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Panorama general

  • El cambio climático es un multiplicador de amenazas que puede empujar a millones de personas a la pobreza en los próximos años y revertir los logros en materia de desarrollo obtenidos con gran esfuerzo.

    ·       La amenaza del cambio climático sigue siendo crítica para los países —obligando a las personas a evacuar sus hogares y lidiar con la inseguridad alimentaria o los impactos de la deforestación y la pérdida de biodiversidad— además de tener que enfrentar las repercusiones sanitarias y económicas de la pandemia de COVID-19.

    ·       Los desastres naturales tienen un costo de alrededor de USD 18 000 millones anuales para los países de ingreso bajo y mediano, solo en daños a la infraestructura de transporte y de generación de energía.

    ·        También provocan trastornos generalizados a las familias y las empresas, que se traducen en un costo de al menos USD 390 000 millones al año.

    ·       Los países más vulnerables enfrentan riesgos particularmente elevados de sufrir la sobrecarga o la destrucción de sus sistemas de salud, el agotamiento de sus fondos de emergencia y dificultades para reponerlos dada la contracción del espacio fiscal. Además, las personas y las comunidades hacen frente a crecientes vulnerabilidades económicas.

     

    Hoy los países tienen una oportunidad única en la presente generación de seguir un camino de desarrollo sostenible, inclusivo y resiliente.

    ·       Hacer las inversiones correctas puede dar lugar a beneficios de corto plazo —empleo y desarrollo económico— así como de largo plazo para las personas, que incluyen la descarbonización y la resiliencia.

    ·       Los programas para incentivar las bajas emisiones de carbono pueden impulsar la creación de nuevos empleos sostenibles, inclusivos y equitativos.

     

    Los países pueden facilitar el acceso a nuevas oportunidades económicas y en materia de empleo a través de la acción climática.

    ·       Invertir en infraestructura resiliente en los países en desarrollo puede traducirse en hasta USD 4,2 billones a lo largo de la vida útil de la nueva infraestructura (i). En promedio, una inversión de USD 1 genera USD 4 en beneficios.

    ·       Mejorar la resiliencia de la infraestructura ahorra reparaciones costosas y minimiza las amplias consecuencias de los desastres naturales en los medios de subsistencia y el bienestar de las personas.

    ·       Una transición hacia economías resilientes y de bajas emisiones de carbono podría crear más de 65 millones de nuevos empleos netos (PDF, en inglés) a nivel mundial hasta 2030.

     

    La acción climática ayuda a los países a desarrollarse de manera sostenible. Cuando los países toman medidas frente al cambio climático, también obtienen beneficios como aire y agua más limpios, océanos saludables, ciudades resilientes y sistemas agrícolas y alimentarios sostenibles.

    ·       El Banco ha ayudado a los Gobiernos de México y Colombia a adoptar impuestos al carbono, los que maximizan las sinergias entre la gestión de la contaminación atmosférica y la mitigación del cambio climático.

    ·       En Vietnam, el Banco apoyó inversiones en infraestructura hídrica para reducir los impactos de las inundaciones y la intrusión salina, y proteger los recursos hídricos para fines agrícolas, beneficiando a 215 000 hogares de agricultores.

    ·       Nueve millones de personas han utilizado cultivos y tecnologías inteligentes en relación con el clima a través del Programa de Productividad Agrícola de África Occidental. Los rendimientos y los ingresos han aumentado en promedio en alrededor del 30 %, mejorando la seguridad alimentaria de unos 50 millones de habitantes de la región.

    ·       El trabajo del Banco en el área de desarrollo urbano ha sido fundamental para construir ciudades resilientes. Por ejemplo, el Banco ayudó a la ciudad de Beira, en Mozambique, a fortalecer su resistencia ante peligros meteorológicos recuperando su sistema de drenaje de aguas lluvia e instalando estaciones de control de inundaciones y embalses de retención de agua. Cuando el ciclón Idai azotó el país en marzo de 2019, Beira se vio menos afectada por las inundaciones que otras zonas del país.

     

    Es fundamental incrementar rápidamente el financiamiento, pero el presupuesto público por sí solo no es suficiente. Además de entregar recursos directos, el Grupo Banco Mundial responde a las demandas de los países movilizando inversiones públicas y ayudando a abrir mercados con bajas emisiones de carbono donde antes no existían.

    ·       Junto con otros bancos multilaterales de desarrollo (BMD) y los fondos de inversión en el clima (i), el Banco ha apoyado la planta de energía solar concentrada más grande del mundo en Marruecos (i). Con la generación de 580 megavatios (MW) de energía limpia, el complejo Noor pronto abastecerá a 1,1 millones de marroquíes con este tipo de energía, aumentando al mismo tiempo el interés mundial en esta tecnología.

    ·       India es uno de los primeros países en implementar a gran escala sistemas de aire acondicionado altamente eficientes a través de un programa de adquisiciones al por mayor de Energy Efficiency Service Limited (EESL). La compra inicial de 100 000 unidades de aire acondicionado, con una eficiencia superior en un 30 % al promedio del mercado, redujo el precio en un 15 %. El Banco Mundial trabaja de forma permanente con EESL y le presta apoyo a través de asistencia técnica y financiamiento.

     

    Las políticas, como la fijación del precio del carbono, pueden contribuir a generar incentivos en favor de un cambio transformador.

    ·       La fijación del precio del carbono representa una opción normativa simple, flexible, barata, justa y eficiente para abordar el cambio climático. También puede generar beneficios complementarios al reducir la contaminación del aire y la congestión del tránsito, evitando a la vez los costos adicionales que conllevan las medidas correctivas asociadas con trayectorias de crecimiento con niveles elevados de emisión de carbono. En lo que respecta a las empresas, la fijación del precio del carbono les permite gestionar los riesgos, planificar sus inversiones de bajo nivel de emisiones e impulsar la innovación.

    Al 1 de noviembre de 2019, 46 jurisdicciones nacionales y 31 jurisdicciones subnacionales estaban implementando o tenían programado implementar iniciativas para fijar el precio del carbono. Para obtener información más reciente, visite el tablero interactivo sobre la fijación del precio del carbono (i), una plataforma en línea basada en los datos y los análisis de la serie de informes anuales Situación y tendencias de la fijación del precio del carbono (i).x|

    Última actualización: Sep 30, 2020

  • El Grupo Banco Mundial se ha comprometido a ayudar a los países a cumplir los objetivos del Acuerdo de París.

