Un país vulnerable ante eventos catastróficos
El Perú se encuentra entre los países más vulnerables a los desastres. De acuerdo con el Mapa de Vulnerabilidad Física del Perú,1 46% del territorio nacional se encuentra en condiciones de vulnerabilidad alta a muy alta y el 36% de la población nacional ocupa y utiliza este espacio territorial (MINAM, 2016). En las últimas décadas, el impacto de eventos catastróficos ha ocasionado pérdidas significativas en el país, que ocupa el tercer lugar de América Latina y el Caribe, y el primero de América del Sur, en costos asociados a los desastres naturales estimados para el período 19702010 por la CEPAL (OECD, 2016). Se calcula que los costos combinados de los fenómenos de El Niño y La Niña de 1982-1983 y 1997-1998 representarían casi la mitad del PIB del año 2000. El último fenómeno de El Niño Costero (FNC) de 2017 costó numerosas vidas humanas y pérdidas, que se estiman en 1.6% del PIB anual (Macroconsult, 2017).
La vulnerabilidad del país se incrementa por el cambio climático, que intensifica los fenómenos naturales e impacta en las condiciones de vida de la población. El 72% de las emergencias nacionales están relacionadas con sequías, lluvias intensas, inundaciones, heladas y granizo, que ya se habían vuelto seis veces más frecuentes entre 1997 y 2006 (MINAM, 2010). Las pérdidas adicionales del PIB que impondría el cambio climático alcanzarían el 15% para el período 2010-2100 y se centrarían en los sectores agrícola, de ganadería altoandina y pesquero (OECD, 2016). Cajamarca, Pasco, Huánuco y Junín son los departamentos cuyas tierras agrícolas están en mayor riesgo de sufrir sequías meteorológicas, de acuerdo con el perfil de riesgo elaborado por el Banco Mundial. La disponibilidad de agua es uno de los principales retos que surgen como consecuencia del impacto del cambio climático, especialmente en la costa, donde el 60% del agua consumida se utiliza para riego y compite con el uso de agua potable para el consumo de la población. La menor disponibilidad de agua será el resultado de temperaturas más altas (BID y CEPAL, 2014), que se espera que causen una reducción de los niveles de lluvia y del tamaño de los glaciares que sirven como reservorios naturales. La dinámica del cambio climático aumentará así la incertidumbre hidrológica, lo que dificultará la planificación y el diseño de la infraestructura hidráulica.
En los últimos años, el Perú ha logrado avances importantes en distintas áreas de política pública que han permitido generar condiciones más favorables frente a eventos catastróficos y que representan un punto de partida para abordar los desafíos pendientes. El país ha generado un marco integral de gestión del riesgo de desastres (GRD) para todo el sector público, el cual involucra a los actores clave a nivel nacional, subnacional y de la sociedad civil. Asimismo, ha creado un fondo único y un mecanismo presupuestal para el financiamiento de obras y acciones imprevistas y urgentes relacionadas con desastres, y actualmente está mejorando la recolección de datos y análisis de riesgos. En el frente económico, el país ha logrado un crecimiento sostenido, apoyado en las iniciativas del sector privado en la industria agrícola competitiva en la costa, la minería y otras actividades de valor agregado, como el turismo. Se han logrado reducir las tasas de pobreza y desempleo, se ha avanzado en la implementación de reformas institucionales en áreas como la educación y el desarrollo social. Estos logros son indicadores positivos que señalan el camino para sobrellevar con éxito el siguiente período de incertidumbre y recuperar el impulso económico en 2021 (FMI, 2020), al tiempo que se fortalece la resiliencia ante los desastres.
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