Coronavirus: La respuesta del Grupo Banco Mundial ante la emergencia mundial de hacer frente a la pandemia. Sepa más

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Panorama general

  • Los objetivos del Grupo Banco Mundial son poner fin a la pobreza extrema y promover la prosperidad compartida. Esta misión orienta todos los estudios analíticos, las operaciones y las actividades de convocatoria en más de 145 países clientes. Ha habido avances notables en la reducción de la pobreza —el primero de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) mundiales— durante las últimas décadas. Según estimaciones más recientes, el 10 % de la población mundial (o 734 millones de personas) vivía con menos de USD 1,90 al día en 2015. Este porcentaje es inferior a casi el 36 % (o 1900 millones de personas) registrado en 1990.

    Sin embargo, es probable que esta tendencia se revierta en 2020 debido a la crisis de la COVID-19 (coronavirus) y a la caída del precio de petróleo. La crisis de la COVID-19 tendrá un impacto desproporcionado sobre los pobres, a través de la pérdida de empleos, la reducción de las remesas, el alza de precios y la interrupción de la prestación de servicios como la educación y la salud.

    Por primera vez desde 1998, las tasas de pobreza aumentarán a medida que la economía mundial entra en recesión y cae abruptamente el producto interno bruto (PIB) per cápita. La crisis en marcha revertirá casi todos los avances logrados en los últimos cinco años. De acuerdo con estimaciones del Banco Mundial, entre 40 millones y 60 millones de personas caerán en la pobreza extrema (vivir con menos de USD 1,90 al día) en 2020, en comparación con cifras de 2019, como resultado de la COVID-19, dependiendo de las hipótesis sobre la magnitud de la crisis económica. La tasa de pobreza extrema mundial podría aumentar entre 0,3 y 0,7 puntos porcentuales, hasta llegar a alrededor del 9 % en 2020.

    Además, la proporción de personas que viven con menos de USD 3,20 al día podría aumentar entre 0,3 y 1,7 puntos porcentuales, hasta llegar al 23 % o más, un incremento de unos 40 millones a 150 millones de personas. Por último, el porcentaje de personas que viven con menos de USD 5,50 al día podría aumentar entre 0,4 y 1,9 puntos porcentuales, hasta llegar al 42 % o más, un incremento de aproximadamente 70 millones a 180 millones de personas. Es importante destacar que estas proyecciones de la pobreza son extremadamente volátiles y se podrían registrar grandes variaciones entre los países (i).

    Debido a crisis mundiales como la COVID-19 y la creciente dificultad de llegar a quienes aún viven en condiciones de extrema pobreza, ya que a menudo se encuentran en países frágiles y zonas remotas, la reducción de la pobreza podría no ser lo suficientemente rápida para alcanzar el objetivo de poner fin a la pobreza extrema en 2030.

    En un nuevo informe se estima que, para 2030, hasta dos tercios de la población extremadamente pobre vivirá en economías frágiles y afectadas por conflictos, poniéndose en evidencia que los objetivos mundiales de reducción de la pobreza no se lograrán si no se intensifican las medidas.

    La mayoría de las personas pobres del mundo viven en zonas rurales y tienen escasa instrucción, trabajan principalmente en el sector de la agricultura y son menores de 18 años. Aún queda mucho por hacer para poner fin a la pobreza extrema, y siguen existiendo muchos desafíos. En gran parte del mundo, el ritmo de crecimiento es demasiado lento, y la inversión es muy escasa para elevar la mediana de los ingresos. En muchos países, el ritmo de reducción de la pobreza ha sido más lento o incluso se ha revertido.

    Los 43 países con las tasas más altas de pobreza son frágiles o atraviesan por situaciones de fragilidad y conflicto (SFC) o se encuentran en África al sur del Sahara. En la última década, las economías que han enfrentado fragilidad crónica y conflictos registraron tasas de pobreza superiores al 40 %, mientras que los países que han escapado de SFC redujeron sus tasas de pobreza en más de la mitad.

    La escasez de datos complica aún más la posibilidad de dimensionar el alcance del problema. Quinientos millones de personas residen en economías que atraviesan SFC y que carecen de datos de pobreza o estos se encuentran desactualizados. Para salvar esta falta de datos esenciales y generar oportunamente estimaciones de la pobreza internacionales, en el reciente informe del Banco se utilizaron supuestos estadísticos e imputaciones que dan lugar a una cifra estimada de 33 millones de personas más.

    El acceso a educación de calidad, atención de la salud, electricidad, agua potable y otros servicios esenciales sigue estando fuera del alcance de muchas personas, a menudo por razones socioeconómicas, geográficas, étnicas y de género. El enfoque multidimensional —en el cual se incluyen otros aspectos, tales como la educación, el acceso a servicios básicos, la atención de la salud y la seguridad— revela un mundo en el que la pobreza es un problema mucho más generalizado y arraigado. La proporción de pobres, según una definición multidimensional que abarca el consumo, la educación y el acceso a servicios básicos, es alrededor de un 50 % más alta que cuando se mide teniendo en cuenta exclusivamente la pobreza monetaria.

