Panorama general

  • El desarrollo agrícola constituye uno de los medios más importantes para poner fin a la pobreza extrema, impulsar la prosperidad compartida y alimentar a una población que se espera llegue a 9700 millones de habitantes en 2050. (i) El crecimiento de la agricultura puede resultar hasta cuatro veces más eficaz (i) que el de otros sectores para elevar los ingresos de los más pobres. Según análisis realizados en 2016, el 65 % de los adultos pobres que trabajan (PDF, en inglés) vive de las actividades agrícolas.

    La agricultura también es crucial para el crecimiento económico: en 2014, el sector agrícola representaba un tercio del producto interno bruto (PIB) mundial. (i)

    Sin embargo, el crecimiento económico impulsado por la agricultura, la reducción de la pobreza y la seguridad alimentaria se encuentran en riesgo, ya que el cambio climático podría disminuir los rendimientos de los cultivos, especialmente en las regiones con mayor inseguridad alimentaria. Además, las actividades agrícolas y forestales y los cambios en el uso de la tierra son responsables del 25 % de las emisiones de gases de efecto invernadero. Las medidas de mitigación en el sector de la agricultura son parte de la solución en la lucha contra el cambio climático.

    El actual sistema alimentario también amenaza la salud de las personas y del planeta: en la agricultura se utiliza el 70 % del agua que se extrae y se generan niveles insostenibles de contaminación y desechos. Los riesgos asociados con las dietas deficitarias también son la principal causa de muerte en todo el mundo. (i) Millones de personas no comen lo suficiente o consumen alimentos inadecuados, una doble carga de malnutrición (i) que puede conducir a enfermedades y crisis sanitarias. Según un informe de 2018, el número de personas que sufren hambre y desnutrición se incrementó de alrededor de 804 millones en 2016 a casi 821 millones en 2017. (i) La obesidad en los adultos también está aumentando: en 2017, una de cada ocho personas adultas —o más de 672 millones— era obesa. (i)

    Última actualización: Sep 23, 2019

  • El Grupo Banco Mundial proporciona a los países mecanismos innovadores, infraestructura y recursos para que el sector de la agricultura y los alimentos:

    • sea climáticamente inteligente, es decir sea más productivo y resiliente ante el cambio climático y, al mismo tiempo, ayude a reducir las emisiones generadas por los cultivos y la ganadería;
    • mejore los medios de subsistencia y genere más y mejores empleos, en particular para las mujeres y los jóvenes;
    • impulse la agroindustria construyendo cadenas de valor inclusivas y eficientes;
    • aumente la seguridad alimentaria, produciendo alimentos seguros y nutritivos suficientes para todas las personas, en todas partes y todos los días.

    En 2019, los nuevos compromisos del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento y la Asociación Internacional de Fomento (BIRF/AIF) para la agricultura y los sectores relacionados llegaron a USD 5400 millones. En el mismo año, se implementaron 94 proyectos que ayudan a proporcionar activos y servicios agrícolas a 6,7 millones de agricultores. Además, 3 millones de productores del sector adoptaron tecnologías agrícolas más adecuadas, y se mejoran los sistemas de riego y drenaje para 730 000 hectáreas de terrenos cultivables.


    En 2019, el 53 % de las inversiones agrícolas del Banco financian directamente medidas de mitigación y adaptación al clima, lo que representa un aumento en comparación con el 28 % de hace solo cuatro años.
     

    Las inversiones de la Corporación Financiera Internacional (IFC) sumaron USD 4500 millones. (i) El financiamiento agrícola que proporciona IFC se destina a la agroindustria, a empresas de alimentos y a bancos, pero también sirve para mejorar la productividad, las prácticas inteligentes con respecto al clima y la seguridad alimentaria.

    El Banco participa como asociado en el Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agrícolas Internacionales (CGIAR), el Programa Mundial de Agricultura y Seguridad Alimentaria (PMASA), la Asociación Mundial en favor de la Seguridad Alimentaria (GFSP) y la Alianza Mundial para una Agricultura Climáticamente Inteligente.

