Panorama general

  • El Grupo Banco Mundial trabaja con clientes de los sectores público y privado para eliminar las desigualdades entre los hombres y las mujeres en todo el mundo, con el objetivo de producir un impacto duradero en la lucha contra la pobreza e impulsar el crecimiento económico sostenible. En las últimas dos décadas, se ha reducido la brecha entre hombres y mujeres en el mundo, en particular en la educación primaria y la salud. Sin embargo, todavía existen graves disparidades. Los principales desafíos —desde el cambio climático, la migración forzada y las epidemias hasta la desaceleración de las inversiones y el aumento en las tasas de pobreza en muchos países en desarrollo— afectan a niños, niñas, hombres y mujeres en forma diferente (a menudo en detrimento de las niñas y las mujeres) debido a leyes y políticas discriminatorias junto con normas sociales y de género que influyen en sus roles y responsabilidades económicas. Es tiempo de avanzar más aún para garantizar el acceso igualitario y reconocer a las mujeres como agentes del crecimiento económico, la estabilidad y la sostenibilidad, y para que los hombres cumplan su rol en la defensa de las oportunidades económicas de las mujeres.

    Datos clave:

    Cada día, unas 830 mujeres mueren en el mundo por complicaciones relacionadas con el embarazo o el parto. En materia de educación, la matrícula ha aumentado, pero la finalización de los estudios secundarios sigue siendo un desafío tanto para las niñas como para los niños, aunque por razones diferentes.

    A nivel mundial, la participación de las mujeres en la fuerza laboral (i) disminuyó del 51 % en 2000 al 49 % en 2018; las mujeres dedican entre 1 y 5 horas más al día que los hombres a realizar trabajos no remunerados como tareas domésticas y cuidado de los niños y otros miembros de la familia, y dedican entre 1 y 6 horas menos que los hombres a actividades de mercado.

    Según datos de la Organización Internacional del Trabajo las mujeres ganan alrededor de 20 % menos que los hombres. En todos los países, las mujeres enfrentan brechas salariales. Si a lo largo de su vida las mujeres pudiesen obtener los mismos ingresos que los hombres, la riqueza mundial aumentaría en USD 160 billones, (i) un promedio de USD 23 620 por persona en 141 países estudiados.

    En la última década, 131 economías han efectuado 274 reformas (i) a leyes y reglamentaciones que permitieron aumentar la igualdad de género. Estas reformas incluyen a 35 economías que sancionaron leyes para proteger a las mujeres del acoso sexual en el trabajo, brindando protección a casi 2000 millones más de mujeres que hace una década. Sin embargo, aún existen numerosas leyes y reglamentaciones que impiden a las mujeres ingresar en la fuerza de trabajo o poner en marcha una empresa, y esta discriminación puede tener efectos duraderos en la inclusión económica de las mujeres y su participación en la fuerza laboral.

    A nivel mundial, las mujeres tienen 7,5 % menos probabilidades (i) que los hombres de tener una cuenta en una institución financiera o usar servicios de la banca móvil, y la brecha es aún mayor en los países más pobres. De acuerdo a estimaciones de la Corporación Financiera Internacional (IFC), las pequeñas y medianas empresas de propiedad de mujeres enfrentan un déficit crediticio de USD 1,5 billones anuales.

    La violencia de género —tal vez la limitación más extrema en términos de la participación y la capacidad de acción y decisión de las mujeres— sigue siendo una epidemia mundial que afecta a más de una de cada tres mujeres (i) en el transcurso de su vida.

    Última actualización: Oct 04, 2019

  • La Estrategia sobre Igualdad de Género (i) del Grupo Banco Mundial reconoce estos desafíos. Se basa en un marco conceptual que plantea que los hogares, los mercados y las instituciones (tanto formales como informales), así como sus interacciones, influyen en la igualdad de género y el desarrollo económico. Las premisas fundacionales incluyen tres aspectos.  

    • Los hogares están compuestos por personas con preferencias y necesidades diferentes, por lo que no constituyen unidades homogéneas. 

    • Los mercados y las instituciones influyen, tanto directa como indirectamente, en la relación entre el desarrollo económico y la igualdad de género. 