    ·       Abordar el cambio climático es uno de los mensajes centrales y pilares normativos del reciente aumento de capital del Grupo Banco Mundial y de las reposiciones de recursos anteriores y actuales de la Asociación Internacional de Fomento (AIF).

     

    El Grupo Banco Mundial está financiando los esfuerzos de los países para reducir las emisiones y adaptarse a los riesgos climáticos.

    ·       El primer Plan de Acción sobre el Cambio Climático (i) del Grupo Banco Mundial para 2016-20 expuso objetivos ambiciosos que deben alcanzarse a más tardar en 2020, entre ellos ayudar a los países clientes a agregar 30 gigavatios (GW) de energía renovable, crear sistemas de alerta temprana para proteger a 100 millones de personas y elaborar planes de inversión agrícola inteligentes en relación con el clima para al menos 40 países.

    ·       En diciembre de 2018, el Grupo Banco Mundial anunció un nuevo conjunto de objetivos climáticos para 2021-25, con el fin de apoyar a los países a adoptar ambiciosas medidas climáticas que incluyen un mayor respaldo para el financiamiento de iniciativas de adaptación a través de una iniciativa específica, el Plan de Acción de Adaptación al Cambio Climático y Resiliencia (PDF, en inglés). Todos los proyectos del Banco Mundial se someten ahora a un examen inicial del riesgo climático y de desastres para garantizar que promuevan la resiliencia de la población en el lugar donde se ejecutan.

    ·       Desde el ejercicio de 2018, todas las operaciones de financiamiento de proyectos de inversión pertinentes contemplan un “precio sombra” para el carbono en sus análisis económicos. Dichos precios recomendados por el Banco fueron actualizados en diciembre de 2017 y se corresponden con el objetivo básico del Acuerdo de París de mantener el aumento de la temperatura por debajo de los 1,5 °C.

     

    El Banco Mundial es la principal fuente de financiamiento multilateral para inversiones en iniciativas climáticas en los países en desarrollo.

    El GBM trabaja junto con otros bancos multilaterales de desarrollo (BMD) para elaborar enfoques comunes que permitan hacer el seguimiento de los flujos de fondos que destinan a los países clientes para proyectos relacionados con el clima, a medida que incrementan el financiamiento para iniciativas de mitigación y adaptación. Los BMD continúan alineando sus flujos financieros para ayudar a los países a cumplir el Acuerdo de París, respaldan la implementación de las contribuciones determinadas a nivel nacional (CDN) y facilitan actividades que orientan el desarrollo hacia un desarrollo resiliente y con bajas emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

    Última actualización: Sep 30, 2020

  • El Grupo Banco Mundial cumplió satisfactoriamente su primer Plan de Acción sobre el Cambio Climático (2016-20):

    En la actualidad, el Grupo Banco Mundial es la principal fuente de financiamiento multilateral para inversiones en iniciativas climáticas en los países en desarrollo y ha comprometido USD 83 000 millones para ese fin en los últimos cinco años.

    ·       En 2020, el GBM comprometió USD 21 400 millones en inversiones relacionadas con el clima, superando las metas por tercer año consecutivo.

    ·       Los fondos de la Asociación Internacional de Fomento/Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (AIF/BIRF) destinados específicamente a adaptación aumentaron del 40 % del financiamiento para el clima en 2016 al 52 % en 2020.

     

    A continuación se presentan otros resultados importantes de los últimos cinco años:

    ·       Ciento veinte millones de personas en más de 50 países consiguieron acceso a datos hidrometeorológicos y sistemas de alerta temprana cruciales para salvar vidas durante los desastres.

    ·       Se dio apoyo a más de 30 países para implementar o mejorar las contribuciones determinadas a nivel nacional conforme al Acuerdo de París y se respaldaron los esfuerzos de más de 35 Gobiernos nacionales o subnacionales para fijar un precio al carbono.

    ·       Todos los nuevos proyectos del Banco son evaluados según su riesgo climático: se incorporan consideraciones sobre el cambio climático en todas las etapas del diseño del proyecto y se han integrado en la totalidad de las estrategias de desarrollo multianuales del Banco con los países en desarrollo asociados.

    ·       El Banco también ha llegado más allá de los sectores tradicionalmente identificados con la acción climática, ampliando el alcance del desarrollo climáticamente inteligente para los proyectos (i) que incluyan tanto el fortalecimiento del desarrollo digital como la resiliencia climática en Bangladesh, la integración de los aspectos climáticos en el presupuesto y la planificación de la macroeconomía fiscal en Filipinas y el mejoramiento de la eficiencia hídrica y energética en el sistema de salud de Egipto.

    ·       Como parte de las nuevas metas climáticas para los ejercicios de 2021 a 2025, tanto a través del aumento del capital del BIRF como de la decimonovena reposición de recursos de la AIF, el Banco se ha fijado metas más ambiciosas de cobeneficios climáticos y está intensificando sus esfuerzos para la integración del cambio climático en las operaciones y el trabajo en los países.

     

    Algunos resultados sectoriales destacados incluyen:

    Energía

    ·       Actualmente, alrededor de 789 millones de personas viven sin energía eléctrica, la mayoría de ellas concentradas en las zonas rurales de África y Asia meridional. El Banco Mundial se comprometió a subsanar esta brecha ayudando a los países a proporcionar acceso a servicios de energía asequibles, confiables, sostenibles y modernos para todos.

    ·       Conforme al primer Plan de Acción sobre el Cambio Climático, el Banco respaldó a sus clientes para agregar 18 GW de energía renovable variable a las redes y 16 GW de capacidad de generación de energía renovable, para producir un total de 34 GW y así ayudar a prosperar a las comunidades, las empresas y las economías. Sobre la base de un sólido historial de apoyo a la expansión del acceso a la energía, el financiamiento del Banco durante los últimos tres años (ejercicios de 2017-19) permitió a más de 30 millones de personas acceder a conexiones a la red eléctrica. En el ejercicio de 2019, la Corporación Financiera Internacional (IFC) coordinó operaciones en energía renovable por un valor de USD 2300 millones, que incluyeron USD 545 millones en inversiones por cuenta propia y USD 1800 millones en fondos de otros inversionistas.

    ·       En Etiopía, el Plan Nacional de Electrificación se concentra en la “prestación del último tramo del servicio” para llegar a los hogares, las escuelas y los centros de salud locales, poniendo énfasis en el acceso confiable y asequible para todos. Actualmente, el Banco Mundial está respaldando este plan (i) a través de un crédito de la AIF por un monto de USD 375 millones que ayudará a llevar el servicio eléctrico a 1 millón de hogares y a poner en práctica, en forma experimental, nuevos enfoques de electrificación sin conexión a la red. En marzo de 2019, Etiopía inició una versión actualizada del Plan (NEP 2.0) (i), que incluye un marco detallado para combinar tecnologías sin conexión a la red con la red eléctrica y lograr el acceso universal en 2025.

