África: Panorama general

  • Las oportunidades de África al sur del Sahara son vastas, pero sus desafíos son persistentes. El continente, donde existe la mayor zona de libre comercio del mundo y un mercado de 1200 millones de personas, está preparado para crear una trayectoria de desarrollo completamente nueva aprovechando el potencial de sus recursos y su población. 

    Aunque las tasas de crecimiento medio del continente aún no reflejan esta percepción. Se proyecta que el crecimiento en África al sur del Sahara será moderado llegando al 2,6 % en 2019, en comparación con el 2,5 % de 2018, es decir 0,2 puntos porcentuales por debajo de los pronósticos de abril. Sin embargo, estas cifras ocultan enormes diferencias entre los países. Cuatro de las economías de más rápido crecimiento del mundo en 2019 se encuentran en África: Côte d'Ivoire, Etiopía, Ghana y Rwanda. 

    El crecimiento mundial más lento de lo previsto en 2018 refleja la incertidumbre mundial existente en la actualidad, derivada cada vez más de la inestabilidad macroeconómica interna que incluye la mala gestión de la deuda, la inflación y los déficits; la incertidumbre política y regulatoria, y la fragilidad. Esto también contradice el desempeño más sólido de varias economías pequeñas que continúan creciendo a un ritmo constante. 

    Al mismo tiempo, la recuperación de Nigeria, Angola y Sudáfrica —las tres principales economías de la región— sigue siendo frágil y está bajando el promedio regional. En Nigeria, el crecimiento del sector no petrolero se ha desacelerado, mientras que en Angola el sector del petróleo sigue siendo débil. En Sudáfrica, la percepción de una baja inversión está afectando la actividad económica. 

    Excluyendo a Nigeria, Sudáfrica y Angola, se espera que el crecimiento en el resto del subcontinente se mantendrá sólido, aunque será más lento en algunos países. Se prevé que el crecimiento promedio entre países que no son ricos en recursos seguirá a la baja, reflejando los efectos de los ciclones tropicales en Mozambique y Zimbabwe, la incertidumbre política en Sudán, el debilitamiento de las exportaciones agrícolas en Kenya y la consolidación fiscal en Senegal. 

    En los países de la Comunidad Económica y Monetaria de África Central, que son también ricos en recursos, se proyecta que la actividad se expandirá a un ritmo moderado, con el apoyo de la creciente producción petrolera. Se pronostica una moderación del crecimiento entre los exportadores de metales a medida que la producción minera se desacelera y los precios de los metales disminuyen. 

    Aún deben resolverse varios desafíos que están frenando los avances. Los niveles de deuda pública y el riesgo de endeudamiento están aumentando, lo que pudiera poner en peligro la sostenibilidad de la deuda en algunos países; la disponibilidad de buenos empleos no ha seguido el ritmo de la cantidad de nuevos trabajadores que ingresan a la fuerza laboral; la fragilidad le está costando al subcontinente medio punto porcentual de crecimiento cada año; las brechas de género persisten e impiden al continente alcanzar su pleno potencial en materia de crecimiento e innovación, y 416 millones de africanos aún viven en la pobreza extrema. 

  • La estrategia del Grupo Banco Mundial para África se basa en las oportunidades de crecimiento y la reducción de la pobreza para apoyar a los países a medida que aumentan su competitividad en el mundo, aprovechan el poder de las tecnologías digitales y mejoran la calidad de vida de su población.

    La región está formada por países de ingreso bajo, mediano bajo, mediano alto y alto, 18 de los cuales se consideran frágiles o están afectados por conflictos. En África hay también 13 Estados pequeños, que se caracterizan por tener una población pequeña, escaso capital humano y una superficie terrestre limitada. El Banco Mundial responde a esta diversidad con diferentes instrumentos adaptados a las necesidades de cada país.

    Para lograr un crecimiento sostenible e inclusivo será necesario ir más allá de los enfoques habituales para emprender de manera paralela los siguientes esfuerzos:

    Invertir en la gente: las personas saludables, educadas y bien preparadas para el futuro pueden aprovechar las nuevas tecnologías, competir por puestos de trabajo y fomentar comunidades prósperas. El Proyecto de Capital Humano del Banco Mundial está a la vanguardia ayudando a los países a fortalecer la salud y la educación de su población. Esto también exige apoyar el empoderamiento de las mujeres para garantizar su educación y salud, y que ellas puedan decidir cuándo y cuántos hijos desean tener, preparando el terreno para una ventaja demográfica y una mayor inversión en la próxima generación.