    Última actualización: Sep 23, 2019

  • En Afganistán, desde 2010, 81 880 personas —el 50 % de las cuales son mujeres— se han unido a cooperativas de ahorro en 694 aldeas. (i) Estos grupos han ahorrado más de USD 5,2 millones y otorgado 41 900 préstamos. Por su parte, 1424 asociaciones empresariales y 617 pequeñas y medianas empresas también se han beneficiado de vínculos más sólidos con los mercados y las cadenas de valor.

    En Armenia, desde 2014 el Banco ha apoyado a 285 000 productores a mejorar la crianza de ganado y la gestión de los pastos. En el marco del proyecto, más de 110 000 cabezas de ganado —o alrededor del 17 % del total de ganado de Armenia— recibieron mejores servicios de sanidad animal.

    En Brasil, desde 2010, el acceso a los mercados (i) mejoró para más de 271 organizaciones de productores rurales, entre ellas 73 organizaciones que representan a pueblos indígenas, quilombolas y comunidades de reforma agraria en la zona de Sao Paulo. Esto permitió aumentar los ingresos por concepto de ventas en 87 % y disponer de mejores políticas e instrumentos de sostenibilidad ambiental para más de 340 000 familias de agricultores.

    En Bolivia, desde 2011 después de la entrega de un financiamiento inicial y adicional del Banco, las inversiones comunitarias han ayudado a combatir la pobreza rural entre más de 281 000 pequeños propietarios de tierras, particularmente de pueblos indígenas, dando paso al mejoramiento del acceso a los caminos para más de 21 000 personas y ampliando o mejorando los servicios de riego para más de 45 000 beneficiarios.

    En Burkina Faso, entre 2000 y 2018, el Banco apoyó el “Programme National de Gestion des Terroirs (Programa Nacional de Gestión de las Tierras) mediante el cual se descentralizó el desarrollo rural y se generó capacidad local para prestar servicios básicos. El programa incluyó también inversiones en conservación del agua y el suelo, agrosilvicultura, y cocinas que ahorran energía y otras tecnologías ambientales, todo lo cual ayudó a proteger más de 200 000 hectáreas.

    En China, desde 2014 un proyecto respaldado por el Banco (i) ayudó a ampliar las prácticas agrícolas climáticamente inteligentes. Con el uso más eficiente del agua en 44 000 hectáreas de tierras agrícolas y de nuevas tecnologías, se mejoró la condición del suelo y se aumentó la producción de arroz en 12 % y la de maíz en 9 %. Más de 29 000 cooperativas de agricultores declaran tener ingresos más altos y mayor resiliencia climática.

    En Colombia, con la adopción de sistemas de producción silvopastoriles amigables con el medio ambiente en más de 4100 fincas ganaderas se han convertido 34 500 hectáreas de pastos degradados en paisajes más productivos y se han capturado 1 480 000 toneladas de CO2.

    En Côte d’Ivoire, entre 2013 y 2017, con el Proyecto del Sector de la Agricultura se aumentó la productividad de 200 000 agricultores y se rehabilitaron 6500 kilómetros de caminos rurales. Esto último facilitó el transporte de los productos a los mercados y redujo las pérdidas de los productores después de las cosechas. Para ayudar a los cultivadores de castaña de cajú, el Banco también apoyó un programa de investigación que participó en la distribución de 209 genotipos de árboles de alto rendimiento y en el establecimiento de 18 viveros. El proyecto financiado por el Banco también ayudó a movilizar USD 27,5 millones en inversión privada para aumentar la productividad de por lo menos 26 500 hectáreas.

    En la República Democrática del Congo, (i) entre 2011 y 2017, 105 556 personas obtuvieron mayor acceso a servicios agrícolas e infraestructura rural, lo que les permitió aumentar la productividad de la mandioca de 7 a 19 toneladas por hectárea. También recibieron 2884 toneladas de semillas mejoradas de maíz, arroz, cacahuates y sorgo, y movilizaron USD 400 000 a través de cooperativas de ahorro.

