad de aplicación de políticas integradas de desarrollo territorial y planificación del uso del suelo.

A principios de 2012, el Banco Mundial otorgó un préstamo de US$ 213 millones a Sri Lanka en apoyo de la campaña del gobierno para transformar la ciudad de Colombo en un centro competitivo el año 2016.  Vea video en inglés.

Resultados

Los proyectos implementados con el financiamiento del BIRF y la AIF apoyan la existencia de ciudades ecológicas, inclusivas, resilientes y competitivas en todo el mundo y reflejan las necesidades de estas en las diversas etapas del desarrollo urbano.

Ciudades ecológicas: en Marruecos, el Programa de Préstamos para Políticas de Desarrollo sobre Gestión de Desechos Sólidos (i) —una serie de préstamos en 2009, 2011 y 2013 por US$133 millones, US$139 millones y US$130 millones, respectivamente— ayudó a transformar el sector de los residuos sólidos del país poniendo énfasis de manera más amplia en la sostenibilidad social, ambiental y económica, además de la sanidad urbana. Se trata de un proyecto innovador que apunta a mejorar la gestión de los desechos sólidos municipales a través de operaciones de políticas de desarrollo e incentiva a los municipios a establecer sistemas modernos e integrados. Como resultado, más del 75 % de la población urbana tiene acceso a servicios mejorados de recolección de desechos proporcionados por operadores privados, en comparación con el 40 % en 2006; y más del 30 % de los residuos recolectados se eliminan ahora en rellenos sanitarios, a diferencia de menos del 5 % en 2006. El Préstamo para Políticas de Desarrollo (DPL, por sus siglas en inglés) también mejoró la rendición de cuentas de los proveedores de servicios del sector al introducir progresivamente herramientas rigurosas de responsabilidad social, tales como la tarjeta de calificación de los ciudadanos; garantizó que los contratos de servicios públicos se publiquen en línea, e institucionalizó el derecho de los ciudadanos a contar con información ambiental, incluida aquella vinculada con los servicios municipales de desechos sólidos.

Ciudades inclusivas: en Honduras, el Proyecto Barrio Ciudad (2005-2103, US$15 millones, AIF) ayudó a mejorar la calidad de vida de 56 000 beneficiarios directos y 925 000 indirectos en 21 vecindarios urbanos pobres de ocho ciudades de rápido crecimiento. Las actividades de prevención de la delincuencia y la violencia se incorporaron en las intervenciones de mejoramiento urbano a nivel comunitario usando un proceso altamente participativo e impulsado por la demanda. Las mejoras incluyeron: i) incremento del acceso de las familias al sistema de alcantarillado, de 25 % en 2005 a más de 81 % en 2013, mediante la incorporación de 2291 nuevos hogares al sistema de saneamiento; ii) logro del acceso universal a agua potable en 2013 (era de 90 % en 2005); iii) aumento del porcentaje de hogares con alumbrado público cercano, de 61 % en 2005 a más de 96 % en 2013; iv) ampliación del acceso de las familias a caminos pavimentados y mejorados, de 38 % en 2006 a 72 % en 2013, y v) construcción de muros de contención como medida de mitigación para evitar deslizamientos de tierra e inundaciones. En términos de seguridad, la proporción de hogares que se consideran seguros aumentó de 49 % en 2005 a 54 % en 2013. 

Ciudades resilientes: en Viet Nam, el Proyecto de Saneamiento Ambiental de la Ciudad de Ho Chi Minh en la cuenca del Nhieu Loc-Thi Nghe (2001-2012, US$248 millones, AIF) apoyó la transformación del entonces contaminado canal Nhieu Loc-Thi Nghe —que atravesaba el distrito comercial del centro de la ciudad— en un atractivo lugar para las personas y los negocios, al mismo tiempo que ayudó a controlar las aguas servidas y las inundaciones. Ahora, alrededor de 1,2 millones de personas son beneficiarias de un moderno sistema de saneamiento y control de las inundaciones que es un modelo para otros proyectos de limpieza de cursos de agua. La iniciativa apoyó el plan del Gobierno de tender un colector de alcantarillado de 8 kilómetros de largo bajo el canal, para lo cual tuvo que superar problemas técnicos y de otro orden. Los logros alcanzados por el proyecto también se sumaron a la naciente reputación de la ciudad como centro económico que ofrece una elevada calidad de vida. 