    Desarrollar la economía digital de África: el Grupo Banco Mundial está ayudando a la región a catalizar la transformación digital para garantizar que cada persona, empresa y Gobierno del continente esté conectado para 2030, una visión, que si se materializa, puede aumentar el crecimiento en hasta 2 puntos porcentuales al año, y reducir la pobreza en 1 punto porcentual al año, solo en África al sur del Sahara.

    Apoyar la mitigación y la adaptación al cambio climático: dado que los pobres de África son los más afectados por el cambio climático, realizar inversiones en actividades de resiliencia es una máxima prioridad. El Plan de Negocios para África relativo al Clima (i) ha logrado resultados importantes en las áreas de agricultura, gestión integrada de cuencas, economías de los océanos, resiliencia frente al clima en zonas costeras y energía renovable. Desde su inicio, el Banco ha aprobado 176 proyectos por un monto total de USD 17 000 millones. En el futuro, la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo del Banco Mundial para los países más pobres del mundo, proporcionará USD 22 500 millones para actividades de adaptación y mitigación al cambio climático en África entre 2021 y 2025.

    Abordar los factores que impulsan la fragilidad, el conflicto y la violencia: África al sur del Sahara enfrenta serios desafíos relacionados con la fragilidad, el conflicto y la violencia (FCV) que amenazan con socavar los avances en materia de desarrollo. Dada la naturaleza transfronteriza de los conflictos, el Banco Mundial está utilizando un enfoque que se centra simultáneamente en los factores que impulsan la fragilidad y está apoyando iniciativas regionales bien focalizadas para crear oportunidades de fomento de la paz y la prosperidad compartida.

    Crear empleos y transformar las economías: en una época de recursos públicos cada vez más escasos y crecientes aspiraciones de los africanos, el Grupo Banco Mundial está movilizando sistemáticamente todas las fuentes de financiamiento, conocimientos técnicos y soluciones para ayudar a estimular la creación de empleos y establecer un entorno propicio para los empresarios y los inversionistas, en particular del sector privado.

    Aumentar la eficiencia y mejorar la rendición de cuentas de las instituciones: el Banco Mundial está ayudando a los Gobiernos a fortalecer los procesos de las políticas públicas, gestionar los recursos de manera más eficaz y reforzar la prestación justa y confiable de servicios públicos. Esto incluye alentar la formulación de políticas fiscales responsables, mejorar la gestión de la deuda, fortalecer las instituciones financieras regionales y apoyar reformas estructurales para mejorar la productividad. La iniciativa GovTech del Banco Mundial apoya a los clientes durante el proceso de digitalización de los servicios públicos para promover la transparencia, reducir el fraude y disminuir la evasión fiscal.

    La estrategia del Grupo Banco Mundial para África también prioriza la integración regional y la generación de conocimientos para maximizar el impacto en el desarrollo en sus países clientes.

    Integración regional: el Banco Mundial está intensificando su labor en materia de integración regional mediante la adopción de una visión global del continente para mejorar la conectividad, aprovechar las economías de escala y promover la acción colectiva para enfrentar desafíos comunes. El programa de proyectos de integración regional impulsado por el Banco en África abarca temas como la energía y los recursos naturales, el comercio, el desarrollo de habilidades y la economía digital, cuestiones que trascienden las fronteras nacionales.

    Investigación y análisis: el conocimiento es fundamental para ayudar a los Gobiernos a formular mejores políticas y aumentar la eficacia de la ayuda que prestan las instituciones. Los últimos estudios regionales se pueden encontrar aquí, (i) y el trabajo analítico sobre cada país se publica en los sitios web de los respectivos países. Esto complementado con una sólida labor analítica sectorial puede ayudar a promover diálogos sustanciales e impulsar la formulación de políticas basada en datos empíricos en torno a los principales problemas de desarrollo.

  • Hasta enero de 2019, la cartera activa del Banco en África incluía 618 proyectos por un monto total de USD 73 000 millones. Las principales esferas de interés son promover el capital humano y el empoderamiento de las mujeres, impulsar la economía digital de África, aumentar la integración regional particularmente en el Cuerno de África y la región de los Grandes Lagos, ampliar el acceso a energía renovable asequible, generar resiliencia frente al cambio climático y movilizar todas las fuentes de financiamiento para el desarrollo.

