Coronavirus: La respuesta del Grupo Banco Mundial ante la emergencia mundial de hacer frente a la pandemia. Sepa más

África: Panorama general

  • Las oportunidades de África al sur del Sahara son amplias, pero sus desafíos son persistentes. El continente, donde existe la mayor zona de libre comercio del mundo y un mercado de 1200 millones de personas, está preparado para crear una trayectoria de desarrollo completamente nueva aprovechando el potencial de sus recursos y su población.

    La volatilidad del entorno mundial producto de la pandemia de COVID-19 (coronavirus), que está cobrando un alto precio en vidas humanas y poniendo gran presión a los sistemas de salud, sigue afectando negativamente a África al sur del Sahara. Los impactos económicos y sociales son enormes y se estiman pérdidas de producción en 2020 de entre USD 3700 millones y USD 7900 millones. Las repercusiones incluyen una menor productividad agrícola, un debilitamiento de las cadenas de suministro, un aumento de las tensiones comerciales, menores posibilidades de encontrar empleo y una creciente incertidumbre política y regulatoria. Con desafíos tan importantes, se proyecta una reducción del crecimiento económico de 2,4 % en 2019 a entre -2,1 % y -5,1 % en 2020, desencadenándose la primera recesión en la región en 25 años.

    El colapso de la actividad económica como resultado de las medidas para contener la COVID-19 y la inestabilidad macroeconómica aumentarán la pobreza y pondrán en riesgo la vida y los medios de subsistencia de las personas. Se prevé que el bienestar familiar sufrirá pérdidas igualmente dramáticas, incluso en un escenario optimista, que llegarán al 7 % en 2020, en comparación con una situación en que no exista la pandemia.

    El crecimiento se debilitará sustancialmente en las dos zonas de más rápido crecimiento —la Unión Económica y Monetaria de África Occidental y la Comunidad de África Oriental— debido al debilitamiento de la demanda externa y las interrupciones de las cadenas de suministro y la producción interna. Se pronostica que el sector turístico se contraerá fuertemente debido a las graves alteraciones en los viajes y las actividades turísticas. También es probable que los países que dependen de la exportación de recursos extractivos sean los más afectados por la COVID-19, con caídas en el crecimiento de hasta 7 puntos porcentuales en los países exportadores de petróleo y de más de 8 puntos porcentuales en los exportadores de metales.

    El coronavirus está afectando a las tres principales economías de la región —Nigeria, Sudáfrica y Angola— en un contexto de debilidad permanente del crecimiento y la inversión. Sudáfrica tiene el mayor número de casos confirmados en la región y las estrictas medidas tomadas para contener los contagios están afectando la economía.

    Diversos desafíos de larga duración siguen sin solucionarse y están frenando los avances. Alrededor de 640 millones de habitantes aún viven sin electricidad en África, de los cuales 210 millones se encuentran en países frágiles y afectados por conflictos. Los niveles de deuda pública y el riesgo de endeudamiento están aumentando, lo que podría poner en peligro la sostenibilidad de la deuda en algunos países; la disponibilidad de buenos empleos no ha seguido el mismo ritmo de la cantidad de nuevos trabajadores que ingresan a la fuerza laboral; la fragilidad le está costando al subcontinente medio punto porcentual de crecimiento cada año, y las brechas de género persisten e impiden al continente lograr su pleno potencial en materia de crecimiento e innovación. Más de 416 millones de africanos todavía viven en situación de pobreza extrema.

  • La estrategia del Grupo Banco Mundial para África se basa en las oportunidades de crecimiento y la reducción de la pobreza para apoyar a los países a medida que llegan a ser más competitivos a nivel mundial, aprovechan el poder de las tecnologías digitales y mejoran la calidad de vida de su población.

    La región está formada por países de ingreso bajo, mediano bajo, mediano alto y alto, de los cuales 18 se consideran frágiles o están afectados por conflictos. En África también hay 13 Estados pequeños, que se caracterizan por tener una población reducida, escaso capital humano y una superficie terrestre limitada. El Banco Mundial responde a esta diversidad con diferentes instrumentos adaptados a las necesidades de cada país.