    ·       Los fondos de inversión en el clima (CIF) (i) por valor de USD 8500 millones, que acaban de cumplir 10 años, llevan a cabo actividades relacionadas con el clima en 72 países. El complejo de energía solar concentrada de Noor Ouarzazate, en Marruecos (i), es uno de los más de 300 proyectos que ejecutan los CIF. La capacidad de 580 MW de Noor (la planta de energía solar concentrada más grande del mundo) permite proveer energía limpia a 2 millones de marroquíes y representa una cuarta parte de la meta del país de generar 2 GW de energía solar para 2020.

    ·       Como parte de una alianza de USD 775 millones, a través de su Fondo para una Tecnología Limpia (CTF) (i), los CIF ayudan a India a ampliar su industria de paneles solares para tejados. En menos de un año, el programa posibilitó una capacidad de energía solar para tejados de alrededor de 500 MW. Se estima que solo los paneles solares para tejados pueden ayudar a evitar casi 2000 millones de toneladas de emisiones de CO2 y crear aproximadamente 50 000 empleos.

    ·       El Programa de Desarrollo de la Energía Eólica apoyó la ampliación de este tipo de energía en Egipto con un financiamiento de USD 150 millones otorgado por el CTF. Además de la instalación de una planta eólica de 250 MW, el proyecto fortaleció la capacidad del país para desarrollar y operar proyectos de energía renovable aumentando al mismo tiempo la participación del sector privado en el desarrollo de dicha energía. La iniciativa tiene casi 1,5 millones de beneficiarios directos, de los cuales el 49 % son mujeres.

    ·       En Egipto, IFC, el Banco y un consorcio de otros financistas comprometieron USD 653 millones para respaldar el Parque Solar de Benban (i) y suministrar electricidad a viviendas y empresas. Benban puede producir 1650 MW de electricidad, cantidad suficiente para cientos de miles de viviendas y negocios. Se espera que el parque solar ayude a evitar 2 millones de emisiones de GEI al año, lo que equivale a sacar a unos 400 000 automóviles de las calles. Cuando finalice su construcción, Benban será la instalación solar más grande del mundo e incluirá más de 32 proyectos solares contiguos con 6 millones de paneles solares.

    ·       En Camerún, IFC y el Banco ayudan al Gobierno a construir la central hidroeléctrica de Nachtigal (i) de 1200 millones de euros, cuya propiedad y operaciones están en manos privadas. La central de 420 MW ubicada sobre el río Sanaga aumentará la generación de energía del país en un 30 % y creará hasta 1500 empleos directos.

    ·       IFC y otros asociados están financiando un proyecto de tejados solares por un monto de USD 32 millones para casi 500 escuelas públicas que tiene como objetivo conectar a más de 16 000 hogares en la Ribera Occidental (i). Es el primer proyecto de este tipo diseñado para impulsar el sector de la energía renovable y abordar la escasez energética y los cortes de luz constantes aprovechando una fuente de energía disponible a nivel nacional. Las escuelas tendrán acceso a electricidad gratuita y, en algunos casos, recibirán pagos en efectivo a cambio de permitir la instalación de los paneles en sus edificios. La mayor parte de la electricidad generada por los paneles solares se destinará a empresas y se usará para alimentar los sistemas de distribución local a tarifas competitivas. El Banco entregará una donación de hasta USD 2 millones del Fondo de Cofinanciamiento para Inversiones.

    ·       A través del programa Más Energía Solar (i), el GBM ayuda a países de mercados emergentes —entre ellos Zambia, Senegal, Togo, Madagascar, Côte d’Ivoire, Uzbekistán y Afganistán— a desarrollar de manera rápida y asequible energía solar a escala comercial. El programa Más Energía Solar reúne una serie de servicios de inversión y asesoría del Grupo Banco Mundial bajo un paquete único para ayudar a crear mercados viables de energía solar en cada país. Este mecanismo de ventanilla única tiene como objetivo implementar proyectos de energía solar conectados a la red financiados con fondos privados a tarifas competitivas y acorta los plazos entre el desarrollo del proyecto y la fecha de cierre financiero. El 11 de marzo de 2019, se inauguró en Lusaka (Zambia) (i) la primera central de energía solar del programa, planta que cuenta con una capacidad total de 54 MW. Ese mismo año, el programa se expandió a Uzbekistán (i), el primer país fuera de África.

    ·       En abril de 2020, la Iniciativa del Carbono para el Desarrollo (Ci-Dev) (i) del Banco emitió su primera emisión de reducción de emisiones de carbono (CER) para su programa de biodigestores en África occidental (i). Esta iniciativa ayudará a ampliar el Programa Nacional de Biogás de Burkina Faso, que ha conseguido hasta la fecha un total de 86 000 CER. Los biodigestores convierten los desechos animales en combustible limpio que se puede usar para cocinar y en un fertilizante rico en nutrientes para fines agrícolas. Estos pagos se usarán para respaldar y ampliar el programa nacional, intercambiar información sobre los beneficios de los biodigestores para cocinar de manera más limpia y mejorar la actividad agrícola, y capacitar a albañiles en la construcción de biodigestores.

    ·       En marzo y agosto de 2020 se firmaron dos nuevos Acuerdos de Pagos por Reducciones de Emisiones (ERPA, por sus siglas en inglés) entre el Fondo para Reducir las Emisiones de Carbono (CPF) y Caixa Econômica Federal (CAIXA) (i), el segundo banco más grande de Brasil. Las empresas de gestión de desechos participantes están comprometidas con operar rellenos sanitarios que cumplan los exigentes requisitos del Mecanismo de Desarrollo Limpio de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) (i), reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero generadas en la recolección y la destrucción de metano. Conforme a los nuevos acuerdos, continuarán obteniendo créditos de emisión de carbono y tomarán medidas adicionales para producir electricidad a partir del metano recopilado, desplazando el consumo de electricidad generado por combustibles fósiles. En el marco de los dos nuevos ERPA, los rellenos sanitarios de Río de Janeiro y Pernambuco apuntan a reducir alrededor de 0,86 millones de tCO2e en emisiones entre 2019 y 2020.

