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Panorama general

Según las previsiones del Banco Mundial publicadas en su informe semestral de actualización regional, el crecimiento de Asia meridional, que ya era frágil y desigual, será más lento de lo esperado, debido a los impactos de la guerra en Ucrania y los persistentes desafíos económicos.

En la última edición del informe South Asia Economic Focus (Enfoque económico en Asia meridional) titulado Reshaping Norms: A New Way Forward (Reformar las normas: Un nuevo camino a seguir) (i), se estima que la región crecerá un 6,6 % en 2022 y un 6,3 % en 2023. La previsión de 2022 se ha corregido a la baja en 1 punto porcentual respecto de la proyección de enero.

Los países de Asia meridional ya han comenzado a lidiar con el aumento de los precios de los productos básicos, los cuellos de botella en el suministro y las vulnerabilidades en los sectores financieros. La guerra en Ucrania agravará estos desafíos, generando aún más inflación, un aumento del déficit fiscal y un deterioro de los saldos en cuenta corriente.

Si bien el crecimiento del producto interno bruto (PIB) se mantiene sólido durante la recuperación, todos los países de la región enfrentarán dificultades en el futuro. En India, el consumo de los hogares se verá limitado por la recuperación incompleta del mercado laboral y las presiones inflacionarias. Por su parte, Maldivas afronta vulnerabilidades a raíz de las grandes importaciones de combustibles fósiles como porcentaje del PIB y a la reducción del número de turistas provenientes de Rusia y Ucrania. En Sri Lanka, la perspectiva económica es sumamente incierta debido a desequilibrios fiscales y externos. En Afganistán, el aumento de los precios de los alimentos exacerbará la inseguridad alimentaria. En Pakistán, uno de los desafíos que existen en el contexto actual son los subsidios a la energía, los más altos de la región. A su vez, Bangladesh sufrirá la disminución de la demanda de sus exportaciones por parte de Europa. Como dato positivo, cabe señalar que las exportaciones de servicios de la región están aumentando.

La guerra y su impacto en los precios de los combustibles pueden brindar a la región el impulso que tanto necesita para reducir la dependencia de las importaciones de combustible y emprender una trayectoria de crecimiento verde, resiliente e inclusivo. Los países de Asia meridional deberían evitar los subsidios ineficientes a los combustibles, que tienden a beneficiar a los hogares más ricos y agotar los recursos públicos. Además, deberían avanzar hacia una economía más verde incorporando gradualmente un sistema tributario que aplique aranceles a los productos que causan daño ambiental.

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Fuentes: Macro Poverty Outlook (Perspectivas macroeconómicas y de pobreza) y cálculos del personal del Banco Mundial.

Nota: (e) = estimación, (p) = previsión, * = sin incluir a Sri Lanka. Para obtener una estimación de los totales regionales de un año calendario, los datos de los ejercicios económicos se convierten en datos de año calendario tomando el promedio de dos ejercicios consecutivos, en dólares estadounidenses constantes de 2015, en los casos de Bangladesh, Bhután, Nepal y Pakistán, países de los que no se dispone de datos trimestrales del PIB. El PIB se midió teniendo en cuenta los precios y los tipos de cambio del mercado de 2015. Los datos de Pakistán se basan en el PIB a costo de los factores. Afganistán no se incluye en los totales regionales debido a que no está generando estadísticas, por lo que no existen estimaciones ni previsiones posteriores a 2020.

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