    Para lograr crecimiento sostenible e inclusivo será necesario ir más allá de los enfoques habituales para emprender de manera paralela las siguientes iniciativas:

    Invertir en la gente: las personas saludables, educadas y bien preparadas para el futuro pueden aprovechar las nuevas tecnologías, competir por puestos de trabajo y fomentar comunidades prósperas. El Proyecto de Capital Humano del Banco Mundial está a la vanguardia ayudando a los países a fortalecer la salud y la educación de su población. Esto también exige apoyar el empoderamiento de las mujeres para garantizar su educación y salud, y que ellas puedan decidir cuándo y cuántos hijos desean tener, preparando el terreno para una ventaja demográfica y mayor inversión en la próxima generación.

    Desarrollar la economía digital de África: el Grupo Banco Mundial está ayudando a la región a catalizar la transformación digital para garantizar que cada persona, empresa y Gobierno del continente esté conectado para 2030, una visión, que si se materializa, puede aumentar el crecimiento en hasta 2 puntos porcentuales al año, y reducir la pobreza en 1 punto porcentual al año, solo en África al sur del Sahara.

    Apoyar la adaptación y la mitigación del cambio climático: dado que los pobres de África son los más afectados por el cambio climático, realizar inversiones en actividades de resiliencia es una máxima prioridad. En la actualización de la Estrategia Regional de África de 2019 se identificó al cambio climático como una de las seis áreas fundamentales para centrar las aspiraciones y fijar nuevos objetivos para apoyar la gestión integrada del paisaje en más de 60 millones de hectáreas en 20 países, mejorar los medios de subsistencia de 10 millones de agricultores a través de la agricultura climáticamente inteligente y aumentar la capacidad de generación de energía renovable de 28 gigavatios a 38 gigavatios.

    El Grupo Banco Mundial también anunció un conjunto de importantes metas climáticas para 2021-25, adelantándose a la CP 24, duplicando su actual cartera de inversiones quinquenales a alrededor de USD 200 000 millones para apoyar a los países en la adopción de medidas climáticas ambiciosas, con un fuerte enfoque en una mayor adaptación. Durante la Cumbre Un Planeta realizada en 2019, el Grupo Banco Mundial anunció que proporcionaría USD 22 500 millones para la adaptación y la mitigación climática en la región de África al sur del Sahara entre 2021 y 2025. Estos compromisos reflejan la agenda climática de la decimonovena reposición de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), que llamó a ampliar el apoyo para la adaptación y la resiliencia y a facilitar la transformación económica a través de una transición resiliente y con bajas emisiones de carbono.

    Abordar los factores que impulsan la fragilidad, el conflicto y la violencia: África al sur del Sahara enfrenta serios desafíos relacionados con la fragilidad, el conflicto y la violencia (FCV) que amenazan con socavar los avances en materia de desarrollo. Dada la naturaleza transfronteriza de los conflictos, el Banco Mundial está utilizando un enfoque que se centra simultáneamente en los factores que impulsan la fragilidad y está apoyando iniciativas regionales bien focalizadas para crear oportunidades de fomento de la paz y la prosperidad compartida.

    Crear empleos y transformar las economías: en una época de recursos públicos cada vez más escasos y crecientes aspiraciones de los africanos, el Grupo Banco Mundial está movilizando sistemáticamente todas las fuentes de financiamiento, conocimientos técnicos y soluciones para ayudar a estimular la creación de empleos y establecer un entorno propicio para los empresarios y los inversionistas, en particular del sector privado.

    Aumentar la eficiencia y la rendición de cuentas de las instituciones: el Banco Mundial está ayudando a los Gobiernos a fortalecer los procesos de las políticas públicas, gestionar los recursos de manera más eficaz y reforzar la prestación justa y confiable de servicios públicos. Esto incluye alentar la formulación de políticas fiscales responsables, mejorar la gestión de la deuda, fortalecer las instituciones financieras regionales y apoyar reformas estructurales para mejorar la productividad. La iniciativa GovTech del Banco Mundial apoya a los clientes durante el proceso de digitalización de los servicios públicos para promover la transparencia, reducir el fraude y disminuir la evasión fiscal.