     

    Adaptación y resiliencia

    ·       En enero de 2019, el GBM puso en marcha un nuevo Plan de Acción de Adaptación al Cambio Climático y Resiliencia. En el ejercicio de 2020, el Banco Mundial comprometió USD 9000 millones para inversiones en adaptación. Un poco más de la mitad (el 52 %) de todo el financiamiento del Banco Mundial para iniciativas climáticas se destina a proyectos de adaptación, lo que muestra el compromiso de trabajar tanto para ayudar a los países a adaptarse al cambio climático como para mitigar las emisiones futuras.

    ·       El Banco Mundial ha intensificado las inversiones y los trabajos analíticos relacionados con el clima y la infraestructura resistente a los desastres. En el informe emblemático titulado “Lifelines: The Resilient Infrastructure Opportunity” (Servicios esenciales: La oportunidad de la infraestructura resiliente) se argumenta que los sistemas de infraestructura más resilientes no solo evitan reparaciones costosas, sino que también minimizan las consecuencias de amplio alcance que los desastres naturales tienen en los medios de subsistencia y el bienestar de la gente. Las herramientas y los enfoques desarrollados durante el estudio Lifelines ya se están aplicando en numerosos países que han solicitado asistencia técnica especializada en la materia.

    ·       Algunos hitos del trabajo en curso con el apoyo del Fondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación (GFDRR) (i):

    o   Partiendo con 16 ciudades costeras, la iniciativa Resiliencia Costera Urbana en África (CityCORE) (PDF, en inglés) está usando tecnología disruptiva —incluidos sensores remotos y aprendizaje automático— para recopilar información sobre la capacidad institucional y los peligros existentes, la exposición y los análisis cartográficos de las vulnerabilidades con el fin de generar evaluaciones rápidas de los riesgos en las ciudades costeras y orientar las inversiones.

    o   En Bosnia y Herzegovina, el GFDRR ha respaldado a las autoridades en la incorporación de la gestión de los riesgos de desastres en sus prácticas administrativas de la red vial, y el BIRF desembolsó USD 65 millones para ayudar a mejorar la infraestructura de transporte del país.

    o   Indonesia completó recientemente un modelamiento de riesgos de inundaciones en tres ciudades altamente vulnerables: Bima, Manado y Pontianak. Esto dará lugar a un diagnóstico y una hoja de ruta integral sobre la resiliencia urbana y posiblemente orientará el programa nacional de resiliencia ante inundaciones urbanas apoyado por el Banco Mundial.

    o   Crear un futuro más resiliente y sostenible para la Ciudad de Panamá (Panamá) —propensa a inundaciones y al aumento del nivel del mar— requiere inversiones integrales y multisectoriales. El GFDRR ayudó a la Ciudad de Panamá a identificar soluciones basadas en la naturaleza como alternativas plausibles para la gestión del riesgo de desastres y el aumento de la resiliencia.

    o   Construida sobre un estuario fluvial de baja altitud con vista al mar, Colombo, la capital de Sri Lanka, es altamente vulnerable al riesgo de inundaciones que se ve agravado por el cambio en los patrones climáticos y la falta de planificación del uso del suelo. Con el apoyo del GFDRR, el país ha desarrollado una base de geodatos para ayudar a incorporar el riesgo de desastres en la planificación de la infraestructura.

    o   En Yemen, como parte del fortalecimiento de la resiliencia y la inclusión social, el GFDRR trabaja con mujeres y comunidades locales en la identificación de mecanismos de manejo de desastres para conflictos y catástrofes. También orienta los procesos de toma de decisiones para la recuperación de servicios urbanos fundamentales como suministro de agua y saneamiento, electricidad y transporte.

     

    ·       El GFDRR, junto con el Grupo Banco Mundial, está ayudando a los países a manejar la COVID-19. Incluso antes de la pandemia, el GFDRR prestaba asistencia en el diseño y la implementación de instrumentos financieros contingentes, tales como la opción de giro diferido ante el riesgo de catástrofe (CAT DDO) (PDF, en inglés) y los componentes contingentes de respuesta ante emergencias (CCRA). Estos instrumentos financieros del Banco Mundial ayudan a los países a acceder rápidamente a fondos de emergencia en caso de desastres. A principios de 2016, el GFDRR entregó a Marruecos USD 607 000 para apoyar un proyecto integrado de gestión de riesgos de desastres y resiliencia, que ayudó a diseñar una CAT DDO de USD 275 millones en 2019 y ahora se está desembolsando para abordar la COVID-19.

    ·       Níger, en alianza con los CIF y el Banco, está sentando las bases de un futuro más resiliente al mejorar la gestión de casi 39 000 hectáreas de tierras silvopastoriles y más de 4740 hectáreas de terrenos agrícolas. Como resultado, la productividad de los cultivos aumentó un 62 % en las zonas objetivo. Paralelamente, estas inversiones han permitido que 231 comunidades reciban tecnologías que fomentan la resiliencia, promoviendo enfoques agrícolas climáticamente inteligentes y aumentando el acceso a mejor información meteorológica.

    ·       A través del Proyecto de Mejoramiento de la Gestión de Información y Datos sobre el Clima (i) financiado por los CIF, el Gobierno de Jamaica está modernizando su red de seguimiento hidrometeorológico con la instalación de una impresionante serie de equipos e infraestructura esencial. Esto incluye 35 estaciones meteorológicas automáticas, 54 monitores de intensidad de caudales de corriente y pluviometría, 16 sondas de humedad del terreno, una sala de emergencia para monitoreo del agua y un mareógrafo para obtener el nivel del mar. El proyecto también cuenta con un componente de educación sobre cambio climático (i) y ha logrado avances considerables en la creación de conciencia acerca de este fenómeno a nivel local y nacional.

     

    Transporte

    ·       El sector del transporte actualmente genera aproximadamente un cuarto de las emisiones de GEI relacionadas con la energía y el 16 % del total de emisiones de GEI, convirtiendo la descarbonización del transporte en un factor crucial para ayudar a los países a cumplir sus compromisos climáticos. Al mismo tiempo, la infraestructura de transporte es particularmente vulnerable a los riesgos climáticos. Los fenómenos meteorológicos, como las inundaciones y los deslizamientos de tierra, pueden paralizar rápidamente las redes de transporte y provocar graves efectos en cadena sobre la actividad económica y los esfuerzos de recuperación. Los cambios a largo plazo en las temperaturas y los regímenes de precipitaciones también tienden a reducir la vida útil y la confiabilidad de los activos del transporte.