Ciudades competitivas: en Rusia, el Proyecto de Desarrollo Económico de San Petersburgo (i) (2003-2014, US$101 millones, BIRF)  contribuyó al desarrollo económico local de la ciudad a través de una combinación de medidas de políticas —desarrollo de pymes y mercados de la tierra e inmobiliarios y gestión financiera de las ciudades— con inversiones para la recuperación de nueve sitios importantes del patrimonio cultural. El proyecto también introdujo un fructífero mecanismo del Fondo de Inversión Cultural que ha sido replicado en otras operaciones de financiamiento del Banco para proporcionar recursos sometidos a concurso e impulsados por la demanda a instituciones culturales que sustenten sus inversiones prioritarias de menor escala. Estos esfuerzos, combinados con iniciativas de parte de la ciudad y el sólido crecimiento económico, se han traducido en impactos locales positivos. Entre 2002 y 2007, se duplicó el número de pymes, subiendo de 96 900 a 228 000, y la cifra de transacciones privadas de tierras y bienes raíces también aumentó de manera similar en el mismo periodo, de 90 400 a 212 300. Durante la duración del proyecto, la ciudad ha mantenido una clasificación crediticia que indica que existen condiciones propicias para las inversiones.  

Sistemas urbanos sólidos: en Tanzanía, el Proyecto de Ciudades Estratégicas (i) (2010-15, US$163 millones, AIF, con un financiamiento adicional de US$ 50 millones en preparación) es el primer apoyo del Banco a la política de descentralización del Gobierno. Toda la infraestructura urbana ahora es adquirida, administrada, implementada y mantenida de manera descentralizada por los gobiernos locales. Se incorporó el primer sistema integrado y computarizado de gestión y recaudación urbana basado en el Sistema de Información Geográfica (SIG) de Tanzanía, que incluye la declaración y recaudación de impuestos y la planificación urbana. La infraestructura ejecutada hasta la fecha incluye 123 kilómetros de caminos; 15,10 kilómetros de drenaje; tres rellenos sanitarios y seis terminales de buses, con una cifra estimada de  unos 620 837 beneficiarios directos. 

Fortalecimiento del buen gobierno urbano: en Pakistán, el Proyecto de Mejoramiento de los Servicios Municipales de Punjab  (2006-2013, US$50 millones, BIRF) introdujo una cultura de gestión del desempeño en 105 gobiernos locales de Punjab. La iniciativa ayudó a poner en práctica los sistemas y los procesos comerciales, que a su vez se han traducido en un mejor gobierno y mayor transparencia y responsabilidad a nivel de los gobiernos locales asociados. Los subproyectos implementados en 29 centros urbanos han beneficiado a más de 1,66 millones de ciudadanos, y han incluido  la priorización de servicios a través de un proceso de planificación orientado por la demanda. En el marco del componente de patrimonio cultural, la movilización de la comunidad garantizó la participación de la ciudadanía en la recuperación de los edificios patrimoniales. Los logros incluyen: a) la construcción de nuevas redes de energía eléctrica, comunicación, suministro de agua, drenaje de aguas pluviales, alcantarillado y suministro de gas, y b) la rehabilitación del tejido urbano a través de mejoras de las calles y de las fachadas de los edificios.  

Contribución del Grupo del Banco Mundial

La cartera urbana del Banco Mundial ha crecido para satisfacer las demandas de la rápida urbanización. Los compromisos de la AIF en el tema de desarrollo urbano se han duplicado, de un promedio de US$664 millones anuales en los ejercicios de 2004-08 a US$1668 millones en los ejercicios de 2009-2013. Los compromisos del BIRF durante el mismo periodo subieron de un promedio anual de US$1487 millones a US$2439 millones. Dicho financiamiento, destinado específicamente al desarrollo urbano, también creció como proporción de los nuevos compromisos de la AIF, de 6,4 % en los ejercicios de 2004-08 a 11 % en los ejercicios de 2009-2013.

El financiamiento para fines de inversión se otorga para servicios básicos, vivienda, infraestructura, mejoramiento de barrios marginales, buen gobierno municipal, mejoras ambientales y adaptación, además de desarrollo económico local (incluido patrimonio cultural). También ha aumentado la asistencia técnica y el trabajo analítico, incluyendo el que se presta a través del Instituto del Banco Mundial (WBI), donde el Programa de Urbanismo ayuda a fortalecer las capacidades de los clientes en materia de desarrollo urbano.