    La estrategia del Grupo Banco Mundial para África también prioriza la integración regional y la generación de conocimientos para maximizar el impacto en el desarrollo en sus países clientes.

    Integración regional: el Banco Mundial está intensificando su labor en materia de integración regional mediante la adopción de una visión global del continente para mejorar la conectividad, aprovechar las economías de escala y promover la acción colectiva para enfrentar desafíos comunes. El programa de proyectos de integración regional impulsado por el Banco en África abarca temas como la energía y los recursos naturales, el comercio, el desarrollo de habilidades y la economía digital, cuestiones que trascienden las fronteras nacionales.

    Investigación y análisis: el conocimiento es fundamental para ayudar a los Gobiernos a formular mejores políticas y aumentar la eficacia de la ayuda que prestan las instituciones. Los últimos estudios regionales y el trabajo analítico sobre cada país se publica en los sitios web de los respectivos países. Esto complementado con una sólida labor analítica sectorial puede ayudar a promover diálogos sustanciales e impulsar la formulación de políticas basada en datos empíricos en torno a los principales problemas de desarrollo.

  • Hasta abril de 2020, el Banco había aprobado financiamiento por USD 11 500 millones para 87 operaciones en la región durante el ejercicio de 2020, incluidos USD 1400 millones en préstamos del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y USD 10 100 millones en compromisos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF). La cartera activa del Banco Mundial en África incluye 671 proyectos por un monto total de USD 84 100 millones. En respuesta a la pandemia de COVID-19, se han destinado más de USD 280 millones a las operaciones de emergencia y se están preparando más esfuerzos por un total de USD 2100 millones.

    Las principales esferas de interés a largo plazo son promover el capital humano y el empoderamiento de las mujeres, impulsar la economía digital de África, aumentar la integración regional particularmente en el Cuerno de África y la región de los Grandes Lagos, ampliar el acceso a energía renovable asequible, generar resiliencia frente al cambio climático y movilizar todas las fuentes de financiamiento para el desarrollo.

    Algunos aspectos destacados de los resultados en términos de desarrollo incluyen:

    Aumentar el apoyo a la integración regional de África

     

    La actual cartera de integración regional tiene un valor de más de USD 1100 millones, con más de 70 proyectos en curso.

    El Programa de Mejoramiento de Sistemas Regionales de Vigilancia de Enfermedades (REDISSE) –que abarca a 16 países y proporciona USD 629 millones en financiamiento– fortalece los sistemas de salud y la colaboración entre países para detectar y responder a los brotes de enfermedades contagiosas. El Banco Mundial también aportó USD 250 millones para ayudar a Etiopía, Zambia y la Unión Africana a implementar el proyecto de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades, que apunta a frenar el contagio de enfermedades infecciosas y abordar problemas de salud pública a nivel regional y continental. Ambos proyectos han movilizado recursos para ayudar a los países a adquirir equipos de laboratorio y aumentar sus capacidades de abordar la pandemia de COVID-19.

    Fomentar el empoderamiento económico de las mujeres y los jóvenes

    El proyecto Empoderamiento de la Mujer y Ventaja Demográfica en el Sahel (SWEDD) se ejecuta en toda la región para mejorar la disponibilidad y la asequibilidad de servicios de salud reproductiva, fortalecer los centros de capacitación especializados para parteras rurales, mejorar los servicios de enfermería y realizar proyectos piloto dirigidos a las niñas adolescentes y compartir conocimientos sobre dichas iniciativas. El proyecto SWEDD incluirá próximamente a nueve países gracias a un financiamiento de USD 675 millones entregado por el Banco.

    Invertir en la primera infancia para crear capital humano resiliente

    Un tercio de los 250 millones de niños menores de 5 años que viven en África presenta retraso del crecimiento y menos de una cuarta parte está matriculado en la educación preescolar. Las inversiones en desarrollo en la primera infancia son clave para desplegar el capital humano de un país e impulsar el crecimiento económico y el desarrollo social porque proporcionan a los niños beneficios que pueden durar varias generaciones.