    ·       Para abordar estos desafíos, el Banco apoya diversos proyectos de transporte inteligentes en relación con el clima en países de ingreso bajo y mediano. Entre los ejercicios de 2017 y 2020, el Banco comprometió un total de USD 3700 millones para infraestructura, políticas y planificación de sistemas de transporte resilientes y con baja emisión de carbono. El 58 % del financiamiento para proyectos de transporte (tanto del BIRF como de la AIF) otorgado por el Banco en el ejercicio de 2020, aproximadamente USD 1900 millones, generó beneficios adicionales en materia de mitigación o adaptación climática.

    ·       En Dakar, Senegal, trabaja con asociados para ayudar a establecer una nueva red de transporte que permitirá el traslado de 300 000 pasajeros al día. El Proyecto Piloto de Tránsito Rápido de Autobuses de Dakar (i) permitirá mejorar las condiciones de viaje y reducir a la mitad el tiempo promedio de viaje en el transporte público durante las horas pico. Asimismo, en las CDN de Senegal, se presenta este proyecto como una iniciativa fundamental para reducir las emisiones de carbono relacionadas con el transporte en el país.

    ·       En India, el volumen de tráfico en la red vial de 5,5 millones de kilómetros aumenta con la misma rapidez que las emisiones, la contaminación y las colisiones. El Proyecto de Carreteras Verdes Nacionales (i) por un monto de USD 500 millones, aprobado en marzo de 2020, ayudará a incorporar tecnologías ecológicas y de seguridad a la red vial demostrando eficiencia en el uso de recursos, resiliencia climática, aspectos ecológicos y de seguridad en el diseño y la construcción de alrededor de 783 kilómetros de carreteras nacionales existentes. En total, el proyecto evitará emisiones por aproximadamente 12,5 toneladas de CO2 equivalentes al año entre 2024 y 2043.

    ·       Desplazar el tráfico de carga de las carreteras a las vías férreas y navegables puede reducir de manera considerable la huella de carbono total del transporte. Como parte de esta estrategia, el Banco comprometió USD 375 millones para un proyecto destinado a crear la primera ruta de transporte fluvial de India (i), un moderno medio de navegación fluvial que cubre un tramo de 1360 kilómetros del río Ganga. Se estima que esta vía navegable mejorada evitará 162 000 toneladas de emisiones de CO2 al año.

    ·       En Bangladesh, el Mecanismo de Apoyo a las CDN está ayudando a desarrollar el sector de transporte de navegación fluvial del país. A través de un ejercicio piloto, parte del transporte de carga por el corredor Dhaka-Chittagong se está trasladando a vías navegables interiores (i) con el fin de reducir las emisiones, disminuir los costos de transacción para los proveedores y mejorar la confiabilidad y eficiencia del transporte de carga en el país.

    ·       Frente a los crecientes riesgos climáticos, el Banco trabaja con los países clientes para diseñar infraestructura más resiliente, mejorar el mantenimiento y construir conexiones alternativas entre puntos estratégicos. En Mozambique, después de los ciclones Idai y Kenneth, el Proyecto de Desarrollo de Caminos Rurales Integrados por un monto de USD 110 millones (i) del Banco reestableció los vínculos entre los productores y los consumidores de bienes agrícolas y el acceso de la comunidad a servicios de educación y salud, ayudando a la recuperación del país. También en Mozambique, los CIF y el Banco están apoyando el trabajo técnico del diseño de caminos resilientes al clima para ayudar a recuperar y consolidar más de 300 kilómetros e infraestructura vital dañada por las inundaciones; este enfoque ha servido para revisar los estándares y las especificaciones nacionales de diseño vial y ha sido adoptado por el Gobierno en todo el país.

    ·       El Proyecto de Mejoramiento de la Logística Ferroviaria de Turquía (USD 350 millones) (i), aprobado en junio de 2020, tiene por objetivo disminuir el uso de camiones y vehículos pesados y aumentar el transporte por ferrocarril. Con ello, Turquía puede conseguir beneficios económicos —las tasas de mercado del transporte por carretera son 2,6 veces superiores a las del transporte ferroviario— además de reducir las emisiones, avanzando hacia la meta de las CDN del país.

    ·       Debido a su tamaño y ubicación, los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID) se ven afectados de manera desproporcionada por el cambio climático. En un intento por mejorar la resiliencia climática de los PEID, el Banco aumentó considerablemente su asistencia al sector del transporte en muchos de esos países, con un claro énfasis en la adaptación al cambio climático. Por ejemplo, el Programa de Transporte Resistente al Clima del Pacífico (i) está actualmente en marcha en Samoa, Tonga, Tuvalu y Vanuatu, y se espera que se unan más países durante la segunda fase.

    ·       En Bogotá, IFC apoya el desarrollo del teleférico TransMicable (i), que conecta a los vecindarios de bajos ingresos con el sistema principal de buses, y la expansión del sistema BRT, los “corredores del TransMilenio", con un paquete de financiamiento de USD 140 millones. El proyecto de teleférico redujo los tiempos de traslado de los habitantes más pobres de 2 horas a 13 minutos y mejoró el acceso a los lugares de trabajo. IFC también ayuda a la ciudad a mejorar sus normas ambientales y sociales, particularmente con un programa de participación comunitaria en una de las zonas más pobres de Bogotá, para mitigar los riesgos, mejorar el impacto en términos de desarrollo y ayudar a atraer capital privado.

    ·       En Ucrania, las recientes reformas en materia de descentralización han dotado a los municipios de mayor autonomía fiscal y han mejorado su capacidad de recaudar financiamiento, preparando así el camino para el primer proyecto piloto de IFC en la ciudad de Mariupol. IFC otorgó un préstamo de 12,5 millones de euros a Mariupol para comprar 64 buses modernos de gran capacidad y de piso bajo (i) y modernizar la infraestructura  relacionada, que incluye una estación de autobuses, herramientas y equipamiento para talleres y un sistema de gestión y planificación del tráfico existente. IFC también proporciona servicios de asesoría para mejorar el enfoque reglamentario y la estructura de gestión del sistema de transporte público de Mariupol, ayudando de esa manera a lograr sostenibilidad financiera y, al mismo tiempo, a garantizar una red de protección social para los pobres y vulnerables.

    ·       En enero de 2020, un programa de desguace y reciclado de vehículos en Egipto (i) con apoyo del Fondo para Reducir las Emisiones de Carbono (CPF) (i) del Banco Mundial, otorgó todos los créditos de carbono de su contrato con los participantes del Fondo. Más de 46 000 taxis nuevos —más del 90 % de la flota de taxis del Cairo— reemplazaron a los vehículos antiguos, algunos de los cuales tenían más de 50 años. Este proyecto disminuyó los accidentes, así como contaminantes que afectan la calidad del aire y la salud humana. Como resultado del programa, entre 2013 y 2018, se evitó el equivalente a más de 340 000 toneladas de dióxido de carbono.