    En Djibouti, el Banco apoyó la construcción de 112 unidades de movilización de aguas que mejoraron el acceso a este recurso de 9762 hogares. El Banco también ayudó a introducir la agricultura hidropónica entre 30 beneficiarios, recuperar 96 hectáreas de tierras agrícolas de regadío y producir 14 000 plántulas.

    En Etiopía, el Banco apoyó la prestación de servicios económicos y sociales básicos a 4,5 millones de comunidades pastoriles y agropastoriles en más de 113 'woredas'. También ayudó a expandir el acceso a los servicios financieros apoyando a 857 cooperativas rurales de ahorro y crédito que ahora tienen 77 881 miembros.

    En Honduras, desde 2018, 7200 pequeños agricultores han recurrido a alianzas productivas para mejorar la productividad y el acceso a los mercados, gracias a lo cual han movilizado USD 14 millones de bancos comerciales e instituciones de microfinanciamiento. La productividad de la tierra aumentó un 24 % y las ventas brutas de las organizaciones de productores crecieron un 23 %. Además, en apoyo de la Alianza para el Corredor Seco de Honduras, 4000 hogares están implementando planes de negocios agrícolas y de seguridad alimentaria, y 2100 emprenden inversiones en higiene para aumentar los rendimientos agrícolas y mejorar la nutrición y la diversidad de los alimentos para 20 000 personas.

    En Bihar, India el proyecto Jeevika (i) mejoró los medios de subsistencia y el bienestar económico de 9,8 millones de mujeres y sus familias. Hasta la fecha, las mujeres han ahorrado USD 121 millones y movilizado USD 1100 millones del sector financiero formal. Desde 2009, más de 1 millón de agricultores han recibido capacitación para mejorar su productividad en cultivos básicos como arroz y trigo.

    Desde 2013, el apoyo del Banco ha fortalecido el sistema de investigación agrícola de Indonesia. (i) Unos 33 centros del Instituto de Evaluación de Tecnología Agrícola (AIAT) tienen ahora la capacidad de desarrollar mejores variedades de arroz, vegetales y frutas. El proyecto ha apoyado a 161 investigadores agrícolas a través de programas académicos (68 doctorados y 93 maestrías), ha modernizado 58 laboratorios y 54 centros de investigación, y ha financiado 1134 actividades de investigación, incluidas 44 actividades de colaboración en investigaciones internacionales.

    En Jamaica, entre 2009 y 2017, (i) una iniciativa centrada en el crecimiento sostenible y cadenas de valor más sólidas ayudó a más de 4320 agricultores de 13 distritos. El proyecto introdujo sistemas de riego por goteo, almacenamiento de agua, producción ganadera y plantas de procesamiento; organizó 180 invernaderos para la producción de cultivos durante todo el año, y ayudó a establecer relaciones entre los agricultores y los compradores.

    En Kosovo, desde 2017, (i) el Banco ha ayudado a más de 860 agricultores a desarrollar empresas de procesamiento agrícola que aumentaron sus ingresos agrícolas promedio en 56 %. Las donaciones del Banco también mejoraron la salud y el entorno de trabajo de los beneficiarios al instaurar mejores condiciones laborales en los graneros y reducir la exposición a productos agroquímicos.

    En México, hasta 2018, 1842 pequeñas y medianas empresas agroindustriales adoptaron tecnologías energéticas ambientalmente sostenibles, reduciendo las emisiones de CO2 en 6,02 millones de toneladas.

    En Montenegro, (i) el Banco ayudó a 660 productores agrícolas a obtener nuevos equipos, ganado y cultivos, y a cumplir con los requisitos de la Unión Europea sobre seguridad alimentaria, sanidad animal y protección ambiental, mejorando su competitividad y sostenibilidad.