    • Los mercados y las instituciones son dinámicos, y la sociedad incide en sus características. En consecuencia, los mercados y las instituciones pueden evolucionar en respuesta a estímulos externos, incluidas las intervenciones en materia de políticas. 

    Por lo tanto, la estrategia se concentra en cuatro áreas en las que los países y las empresas pueden centrar sus inversiones a fin de asegurar la participación económica igualitaria. 

    1.    Superar las disparidades de género en la educación y la salud en los países donde aún existen en cuanto a, por ejemplo, la finalización de la escuela secundaria de las niñas, la deserción en la escuela secundaria de los niños y el mejoramiento de la calidad del aprendizaje entre las niñas y los niños. 

    2.    Eliminar las restricciones para que las mujeres accedan a más y mejores empleos poniendo énfasis en aspectos como el transporte seguro desde y hacia el lugar de trabajo; el cuidado de los niños y otros familiares; la capacitación en habilidades digitales y tecnológicas necesarias para acceder al mundo del trabajo y a oportunidades económicas, y la reducción de la discriminación laboral por razones de sexo. 

    3.    Eliminar los obstáculos que privan a las mujeres de la propiedad y el control de las tierras, la vivienda y las cuentas bancarias, y mejorar el acceso al financiamiento, la tecnología y los servicios de seguro requeridos para hacer producir los activos. 

    4.    Aumentar la participación y la capacidad de acción y decisión de las mujeres, con el compromiso y el apoyo de los hombres y los niños, para encarar desafíos relacionados con el matrimonio infantil, la violencia de género, las normas sociales y la participación de las mujeres en las tareas de gestión. 

    La estrategia también pone énfasis en resultados que exigen: 

    • fortalecer el enfoque impulsado por los países a través de mejores diagnósticos de los países, diálogos de políticas y datos desagregados por sexo; 

    • adquirir un conocimiento más preciso de lo que funciona fortaleciendo la base de datos empíricos; 

    • basarse más sistemáticamente en lo que funciona proporcionando los datos empíricos a los equipos de trabajo y los clientes del Grupo Banco Mundial; 

    • adoptar un enfoque estratégico para el diseño de los proyectos que ayude a lograr resultados en los países clientes, lo que incluye un sistema de seguimiento más sólido; 

    • movilizar alianzas para lograr resultados, en particular con organismos clave de las Naciones Unidas y el sector privado. 

     

    La Corporación Financiera Internacional (IFC), (i) institución miembro del Grupo Banco Mundial, financia inversiones y proporciona servicios de asesoría que ayudan a promover las oportunidades de negocios para las mujeres en el sector privado, el que crea la gran mayoría de los empleos en las economías en desarrollo y emergentes. IFC apunta a aumentar el acceso de las mujeres al financiamiento y los mercados; ayudar a los clientes a mejorar las oportunidades y condiciones laborales de sus trabajadoras; apoyar la capacitación para mujeres empresarias, y mejorar el gobierno corporativo, que incluye medidas como el nombramiento de mujeres en las juntas directivas de las empresas clientes. 

    Última actualización: Oct 04, 2019

  • Los principales objetivos institucionales del Grupo Banco Mundial están bien encaminados y las nuevas metas ponen énfasis en las desigualdades de género y en el impacto y los resultados. La mayoría de las operaciones y estrategias se dirigen ahora a superar las disparidades de género específicas a través del análisis, el diseño inteligente de las intervenciones y el seguimiento y la evaluación de la labor realizada.

    Algunos ejemplos:

    Superar las disparidades de género en la dotación de capital humano

    En Burkina Faso, Chad, Côte d’Ivoire, Malí, Mauritania y Níger, el proyecto denominado Empoderamiento de la Mujer y Ventaja Demográfica en el Sahel (SWEDD) (i) tiene como objetivo reducir las desigualdades de género e impulsar una ventaja demográfica, es decir, el periodo en la transición demográfica de un país en el cual la proporción de la población activa es mayor en comparación con la cantidad de dependientes. Invertir en la educación de las niñas y mantenerlas en la escuela es un primer paso indispensable para crear oportunidades para las mujeres en el Sahel. Más de 100 000 niñas de familias pobres están recibiendo apoyo del proyecto en la forma de útiles escolares, becas, vivienda y apoyo académico. Además, el SWEDD ha ayudado a dar capacitación a más de 6000 parteras en los países beneficiarios, y 99 794 mujeres han recibido formación profesional.