     

    Alimentación y agricultura

    ·       En 2020, el 52 % de las inversiones en agricultura del Banco financiaban directamente medidas de mitigación climática y adaptación al clima.

    ·       El cambio climático es uno de los principales factores que impulsa la actual plaga de langostas del desierto. Las condiciones meteorológicas inusuales exacerbadas por el cambio climático generaron condiciones perfectas para el repentino aumento de dichos insectos. El aumento de las temperaturas en el Océano Índico occidental en 2019 dio lugar a lluvias excepcionalmente intensas, generando condiciones de humedad ideales para la incubación y la reproducción de las langostas, y la plaga se dispersó con ayuda de los fuertes ciclones en zonas usualmente áridas de África y Oriente Medio. El Grupo Banco Mundial se encuentra trabajando para proporcionar apoyo flexible a los países afectados por este brote (i). En respuesta a las necesidades más urgentes, proporcionará financiamiento, asesoramiento en materia de políticas y asistencia técnica para ayudar a los países a movilizar la respuesta frente a la plaga.

    ·       La iniciativa del Programa de Riego de Níger (i) es una alianza de tres años entre IFC, los CIF y Netafim, un líder mundial en el ámbito de la tecnología de microrriego. Se instalan sistemas de riego por goteo de tamaño familiar en parcelas de entre 250 y 2500 metros cuadrados en todo el país. La tecnología, alimentada totalmente con energía solar, suministra agua lentamente en la base de la planta, gota a gota. Hasta la fecha, Netafim ha capacitado a más de 300 agricultores en el uso de esta tecnología, de los cuales más de la mitad son mujeres. Los agricultores participantes han informado ingresos adicionales de más de USD 200 por temporada y ahorros de agua de entre 30 % y 55 %.

    ·       El Programa para el Fomento de la Productividad Agrícola de África Occidental (WAAP) (i), una iniciativa regional formada por 13 países y múltiples asociados, ayudó a desarrollar variedades climáticamente inteligentes de cultivos básicos, como el arroz, la banana y el maíz. La colaboración con trabajadores de extensión y cooperativas de toda África occidental permitió entregar a los productores 233 tipos de tecnologías mejoradas y climáticamente inteligentes, entre ellas variedades de cultivos resistentes al clima, tecnologías de procesamiento de alimentos y para después de las cosechas, y capacitación a los agricultores en prácticas como el compostaje y la agrosilvicultura. Los agricultores también pudieron acceder a sistemas eficientes de captación de agua, entre otras tecnologías. Hasta julio de 2019, el proyectó había ayudado directamente a más de 9,6 millones de personas o había mejorado la productividad, la resiliencia y la sostenibilidad de más de 7,6 millones de hectáreas. Los rendimientos y los ingresos han aumentado en promedio en alrededor del 30 %, mejorando la seguridad alimentaria de unos 50 millones de habitantes de la región.

    ·       En marzo de 2017, IFC otorgó un préstamo de más de USD 40 millones a través del Programa Mundial de Financiamiento contra Resguardos de Depósito en Almacén (GWFP) a Sofitex (i), una empresa de exportaciones agrícolas de Burkina Faso. El proyecto coincide con la Iniciativa de Riego del Sahel del Banco Mundial y apoya las CDN del país. El préstamo permite a los agricultores usar instalaciones de almacén eficientes para reducir las pérdidas poscosecha e incluye asesoramiento para ayudar a los agricultores clientes de Sofitex a lograr aumentos de entre el 40 % y el 30 % en la productividad del algodón y el maíz, respectivamente, sin tener que recurrir a aguas subterráneas.

    ·       Una inversión de los CIF de USD 10,6 millones para un proyecto piloto de prácticas agrícolas bajas en emisiones de carbono en el Cerrado brasileño (i) despertó gran interés y fomentó las inversiones entre los 7800 agricultores y ganaderos participantes. El proyecto mejoró más de 378 000 hectáreas de praderas degradadas, una superficie superior a la de São Paulo, la ciudad más grande de Brasil.

     

    Bosques y paisajes

    ·       Los fondos relativos al uso de la tierra y los bosques del Banco Mundial trabajan para proporcionar pagos basados en resultados a fin de reducir las emisiones de GEI derivadas del sector forestal y del uso del suelo. Estos fondos llevan a cabo actividades en casi 50 países y cuentan con un capital combinado de más de USD 1500 millones. Además del enfoque en la implementación y la preparación para reducir las emisiones a partir de la deforestación y la degradación forestal y el desarrollo de actividades del uso sostenible del suelo, estas iniciativas también generan cobeneficios sociales y en materia de pobreza a las partes interesadas de las zonas involucradas, con especial atención en el papel y la participación de las mujeres y los pueblos indígenas.

    ·       Chile, la República Democrática del Congo (i), Ghana (i) y Mozambique (i), todos países con recursos forestales considerables, han firmado acuerdos históricos con el Banco Mundial para recompensar los esfuerzos desplegados por la comunidad para reducir las emisiones de carbono abordando la deforestación y la degradación de los bosques. En conjunto, estos cuatro acuerdos —conocidos como Acuerdos de Pago por Reducciones de Emisiones (ERPA)— liberan pagos basados en el desempeño de hasta USD 181 millones. Los pagos provendrán del Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (i) del Banco Mundial. Se prevé que a fines de 2020 varios otros países concreten sus programas de reducciones de emisiones y firmen acuerdos similares por un valor total aproximado de USD 800 millones.

    ·       Durante décadas, la pesca y la caza furtiva en la región de la Orinoquía de Colombia (i) provocaron pérdidas considerables en la biodiversidad. Pero la movilización de oportunidades de financiamiento puede apoyar nuevas alternativas económicas para las comunidades locales, al tiempo que también ayuda a conservar la gran biodiversidad y el valor ecosistémico y de captación de carbono de la región. La Iniciativa sobre Paisajes Forestales Sostenibles del Fondo de Biocarbono (i) del Banco Mundial apunta a apoyar estos esfuerzos construyendo un entorno propicio para el crecimiento económico en armonía con la conservación ambiental en la Orinoquía.