Asociados

Muchos proyectos de desarrollo urbano se financian e implementan en colaboración con organizaciones asociadas, entre ellas el Organismo Francés de Desarrollo (AFD), (i) el Organismo Australiano de Desarrollo Internacional (AusAID), (i) el Programa de colaboración urbana entre Austria y el Banco Mundial para el fortalecimiento de los gobiernos locales de Europa sudoriental, el Programa de Colaboración entre el Banco y los Países Bajos (BNPP, por sus siglas en inglés), la Alianza de las Ciudades, (i) los fondos de inversión en el clima, (i) el Organismo Alemán de Cooperación Internacional (GIZ, por sus siglas en alemán), (i) el Fondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación (GFDRR, por sus siglas en inglés), (i) el Fondo para Haití, el Fondo para la Formulación de Políticas y el Perfeccionamiento de los Recursos Humanos de Japón (PHRD, por sus siglas en inglés), el Banco Alemán de Desarrollo (KfW), (i) el Fondo Fiduciario de Corea para el Crecimiento Ecológico (KGGTF, por sus siglas en inglés), el Fondo Fiduciario de Múltiples Donantes para el Desarrollo Urbano Sostenible y el Fondo Fiduciario de España para América Latina y el Caribe (SFLAC, por sus siglas en inglés). 

El trabajo conjunto entre la Alianza de las Ciudades, el Banco Mundial, el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-HABITAT) (i) y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) apunta a ayudar a las ciudades a enfrentar los desafíos que representa el cambio climático, capturando el conocimiento actual sobre el tema y respaldando a las autoridades locales y nacionales para que incorporen las medidas de adaptación y mitigación a la planificación urbana. 

Se han formado asociaciones y se ha recibido apoyo para realizar análisis globales y llevar a la práctica la agenda de urbanización y crecimiento verde de los Gobiernos de Corea, Singapur, Suiza y el Reino Unido, con sólidas alianzas y memorandos de entendimiento con el Grupo C40 y la Fundación Rockefeller.

Próximos pasos

El Banco Mundial ha lanzado diversas iniciativas destinadas a abordar los desafíos del desarrollo relacionados con la urbanización:

  • Los exámenes de urbanización son diagnósticos de los países que ayudan a comprender mejor la manera en que los diferentes actores coordinan sus decisiones de inversión en entornos urbanos en las diversas regiones y etapas de desarrollo y se han constituido en la base objetiva de los patrones de urbanización y el crecimiento urbano. Hay asociados, como el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido (DFID, por sus siglas en inglés) y la Secretaría de Estado de Asuntos Económicos de Suiza (SECO), entre otros, que están apoyando este trabajo a través del Programa Mundial de Datos Urbanos que fortalecerá las metodologías analíticas y de recolección de evidencias para investigar los patrones de urbanización y apoyar las decisiones relacionadas que se tomen en materia de políticas e inversiones.
  • La Iniciativa Ciudades Habitables con Bajas Emisiones de Carbono (LC2) provee apoyo técnico y de planificación a ciudades interesadas en desarrollar proyectos y planes de acción con bajas emisiones de carbono y estrategias de financiamiento para conseguir los flujos de capital de inversión necesarios.
  • La Academia de Capacidad Crediticia de las Ciudades ofrece a los gobiernos municipales actividades específicas de asistencia técnica y formación de capacidades, ayudando a la transición de las ciudades hacia un estado de solvencia que les permita autofinanciar las nuevas inversiones.
  •  El Programa de Ciudades Inclusivas busca reformular el concepto de ciudades inclusivas, de manera que evolucione más allá del enfoque urbano tradicional y se transforme en enfoques multisectoriales, incorporando plenamente la inclusión social y económica y desplazándose desde una estrategia “curativa”  (después de ocurridos los hechos) a una estrategia de prevención.
  • La Iniciativa Ciudades Resilientes, en conjunto con el GFDRR, está diseñada para ayudar a las ciudades a adaptarse a los cambios del clima y comprender los desafíos que se derivan de estos fenómenos. Se están consultando múltiples asociados para evaluar la posibilidad de desarrollar herramientas y métodos que puedan ser usados por todos en el futuro.
  • La base de conocimiento sobre las ciudades competitivas, iniciada en conjunto con los equipos de Finanzas y Desarrollo del Sector Privado del Banco, analiza los factores que determinan la competitividad de las ciudades y ayuda a los dirigentes urbanos a priorizar las inversiones públicas para promover la competitividad, atraer inversiones y empleos y apoyar estrategias de financiamiento e implementación. 

Se están analizando planes para participar en: 

  • El proyecto sobre extensiones urbanas globales, que formulará una definición estándar de los territorios urbanos de manera que se aplique en todo el mundo, busca generar una base de datos pública para monitorear y analizar los cambios que ocurren en las áreas urbanas y las ubicaciones y densidades de la población.
  • El programa de viviendas y tierras urbanas, que elaborará diagnósticos y asesoría práctica en materia de políticas basados en nuevas fuentes de información, como la observación de la Tierra, y en marcos y herramientas mejoradas para integrar el uso del suelo urbano y el transporte con el objetivo de ayudar a las autoridades a encontrar soluciones fundadas en pruebas que permitan ofrecer tierras urbanas y viviendas asequibles. 

