ARTÍCULO

Fijar un precio a la polución por carbono

Noviembre 30, 2015


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TITULARES
  • Jefes de Estado y presidente del Grupo Banco Mundial, Jim Yong Kim, se reunieron en París para instar a los países y las empresas de todo el mundo a que fijen un precio a la contaminación con carbono.
  • Unos 40 Gobiernos y 23 ciudades, estados y regiones ya cuentan con mecanismos de fijación del precio del carbono que cubren aproximadamente el 12 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero anuales.
  • Alemania, Noruega, Suecia, Suiza y el Grupo Banco Mundial dieron a conocer un nuevo mecanismo denominado en inglés “Transformative Carbon Asset Facility” por un monto de USD 500 millones para ayudar a los países en desarrollo a combatir el cambio climático mediante la transición hacia mecanismos de fijación del precio del carbono.

Los líderes mundiales se presentaron en París para la inauguración oficial de la COP21 –la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático– (i) con el fin de exponer sus planes para abordar el cambio climático y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Luego, durante el día, una coalición de líderes y el presidente del Grupo Banco Mundial, Jim Yong Kim, instó a los países y las empresas de todo el mundo a fijar un precio a la contaminación con carbono como medio para reducir las emisiones y reorientar las inversiones hacia un crecimiento más limpio y ecológico.

Los líderes estiman que la fijación del precio del carbono proporciona un triple dividendo: es positiva para el medio ambiente y las personas; aumenta los ingresos de manera eficiente, por lo que es posible reducir los impuestos más distorsionadores, e impulsa la innovación en el sector privado y las inversiones imprescindibles en tecnologías limpias y con bajos niveles de emisiones.

Para reforzar la necesidad de tomar medidas, el Grupo Banco Mundial y sus asociados también ponen en marcha formalmente la Coalición de Liderazgo para la Fijación del Precio del Carbono (i) durante las conversaciones sobre el clima de París. La coalición de líderes gubernamentales, empresariales y de la sociedad civil fue creada el año pasado después de la Cumbre del Clima de las Naciones Unidas. Esta iniciativa busca ampliar la aplicación de políticas de fijación del precio del carbono eficaces que puedan mantener la competitividad, crear empleo, fomentar la innovación, y lograr una reducción significativa de las emisiones.

Actualmente, unos 40 Gobiernos y 23 ciudades, estados y regiones cuentan con mecanismos de fijación del precio del carbono que cubren aproximadamente el 12 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero anuales. Esta cobertura aumentó más de tres veces durante la última década, y el crecimiento continúa.

A comienzos de este año, Corea del Sur implementó un mercado de carbono ambicioso que incluye 500 mecanismos en más de 20 sectores. China —el mayor contaminador del mundo— anunció recientemente planes de crear un programa nacional de comercio de derechos de emisión a partir de 2017.

Mientras tanto, más de 400 compañías de todo el mundo informan que usan un precio voluntario del carbono interno en sus planes empresariales.

Otra prueba del impulso a favor de la fijación del precio del carbono proviene de los planes nacionales, conocidos como las contribuciones previstas determinadas a nivel nacional (INDC, por sus siglas en inglés), presentadas por los países para las conversaciones de París. Más de 90 INDC incluyen propuestas de comercio de emisiones, impuestos sobre el carbono y otros mecanismos de fijación del precio en el marco de una amplia gama de planes de acción de los Gobiernos para abordar sus desafíos específicos.

 


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Mapa de los mercados de carbono en el mundo.


La reunión de París también fue testigo de la puesta en marcha del mecanismo “Transformative Carbon Asset Facility” (TCAF) por un monto de USD 500 millones, una nueva iniciativa destinada a impulsar mayores esfuerzos dirigidos a fijar el precio y medir la contaminación con carbono.

Alemania, Noruega, Suecia, Suiza y el Grupo Banco Mundial implementaron la iniciativa de manera conjunta, señalando que pondría a prueba nuevas formas de catalizar grandes reducciones de las emisiones de gases de efecto invernadero. El TCAF también ayudará a los países en desarrollo a luchar contra el cambio climático mediante la transición hacia mecanismos de fijación del precio del carbono.

El TCAF permitirá la generación, la rendición de cuentas y los pagos por las reducciones de emisiones a una mayor escala que la que se ha visto hasta ahora. Se espera que el apoyo al nuevo mecanismo se proporcione junto con USD 2000 millones en inversiones y financiamiento relacionado con políticas entregados por el Grupo Banco Mundial y otras fuentes.

Los proyectos y programas del TCAF podrían incluir medidas de apoyo a las políticas que fomenten los bajos niveles de emisiones de carbono, tales como los objetivos de energía limpia o las normas de eficiencia para la industria. La iniciativa podría proporcionar pagos a los países que eliminen los subsidios a los combustibles fósiles o se embarquen en otras reformas como la simplificación de las regulaciones para la energía renovable.

O el TCAF podría ayudar a que las ciudades sean más sostenibles apoyando un transporte inocuo para el clima y los códigos de edificación ecológica, así como premiando el uso de una gestión más eficiente de la luz eléctrica, el agua y los residuos.

En todos estos casos, el TCAF pagaría por las menores emisiones.

Al proporcionar pagos basados en los resultados –incentivos financieros para un cambio de comportamiento– el TCAF asegura que los cambios reales se mantengan y no se retroceda, modificándose las prioridades.

De manera similar a los sistemas de tarifas fijas en el mercado de las energías renovables –que garantizan un cierto nivel de ingresos– los pagos por resultados pueden preparar el terreno para estrategias innovadoras de un desarrollo con bajos niveles de emisiones de carbono. En el cálculo de las reducciones de las emisiones se aplicarán rigurosas metodologías de rendición de cuentas para asegurar que se obtengan resultados que se puedan medir, informar y verificar.

Se espera que los países contribuyentes comprometan más de USD 250 millones a comienzos de 2016 para poner en funcionamiento el mecanismo. El TCAF estará abierto a aportes y fuentes de financiamiento adicionales hasta que se alcance una meta inicial de USD 500 millones.

Este financiamiento específico apoyará a unos 10 programas, y se espera que movilice más de USD 2000 millones, trabajando con operaciones para políticas e inversiones ya existentes y desarrolladas con los países clientes del Banco y otros asociados y organizaciones internacionales.

El TCAF desempeñará un papel fundamental en la prueba de nuevas maneras de reducir las emisiones y replicar lo que funciona. Los programas del TCAF apoyarán la infraestructura indispensable para el desarrollo de mecanismos nacionales de fijación del precio del carbono, como impuestos sobre el carbono o regímenes de comercio de derechos de emisión. Esto mostrará los elementos básicos institucionales, normativos y técnicos necesarios para poner en marcha programas de gran escala.

El TCAF es una de las nuevas iniciativas que el Grupo Banco Mundial promueve como parte de su compromiso con la meta ambiciosa de evitar un aumento de 2 °C de la temperatura mundial, y tiene por objeto ayudar a desencadenar un cambio transformador en las ciudades o en sectores completos, en áreas como el transporte limpio.

 


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