    ·       Los programas sobre el uso del suelo basados en resultados recompensan a los actores involucrados por sus gestiones para reducir las emisiones, gestionar la tierra de manera sostenible y proteger los ecosistemas. Los incentivos apropiados en las manos correctas pueden garantizar el éxito y la sostenibilidad, pero lograr esta combinación satisfactoria requiere un examen detenido, particularmente cuando se trata de programas a gran escala como aquellos que cuentan con el apoyo del Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques y la Iniciativa sobre Paisajes Forestales Sostenibles del Fondo de Biocarbono del Banco Mundial. Un conjunto de herramientas y recursos de orientación (i) presentados recientemente ofrecen ahora un proceso gradual para desarrollar modelos justos y eficientes de distribución de los beneficios.

    ·       Con el apoyo de los CIF, el Mecanismo de Donaciones Específico para Pueblos Indígenas y Comunidades Locales (i) por un monto de USD 76,5 millones es una iniciativa única en su tipo que empodera a las comunidades indígenas y locales para que lideren y participen en diálogos y acciones relacionadas con la silvicultura sostenible. Es parte del Programa de Inversión Forestal de los CIF (i), que está reduciendo el equivalente a 12,3 millones de toneladas métricas de CO2, gestionando de manera sostenible más de 30 millones de hectáreas y beneficiando a más de 1,3 millones de personas.

     

    Ciudades

    ·       El Banco Mundial colaboró con ciudades y poblados de más de 140 países, invirtiendo USD 4500 millones en la gestión del riesgo de desastres durante el ejercicio de 2020.

    ·       El Banco y el Banco Europeo de Inversiones están implementando el Fondo para Subsanar el Déficit de Financiamiento para el Clima de las Ciudades (i), una nueva alianza que apoya ciudades verdes, inclusivas, resilientes, creativas y competitivas en los países en desarrollo. Mediante el apoyo de los donantes, asistencia técnica y financiamiento focalizado de por lo menos 100 millones de euros, este fondo ayudará a liberar alrededor de 4000 millones de euros para ayudar a las ciudades a trasformar ideas ambiciosas relacionadas con el clima en proyectos listos para recibir financiamiento.

    ·       Creado en junio de 2017, el Programa de Ciudades Resilientes (CRP) (i) —una alianza entre el Banco y el GFDRR— es una iniciativa de múltiples donantes que tiene como objetivo aumentar el financiamiento para promover la resiliencia de las ciudades. El programa procura catalizar una transición de las operaciones de resiliencia fragmentadas y de una sola vía a nivel de ciudades hacia paquetes multidisciplinarios de servicios técnicos y financieros más integrales y de largo plazo, generando una cartera de proyectos urbanos que fomenten la resiliencia.

    ·       Como punto de partida para interactuar con las ciudades y ayudarlas a planificar efectivamente para ser más resilientes, el CRP preparó 41 escaneos urbanos, que incluyen una serie de mapas, visualizaciones y análisis que muestran espacialmente la información sobre riesgos y el entorno construido de una ciudad.

    ·       La resiliencia urbana va de la mano con la sostenibilidad ambiental. La Plataforma Mundial para las Ciudades Sostenibles (i) del Banco Mundial, es una alianza y plataforma de conocimientos que comprende 28 ciudades de 11 países que han recibido USD 151 millones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM). Esta asistencia ha movilizado USD 2400 millones en cofinanciamiento de proyectos. La plataforma promueve soluciones integradas y conocimientos de vanguardia para las ciudades que buscan mejorar su resiliencia y sostenibilidad urbana general en materia de indicadores y herramientas, planificación y gestión urbanas integradas, y financiamiento municipal.

    ·       Como parte de su enfoque en las ciudades, los análisis de IFC estiman que existe una oportunidad por un valor de USD 24,7 billones (i) en la construcción ecológica en las ciudades de los mercados emergentes hasta 2030 y muestran de qué manera los financistas, los Gobiernos, los desarrolladores y las inmobiliarias pueden estar a la vanguardia y acelerar esta oportunidad de negocios multibillonaria.

    ·       IFC ha creado una herramienta de certificación para la construcción ecológica en los mercados emergentes, conocida como EDGE (Excelencia en Diseño para Mayores Eficiencias), que está disponible en 160 países para proyectos residenciales, públicos y comerciales. EDGE estimula la demanda de edificios ecológicos y potencia la capacidad de desarrolladores y bancos para construir y financiar construcciones amigables con el medioambiente. Hasta septiembre de 2020, aproximadamente 7,7 millones de metros cuadrados de superficie habían recibido la certificación EDGE, con ahorros de más de 130 000 toneladas de CO2 anuales.

    ·       El total acumulado de los compromisos de IFC destinados a edificios verdes ha alcanzado un total de USD 3900 millones, cifra que incluye inversiones por cuenta propia y financiamiento de otros inversionistas. En el ejercicio de 2020, IFC comprometió USD 362 millones para inversiones por cuenta propia en edificios ecológicos, movilizando otros USD 215 millones para llegar a un total de USD 577 millones.

    ·       A través del Programa de Ciudades y Cambio Climático del Banco Mundial, financiado en conjunto con los CIF, la ciudad de Beira en Mozambique (i) está implementando un programa de infraestructura ecológica para aumentar la resiliencia ante fenómenos climáticos extremos e inundaciones devastadoras, y para mejorar las condiciones de vida de sus residentes. La ciudad actualizó su sistema de drenaje de aguas lluvia reduciendo de ese modo un 70 % los riesgos de inundación y adoptó un enfoque basado en la naturaleza para impedir las inundaciones. En ese marco, se han plantado 7000 árboles, se creó un jardín botánico, se recuperaron áreas de manglares y se construyó infraestructura recreativa. El programa se ha convertido en una fuente de orgullo para Beira como la iniciativa de infraestructura verde más grande de la región. Entre otros avances, logró transformar zonas marginales del río Chiveve en un parque urbano verde que ofrece servicios ecosistémicos como biodiversidad, drenaje, enfriamiento urbano y mitigación de inundaciones, así como oportunidades económicas y recreativas para los ciudadanos de Beira.

     

    Alianzas innovadoras

    ·       En abril de 2019, durante las Reuniones de Primavera (i) del Grupo Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, los ministros de Finanzas de más de 20 países instaron a impulsar medidas colectivas más sólidas respecto del cambio climático y sus impactos. Durante esa reunión, la Coalición de Ministros de Finanzas para la Acción Climática (PDF, en inglés) firmó los principios de Helsinki (PDF, en inglés), un conjunto de seis principios que promueven la adopción de medidas climáticas a nivel nacional, sobre todo a través de la política fiscal y el uso de las finanzas públicas. Desde entonces, los miembros del grupo se han duplicado, incluyendo ahora a más de 50 países que representan el 30 % del PIB mundial. Los ministros de Finanzas también se reunieron durante la CP 25 realizada en Madrid, donde presentaron el Plan de Acción de Santiago (i), en que se detallan las maneras de avanzar en cada uno de los principios de Helsinki.