    En Myanmar, (i) el Banco ha ayudado a mejorar la infraestructura de riego y el uso de tecnologías climáticamente inteligentes. Desde 2017, se han mejorado los sistemas de regadío y drenaje en 19 595 hectáreas de tierras que sirven a 33 688 usuarios y se han compartido tecnologías climáticamente inteligentes con 8088 beneficiarios, el 26 % de los cuales son mujeres.

    En Nepal, el Fondo de Nepal para el Alivio de la Pobreza (i) —apoyado por el Banco— ayudó a pequeños agricultores y personas pobres de zonas rurales a obtener microcréditos, activos, servicios y capacitación. Desde 2004, ha creado más de 30 000 organizaciones comunitarias, beneficiando a más de 900 000 hogares.

    En Filipinas, desde 2015, el Banco ha ayudado a introducir reformas operativas e institucionales, así como la planificación basada en evidencias científicas para los productos agrícolas básicos en 81 provincias. Se han aprobado 452 proyectos de infraestructura rural en beneficio de más de 600 000 hogares, de los cuales 186 ya han finalizado. El proyecto apunta a mejorar 2300 kilómetros de caminos que conectan las fincas con los mercados, así como los sistemas de riego y de agua potable y otras infraestructuras para después de las cosechas.

    En Rwanda, entre 2010 y 2018, (i) el Proyecto de Gestión de la Tierra, Captación de Agua y Riego en Laderas respaldado por el Banco ayudó a aumentar la productividad y la comercialización de la agricultura en laderas en áreas seleccionadas. El proyecto apoyó a más de 310 000 agricultores —el 50 % de los cuales eran mujeres— para mejorar su producción agrícola, proporcionándoles técnicas de riego en laderas para más de 2500 hectáreas y mejorando la conservación del suelo y la erosión en más de 18 000 hectáreas de laderas. El regadío allanó el camino para aumentar los cultivos de alto valor y reducir la exposición a riesgos climáticos y meteorológicos. La disponibilidad de infraestructura para después de las cosechas (46 630 toneladas de capacidad operativa luego de las cosechas), junto con el desarrollo de organizaciones de agricultores, ayudó a mejorar la calidad de los productos. Los rendimientos de los cultivos de maíz y papas se han duplicado y alrededor de 2,5 toneladas de verduras se exportan a Europa.

    En Togo desde 2012, el Banco ha ayudado a los agricultores a adoptar mejores técnicas de reproducción, permitiendo a 19 332 productores ganaderos (i) aumentar sus ingresos y criar ganado más saludable. El Banco también distribuyó material de siembra para mejorar la producción de 33 817 agricultores —10 % de los cuales eran mujeres— que trabajaban en 21 209 hectáreas de cultivos de cacao y 35 505 hectáreas de plantaciones de café.

    En Túnez, el Banco ayudó a 113 aldeas rurales remotas a mejorar (i) sus prácticas de gestión agrícola en 37 000 hectáreas y a aumentar así su productividad y sostenibilidad. Además, apoyó la construcción y rehabilitación de 930 kilómetros de caminos rurales que conectan a unas 160 aldeas.

    En Uruguay, desde 2014 se han adoptado técnicas de agricultura climáticamente inteligente (i) en 2,4 millones de hectáreas, generándose un potencial de secuestro de carbono de hasta 9 millones de toneladas de CO2 anuales.

    En Uzbekistán, desde 2014, (i) el Banco ha ayudado a más de 800 beneficiarios a aumentar su productividad. Los agricultores beneficiados crearon 78 % más empleos permanentes —la mayoría de los cuales son para mujeres—, aumentaron sus utilidades en 250 % y se ampliaron a nuevos mercados, como India, Malasia, Turquía y el Reino Unido. Además, el 15 % de beneficiarios modernizaron sus sistemas de producción. En total, resultaron beneficiados 13 026 pequeños agricultores y 12 223 empresas agrícolas.