    El Banco Mundial concibe (i) a África como una región donde todos los niños lleguen a la escuela bien nutridos y en condiciones de aprender, adquieran aprendizaje de verdad en el aula e ingresen al mercado laboral como adultos sanos, calificados y productivos. La cartera actual del Banco incluye inversiones por un total de USD 22 000 millones en 162 proyectos de desarrollo humano y se encuentra en preparación una serie de nuevas inversiones por aproximadamente USD 14 000 millones para 100 proyectos de desarrollo humano.

    En Nigeria, por ejemplo, el Banco apoya una estrategia de múltiples fases que mejora el uso de los servicios de inmunización contra la malaria en diversos estados. El proyecto, conocido como el "Programa Mejorado de Sobrevivencia Infantil para el Capital Humano", por un total de USD 650 millones, apoyará el objetivo del país de reducir la mortalidad de menores de 5 años en la próxima década.

    Adaptarse al cambio climático y generar resiliencia frente al clima

    Desde su inicio en 2015, el Plan de Negocios para África relativo al Clima ha logrado resultados importantes en las áreas de agricultura, gestión integrada de cuencas, economías de los océanos, resiliencia frente al clima en zonas costeras y energía renovable. En Zambia, Malí, Côte d’Ivoire, Lesotho y Zimbabwe, con el apoyo del mencionado plan, se han preparado planes de inversión en agricultura climáticamente inteligente, que contribuyen a esfuerzos para aumentar la seguridad alimentaria de los pobres en las zonas rurales mediante la diversificación de los cultivos, el riego alimentado con energía solar, la construcción de pozos, la recuperación de canales y la incorporación de los conocimientos sobre el clima en los planes de desarrollo nacional.

    La siguiente generación del plan se basa en los logros, las lecciones y los desafíos de la fase anterior para impulsar una visión audaz de transformación y acción climática a escala, reconociendo la urgencia no solo de asegurar el desarrollo de África a corto y mediano plazo, sino también de consolidar estos resultados ante la intensificación de los impactos climáticos en las décadas venideras.

    Acelerar la economía digital y las tecnologías de avanzada

    El Banco Mundial está respaldando la visión de África para lograr el acceso universal y asequible a las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) para las personas, las empresas y los Gobiernos antes de 2030, con un objetivo provisional de duplicar la conectividad de banda ancha en cada país a más tardar en 2021.

    En Malawi, el Proyecto de Bases Digitales complementa los esfuerzos del Gobierno en materia de transformación digital apoyando mejoras al marco jurídico/regulatorio y fortaleciendo la capacidad institucional y humana; promoviendo acceso a Internet asequible y de buena calidad para todos, y fortaleciendo la capacidad del Gobierno de prestar servicios a los ciudadanos y llevar a cabo sus actividades de manera electrónica.

    En Benin, Côte d’Ivoire, Guinea y Togo, el Banco está preparando diagnósticos de los países relativos a la economía digital (DE4A) para evaluar el estado actual de la economía digital en cada país, analizar los principales factores que la impulsan y considerar maneras en que el Banco puede ayudar a los países para que las tecnologías digitales sean un aspecto central de los planes de desarrollo.

    Aprovechar los avances tecnológicos para ampliar el acceso a energía limpia y confiable

    El acceso a la energía en África, que llega a solo el 37 % de la población, es inferior al de otras regiones y representa una carga insostenible para el crecimiento. El Banco está apoyando operaciones en África para aumentar el acceso mediante la extensión de la red eléctrica y la ampliación de la red de trasmisión, soluciones innovadoras de electrificación sin conexión a la red, la expansión de la capacidad de generación en base a energías renovables, el desarrollo de redes eléctricas regionales y el aumento de la eficiencia del servicio.

    El Proyecto de Energía Hidroeléctrica de Nachtigal en Camerún está atrayendo capital privado y reduciendo la deuda pública, así como bajando los costos generales del servicio de electricidad a medida que el país empieza a satisfacer la demanda energética existente mediante fuentes renovables. Además, el Banco está apoyando el desarrollo y la adopción de nuevas tecnologías, como soluciones para acumular energía solar, medidores inteligentes, los pagos de servicios públicos mediante teléfonos móviles, las imágenes y el trazado de mapas por vía satelital, la transmisión de corriente continua de alta tensión y sistemas de energía solar para uso doméstico y minirredes.