    ·       La Alianza de Líderes sobre la Fijación del Precio del Carbono (CPLC) (i), una iniciativa del Grupo Banco Mundial, reúne a líderes de los Gobiernos nacionales y subnacionales, el sector privado y la sociedad civil con el objetivo de promover el uso de políticas eficaces de fijación del precio del carbono que apoyen una acción climática ambiciosa y contribuyan al desarrollo sostenible.

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      • La CPLC está convocando a un panel de expertos de los sectores público y privado y la sociedad civil para explorar de qué manera lograr metas y compromisos de nulas emisiones netas, que incluyen el rol de la fijación del precio del carbono.
      • La Comisión de Alto Nivel sobre los Precios del Carbono y la Competitividad (i) —liderada por la industria y compuesta por gerentes generales y altos ejecutivos de importantes empresas mundiales, así como ex altos funcionarios públicos y representantes de círculos académicos— presentó su informe emblemático en septiembre de 2019 invitando a sus pares de la industria y los Gobiernos a adoptar políticas enérgicas en materia de fijación del precio del carbono. A medida que más empresas desarrollan estrategias sobre bajas emisiones de carbono, las políticas públicas de apoyo pueden actuar paralelamente para destrabar las oportunidades económicas y abordar los problemas de competitividad.
      • La CPLC, en conjunto con la Alianza para la Preparación de los Mercados de Carbono (PMR), apoya el tablero interactivo sobre la fijación del precio del carbono (i), una plataforma en línea que brinda información actualizada sobre las iniciativas nuevas y existentes en todo el mundo dirigidas a establecer precios para el carbono.

    ·       La Alianza para la Implementación de los Mercados de Carbono (i), sucesora del programa de preparación del Banco, fue dada a conocer durante la Conferencia sobre el Cambio Climático (CP 25) por el Banco y países asociados, entre ellos Alemania, Canadá, Chile, Colombia, España, Finlandia, Holanda, Japón, Noruega, el Reino Unido, Suecia, Suiza y Vietnam, y la Comisión Europea. Esta alianza proporcionará asistencia técnica a los países para el diseño, la aplicación experimental y la puesta en marcha de instrumentos de mercado y de fijación del precio del carbono. Además, apoyará la implementación directa de la fijación del precio del carbono en por lo menos 10 países en desarrollo y ayudará a otros 20 a prepararse para hacerlo.

    ·       La conferencia Innovate4Climate (i), organizada por el Grupo Banco Mundial, es el principal evento mundial anual sobre la acción contra el cambio climático y se ha forjado una reputación por su intercambio de conocimientos técnicos de alta calidad. Iniciada en 2017, atrae a líderes mundiales de Gobiernos, industrias, empresas y de las áreas de las finanzas y la tecnología, quienes se reúnen para concebir la próxima generación de soluciones climáticamente inteligentes que podrían transformar la economía mundial.

    ·       La alianza Connect4Climate (C4C) (i) del Fondo Fiduciario de Múltiples Donantes para la Comunicación sobre el Cambio Climático conecta a más de 500 organizaciones para impulsar la acción climática a nivel mundial y local a través de actividades de promoción, apoyo operacional, investigación y formación de capacidades. El uso de comunicaciones creativas permite a la C4C captar la atención y hacer participar a diversas audiencias, poniendo especial énfasis en amplificar las voces de los jóvenes y colaborar con las industrias creativas, entre ellas el cine, la moda, la música y los deportes, con el fin de inspirar cambios de conducta importantes.

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      • C4C actualmente está produciendo la Serie #Youth4ClimateLive (i) en colaboración con el Ministerio de Medioambiente, Tierras y Mar de Italia y la Oficina del Enviado del Secretario General de la ONU para la Juventud, como parte de las iniciativas de preparación para las reuniones previas a la CP 26 que se realizará en 2021 en Milán (Italia) y la CP 26. Cada episodio mensual reúne a un grupo diverso de jóvenes imparables que están a la vanguardia de la acción creativa contra el clima para sostener un diálogo intergeneracional e interactivo con encargados de formular políticas y expertos.
      • El documental Great Green Wall (La Gran Muralla Verde) (i) muestra el viaje de la cantante de Malí, Inna Modja, en su búsqueda épica de la Gran Muralla Verde de África, una ambiciosa visión que consiste en cultivar un muro verde de 800 kilómetros que cruce todo el continente para recuperar tierras productivas y proporcionar un futuro a millones de personas. La C4C se ha asociado con la Convención de las Naciones Unidas de Lucha Contra la Desertificación (UNCCD) para impulsar la campaña de promoción mundial de la película para aumentar el apoyo a la Gran Muralla Verde y ayudar a la juventud africana a participar en la regeneración y renovación de las tierras del continente.
      • La C4C ha organizado zonas de medios digitales (i) en eventos como la Asamblea del FMAM en Vietnam y la CP 25 en Madrid, diseminando de manera masiva los mensajes en pro de la acción climática y facilitando eventos destacados que convocan a representantes del ámbito político, las ciencias y el arte, como la celebración del trigésimo aniversario del IPCC (i) en Boloña (Italia).
      • En la CP 25 realizada en Madrid, la C4C promovió el mensaje #WeAreAction a través de la campaña del corbatín verde (i), contenido audiovisual dirigido a los jóvenes (i), eventos paralelos (i) y una serie de retratos en Instagram (i) de jóvenes líderes del movimiento contra el cambio climático de todo el mundo.
      • La C4C colaboró en la producción del documental Youth Unstoppable (Juventud imparable) (i) que relata el surgimiento del movimiento juvenil contra el cambio climático y que inspira a los jóvenes de todo el mundo a actuar. En la CP 24 realizada en Polonia, la C4C invitó al director Slater Jewell-Kemker y a Greta Thunberg (i) a dialogar sobre cómo implementar soluciones transformadoras donde los jóvenes sean los protagonistas.

    Durante el septuagésimo cuarto período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la C4C se asoció con Youth Climate Lab (i) para organizar una sesión improvisada sobre políticas dirigidas a movilizar el financiamiento para el clima, a la que asistieron más de 100 jóvenes de todo el mundo. Los resultados de este innovador encuentro se presentaron en el Diálogo de Alto Nivel sobre la Financiación para el Desarrollo, dando a conocer las opiniones y las propuestas de la juventud en un espacio oficial de las Naciones Unidas.

    Última actualización: Sep 30, 2020

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