    En Vietnam, desde 2010, el Banco ha promovido medios de subsistencia sostenibles ayudando a crear 9000 ‘grupos de intereses comunes’ que abarcan más de 15 500 hogares y que se asocian con empresas agrícolas. También ha ayudado a más de 20 000 agricultores a mejorar su producción ganadera, y ha beneficiado a otras 130 000 personas con programas de fortalecimiento de la capacidad en materia de seguridad alimentaria.

    El Programa de Productividad Agrícola de África Occidental (WAAP), (i) una iniciativa regional que involucra a 13 países y múltiples asociados, ayudó a desarrollar variedades de cultivos básicos climáticamente inteligentes, entre ellos arroz, plátanos y maíz. La colaboración con trabajadores de extensión y cooperativas de toda África occidental permitió entregar a los productores 233 tipos de tecnologías mejoradas y climáticamente inteligentes, entre ellas variedades de cultivos resistentes al clima, tecnologías de procesamiento de alimentos y para después de las cosechas, y capacitación a los agricultores en prácticas como el compostaje y la agrosilvicultura. Los agricultores también pudieron tener acceso a sistemas eficientes de captación de agua, entre otras tecnologías. Hasta julio de 2019, el proyecto había ayudado directamente a más de 9,6 millones de personas o había mejorado la productividad, la resiliencia y la sostenibilidad de más de 7,6 millones de hectáreas. Los rendimientos y los ingresos han aumentado en promedio en alrededor del 30 %, mejorando la seguridad alimentaria de unos 50 millones de habitantes de la región.

    Última actualización: Sep 23, 2019

  • El Mecanismo de Apoyo a la Financiación Agrícola (AgriFin), (i) en conjunto con bancos, asociaciones bancarias y otros organismos, fomenta el aprendizaje y el fortalecimiento de la capacidad sobre financiamiento agrícola en los países en desarrollo.

    La investigación agrícola mundial del CGIAR (i) promueve conocimientos científicos de vanguardia para reducir la pobreza rural, aumentar la seguridad alimentaria, mejorar la salud humana y la nutrición, y velar por la gestión sostenible de los recursos naturales.

    El Foro para la Gestión de Riesgos Agrícolas en el Desarrollo (FARMD) (i) es una plataforma de conocimientos que proporciona información y las mejores prácticas de gestión de riesgos agrícolas.

    El Programa Mundial de Agricultura y Seguridad Alimentaria (PMASA) (i) financia inversiones que aumentan los ingresos y mejoran la seguridad alimentaria y nutricional en los países en desarrollo.

    La Asociación Mundial en favor de la Seguridad Alimentaria (GFSP) (i) se dedica a mejorar las prácticas de seguridad alimentaria en todo el mundo a través del fortalecimiento de la capacidad en los países de ingreso mediano y en los países en desarrollo.

    La Plataforma Mundial de Donantes para el Desarrollo Rural (i) es una red que aumenta y mejora la calidad de la asistencia para el desarrollo en los ámbitos de la agricultura y el desarrollo rural.

    La Alianza para la Pesca Responsable (ALLFISH) (i) es una alianza público-privada que fomenta las pesquerías sostenibles y las operaciones acuícolas productivas en los países en desarrollo.

    El Programa Mundial para la Pesca Sostenible (PROFISH) (i) se creó para mejorar la sostenibilidad ambiental, el bienestar humano y el desempeño económico de la pesca y la acuicultura en el mundo, prestando atención especial a las comunidades pesqueras y piscícolas de los países en desarrollo.

    El Sistema de Información sobre los Mercados Agrícolas (SIMA) (i) es una plataforma interinstitucional que busca mejorar la transparencia del mercado de los alimentos y fomentar la coordinación de políticas. Entre otras labores, sistematiza los datos sobre el equilibrio alimentario, hace un seguimiento de las tendencias, provee análisis de mercado, y fortalece la capacidad en los países.

    Última actualización: Abr 01, 2019

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