    Es más, los avances son a menudo temporales para quienes han logrado salir de la pobreza: las crisis económicas, la inseguridad alimentaria y el cambio climático amenazan con quitarles aquello que han conseguido con tanto esfuerzo y con hacerlos caer nuevamente en la pobreza. Será fundamental encontrar formas de enfrentar estos problemas a medida que se avanza hacia 2030.

    Última actualización: Abr 16, 2020

  • No existe una solución mágica para acabar con la pobreza, y las estrategias para llegar a los grupos menos acomodados deben diseñarse según el contexto de cada país, teniendo en cuenta los últimos datos y análisis, y las necesidades de las personas.

    En lo inmediato, para ayudar a enfrentar la crisis de la COVID-19 , el Grupo Banco Mundial está otorgando apoyo financiero por hasta USD 160 000 millones (i) y trabaja con los Gobiernos de los países en desarrollo (i) en opciones de políticas para contrarrestar la pérdida de ingresos, mitigar el alza de los precios de los alimentos y la interrupción de la prestación de servicios, y apoyar a las empresas y los trabajadores para proteger el empleo y facilitar la recuperación. Algunos ejemplos son:

    o   expandir y aumentar la cobertura de los programas de redes de protección social;

    o   ampliar los diagnósticos de salud y las capacidades básicas en zonas desatendidas;

    o   adoptar medidas para contrarrestar el cierre de las escuelas ampliando la teleeducación, capacitando a los docentes en enseñanza a distancia y proporcionando equipos y conexiones para niños sin acceso a tecnologías de la información y las comunicaciones;

    o   proporcionar subsidios salariales a las empresas para reducir los despidos, y apoyar a las microempresas y pequeñas empresas a través de exenciones, postergaciones o condonaciones de impuestos.

    En las últimas décadas, el hecho de que se hayan producido avances para reducir la pobreza extrema en el mundo muestra que hay ciertas medidas que están surtiendo efecto. La experiencia indica que, para poder reducir la pobreza en forma sostenible, los países deben hacer lo siguiente:

    Crecer de manera inclusiva y con un uso intensivo de mano de obra.

    Invertir en capital humano, especialmente en aquellas personas que no pueden beneficiarse de los servicios básicos debido a circunstancias que escapan a su control.

    Proteger a las personas pobres y vulnerables ante las crisis que las pueden sumir aún más en la pobreza, como fenómenos meteorológicos extremos, pandemias, inestabilidad de los precios de los alimentos y crisis económicas.

    El objetivo del Grupo Banco Mundial de poner fin a la pobreza extrema en el curso de una generación incluye la meta específica de reducir la tasa mundial de pobreza extrema a no más del 3 % antes de fines de 2030, dado que es probable que persista cierta pobreza “friccional”. Problemas nacionales y mundiales clave obstaculizan los avances y mantienen atrapados en la pobreza a grandes grupos de personas. El lento crecimiento, los desequilibrios macroeconómicos, las mayores tensiones comerciales, los altos niveles de desigualdad en materia de ingresos y oportunidades, el cambio climático y el aumento de la fragilidad y el conflicto plantean obstáculos para lograr una reducción aún mayor de la pobreza y aumentar el crecimiento inclusivo.

    Será crucial promover un crecimiento sostenido e inclusivo; crear más y mejores empleos; invertir en salud, educación, nutrición y condiciones sanitarias para las personas, y crear redes de protección social eficaces para garantizar que los grupos más vulnerables puedan enfrentar las crisis. Si bien el crecimiento es esencial, la calidad de este también es importante.

    Si se quiere poner fin a la pobreza extrema antes de 2030, la atención no se puede centrar únicamente en los países de ingreso bajo, ya que más del 60 % de la población extremadamente pobre vive en países de ingreso mediano. Se debe hacer hincapié en las personas más pobres, independientemente del lugar donde vivan, y trabajar con los países de todos los niveles de ingreso para invertir en su bienestar y su futuro.

    El objetivo de poner fin a la pobreza extrema va de la mano de otro objetivo del Grupo Banco Mundial —impulsar la prosperidad compartida—, centrado en aumentar el crecimiento de los ingresos del 40 % más pobre de la población. En términos generales, impulsar la prosperidad compartida se traduce en mejorar el bienestar de los segmentos menos acomodados de cada país, e incluye un marcado énfasis en combatir las persistentes desigualdades que mantienen a las personas sumidas en la pobreza generación tras generación.

    La labor del Grupo Banco Mundial se basa en sólidos programas nacionales para mejorar las condiciones de vida, es decir impulsar el crecimiento, elevar la mediana de los ingresos, crear empleos, incorporar plenamente a las mujeres y los jóvenes en la economía, enfrentar los desafíos ambientales y climáticos, y apoyar una economía más fuerte y estable en beneficio de todos.