    Algunos aspectos destacados de los resultados en términos de desarrollo incluyen:

    Fomentar el empoderamiento económico de las mujeres y los jóvenes

    África no puede permitirse desaprovechar el potencial de ingresos de la mitad de su población, y utilizar la ventaja demográfica es especialmente crucial para el crecimiento económico a largo plazo del continente.

    El proyecto Empoderamiento de la Mujer y Ventaja Demográfica en el Sahel (SWEDD) se ejecuta en toda esta región para mejorar la disponibilidad y la asequibilidad de los servicios de salud reproductiva, fortalecer los centros de capacitación especializados para parteras rurales, mejorar los servicios de enfermería y realizar proyectos piloto dirigidos a las niñas adolescentes y compartir conocimientos sobre dichas iniciativas.

    El Proyecto de Emergencia sobre la Salud de la Mujer y la Violencia Sexual y de Género en los Grandes Lagos (i) ha beneficiado a más de medio millón de mujeres, incluidas más de 21 000 mujeres pobres y vulnerables que participaron en actividades de empoderamiento económico y 18 000 jóvenes que recibieron servicios de salud reproductiva.

    Invertir en los primeros años para crear capital humano resiliente

    Un tercio de los 250 millones de niños menores de 5 años que viven en África presenta retraso del crecimiento y menos de una cuarta parte está matriculado en educación preescolar. Las inversiones en desarrollo en la primera infancia son clave para desplegar el capital humano de un país e impulsar el crecimiento económico y el desarrollo social porque proporcionan a los niños beneficios que durarán toda la vida.

    La cartera actual del Banco Mundial incluye 156 proyectos sobre desarrollo humano por valor de USD 20 000 millones, y otros 61 proyectos similares en tramitación que ascienden en total a USD 6000 millones.

    En Rwanda, el Banco apoya un enfoque multifacético para abordar la malnutrición crónica a través de intervenciones de salud y nutrición, prácticas de higiene y alimentación infantil de alta calidad, mejor acceso a alimentos mediante transferencias monetarias, apoyo para mejorar la seguridad alimentaria y diversificar la dieta familiar por medio de biofortificación, tecnologías de ahorro de mano de obra y promoción de alimentos enriquecidos con nutrientes.

    Adaptarse al cambio climático y generar resiliencia frente al clima

    Pese a ser la región que menos carbono emite, África es la más vulnerable al cambio climático. El Plan de Negocios para África relativo al Clima, creado por el Banco Mundial, es una plataforma que aúna acciones climáticas y respalda las respuestas urgentes al cambio climático emprendidas por los Gobiernos africanos.

    Con el mencionado plan se han financiado 176 proyectos y se ha entregado financiamiento por valor de USD 17 000 millones para impulsar un desarrollo resistente al clima en toda África al sur del Sahara, lo que representa el doble de la meta de movilización de recursos fijada por el Banco para 2020.

    En Zambia, Malí, Côte d’Ivoire, Lesotho y Zimbabwe, con el apoyo del mencionado plan, se han preparado planes de inversión en agricultura climáticamente inteligente, que contribuyen a esfuerzos para aumentar la seguridad alimentaria de los pobres en las zonas rurales mediante la diversificación de los cultivos, el riego alimentado con energía solar, la construcción de pozos, la recuperación de canales y la incorporación de los conocimientos sobre el clima en los planes de desarrollo nacional.

    Impulsar la economía digital y las tecnologías de avanzada

    El Banco Mundial está respaldando la visión de África para lograr el acceso universal y asequible a las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) para las personas, las empresas y los Gobiernos antes de 2030, con un objetivo provisional de duplicar la conectividad de banda ancha en cada país a más tardar en 2021.

    En Malawi, el Proyecto de Bases Digitales (i) complementa los esfuerzos del Gobierno en materia de transformación digital apoyando mejoras al marco jurídico/regulatorio y fortaleciendo la capacidad institucional y humana; promoviendo acceso a Internet asequible y de buena calidad para todos, y fortaleciendo la capacidad del Gobierno de prestar servicios a los ciudadanos y llevar a cabo sus actividades electrónicamente.

    En Benin, Côte d’Ivoire, Guinea y Togo, el Banco está preparando diagnósticos de los países relativos a la economía digital (DE4A) para evaluar el estado actual de la economía digital en cada país, analizar los principales factores que la impulsan y considerar maneras en que el Banco puede ayudar a los países para que las tecnologías digitales sean un aspecto central de los planes de desarrollo.

