ARTÍCULOOctubre 06, 2025

Liberar el potencial: Cómo las evaluaciones del aprendizaje temprano están cambiando la educación en Sint Maarten

The World Bank

A medida que anochece en Philipsburg, las risas de los escolares resuenan por calles estrechas. Entre bastidores, maestros, padres y autoridades educativas trabajan juntos no solo para enseñar, sino para escuchar, adaptarse y mejorar.

Banco Mundial

En un aula de la isla de Sint Maarten, un niño pronuncia de forma vacilante las palabras de un libro de cuentos. Su voz es suave, pero firme. A su alrededor, otros niños lo siguen, algunos en inglés, otros en holandés. Una maestra sonríe suavemente, animando a cada uno. Esta escena puede parecer habitual, pero es parte de algo extraordinario.

Por primera vez en la historia de Sint Maarten, educadores y autoridades educativas se han unido para hacerse una pregunta muy importante: ¿qué tan bien están aprendiendo realmente nuestros niños? Y ahora, por primera vez, tienen una respuesta para los primeros grados, representativa a nivel nacional. Esto se hizo por iniciativa del Ministerio de Educación, Cultura, Juventud y Deportes para garantizar que las políticas y los programas aborden la enseñanza y el aprendizaje en estas áreas. 

Abordar un desafío multilingüe con una solución basada en datos

La educación en Sint Maarten está lejos de ser una tarea sencilla. Con solo 34 kilómetros cuadrados y una población de alrededor de 42 000 habitantes, la isla es pequeña, pero su diversidad es inmensa. Los niños crecen hablando inglés, holandés, español, criollo, francés y muchos otros idiomas en casa. En el aula, sin embargo, las clases se dictan principalmente en inglés u holandés. 

“Vimos que el 77 % de los estudiantes de las escuelas donde se enseña en inglés hablaban inglés en casa”, señaló un oficial de educación. “¿Pero en las escuelas donde se enseña en holandés? Solo el 16 % hablaba holandés en casa”, afirmó un oficial de la División de Exámenes en Sint Maarten. 

Esta discordancia entre los idiomas del hogar y de la escuela crea obstáculos diarios para los estudiantes, y para los maestros que intentan ayudarlos a tener éxito.

Un hito histórico

Hasta hace poco, no existía una evaluación nacional del aprendizaje para medir el desempeño de los niños en lectura y matemáticas en los primeros grados, lo que dificultaba a los docentes identificar a los alumnos rezagados y a las autoridades educativas, diseñar las reformas con datos empíricos reales.

Esto cambió con la puesta en marcha de la Evaluación de Lectura en los Primeros Grados y la Evaluación de Matemáticas en los Primeros Grados, dos herramientas introducidas en el marco del Proyecto de Fomento del Aprendizaje Resiliente, con el respaldo del Gobierno de Sint Maarten y el apoyo del Banco Mundial. 

Llegó en un momento crítico. Los niños evaluados formaban parte de una generación que había comenzado la escuela en agosto de 2020, en medio de la pandemia de COVID-19. Muchos de ellos comenzaron su educación en línea, enfrentando interrupciones y contratiempos. Afortunadamente, el Gobierno intervino con apoyo específico para los estudiantes con dificultades, y ahora, por primera vez, la nación puede comprobar qué funcionó.

Descubrimientos sorprendentes

Los resultados fueron reveladores.

Los estudiantes sobresalieron en la decodificación de palabras, leyéndolas en voz alta. Pero cuando se trataba de entender lo que leían, muchos tuvieron dificultades. En matemáticas, lograron resolver seis sumas y cuatro restas por minuto, lo que puede considerarse promedio para países comparables, pero la comprensión quedó rezagada respecto de la velocidad. 

¿Uno de los hallazgos más sorprendentes? El 88 % de la variación en el rendimiento se debió a diferencias entre las escuelas.

“Eso nos dijo algo contundente”, señaló un director de escuela. “No son solo los estudiantes: lo que realmente importa es lo que ocurre dentro de las aulas”. 

Los docentes que usaron tecnología, como tabletas e internet, observaron mejores resultados en sus alumnos. En los hogares donde los padres leían historias a los niños o los ayudaban con la tarea, esos niños también obtuvieron puntajes más altos.

En otras palabras: la educación es trabajo de equipo. 

Más que números

No se trata únicamente de los puntajes en las pruebas, sino de cómo se están utilizando los resultados para mejorar y transformar el sistema educativo. 

Los resultados de la evaluación del aprendizaje se utilizaron para elaborar boletines de calificaciones individuales y planes de aprendizaje personalizados para los estudiantes. Se está debatiendo la posibilidad de repetir las evaluaciones anualmente para hacer un mejor seguimiento de los avances y adaptar la instrucción. De hecho, en junio de 2025 se llevó a cabo la segunda evaluación nacional del aprendizaje. 

Lo más relevante es que existe una creciente conciencia de que el lenguaje y la evaluación son importantes. 

“Está claro que los estudiantes se desempeñan mejor cuando se les enseña en el idioma que usan en casa”, explicó un coordinador de asuntos estudiantiles. “Eso significa que necesitamos algo más que datos. Necesitamos políticas lingüísticas que reflejen nuestra realidad y apoyen a todos los estudiantes”. 

The World Bank
A medida que anochece en Philipsburg, las risas de los escolares resuenan por las calles estrechas.

Consecuencias para Sint Maarten y otros países 

Sint Maarten puede ser pequeño, pero sus esfuerzos están generando interés en toda la región. Desde 2013, el Banco Mundial ha trabajado en 48 proyectos educativos en toda América Latina y el Caribe, pero el modelo de evaluación de los grados iniciales de Sint Maarten se destaca como un modelo para los pequeños Estados que enfrentan desafíos similares.

¿Cuál es la lección? 

  • Adaptar las evaluaciones para que se ajusten a las realidades lingüísticas y culturales.
  • Utilizar los datos no para certificaciones o evaluaciones formales, sino para impulsar el apoyo focalizado y la equidad. 
  • Fomentar la colaboración regional compartiendo herramientas y mejores prácticas para fortalecer el aprendizaje de cada estudiante.

De cara al futuro

A medida que anochece en Philipsburg, las risas de los escolares resuenan por calles estrechas. Entre bastidores, maestros, padres y autoridades educativas trabajan juntos no solo para enseñar, sino para escuchar, adaptarse y mejorar.

Esta no es solo una historia sobre una prueba. Es una historia sobre la creencia de que todos los niños, sin importar el idioma que hablen o los desafíos que enfrenten, tienen derecho a aprender, crecer y prosperar.

En Sint Maarten, ahora se dispone de datos para orientar futuras reformas. En junio de 2025, se llevó a cabo un ejercicio de aprendizaje comparable, basado en esta experiencia, como parte de los esfuerzos continuos por institucionalizar los resultados del aprendizaje en el país. Los resultados están pendientes. 

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