    Apoyar el buen gobierno inclusivo y transformar las economías

    La labor que lleva a cabo el Banco Mundial en materia de buen gobierno e inclusión en África se funda en permitir la prestación eficiente e inclusiva de servicios, como tribunales judiciales, gestión de desechos y redes de protección social, además de construir instituciones y sistemas resilientes a las presiones económicas, sociales y ambientales. Al crear condiciones sólidas para la inversión y mantener la continuidad de los servicios estatales, las empresas pueden prosperar y los ciudadanos pueden acceder a los servicios que necesitan, logrando así mayor estabilidad. La tecnología también afecta la forma en que los Gobiernos funcionan e interactúan con los ciudadanos, aumentando la transparencia y la eficiencia en la prestación de servicios. La región sigue trabajando para conectar a cada persona, empresa y Gobierno antes de 2030.

    En marzo de 2020, Somalia comenzó a recibir alivio de la deuda en el marco de la Iniciativa para los Países Pobres Muy Endeudados (PPME), que ayudará al país a reducir su deuda de USD 5200 millones a fines de 2018 a UDS 557 millones una vez que alcance el punto de culminación en un plazo aproximado de tres años. El Banco ayudó a Somalia en gran medida a lograr esta meta, otorgando USD 140 millones en donaciones para liquidación anticipada de atrasos durante el ejercicio de 2019 y USD 375 millones en financiamiento para políticas de desarrollo destinadas a fortalecer la capacidad del Estado, la gestión financiera y la transparencia, además de promover el crecimiento inclusivo liderado por el sector privado.

  • El Grupo Banco Mundial aprovecha las alianzas, los conocimientos y los mecanismos financieros para impulsar sus dos objetivos de poner fin a la pobreza y promover la prosperidad compartida.

    Un apoyo más amplio y rápido para el desarrollo de África requiere la colaboración con diversos actores, armonizando objetivos y explorando sinergias y ventajas comparativas.

    El Grupo Banco Mundial es miembro fundador de la Alianza Sahel, junto con Francia, Alemania, la Unión Europea (UE), el Banco Africano de Desarrollo (BAfD) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La alianza tiene como objetivo fortalecer el vínculo entre la paz, la seguridad y el desarrollo en los países del Grupo de los Cinco (G-5) del Sahel, ampliando el acceso a los servicios y las oportunidades económicas.

    El Grupo Banco Mundial, junto a la UE y el BAfD, ayuda a los países del Cuerno de África a formular una estrategia regional centrada en aumentar la colaboración en las áreas de infraestructura, comercio e integración económica, y resiliencia y capital humano.

    El Banco Mundial también apoya los esfuerzos de los países para abordar el desplazamiento forzado y la crisis de los refugiados. La colaboración con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Unión Europea y la Comisión de la Unión Africana (CUA) sustenta los programas del Banco Mundial que aplican un enfoque sobre el desarrollo para el desplazamiento forzado en los Grandes Lagos, el Cuerno de África, el Sahel y los países del lago Chad. El Banco también trabaja con la CUA y la Comisión Económica para África (CEPA) de las Naciones Unidas para facilitar la implementación de la Zona de Libre Comercio Continental Africana.

    Se está aumentando el apoyo para la transformación digital de África en colaboración con la CUA, el BAfD, la CEPA, China, el Organismo Francés de Desarrollo (AFD), el Departamento de Desarrollo Internacional del Gobierno del Reino Unido, el Organismo Japonés de Cooperación Internacional (JICA), la UE, el Banco Europeo de Inversiones (BEI), la Fundación de Bill y Melinda Gates, la Unión Internacional de Telecomunicaciones y Smart Africa. El mayor acceso a energía sostenible, incluidas las zonas rurales, es un objetivo clave de la alianza con el AFD, el Banco Islámico de Desarrollo (BIsD), el Grupo Árabe de Coordinación de la Asistencia, el JICA, el BAfD, el BEI y la Administración Nacional de Energía de China.

    La región de África también aprovecha la fuerza combinada de todo el Grupo Banco Mundial, trabajando estrechamente con la Corporación Financiera Internacional (IFC) y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA) en los sectores de la energía, la agroindustria, el agua, el transporte y otras esferas prioritarias.

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