El Banco también se ha asociado con instituciones externas para involucrarse en actividades de intercambio de conocimientos y formación de capacidades en áreas que incluyen la planificación estratégica metropolitana, las finanzas y el buen gobierno municipal, la prestación de servicios urbanos, ciudades seguras y con capacidad de adaptación y nuevas herramientas, como la observación de la Tierra.

Beneficiarios

“Este [el Proyecto Barrio Ciudad] es lo mejor que nos pudo haber pasado. [Barrio La Roca en Puerto Cortés] es uno de los distritos más violentos y complicados de la ciudad, la gente por primera vez en su vida tiene acceso a electricidad, agua, servicios de alcantarillado, caminos y un jardín infantil… ahora contamos con alumbrado público las 24 horas al día los siete días de la semana y las personas se sienten más seguras, salen, socializan y la comunidad está más unida”. En la Colonia Miguel Yáñez Ríos en Villa Nueva, un residente declaró que: “La Mara 18 [una pandilla local] estuvo acá, pero ahora se han marchado gracias al proyecto”. “Los niños ya no tienen que jugar en la calle, ahora lo pueden hacer en una zona más segura. Ya no tienen que enfrentar tantos peligros. Estamos tranquilos sabiendo que los pequeños dejaron de estar expuestos a todo tipo de inseguridades y cuando los niños están seguros, nosotros mismos nos sentimos mejor”, dice Juana Márquez, una madre de Puerto Cortés.

El experto en desarrollo urbano Dean Cira del Banco Mundial responde a las preguntas enviadas a través de medios de comunicación social sobre los beneficios y los retos que plantea la rápida urbanización en los países en desarrollo. Vea video en inglés.

Viet Nam. El Proyecto de Mejoramiento Urbano en Viet Nam (i), (2004-2014; US$382,4 millones; AIF) mejoró las condiciones de vida y ambientales de los pobres de cuatro grandes ciudades: Ho Chi Minh, Can Tho, Hai Phong y Nam Dinh. La iniciativa implica el mejoramiento de la infraestructura y la entrega de préstamos para vivienda asequibles para mujeres que viven en zonas de ingresos bajos. Hasta agosto de 2012, el remozamiento de los vecindarios había beneficiado directamente a más de 2,5 millones de residentes pobres, mientras que las mejoras en infraestructura primaria favorecerán a otros 2 millones. Alrededor de 60.000 mujeres han logrado tener mejores viviendas y otras 35.000 recibieron préstamos para generar ingresos. Las tasas de reembolso son de casi el 100%. El proyecto introdujo un nuevo enfoque participativo para trabajar con las comunidades en las etapas de planificación, diseño e implementación, además de aportes en efectivo y en especie. El éxito de esta iniciativa estimuló al Gobierno a desarrollar el Programa Nacional de Mejoramiento Urbano (NUUP, por sus siglas en inglés), aprobado por el primer ministro en 2009. En el marco del NUUP, la AIF autorizó un segundo Proyecto de Mejoramiento Urbano para la Región del Delta del Mekong (US$292 millones), que comenzó a ejecutarse en agosto de 2012.

Contribución del Grupo del Banco Mundial

La cartera del Banco en esta área se ha ampliado de manera considerable en el tiempo: los compromisos de la AIF en el tema del desarrollo urbano casi se triplicaron de un promedio anual de US$560 millones durante los ejercicios de 2003-07 a US$1.560 millones en el periodo 2008-2012. En esos mismos lapsos, los compromisos del BIRF casi se duplicaron, con el aumento del monto promedio anual de US$1.310 millones a US$2.580 millones. Dicho financiamiento destinado específicamente al desarrollo urbano también ha crecido como porcentaje del total de los nuevos compromisos de la AIF, de 5,9% en los ejercicios de 2003-07 a 10,9% en los ejercicios de 2008-2012. 

El financiamiento para inversiones se debe destinar a servicios básicos, vivienda, infraestructura, mejoramiento de barrios marginales, buen gobierno municipal, mejoras ambientales y adaptación, y desarrollo económico local que incluye patrimonio cultural. También ha aumentado la asistencia técnica y el trabajo analítico, incluido el que se realiza a través del Instituto del Banco Mundial (WBI), donde el Programa de Urbanismo ayuda a formar capacidades de los clientes en materia de desarrollo urbano.