    Esto no es una tarea fácil, y el camino por recorrer no será sencillo ni estará libre de complicaciones, pero es la esencia de lo que el Grupo Banco Mundial hace cada día, y continuará haciendo en estrecha colaboración con los países para ayudarlos a encontrar las mejores maneras de elevar la calidad de vida de sus ciudadanos más necesitados.

    Última actualización: Abr 16, 2020

  • El Grupo Banco Mundial trabaja para poner fin a la pobreza de diversas maneras:

    ·       financiando proyectos que pueden tener efectos transformadores en las comunidades;

    ·       recopilando y analizando datos y evidencia crítica necesarios para focalizar estos programas de manera que lleguen a los más pobres y vulnerables;

    ·       ayudando a los Gobiernos a adoptar políticas más inclusivas y eficaces que beneficien a poblaciones completas y sienten las bases para la prosperidad de las futuras generaciones.

    Algunos ejemplos son:

    En materia de crecimiento:

    ·       Camboya logró avances notables en la reducción de la pobreza y el impulso de la prosperidad compartida, pero se necesitan reformas claves (i) para mantener el crecimiento en favor de los pobres. El Banco Mundial ayuda al país a abordar desafíos como la falta de diversificación económica, el rápido aumento de la urbanización, las deficiencias en capital humano y las brechas en infraestructura.

    ·       En México se registra una alta desigualdad de ingresos y concentración de la pobreza en unos pocos estados. El Grupo Banco Mundial ha respaldado esfuerzos nacionales (i) por desarrollar un sistema de protección social más inclusivo, eficaz e integrado, que ayude a mejorar el acceso a la educación superior y al empleo formal.

    ·       En Bihar, uno de los estados más pobres de India, un programa financiado por el Banco Mundial (i) ha cambiado los medios de subsistencia al movilizar a casi 10 millones de mujeres de zonas rurales para que participen en grupos de autoayuda y al proporcionarles acceso al financiamiento y los mercados para que inicien y expandan sus propios negocios.

    En materia de inversión:

    ·       Con un programa piloto en Ecuador (i) se usaron mensajes de texto para transmitir información y alentar a los padres en una región pobre del país, mejorándose considerablemente la nutrición y la salud de los niños.

    ·       Desde 2007, un equipo de expertos del Banco Mundial está ayudando a Kenya a fortalecer su capacidad estadística (i) a través de la reestructuración de su Oficina Nacional de Estadísticas. Con apoyo del Banco Mundial, la oficina implementó una serie de encuestas para actualizar indicadores clave de estadísticas oficiales y mejoró el ecosistema de datos. El proyecto por un valor de USD 50 millones es financiado por la Asociación Internacional de Fomento (AIF) del Banco Mundial.

    ·       Mapas detallados de algunos países, como Afganistán (i), Bangladesh (i), Croacia (i), Serbia (i) y Vietnam (i), muestran la diversidad económica y las deficiencias en los servicios que existen en dichos lugares. Esto, que forma parte del proceso de evaluación de la pobreza, ayuda a las autoridades a focalizar mejor las políticas y los programas para llegar y beneficiar a los pobres.

    En materia de protección:

    ·       Las transferencias de efectivo son un modo menor, pero eficiente de ayudar a las mujeres a hacerse cargo de sus vidas y empoderarlas para tomar decisiones financieras. El programa de transferencias monetarias “Takaful” (Solidaridad) y “Karama” (Dignidad) de Egipto (i) ha beneficiado a 2,26 millones de hogares, o aproximadamente el 10 % de la población. La iniciativa ayuda a las mujeres a aumentar su poder de decisión en materia de finanzas para mejorar el consumo familiar y la calidad de la dieta, y satisfacer las necesidades familiares.

    ·       Las comunidades afectadas por conflictos en Mindanao se encuentran entre las más pobres de Filipinas, ya que sufren problemas de infraestructura y falta de servicios básicos. El Banco Mundial y otros asociados han orientado su labor a mejorar el acceso a los servicios y las oportunidades económicas, y a fortalecer la cohesión social. Estos proyectos (i) han contribuido a construir sistemas de abastecimiento de agua, centros comunitarios, servicios de saneamiento, caminos de acceso, servicios de poscosecha, y equipos de agricultura y pesca, beneficiándose a 650 000 personas de 284 aldeas en un periodo de 10 años.

    ·       Somalia, uno de los países más pobres de África al sur del Sahara, fue el primero en aplicar una innovadora serie de metodologías de encuestas (i) rápidas. Los estudios superaron obstáculos importantes en materia de seguridad e implementación para generar el análisis más completo sobre el bienestar de los somalíes que se ha realizado en décadas, y ahora se llevan a cabo en otros países.

    Última actualización: Abr 16, 2020

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