    Aprovechar los avances tecnológicos para ampliar el acceso a energía limpia y confiable

    El acceso a la energía en África, que llega a solo el 37 % de la población, es inferior al de otras regiones y representa una carga insostenible para el crecimiento. El Banco está apoyando operaciones en África para aumentar el acceso mediante la extensión de la red eléctrica y la ampliación de la red de trasmisión, soluciones innovadoras de electrificación sin conexión a la red, la expansión de la capacidad de generación en base a energías renovables, el desarrollo de redes eléctricas regionales y el aumento de la eficiencia del servicio.

    El Proyecto de Energía Hidroeléctrica de Nachtigal en Camerún (i) está atrayendo capital privado y reduciendo la deuda pública, así como bajando los costos generales del servicio de electricidad a medida que el país empieza a satisfacer la demanda energética existente mediante fuentes renovables. Además, el Banco está apoyando el desarrollo y la adopción de nuevas tecnologías, como soluciones para acumular energía solar, medidores inteligentes, los pagos de servicios públicos mediante teléfonos móviles, las imágenes y el trazado de mapas por vía satelital, la transmisión de corriente continua de alta tensión y sistemas de energía solar para uso doméstico y minirredes.

    Aumentar la integración regional

    Los proyectos regionales generan sinergias, reducen los costos y mejoran la eficiencia en la prestación de los servicios públicos a través de economías de escala. Por ejemplo, más de 40 millones de personas están satisfaciendo sus necesidades de energía básicas por medio de productos proporcionados con el apoyo del programa Luz para África del Banco Mundial y la Corporación Financiera Internacional (IFC). (i) Este esfuerzo conjunto e innovador fue creado para beneficiar a familias de bajos ingresos con el objetivo de brindar alumbrado por energía solar no distribuida a 250 millones de personas en la próxima década. El año pasado, África evitó la emisión de 1 792 090 toneladas métricas de gases de efecto invernadero.

  • El Grupo Banco Mundial aprovecha las alianzas, los conocimientos y los mecanismos financieros para impulsar sus dos objetivos de poner fin a la pobreza y promover la prosperidad compartida. 

    Un apoyo más amplio y rápido para el desarrollo de África requiere trabajar en asociación con una amplia gama de actores, armonizando objetivos y explorando sinergias y ventajas comparativas. 

    El Grupo Banco Mundial es miembro fundador de la Alianza Sahel, junto con Francia, Alemania, la Unión Europea (UE), el Banco Africano de Desarrollo (BAfD) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La alianza tiene como objetivo fortalecer el vínculo entre la paz, la seguridad y el desarrollo en los países del Grupo de los Cinco (G-5) del Sahel, ampliando el acceso a los servicios y las oportunidades económicas. 

    El Grupo Banco Mundial, junto a la UE y el BAfD, ayuda a los países del Cuerno de África a formular una estrategia regional centrada en aumentar la colaboración en las áreas de infraestructura, comercio e integración económica, y resiliencia y capital humano. 

    El Banco Mundial también apoya los esfuerzos de los países para abordar el desplazamiento forzado y la crisis de los refugiados. La colaboración con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Unión Europea y la Comisión de la Unión Africana (CUA) sustenta los programas del Banco Mundial que aplican un enfoque sobre el desarrollo para el desplazamiento forzado en los Grandes Lagos, el Cuerno de África, el Sahel y los países del lago Chad. El Banco también trabaja con la CUA y la Comisión Económica para África (CEPA) de las Naciones Unidas para facilitar la implementación de la Zona de Libre Comercio Continental Africana. 

    Se está aumentando el apoyo para la transformación digital de África en colaboración con la CUA, el BAfD, la CEPA, China, el Organismo Francés de Desarrollo (AFD), el Departamento de Desarrollo Internacional del Gobierno del Reino Unido, la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), la UE, el Banco Europeo de Inversiones (BEI), la Fundación de Bill y Melinda Gates, la Unión Internacional de Telecomunicaciones y Smart Africa. El mayor acceso a energía sostenible, incluidas las zonas rurales, es un objetivo clave de la alianza con el AFD, el Banco Islámico de Desarrollo (BIsD), el Grupo Árabe de Coordinación de la Asistencia, el JICA, el BAfD, el BEI y la Administración Nacional de Energía de China. 

    La región de África también aprovecha el conjunto de fortalezas de todo el Grupo Banco Mundial trabajando estrechamente con la Corporación Financiera Internacional (IFC) y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA) en los sectores de energía, agroindustria, agua, transporte y otras esferas prioritarias. 

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