Asociados

Muchos proyectos de desarrollo urbano se financian e implementan en colaboración con organizaciones asociadas, entre ellas la Agencia Francesa de Desarrollo (i) (AFD), el Organismo Australiano de Desarrollo Internacional (i) (AusAID), el Programa de Colaboración Urbana para el Fortalecimiento de los Gobiernos Locales en Europa Sudoriental entre Austria y el Banco Mundial, el Programa de Colaboración entre el Banco y los Países Bajos (BNPP, por sus siglas en inglés), la Alianza de las Ciudades (i), los fondos de inversión en el clima (i), el Organismo Alemán de Cooperación Internacional (i) (GIZ, por sus siglas en alemán), el Fondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación (i), el Fondo para Haití, el Fondo para la Formulación de Políticas y el Perfeccionamiento de los Recursos Humanos de Japón (PHRD, por sus siglas en inglés), el Banco Alemán de Desarrollo (i) (KfW), el Fondo Fiduciario de Múltiples Donantes (MDTF, por sus siglas en inglés) para el Desarrollo Urbano Sostenible y el Fondo Fiduciario de España para América Latina y el Caribe (SFLAC, por sus siglas en inglés).

El programa de trabajo conjunto entre la Alianza de las Ciudades, el Banco Mundial, el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-HABITAT) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) apunta a ayudar a las ciudades a enfrentar los desafíos del cambio climático capturando el conocimiento actual sobre el tema y respaldar a las autoridades locales y nacionales para que incorporen las medidas de adaptación y mitigación a su planificación urbana. En el marco de la Plataforma de conocimientos sobre urbanización, el Banco Mundial ha interactuado con más de 70 organizaciones que abarcan desde centros académicos y la sociedad civil hasta el sector público y privado, incluidos los gobiernos nacionales y municipales, con el fin de crear una red global de intercambio de conocimientos sobre temas de urbanismo.

Próximos pasos

El Banco Mundial se está concentrando en diversas iniciativas destinadas a abordar los desafíos del desarrollo asociados con la urbanización:

  • En relación con el ambiente urbano y la capacidad de adaptación, el Banco está aprovechando los programas de trabajo en curso sobre gestión de riesgos de desastre y ciudades y cambio climático con el fin de reunir los conocimientos y experiencia técnica sobre desastres y adaptación al cambio climático. Las áreas más importantes en las que se concentra la atención incluyen evaluaciones de riesgos urbanos y métricas estandarizadas para apoyar las decisiones e inversiones en las ciudades con el objetivo de aumentar la resiliencia urbana. 
  • En materia de tierras urbanas, vivienda y planificación, el Banco está desarrollando diagnósticos y asesoría práctica sobre políticas a fin de ayudar a las autoridades a encontrar soluciones basadas en pruebas para proveer tierras urbanas y viviendas asequibles a los miles de millones de personas que se trasladarán a las ciudades en las próximas décadas, y para reformar los reglamentos con el objetivo de evitar la instalación de barrios marginales.
  • En cuanto a ciudades y crecimiento económico, la institución está trabajando con los gobiernos nacionales y municipales para aprovechar los beneficios de la densidad y las economías de concentración. El marco de políticas de urbanización sostenibles formuladas en los exámenes de urbanización, por ejemplo, apoyan las prioridades de políticas e inversión para mejorar el aporte de la urbanización y de las ciudades al desarrollo económico.

El Banco también se asoció con instituciones externas para participar en actividades de intercambio de conocimientos y formación de capacidades en áreas que incluyen planificación estratégica metropolitana, finanzas y gobierno municipal, prestación de servicios urbanos, y ciudades seguras y con capacidad de adaptación. Al reconocer la necesidad de contar con datos de libre acceso sobre ciudades, que sean a la vez confiables y comparables a nivel mundial, el Banco está abogando por una plataforma de datos abiertos de este tema. Esta instancia mejorará la “interoperabilidad” de dicha información y permitirá fijar puntos de referencia entre regiones. Otros factores que ayudarán a abordar los desafíos que enfrentan las urbes son las soluciones inteligentes e innovadoras, como el uso de herramientas de tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) para mejorar la gestión de gobierno y la prestación de servicios mediante la participación ciudadana facilitada por la tecnología.

Beneficiarios

"Antes de que se reconstruyera el camino, nos demorábamos mucho tiempo en los viajes. Cuando iba al mercado a comprar cosas para mi negocio, mi automóvil se averiaba a menudo debido a los baches en las rutas. Esto afectaba mucho mi presupuesto familiar. Ahora el auto no falla tanto y un viaje de media hora se redujo a 10 minutos”. -- Grigol Berishvili, propietario de tienda, Tiflis, capital de Georgia (Segundo Proyecto de Descentralización y Desarrollo Municipal).