    Eliminar las restricciones para crear más y mejores empleos

    El Programa de Electrificación de Etiopía (i) es uno de los más grandes y ambiciosos en su tipo implementados por el Grupo Banco Mundial en África. Uno de sus objetivos es crear proveedores de energía más igualitarios, empezando por ayudar a la Empresa de Electricidad de Etiopía (EEU) a equilibrar mejor la presencia de mujeres y hombres en su plana directiva y fuerza laboral. Dado que las mujeres constituían solo el 20 % del personal, la EEU fijó como meta aumentar ese porcentaje al 30 % en los próximos cinco años. Ha creado órganos de decisión de alto nivel para asegurar que los jefes de departamento defiendan la igualdad de género; ha ofrecido capacitación en liderazgo al personal femenino; ha instalado servicios de cuidado infantil en una quinta parte de las oficinas, y ha apoyado a mujeres técnicas especializadas en energía solar y empresas lideradas por mujeres para penetrar en el mercado sin conexión a la red. Además, se proporciona desarrollo profesional y ayuda para estudios en los campos de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, que incluye becas completas para hasta 88 trabajadoras.

    Eliminar los obstáculos que privan a las mujeres de la propiedad y el control de activos

    Mientras la industria mundial de los seguros se expande en los mercados emergentes, las mujeres —incluidas las empresarias— han sido en gran parte ignoradas. Al no tener acceso a seguros, recurren con frecuencia a la venta de activos o a préstamos para cubrir costos de salud o pagar otros gastos, perjudicando su capacidad de recuperarse de las adversidades. El Programa de Seguros para Mujeres (i) de IFC, creado con el apoyo de los Gobiernos de Canadá y Japón, así como de la Iniciativa de Financiamiento para Mujeres Emprendedoras (We-Fi), ayuda a los aseguradores a diseñar soluciones que mejoran la seguridad financiera de las mujeres en los mercados emergentes. Por ejemplo, en Filipinas, con el apoyo de IFC, Insular Life se embarcó en un proceso para comprender mejor las necesidades de sus clientas y descubrió que sus productos no abordaban los riesgos inherentes a las distintas etapas de la vida de una mujer. Como resultado, la empresa está desarrollando soluciones de seguros para las mujeres con coberturas específicas, agrupando productos y ofreciendo servicios complementarios personalizados. Además, capacita a sus agentes hombres y mujeres para que tengan más conciencia acerca de las necesidades de las clientas. Se espera que el programa impacte la vida de 1 millón de filipinas.

    Mejorar la participación y la capacidad de acción y decisión de las mujeres

    En Nepal, una de cada tres mujeres casadas ha sido objeto de violencia física, sexual o emocional por parte de su cónyuge, según la encuesta de salud demográfica de 2016 del país, pero el 66 % nunca le ha contado a nadie. Las sobrevivientes que han buscado ayuda han tenido que llamar muchas veces para conseguir atención médica, furgones de rescate, refugios y otros servicios. Con el apoyo financiero del Fondo General para la Equidad de Género, el Grupo Banco Mundial y sus aliados en Nepal pusieron a prueba, a través del proyecto denominado Plataforma Integrada de Prevención y Respuesta a la Violencia de Género, (i) un sistema integrado de servicio telefónico y gestión de casos que se transformó en un sistema nacional. Este permite a las sobrevivientes de actos de violencia de género ponerse en contacto con distintos proveedores de servicios, entre ellos la policía, un centro integral de manejo de crisis y organizaciones que proporcionan refugio, atención médica, asistencia jurídica y orientación psicosocial. En el primer año de operación, el teléfono de asistencia recibió 1938 llamadas de mujeres en busca de ayuda, y 180 casos recibieron apoyo inmediato.

    Última actualización: Oct 04, 2019

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